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Algunas personas creen que para poder curarse se requieren un quirófano, juntas de médicos y un gran despliegue pastillas, antibióticos, vacunas y medicamentos. Nada más erróneo. Somos «naturales» y lo natural es tan sencillo como grandioso.

Empujar un pesado tractor con las manos es labor casi imposible para un grupo de hombres fuertes; en cambio, un niño que le logre mover unas palancas, lo hará mover fácilmente.

De igual forma, luchar contra una enfermedad rebelde con bisturí y fármacos, es labor casi imposible, aun para un grupo de cirujanos especializados; en cambio, un hombre que sepa accionar sus controles internos, hará desaparecer la enfermedad fácilmente.

Estamos llenos de casos de personas que logran hacer desaparecer el dolor desde un control interno que se acciona a través de la mente o de la voluntad. Se ha probado, en todos los casos, que cuando una persona logra concentrarse en una parte de su cuerpo, acude allí un ejército de células defensoras que atacan, sin consideración, cualquier cosa que no sea propia del organismo.

Todos sabemos que la depresión, la ira y el simple mal humor, bajan las defensas corporales y la persona puede enfermar o hacer más grave la enfermedad que tenga.

Lo mismo ocurre, pero a la inversa, con la alegría, el pensamiento positivo, el buen humor y el deseo de vivir; con todo esto se logra alejar la enfermedad.

Lo importante aquí, es saber que pequeñas acciones producen grandes efectos. Estados Unidos es el país que más medallas olímpicas obtiene; también es el país ganador en muertes del corazón. También es el ganador en cantidad de hospitales, médicos especializados, electromedicina —hoy día súper computarizada—.

De poco les vale todo ese inmenso despliegue de ciencia médica; bastan unos pocos cuidados y el corazón permanecerá sano durante toda la vida. Por tanto, es bueno no confiarse de los adelantos increíbles en medicina de los cuales nos hablan los noticieros y periódicos; y, mejor, confiar y aprender a manejar nuestras propias riendas que son sencillas y sutiles, y operan tanto para no enfermar, como para recuperar la salud.

Los adelantos médicos de que se habla no darán solución a nuestros descuidos; al contrario,

el progreso y la vida antinatural, parece que van en contra de la salud. Cuantas menos medicinas usemos más salud tendremos.

En medicina se tiene por más científico lo más complicado. Si embargo, cuanto más se complica una cosa, más se expone a caer en errores graves.

—Dr. Angelfits SERES INVISIBLES TE PUEDEN CURAR

Mientras leemos esta página, billones de microorganismos nos están atacando utilizando las más efectivas armas y estrategias; y no descansan hasta encontrar el más mínimo descuido de nuestro sistema defensivo, simplemente para comernos.

En razón, la vida es una continua lucha contra la muerte. No sólo los microorganismos atacan sino, también, ejércitos de parásitos que caminan plácidamente por fuera y dentro de nosotros; hongos fabrican ciudades enteras en nuestra piel.

Otros enemigos mortales son los agentes químicos presentes en el aire, producto de la contaminación; presentes también en las bebidas gaseosas y en los productos industrial izados lujosamente etiquetados, con la gran mentira impresa de que son “naturales”. Nada de lo que está empacado en frascos, cajas y latas es natural.

Otros agentes bioquímicos, más devastadores aún, son las toxinas que el mismo cuerpo produce debido, principalmente, a la errónea alimentación, a las preocupaciones, iras, miedos y a la vida tensionante que ofrece el «progreso».

Ante tan aterrador cuadro todos deberíamos estar muertos, atacados por cientos de enfermedades incurables al mismo tiempo. Mas esto no ocurre porque contamos con el más gigantesco ejército jamás soñado por conquistador alguno:

Su excelencia el sistema inmunológico. Dicho sistema cuenta con inteligencia propia, comparable

a la del cerebro; y casi podríamos decir que es otro cerebro repartido por todo el organismo donde se tramitan billones de informaciones a distancia cada segundo.

No obstante, si contamos con esa organización defensiva tan poderosa y eficiente, ¿por qué enfermamos? ¡Por nuestra culpa! Porque impedimos que ese ejército maravilloso obre.

La ciencia y la tecnología de punta han encontrado la forma de como hacer entrar en acción a esos billones y billones de diminutos médicos especializados para que realicen directa y contundente un

ataque, desalojando cualquier enfermedad oportunista que se haya quedado en nuestro cuerpo y no

quiera ceder con nada: Tan maravillosa acción se logra con Los medicamentos cuánticos de los cuales hablaremos en el libro: MEDICINA FRACTÁRICA.

En esta primera parte estamos descubierto las 12 acciones o potencias para no enfermar o para recuperar la salud, sin importar la enfermedad que sea. El mito sobre el pensar que no existen enfermedades sino enfermos, queda explicado por lo siguiente:

Algunas personas tienen o cumplen con la mayoría de las potencias de la salud; estos individuos no enferman nunca o enferman levemente y se curan rápido. A dichas personas, en caso de molestias, los medicamentos les obran fácilmente y los médicos los llaman buenos pacientes o pacientes fáciles.

Otras personas poseen menos de ocho potencias y éstos enferman más a menudo y se recuperan lentamente.

Por último, otras personas tienen menos de la mitad de potencias (menos de seis) y necesariamente tienen que sufrir enfermedades incurables. No les obra nada.

Tal es el caso de Juan, relatado al comienzo del libro, que ningún médico, terapia ni medicamento pudo curarlo. No porque los médicos o sistemas de medicina que visitó eran inefectivos, sino porque una persona que tenga menos de seis potencias o que tenga algunas más pero todas en forma

deficiente es imposible que se sane aun de enfermedades simples.

Todas, absolutamente todas las enfermedades desaparecerán, muchas veces en tiempos increíblemente reducidos, si se aplican las 12 potencias de La Medicina Fractárica. Ésta es, sin más,

la explicación científica al porqué del fenómeno: «No existen enfermedades sino enfermos.»

CLINICA FRACTARICA, En ecociudadela Astron

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