7.4 Battery Charging Management of Dispersed EVs in Distribution Networks
7.4.1 Agent-Based System Laboratory Demonstration
El caso de la familia Irarrázaval Cifuentes trata de un matrimonio de 8 años, destacándose que se casaron más maduros, según la madre (ella a los 36 y él a los 38). En el año 2012 y luego del proceso por el que este matrimonio debió transitar, se les declaró idóneos para postular a la adopción.
Al conversar un poco más, esta familia se describe como de “buena situación”, donde por un lado está la familia de Francisca conformada por ocho hermanos, incluida ella, y cuatro hermanos de la familia de Claudio (el padre), incluido él, de nacionalidad española, quien tiene a la totalidad de sus familiares en ese país.
En relación a lo que nos interesa para esta investigación, que es por qué esta familia toma la decisión de querer adoptar un hijo, se relata que todo niño tiene el derecho a tener una familia. Como en los casos de otras familias, la decisión de adoptar pasa por una trayectoria donde el querer tener hijos(as) de manera “natural” o biológica fue la primera opción. En efecto, el relato de este matrimonio se relaciona con los intentos fallidos de estimulaciones, donde Francisca menciona que “te pinchas la guata”, pero también pasaron por fecundaciones in vitro. Estos procesos los describen como dolorosos, largos y negativos. Luego de todas las intervenciones médicas realizadas a Francisca, decidieron hacer “una visita cultural al Sename”, donde se interiorizan más acabadamente en el tema de la adopción en Chile.
De todos modos, la familia indica que contaban con una experiencia familiar cercana, pues una hermana mayor que Francisca ya había adoptado. Sobre este mismo relato, aparece la idea de
70 querer o necesitar ser padre/madre, viendo en la adopción una forma más de lograr ese anhelo o deseo. Así también, la familia destaca que la visita a Sename aparece relacionada con querer conocer “desde la parte legal, emocional, que significa de todo el proceso, es decir, perdona si suena un poquito
mal, pero que uno va y escoge la guagua, porque hay muchos mitos”.
Tal vez, según declaran, el momento en que deciden como familia definitivamente optar por la adopción, sin lugar a dudas, se produce con la charla informativa que se dicta cada cierto tiempo (una vez al mes) en la dirección regional metropolitana de Sename. Debido a ello, Francisca revela lo que le pasó en ese momento: “escuchamos la charla, vimos el video, pero yo sentí en el fondo aquí
está mi hijo”.
Las necesidades y expectativas en torno a la parentalidad, aparecen asociadas a la idea de ser padre, como ideal, y si la adopción era el camino, bien, según lo relata Claudio. Siempre existió en él una noción o idea de familia, puesto que la familia es con hermanos, jugando con ellos, peleando o compartiendo. Siempre quisieron ser padres, siempre se imaginaron la casa con hijos.
Desde que la familia Irarrázaval Cifuentes se conoció y luego formalizó su relación con el matrimonio, tenían ambos, arraigada fuertemente la ilusión de convertirse en padres, pues se describen como muy “guaguateros” y con una relación muy cordial y atenta con los hijos e hijas de sus hermanos(as).
Claudio narra a propósito de ese momento: “ya quiero ser papá, quiero tener una familia”. Para él, finalmente, no importa si el hijo es biológico a adoptivo.
En el caso de Francisca, aparece un paralelo entre lo que es un embarazo adoptivo y un embarazo biológico, destacando que las expectativas, la ansiedad de la espera y las dificultades del proceso, muchas veces desaniman la llegada del hijo. Así también, la madre nos narra que siempre la idea en relación con las expectativas era una niña-hija, que se llamaba Ana, que todo estaba pensado para ella y su llegada a esta familia; pero finalmente se transformó todo, pues fue José Pedro quien llegó a transformar completamente su cotidianeidad.
71 El hijo de esta familia llegó el año 2013, después de poco más de un año de espera, a los 9 meses de edad, detallándolo el padre, como un cambio radical de vida, en palabras de Claudio: “es decir
vamos a partir de que llegó José Pedro nuestra vida gira en torno a él, él es el centro del universo, el emperador le dice mi suegro”. Los padres ven las diferencias entre su actual vida y la que tenían antes, pues ahora
su primera y principal preocupación es su hijo.
Con la llegada del hijo se transforma la realidad de estas familias en ámbitos tan diversos como el trabajo, los amigos y sus relaciones, la relación de pareja/matrimonio que mantenían y recuerdan que era muy buena, realizaban viajes, entre otros ámbitos.
