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Como apuntamos en otros momentos, el estudio de los movimientos sociales es complejo dado la gran variedad de variables y de niveles de análisis que están implicadas. Por este motivo, y además de los aspectos comentados hasta este momento, creemos que es necesario aludir, aunque sea la forma necesariamente breve, a otra de las dimensiones que está incidiendo en esta problemática: la estructura de oportunidad política.

El concepto de estructura de oportunidad política quiere poner de manifiesto que ciertas características del sistema pueden favorecer o inhibir la protesta política. Algunas de las variables que han sido puestas en relación con la estructura de oportunidad política son: la estabilidad o inestabilidad de las alianzas políticas, la capacidad del gobierno para la toma de decisiones, las divisiones dentro del grupo dominante o su tolerancia hacia la protesta, etc.

Uno de los aspectos de interés de este concepto de estructura de oportunidad política es que ayuda a comprender las diferencias observadas en los resultados obtenidos por movimientos similares en contextos distintos. En esto sentido, permite una visión más completa del fenómeno de la protesta política. No sólo es importante atender a las condiciones y dinámicas de los propios movimientos sociales, sino que hay que considerar otros elementos de interés que están interviniendo en este problema: el grupo(s) contra el que se dirige las acciones de protesta y el contexto en el que esas actividades tienen lugar.

A pesar de las virtualidades que parecen tener el concepto, existen algunos problemas. En primer, dada la innumerable lista de aspectos que pueden relacionarse con la estructura de la oportunidad política, debemos hablar más de un cluster de variables que de una variable única. Aludiendo a esta circunstancia, Tarrow (1988) señala que una situación aparentemente clara como la inestabilidad electoral, puede adoptar diferentes formas y ser evaluada de manera distinta en los diversos sistemas electorales.

80 En segundo lugar, está la cuestión de la naturaleza de esta variable.

El término estructura de oportunidad política, parece referirse a una entidad objetiva, externa e independiente de la percepción y creencias de los sujetos. Considerada de esta forma se podría establecer una comparación entre índices objetivos de estructuras de oportunidad política y grado de activismo de la población. Sin embargo, consideramos que eso no es el tratamiento adecuado para esta variable. Lo importante no son tanto las características objetivas de una determinada estructura política, como la percepción que tengan los sujetos de las mismas.

Un tercer elemento crítico advierte del peligro que puede suponer centrarse en la estructura de oportunidad política y olvidar la problemática de los actores colectivos. Melucci (1988) nos recuerda la necesidad de no incluir todos esos actores dentro de una misma categoría, ya que, según el autor, existen importantes diferencias entre los que son los movimientos sociales, los grupos de interés y otros actores colectivos.

Esa última reflexión de Melucci, le sirve a Tarrow (1988) para introducir el concepto de sector de movimiento social. Con este concepto se quiere poner de manifiesto la idea de que un movimiento social no actúa de modo aislado o independiente, sino que suele existir toda una red de grupos, más o menos afines entre ellos, que se caracterizan por plantear alternativas respecto a un grupo hegemónico, Tarrow (1988) define el sector de movimiento social como la asociación de individuos y grupos que desean implicarse en acciones directas subversivas contra otros para la consecución de acciones colectivas. Una de las ventajas de esta conceptualización es que el sector de movimiento social no parece limitado a los movimientos sociales. Por supuesto, estos últimos forman parte de esa estructura, pero junto a ellos, habría que incluir a personas que participan esporádicamente en este tipo de acciones, a grupos establecidos que recurran a esos comportamientos no institucionales, etc.

Además de lo anterior, el sector del movimiento social ilustra, también, el potencial de protesta de una sociedad en un momento determinado y constituye una red de comunicaciones que facilita la

difusión y prueba de nuevas formas de acción, estilos organizacionales y, especialmente temas ideológicos.

Tal y como hemos expuesto en las páginas anteriores, existen diversas manera de afrontar el estudio de los movimientos sociales. Muchos de esos enfoques se dirigen a analizar diferentes aspectos de la organización, dinámica y actividad de estos movimientos. A pesar de que la investigación haya primado unos temas sobre otros, el gran reto que tenemos por delante es tratar de integrar esas distintas aportaciones.

De esta manera, incrementaremos sensiblemente nuestro conocimiento sobre este importante fenómeno de la vida política.

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Resumen

Movimientos Sociales

Uno de los elementos que se enfatiza en las definiciones sobre los movimientos sociales es el de organización. Así, Wilson (1973) afirma que un movimiento social es un ―intento organizado, colectivo y consciente para favorecer o resistir cambios a gran escala en el orden social a través de medios no institucionales‖. Rocher (1983) señala que el movimiento social ―es una organización netamente estructurada e identificable, que tiene por objetivo explícito agrupar a unos miembros con miras a la defensa o a la promoción de ciertos objetivos precisos, de connotación generalmente social‖. Finalmente, Turner y Killian (1987) lo definen como ―una colectividad actuando con alguna continuidad para promover o resistir un cambio en la sociedad de la cual forma parte‖.

