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Chapter 4 FPGA GPS Baseband Processor

4.6 GPS Data Acquisition Block

4.6.1 Alternatives

La esclerosis múltiple (EM) es un trastorno crónico desmielinizante del sistema nervioso central (Alvarez Cermeno, 2002). Las lesiones se caracterizan por la aparición de múltiples áreas o placas de desmielinización, gliosis, e incluso a menudo, una pérdida significativa de oligondedrocitos en el centro de la placa. Con frecuencia se observan también macrófagos aislados y linfocitos. Se produce además la pérdida de axones en un grado variable, aunque por lo general, menor que la de pédida de mielina. En el caso de lesiones crónicas, la presencia de recubrimientos muy finos de mielina, junto con áreas de placas oscuras, confirman que ha tenido lugar una remielinización (Ludwin, 2006). El primer síntoma es a menudo la neuritis óptica, una inflamación del nervio óptico que causa un deterioro de la

visión y dolor al mover el ojo y un alto porcentaje de los pacientes con EM presentan una pérdida visual en ambos ojos (Soderstrom, 2001). Sin embargo, las personas afectadas pueden manifestar un amplio número de síntomas: astenia (fatiga), pérdida de masa muscular, espasticidad (debilidad muscular), disfunción renal, etc. (Colombo et al, 2006; Fowler and Kalsi, 2006; Pappalardo et al, 2006) .

Esta enfermedad tiene un curso crónico que tiende a progresar por períodos de actividad o brote. Afecta a pacientes de edad media entre los 17 y los 65 años y es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres (Compston and Coles, 2002). Sin embargo, los varones tienen tendencia a padecerla en edades más tardías y con peor pronóstico, apoyando con este hecho que existen factores dependientes de género en la variabilidad genética y fenotípica de la enfermedad (Kantarci and Weinshenker, 2005).

A pesar de que la esclerosis múltiple es de causa desconocida se ha relacionado con factores genéticos y medioambientales (Oksenberg and Barcellos, 2000). Los factores que respaldan la genética incluyen: la presencia de un exceso de personas afectadas en el Norte de Europa, comparado con la población indígena que vive en la misma localización geográfica, la agrupación familiar, EM es 20-40 veces más común en parientes de primer grado, y la falta de este aumento de probabilidad de padecerla en los parientes de estos enfermos que han sido adoptados (Ebers et al, 1995; Weinshenker, 1996). Estudios con gemelos monocigóticos también apoyan la gran carga genética de esta enfermedad (Ebers, 2005). Dentro de los factores genéticos, además del antígeno leucocitario humano (HLA)- DRB1*1501-DQB1*0602, haplotipo del cromosoma 6p21, otros múltiples factores genéticos han mostrado pequeñas contribuciones individuales a la etiología de la esclerosis múltiple (Games, transatlantic multiple sclerosis genetics coopertative, 2003; Sawcer et al, 2005; Sawcer and Compston, 2003). También se ha observado una relación de esta enfermedad con los cromosomas 5q33, 17q23 y 19p13 y con el cromosoma 1 (Reich et al, 2005; Sawcer et al, 2005). Por otro lado, la epidemiología ambiental de la esclerosis múltiple no se conoce muy bien, pero avances recientes implican factores que influyen positivamente disminuyendo el riesgo a padecerla, como son tomar el sol o ingerir suplementos de vitamina D y factores que lo aumentan como el tabaco y la exposición a solventes orgánicos (Coo and Aronson, 2004; Marrie, 2004; Munger et al, 2004; Reis et al, 2001; Riise et al, 2002; Riise et al, 2003; Schiffer et al, 2001; Soilu-Hanninen et al, 2005).

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, la etiología de la esclerosis múltiple es desconocida. Se ha propuesto la autoinmunidad como una posible causa de esta devastadora enfermedad.

La investigación de modelos animales revela que las células T autoreactivas pueden provocar desmielinización e inflamación en el sistema nervioso central, aunque, tanto los pacientes como las personas sanas poseen un número similar de células que reaccionan con la mielina. La diferencia entre ambos grupos radica en que en los pacientes con esclerosis múltiple, las células T que reaccionan con la mielina tienen memoria, es decir, fenotipo activado (Frohman et al, 2006). Además, los pacientes de esclerosis múltiple, en el momento del brote, muestran de manera espontánea un incremento en la producción de TNF-α y otras interleuquinas comparado con los controles sanos o los pacientes de esclerosis múltiple en periodos de remisión (Hollifield et al, 2003). Se ha descrito que la autoinmunidad podría ser el resultado de la presencia de proteínas virales u otros antígenos patógenos que tengan mimetismo con proteínas del sistema nervioso central (Westall, 2006).

La mayoría de los autores consideran, efectivamente, que en la esclerosis múltiple interviene una inmunopatología infecciosa, directamente desencadenada por un agente infeccioso o bien por un posible autoantígeno enmascarado por la mielina (revisado en (Gilden, 2005), (Barnett and Sutton, 2006). Entre las principales evidencias a favor de esta interpretación etiopatogénica está la presencia de niveles elevados de IgG en el tejido y en el LCR de más del 95% de los pacientes con EM, con presencia de bandas oligoclonales (Andersson et al, 1994). Otras enfermedades del SNC que presentan elevación de IgG con bandas oligoclonales son las debidas a infecciones virales (sarampión, rubéola), no virales (sífilis, tuberculosis, criptococo), y los síndromes paraneoplásicos. Existen datos parciales, si bien no concluyentes, que asocian la actividad de la EM con distintos virus y otros microorganismos: Chlamydia pneumoniae, HH6, EBV, HTLV-1, LM7, coronavirus y virus JC (Coo and Aronson, 2004; Geeraedts et al, 2004; Kantarci and Wingerchuk, 2006; Marrie, 2004; Wagner et al, 2004).

O

BJETIVOS

En esta Tesis Doctoral nos planteamos los siguientes objetivos:

1. Poner a punto distintas variantes de la reacción de PCR utilizando ADN fúngico. Desarrollar un método diagnóstico de infecciones causadas por hongos basado en la detección y cuantificación de ADN fúngico en muestras clínicas.

2. Desarrollar métodos de diagnóstico de infecciones fúngicas en muestras clínicas basados en la detección de antígeno y anticuerpo en suero.

3. Estudiar la posibilidad de que algunas enfermedades de etiología desconocida como AZOOR, coroidopatía serpiginosa, coroiditis multifocal o esclerosis múltiple puedan tener como agente etiológico un patógeno fúngico.

M

ATERIALES Y

M

ÉTODOS

1. Manipulación de levaduras

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