José Pedro es descrito por estos padres como un niño súper intenso, divertido, alegre. Frente a las transformaciones experimentadas por la familia Irarrázaval Cifuentes, se destaca como lo más difícil de la llegada de su hijo, sentirse por primera vez vulnerables. Esto, pensando en si le pasa algo a José Pedro, no podrían resistir, sienten angustia, no les gusta dejarlo solo, etc. A su vez, de parte de Claudio, existe una preocupación por conocer respecto al pasado del hijo, su familia de origen, qué incidencia podría tener esto en su vida, los hábitos, salud o posibles enfermedades. El tema de la revelación es otra preocupación o dificultad para el padre, debido principalmente al hecho de explicarle a él todo el proceso por el que pasó como niño.
No existieron resistencias ni mayores tensiones con el entorno más inmediato de esta familia, por una parte, porque en la familia de Francisca ya habían pasado por lo mismo (su hermana mayor tiene dos hijos adoptivos) y, de parte de la familia de Claudio, con la primera foto de José Pedro, sus abuelos sintieron “puro amor” por el nieto que había llegado a sus familias, aparte que era el primero, por lo que revolucionó a la familia completa, primos, tíos y hermanos. Los amigos de la familia Irarrázaval Cifuentes también estaban sumamente alegres por la llegada del nuevo integrante.
Entorno a los significados de familia que tiene Francisca y Claudio se traducen en ser un compromiso, un vínculo para toda la vida, un vínculo de amor, de apoyarse, de quererse. La familia es un camino de vida declaran, es un proyecto de vida, un estilo de vida, en palabras de
72 Claudio: “es en ese sentido una proyección, un ambiente que uno quiere construir, una no sé, una forma de
presentarse también delante de la vida, o de presentarse delante de la sociedad”.
Por otra parte, Claudio comenta que su percepción de la vida familiar a partir de la incorporación de José Pedro, ha sido tremendamente agotadora, ya que debe dirigir en distintos ámbitos a su hijo, para que actúe o haga las cosas de forma correcta. En cuanto a la idea que tenía de familia previamente, nos dice que “a la idea no sé yo creo que no, a la praxis sí”, en relación con lo intenso y agotador de criar y formar a José Pedro.
Sobre la presión social o las exigencias a nivel social y cultural por tener hijos, la familia Irarrázaval Cifuentes, expresa de parte de Francisca que existieron presiones a nivel de la familia de su esposo en España, recordando que una vez cuando estaban en el funeral de su suegro, una amiga de la madre de Claudio, le hizo la típica pregunta y bueno… ¿cuándo los hijos?, y como Francisca respondió que no, ella le dijo, pero entonces “es mula” por la infertilidad que no le permitía tener hijos. Claudio interpreta que fue una cosa de pueblo en España, de gente mayor, con poco tino, y recalca lo bruta que fue la amiga de su madre.
En Chile también tuvo presiones esta familia, ya que recibieron algunos comentarios de amigos en relación a la futura condición de adoptado de su hijo, quien según ellos no lograría adaptarse bien a su entorno familiar. Todos estos aspectos son prejuicios del entorno social, donde se observan preconcepciones sobre la adopción como forma de hacer familia, pero particularmente con los problemas que pudiese presentar el niño adoptado.
Ahora bien, la relación afectiva de Claudio y Francisca con José Pedro es descrita por sus padres como muy buena, según la caracterizan. Por ejemplo, Claudio menciona que “nada más te digo que
ayer u hoy en la mañana dijo “abrazo” y nos junta a los dos, en ese sentido, tiene sus rabietas y todo, pero es súper tierno, súper cariñoso”.
Continuando, la familia Irarrázaval Cifuentes, caracteriza un día típico familiar y lo hace del siguiente modo. Por la mañana el niño va al jardín, su madre indica que no le gusta levantarse, y que en general dice que el jardín está cerrado, o también les dice, hoy es sábado papá, para no ir. La nana viste a José Pedro, le da su leche y remedios, luego Francisca es la que lo lleva al jardín, la mayoría de las veces. Asiste hasta las 12.30 horas, a esa hora lo va a buscar la nana, luego almuerza y después juega un poco. Para seguir con el relato, Francisca añade: “(…) Y después yo llegó almorzar acá, llego como a las dos. Y en la tarde, nosotros tenemos un buen grupo, nosotros somos mayores, pero nos hemos hecho amigos de las mamitas del jardín, y generalmente vamos a la plaza de acá o al Bicentenario, salimos lunes y
73 martes, el miércoles tiene fútbol acá en el club de polo, va a jugar con los niños, el jueves tiene fonoaudiólogo y terapeuta ocupacional (…) Y el viernes generalmente salimos o vamos a la casa de sus primos que le encanta, de cualquiera de mis hermanos que tenga hijos y jugamos y a las siete generalmente llegamos de vuelta y ahí la comida se la da Claudio” (Relato madre familia 1, ESE alto).
