4 Theoretical Framework
5.5 Scope and Limitations
6.2.3 The Activity Theory Analytic Framework
dos de cúpula, las fo rmas de resolución de conflictos, los retos y las expectat i vas parecen estar más claro s , lo que no significa que se elimine la incert i d u m b re asociada al futuro de las relaciones la- b o r a l e s , simplemente que éstas son enfatizadas más en un camino que en otro. El sindicato y los trab a j a d o re s , tanto como la gere n c i a , han escogido por fin el camino de la tolerancia y los acuerdos, e l del individualismo y las concesiones que los llevan a un peri o d o de menor conflictividad o de estabilidad re l at i va , en donde la pro- ductividad y calidad no se ven afe c t a d a s. Lo realmente dife rente de esta etapa es que hay un sentido novedoso de la negociación del orden dentro de la planta, esa es la d i re c c i ó n de los cambios obser- va d o s. Sin embarg o, se trata de una ap a rente armonía dominada por la mutua desconfianza, la discrecionalidad patronal, el auto- ritarismo y el encubrimiento de relaciones caracterizadas por la simulación, lo que hace suponer que la identificación hacia la emp resa por parte de los trab a j a d o res es demasiado frágil, o bien, se encuentra en espera de mejores momentos.
Esto permite pensar que en el mediano plazo las relaciones la- borales en Ford dejan espacios signifi c at i vos de incert i d u m b re, que los actores de dicha re l a c i ó n , de manera cotidiana o median- te negociaciones más amplias y fo rm a l e s ,d eberán cubri r. Estos es- pacios tienen que ver con los desafíos y modalidades de la acción por medio de la cual el sindicato intentará un re p o s i c i o n a m i e n t o como re p resentante de los trab a j a d o res ante la evidente pérdida de c o n fianza que estos le manifi e s t a n , pues al parecer su dirección ha p rocurado legitimarse más ante la gerencia que ante los mismos t r ab a j a d o re s. D e n t ro de estos espacios de incert i d u m b re también están las respuestas y fo rmas de lucha gremiales frente a las estra- tegias de la empresa para impedir mayo res modificaciones al C C T. Es un hecho que la gerencia ha relajado los mecanismos ini- ciales o métodos de aplicación del modelo l e a n, lo que no implica que haya re nunciado a los principios sociopro d u c t i vos que pro- mu eve dicho modelo. De hech o, la verdadera naturaleza del éxito de Ford ha sido su capacidad para adaptarse a ciertas costumbre s
locales de la vida laboral mexicana. Por eso es que algunas prác- ticas internas de la compañía han tomado una fo rma ligeramen- te distinta de las que prevalecen en los trasplantes japoneses en los Estados Unidos, sin que ello haya significado perder su posición c o m p e t i t i va . No obstante, el reto para la gerencia sigue siendo so- meter a un consenso mayor los nu evos esquemas basados en el t r abajo gru p a l , la movilidad intern a , la poliva l e n c i a , la re s p o n s a- bilidad ante la calidad, el autocontrol y el mantenimiento preve n- t i vo, e n t re otros aspectos.
Los avances logrados en esta mat e ri a , aun con sus inconsisten- c i a s , c o n t r a d i c c i o n e s , c o n t roversias y conflictos, asumen la fo rm a de lo que hasta hoy podría llamarse un “modelo híbrido de pru e- ba y erro r ” , de “ e x p e ri m e n t a c i ó n ” , o bien, de aplicación rev i s a- d a ,1 4muy distinto al modelo ideal jap o n é s. Esta característica ha estado asociada con una diversidad de pro blemas a través de los cuales se ha expresado un proceso continuo de transfo rmación y politización de las relaciones laborales en las que han coexistido líneas muy contrapuestas que han puesto en tensión una posición de cambios graduales orientados al consenso contra una imposi- ción rápida y autori t a ri a . F rente a estas dos posiciones la actua- ción del gremio se ha caracteri z a d o, i n i c i a l m e n t e, por su escaso c o m p romiso y confrontación hacia las políticas de la empre s a , y d e s p u é s , por su papel como mediador y observador que confro n- t a , negocia y participa ab i e rtamente con la org a n i z a c i ó n . Esta di- versidad de pro blemas y posiciones determinan la c a l i d a d de las t r a n s fo rmaciones observadas en la empre s a . En ello consiste tam- bién la part i c u l a ridad propia de la re e s t ructuración pro d u c t i va de Ford Herm o s i l l o.
1 4 Estos resultados coinciden con las observaciones de Pries (2000:57), en el sentido de que “las filiales de las multinacionales en países como México (pero tam- bién puede ser el caso de la General Motor en Au s t ria) están consideradas y usadas por los consorcios multinacionales como campos y lab o r at o rios para experi m e n t a r nu evos modelos y sistemas de producción y trabajo ‘ h í b ri d o s ’ en el sentido de ser ins- pirados sobre todo en las prácticas de empresas japonesas y de integrar también in- g redientes de las idiosincrasias del país”.
