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10. The analysis

10.3 American English

A partir del Informe Lalonde (1974) la promoción de la salud entra a jugar un papel importante en la concepción de la salud y en su marco de acción. Posterior al Informe se dieron dos acontecimientos importantes también para la promoción de la salud: el documento Salud para todos en el año 2000 (OMS, 1977) (donde aparece una llamada a la acción intersectorial como herramienta para ganar salud, junto con otros ejes: equidad, participación comunitaria y reorientación de los servicios) y la Declaración de Alma Ata sobre Atención Primaria de Salud (OMS, 1978), (a la que se dedica el siguiente subcapítulo). Estos dos momentos, aunque no profundizaban en la promoción de la salud como tal, ambientaban la necesidad de una nueva mirada para la salud y daban parte de las bases que consolidarían a la promoción de la salud unos años después.

A comienzos de los años 80, la Organización Mundial de la Salud (OMS) encarga a la Oficina Regional de la OMS para Europa un proyecto regional/interregional de promoción de la salud, con el fin de dilucidar la importancia de la promoción de la salud en todos los Estados Miembros y en todas las Regiones. Este proyecto se desarrolló en varias etapas.

En la primera de ellas se buscó aclarar el significado de promoción de la salud, a través de un documento de discusión que definió la promoción de la salud (y que fue tenido en cuenta posteriormente en la Carta de Otawa).

La siguiente etapa consistió en conformar un grupo internacional de estudio que se reunió en Copenhague en 1985 y del que formaban parte

representantes de todas las partes del mundo, quienes discutieron y mejoraron el documento. El documento final estuvo listo para 1986 (OMS, 1986).

La fase final de este proceso tenía por objetivo reunir las experiencias sobre promoción de la salud obtenidas por los países industrializados, en lo que se refiere a programas y políticas. Fue así como se programó la I Conferencia Internacional de Promoción de la Salud que se celebró en Otawa (Canadá) en 1986 y en la que se reunieron más de 100 participantes del mundo, que compartieron sus experiencias en torno a programas y políticas de promoción de la salud, centrados en cinco aspectos: creación de políticas públicas saludables, fortalecimiento de los recursos de salud comunitarios, creación de entornos favorables para la salud, aprendizaje y afrontamiento y reorientación de los servicios de salud (Kickbusch, 1986). De la I Conferencia Internacional de Promoción de la Salud surgió la Declaración conjunta que expresa la opinión consensuada sobre promoción de la salud, llamada la Carta de Otawa.

La Carta de Otawa (OMS, 1986 b), para la Promoción de la Salud fue adoptada por 112 participantes procedentes de 38 países y supone la síntesis de los enfoques orientados hacia las causas generales y particulares de la promoción de la salud, lo que la constituye el principal documento base que le da vida y contexto a la Promoción de la Salud.

En esta Carta se declara que “las condiciones y requisitos para la salud son: la paz, la educación, la vivienda, la alimentación, la renta, un ecosistema estable, recursos sostenibles, justicia social y equidad. Cualquier mejora de la salud ha de basarse necesariamente en estos prerrequisitos” (OMS, 1986 b: 1).

Por otra parte, la Carta subraya la necesidad de incrementar las oportunidades a fin de que las personas puedan hacer elecciones saludables en temas específicos, para lo que debe proporcionarse información, educación para la salud y mejora de las capacidades aplicables a la vida cotidiana. Afirma además que “la política de promoción de la salud ha de combinar enfoques diversos, si bien complementarios entre los que figuran la legislación, las medidas fiscales, el sistema tributario y los cambios organizativos” (OMS, 1986 b: 2), y destaca el papel fundamental de la acción multisectorial al considerar que la promoción de la salud exige la acción coordinada de todos los implicados: los gobiernos, los sectores sanitarios y otros sectores sociales y económicos, las organizaciones benéficas, las autoridades locales, la industria y los medios de comunicación.

La Carta de Otawa rechaza el enfoque de la educación para la salud tradicional, en el que la población desempeña tan sólo un papel pasivo como receptora de programas, y por el contrario exige una participación activa de la población, pues señala que: “las gentes no podrán alcanzar su plena salud potencial a menos que sean capaces de asumir el control de todo lo que determine su estado de salud” (OMS, 1986 b: 3), lo que también se evidencia en la acción comunitaria que promueve la misma.

Con la Carta de Otawa se definió la promoción de la salud y se establecieron las áreas de actuación. Posteriormente las siguientes conferencias sobre Promoción de la Salud, han trabajado sobre aspectos importantes de la misma. En la página de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se pueden consultar todos estos documentos: http://www.ops.org

-Carta de Otawa (1ª. Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud, Canadá, 1986)

-Declaración de Adelaida (2ª. Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud, Australia, 1988)

-Declaración de Sundswall (3ª. Conferencia Internacional de Promoción de la Salud, Suecia, 1991)

-Declaración de Santafé de Bogotá (Conferencia Internacional de Promoción de la Salud, Colombia, 1992)

-Declaración de Jacarta (4ª. Conferencia Internacional de Promoción de la Salud, Indonesia, 1997)

-Declaración de México (5ª. Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud, México, 2000)

-Declaración de Bangkok (6ª. Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud, Tailandia, 2005)

-Declaración de Nairobi (7ª. Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud, Kenya, 2009)

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