Los fines de semana tanto a Claudio, Francisca y José Pedro, les gusta hacer de todo un poco. Van de visita a donde sus familiares, así José Pedro aprovecha de jugar con sus primos, en otras ocasiones, van a la plaza, van al parque bicentenario en bicicleta los tres, entre otros, todo lo cual insisten los padres le encanta a su hijo. Como también le gusta mucho el deporte.
Para Francisca la situación laboral durante el primer año de integración familiar de José Pedro, presentó cambios en relación con pasar de trabajar jornada completa a media jornada, situación que se fue normalizando con el transcurso del tiempo; que, a la fecha de la entrevista (septiembre de 2016), tenían tres años tres meses de convivencia familiar con su hijo.
Por otro lado, los padres explican que de alguna manera han tenido que bajarse la edad, rejuvenecer si o si, para estar acorde con su nueva vida, en relación con poder cumplir lo que necesita su hijo, en particular, para poder acompañarlo a jugar, cuidarlo, ser más activos, estar en mejor condición física para auxiliarlo en caso de cualquier accidente. En este sentido, la familia Irarrázaval Cifuentes destaca que casi todos los padres y madres del jardín, tiene menos edad, (tenían 48 años en promedio cuando se realizó la entrevista), pero que ellos igual responden a las exigencias.
Además, la familia Irarrázaval Cifuentes comenta que se comunica con José Pedro principalmente a través del juego, por la edad de su hijo que tiene 4 años. A lo anterior Francisca agrega que a través del cariño, las muestras de afecto constantes también se comunican con su hijo. Por otro lado, los valores que intentan entregarle, están relacionados con el ser una persona buena, ser una persona abierta, de mucha caridad, en la igualdad y dignidad de las personas. Posiblemente estos valores estén cercanos a la religión católica que tiene Francisca.
En general, a José Pedro, sus padres lo describen como un niño muy sociable, muy acogedor, abierto con todas las personas.
En virtud de lo anterior, Claudio quiere que su hijo sea feliz, mientras que Francisca quiere que sea agradecido. Los padres mencionan que José Pedro es un gozador, lo que queda graficado del siguiente modo: “Es gozador de cualquier cosa, en ese sentido esa felicidad es eso, goza con cualquier cosa,
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al Bicentenario, que corra todo lo que quiera y que suba el cerro y que baje el cerro y que en el fondo ese sea el mejor panorama que le puede pasar” (Madre).
En las plazas y el parque Bicentenario, refiere Francisca, José Pedro puede correr, columpiarse, aparte de ser muy sociable; gustándole conversar con los otros niños. Más recientemente, Francisca menciona que han ido al Mall Sport, ya que a su hijo le gustan mucho los deportes. Ahí puede saltar, escalar; pero ellos como familia no los prefieren por encontrarlos espacios muy encerrados. En ocasiones van al Mampato, mientras que al cine manifiestan no ir, porque Francisca encuentra que no le aporta mucho a José Pedro. Al Museo Interactivo Mirador también han ido con su hijo y le gustó mucho. En el fondo, los padres privilegian que sean actividades al aire libre. Finalmente, han llevado a José Pedro a ver música o musicales, como Mazapán, o Peppa Pig.
En este sentido, la integración de José Pedro en la familia Irarrázaval Cifuentes se ha dado de forma absolutamente normal. La familia nos ha comentado que tienen mucho apoyo de sus familiares, y comparten también con primos, tíos y amigos, donde José Pedro es muy bien recibido y lo hacen participar en cualquier actividad, por tanto, los consideran siempre en sus juntas o reuniones. El niño es muy querido, manifiestan ambos padres.
Según el matrimonio de Francisca y Claudio, en general José Pedro se desenvuelve bien en el espacio escolar. Describen a su hijo como competitivo; le gusta ganar, y en el futbol si no mete un gol le da rabia, es mandón, prefiere compartir más con sus compañeros que las compañeras, ya que es brusco, según nos comenta su madre.
Para cerrar el relato familiar, hay un significado de haber adoptado en Claudio y Francisca cercano a cumplir un deseo de paternidad, relacionado a su vez, con encontrar la felicidad, alcanzar la plenitud, entre otros ámbitos que se explicarán con mayor detalle más adelante, en la segunda sección de análisis.
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2. La llegada de Matías para María y Pablo: “Antes nosotros éramos él y yo, ahora