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“Si se brinda la misma enseñanza a alumnos cuyas posibilidades de aprendizaje son desiguales, solo es posible que se mantengan las diferencias entre ellos, y acaso que se aumenten”.

P. Perrenoud Hoy en día no es posible pensar en el aula como un espacio en el que todos aprenden de la misma manera y al mismo tiempo. Según Anijovich y Mora (2010)1, la ilusión del

grupo homogéneo ha sido dominante durante mucho tiempo, sin embargo, hoy sabemos que un aula está conformada por alumnos diferentes desde múltiples perspectivas, que los grupos son naturalmente heterogéneos y que ya no podemos pensar en una propuesta de enseñanza que ignore estas diferencias. En este sentido, la diversidad como enfoque educativo reconoce que, en un mismo grupo, existen distintos puntos de partida, que es necesario respetar, sin perder de vista aquellas metas que deben ser comunes a todos.

Utilizar fichas que ofrezcan distinto grado de dificultad para abordar el mismo contenido es una estrategia de enseñanza que permite al docente gestionar la clase brindando tareas diferenciadas según los diversos saberes y ritmos de aprendizaje de sus estudiantes: las fichas de refuerzo ofrecen instancias que consolidan los contenidos básicos; las avanza- das presentan desafíos cognitivos mayores para aquellos chicos que pueden afrontarlos.

Según Huertas (2007)2, fragmentar las tareas graduando la dificultad en función de

las posibilidades reales de los estudiantes para resolverlas implica ofrecer desafíos que se adapten a las posibilidades de éxito de los sujetos. En la medida en que los niños se sienten exitosos en su proceso de aprendizaje desarrollan el deseo de seguir aprendiendo. En palabras de este autor: “una de las cosas que más motiva para el aprendizaje es apren- der”. Por otro lado, Anijovich y Mora afirman que los estudiantes pierden el entusiasmo cuando se enfrentan a situaciones en las cuales se despiertan emociones negativas, tales como el sentimiento de inseguridad o la preocupación por el fracaso. En este sentido, adaptar las actividades graduando las dificultades favorece la motivación intrínseca por aprender y fortalece la autoestima.

Un aspecto no menor tanto para el estudiante como para el docente es la posibilidad de trabajar en forma autónoma que el trabajo con fichas brinda. En el diseño de las fichas se ha tenido especialmente en cuenta este aspecto. Las consignas están pensadas para

1. Anijovich, R. y S. Mora: “Enseñar en aulas heterogéneas”, en Estrategias de Enseñanza. Otra mirada

al quehacer del aula. Bs. As.: Aique, 2010, pp. 101-116.

2. Huertas, J.: Motivación y aprendizaje. Diploma Superior en Constructivismo y Educación. Bs. As:

FLACSO-UAM, 2007.

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que se las desarrolle con una mínima intervención del docente: son sencillas y claras y, frente a alguna duda, los chicos pueden recurrir al libro. La mayoría presenta actividades para que se las realice en forma individual, otras proponen el trabajo colaborativo por parejas. Autonomía y trabajo cooperativo son aspectos clave para pensar la enseñanza en un aula diversa, ya que permiten que el docente pueda distribuir su atención y su tiempo entre los grupos de estudiantes de distintos niveles en cada clase.

Para gestionar la clase3 respetando los diferentes ritmos de aprendizaje, conocimientos

previos, habilidades y posibilidades, se requiere pensar en los tiempos, los espacios, los agrupamientos y en el tipo de intervención del docente de manera diferenciada, no homogénea. Por ejemplo, es posible destinar parte del horario escolar para trabajar con el grupo total, al introducir el tema y realizar algunas de las actividades del libro del alumno, y luego destinar otra parte del horario para trabajar en forma diferenciada: un grupo realizará las fichas de refuerzo mientras otro grupo desarrolla las avanzadas… para luego volver a trabajar con el grupo total. La organización de los grupos y una buena comunicación de esta dinámica a los chicos (y a los padres) hará que usar este recurso permita alcanzar mayor autonomía y mejores aprendizajes.

3. “Gestionar la clase” se refiere a los aspectos organizativos, de uso del tiempo, ritmo y variaciones

que deban introducirse en el curso de cada actividad. Feldman, D.: Didáctica General. Bs. As: INFD, 2010.

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Desde una perspectiva constructivista sabemos que es necesario que el estudiante pueda relacionar los nuevos conocimientos con los ya adquiridos para construir apren- dizajes significativos. También sabemos que si la distancia entre lo que efectivamente sabe y los nuevos conocimientos es demasiado grande, no solo no aprenderá sino que además perderá interés.

Las fichas de refuerzo adecuan los desafíos cognitivos a aquellos estudiantes que sabe- mos que cuentan con un bagaje más limitado de herramientas para resolver las activida- des. Entendemos que al resolver estas fichas estarán adquiriendo dichas herramientas, para utilizarlas luego al realizar las actividades generales del libro del alumno.

Respetar los distintos ritmos y estilos de aprendizaje implica también contemplar lo que sucede con aquellos chicos cuyas experiencias y conocimientos previos les permiten realizar las actividades en un mínimo de tiempo y de esfuerzo. En este caso, las variables contempladas al diseñar las fichas de avance incluyen desafíos cognitivos mayores: tendrán que inferir datos o buscarlos en otras fuentes, realizar procesos más complejos y creativos que suponen no solo un caudal mayor de conocimientos sino también mayor autoestima, desarrollo de habilidades de pensamiento y autonomía.

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