En el trabajo ya mencionado de Seoane et al. (1988) se comentan una serie de los rasgos característicos y definitorios de los movimientos sociales. Esos rasgos serían los siguientes:

1) Existencia de un conjunto de creencias y acciones orientadas a la acción social. 2) Esas creencias y acciones deben tener un carácter colectivo.

3) Existencia de una estructuración interna.

4) Recurso a modalidades de acción política no convencionales.

5) Los movimientos sociales reflejan situaciones de conflictividad y cambio político.

A nuestro modo de ver en esos elementos que citan Seoane y sus colaboradores se entremezclan aspectos descriptivos de esos movimientos como por ejemplo estructuración interna, recurso a acciones no convencionales, con otros que implicarían una explicación del surgimiento y razón de ser de los movimientos sociales, tales como las creencias orientadas a la acción social, la existencia de conflictos y malestar, etc. Klandermans (1989) apunta que los dos elementos esenciales en la definición de los movimientos sociales son:

a) Los movimientos sociales consisten en individuos interactuando.

b) Los movimientos sociales tratan de promover, controlar o evitar el cambio cultural y social.

Para Klandermans los movimientos sociales implican una variedad muy amplia de interacciones: entre los representantes del movimiento y los medios y las autoridades, entre los organizadores y potenciales participantes en el movimiento, etc. Esta característica de interacción resulta sumamente importante, pues a través de ella se va construyendo un significado compartido de la realidad.

Marcos teóricos

Teoría de la movilización de recursos: surgió como reacción a toda una tradición socio-psicológica que enfatizó en exceso los determinantes motivacionales de la participación, desde esta teoría se afirma que la decisión de participar en acciones de protesta de tipo colectivo es fruto de un proceso racional en él se ponderan los costes y beneficios que pueden acarrear esas acciones, y las expectativas de éxito de las mismas. Estos dos elementos (costos y beneficios por un lado, y expectativas de éxito por otro) conforman, junto con la propia organización del movimiento, los pilares sobre los que se asienta el armazón teórico de la movilización de recursos.

La teoría es la expectativa de éxit: Con esto, se refiere a las consecuencias de la acción, y más concretamente, a la posibilidad de conseguir o no los objetivos que se persiguen con las movilizaciones. Si la participación en acciones de protesta puede acarrear altos costos a las personas que las realicen, es obvio considerar que antes de llevarlas a cabo piensen en la probabilidad de éxito que tendrán esos comportamientos.

82 Teoría de los nuevos movimientos sociales: trata de encontrar en la aparición de nuevos agravios o injusticias, la piedra angular la que se asienten sus explicaciones de la participación en las nuevas formas de movilización.

La construcción social de la protesta

La liberación cognitiva alude a las transformaciones que se pueden producir en el sistema cognitivo de los sujetos motivados por el cambio en las condiciones políticas. Esos cambios se referían a lo siguiente:

a) Pérdida de la legitimidad del sistema. b) Desaparece el fatalismo de los ciudadanos. c) Se incrementa el sentido de eficacia.

En esta situación, cuando se deja de confiar en el sistema y los ciudadanos adquieren conciencia de su capacidad de producir cambios, se incrementan las posibilidades de implicarse en acciones colectivas de protesta.

Los movimientos sociales tratan, así, de hacer que los individuos se sienten protagonistas de sus propias vidas, que asuman que, si se lo proponen y actúan conjuntamente, son capaces de cambiar aquello que les disgusta.

Estructura de oportunidad política

El concepto de estructura de oportunidad política quiere poner de manifiesto que ciertas características del sistema pueden favorecer o inhibir la protesta política. Algunas de las variables que han sido puestas en relación con la estructura de oportunidad política son: la estabilidad o inestabilidad de las alianzas políticas, la capacidad del gobierno para la toma de decisiones, las divisiones dentro del grupo dominante o su tolerancia hacia la protesta, etc.

Una de las ventajas de esta conceptualización es que el sector de movimiento social no parece limitado a los movimientos sociales. Por supuesto, estos últimos forman parte de esa estructura, pero junto a ellos, habría que incluir a personas que participan esporádicamente en este tipo de acciones, a grupos establecidos que recurran a esos comportamientos no institucionales, etc.

Además de lo anterior, el sector del movimiento social ilustra, también, el potencial de protesta de una sociedad en un momento determinado y constituye una red de comunicaciones que facilita la difusión y prueba de nuevas formas de acción, estilos organizacionales y, especialmente temas ideológicos.

Actividad 5

El texto y su estructura dan pauta al desarrollo y logro adecuado de los objetivos marcados en un principio, además de aportar de forma sintetizada los elementos teóricos necesarios para el avance del conocimiento en la que respecta a esta materia. Por lo tanto a manera de reflexión sería conveniente responder las siguientes preguntas:

 Explica que es un movimiento social y cuál es su importancia.

 Realiza un mapa mental de los marcos teóricos que se presentan en un movimiento social.  Explica la construcción social de la protesta.

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