Estas part i c u l a ri d a d e s , sin embarg o, no constituyen en modo alguno un hecho aislado de otras industrias y sectores pro d u c t i vo s del país. En general, las gerencias y los sindicatos del sector auto- m o t riz están enfrentando las consecuencias de las transfo rm a c i o- nes económicas, políticas y sociales de una nu eva relación sal a ri a l y contractual. Las tendencias observadas durante la década pasada, definidas en gran medida por la instrumentación de políticas contradictorias y ofensivas de parte de las empresas para obte- ner contratos de trabajo altamente flexibles con el apoyo casi in- condicional de las organizaciones sindicales, reflejan muy bien lo que sucede en plantas como Ford de Herm o s i l l o. Así se han de- finido nu evos procesos de trabajo en los que pierden pro g re s i va vigencia las características tecnopro d u c t i vas asociadas al modelo de producción fo r d i s t a , p e ro se mantienen las fo rmas autori t a ri a s y jerárquicas de disciplina de los asalari a d o s.
Todo parece apuntar a la necesidad que tienen los sindicatos de contar con una propuesta de flexibilidad laboral ofensiva, des- provista de dogmas, que contribuya a profundizar los aspectos antrop o c é n t ricos de los modelos de re e s t ru c t u r a c i ó n , apegada a una estricta regulación acorde con los sistemas legales y las condi- ciones locales, de tal manera que pudiera impactar en una mejoría sustancial de las condiciones salariales y de trabajo. Esto implica luchar porque el incremento de la productividad se traduzca en m e j o res re muneraciones salari a l e s , de tal manera que se puedan vincular los pro blemas generales del desempleo, asumiendo la ra- cional introducción de innovaciones tecnológicas y org a n i z a c i o n a- les que permitan acrecentar el excedente, p e ro también el ingre s o de los asalariados y la p rotección del puesto de trab a j o. Ligar sala- rios y condiciones de trabajo con pro d u c t i v i d a d , p e ro en c o n d i- ciones de bilat e r a l i d a d , puede ser el punto de part i d a . H oy en día, re z agarse en los límites de la productividad y re chazar la flexibili- dad de manera dogmática significa coartar posibilidades de mejo- rar los niveles salariales y, por ende, las condiciones de vid a .
Esta es la contrap a rte de la que puede depender el futuro de la acción gremial y las relaciones lab o r a l e s. D e s a fo rtunadamente pa- ra el sindicato de la planta Fo r d , ésta ha sido una de sus grandes
d eb i l i d a d e s. Otra más es que generalmente ha estado desprov i s t o de acciones que liguen las reivindicaciones de la lucha intern a con aquellas que genera la creciente internacionalización del sec- tor automotri z .1 5C o n t r a riamente a las tendencias globalizadoras de la economía y los sectores pro d u c t i vo s , se ha retraído en una especie de “sindicalismo casero ” , p rotegido por la re p re s e n t a c i ó n nacional de la C T M, mu cho más preocupado por sus demandas in- m e d i atas de corto plazo que por aquellas que pudieran signifi c a r i n i c i at i vas comunes en el plano nacional e intern a c i o n a l .E s t o, q u e puede ser igualmente válido para el resto del sindicalismo auto- m o t riz mexicano, se explica por su carácter esencialmente econo- micista y defe n s i vo que ha desarrollado dentro de un marco de c o n t rol corp o r at i vo, y que ha conducido a acciones atomizadas y c a rentes de continu i d a d , las cuales resultan en luchas ap a re n t e- mente excluye n t e s , desligadas de otras reivindicaciones pro p i a s del sindicalismo industri a l .
Existen va rios caminos posibles por los cuales pudiera transi- tar en el futuro el sindicalismo mexicano y, en especial, el de Fo r d H e rm o s i l l o ; uno de ellos lo acabamos de exponer. No obstante, resulta más una aspiración que una re a l i d a d , en virtud de que no existe una única tendencia posibl e, ya que éstas mismas pueden tener virajes; a d e m á s , el futuro no está totalmente anticipado, mu cho menos cuando el mundo del trabajo se inscribe en pará- m e t ros que son tremendamente cambiantes, y cuando sus actore s disponen de cierto grado de libertad que pueden ejercer para poner en práctica sus propósitos.Y aunque estos no siempre son coherentes y consistentes, como se ha podido apreciar en este trab a j o, fo rman parte de un proceso activo, c re at i vo y razonado
1 5 Como se re c o r d a r á , la globalización del sector ha provocado situaciones de competencia entre los propios trab a j a d o re s , lo que ha llevado a confro n t a c i o nes de- clarativas entre los sindicatos en torno a la defensa del empleo. Los sindicatos nor- teamericanos se han manifestado abiertamente en contra de las inversiones de las compañías estadounidenses en México y en contra del Tratado de Libre Comercio (TLC), porque según ellos re p resenta la pérdida de empleos para el Sindicato de Tr a- b a j a d o res Au t o m o t rices (UAW) de ese país.
del actuar lab o r a l , que posee al mismo tiempo un aspecto ofe n s i- vo y defe n s i vo orientado a pre s e rvar y prolongar sus espacios de m a n i o b r a . Resulta difícil identifi c a r, por tanto, las políticas y estra- tegias futuras de empresa y sindicat o ; antes bien, es pre fe ri ble re- flexionar sobre el significado de lo que hasta hoy parece ev i d e nt e.
Recibido en mayo de 2001 R evisado en agosto de 2001
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