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This analysis was also conducted using the Time II data At this time point there was no longer a significant main effect of type of false memory (p = 66).

Por fin podemos verificar que el capital extranjero utiliza técnicas gerenciales más avanzadas, en contraste con la estructura del capital nacional donde predominan las formas de propiedad-control ejercidas por jefes familiares y sus grupos de parentesco. Los grupos extranjeros son, por definición, dirigidos por gerentes encargados de la ejecución racional de la política de los intereses del grupo, en la que se cruzan sus intereses internacionales y nacionales.14

Los grupos nacionales están controlados por grupos familiares que se distribuyen las acciones y los cargos de dirección. De los multimillonarios nacionales, solamente 3 no siguen estructura familiar. De los grupos millonarios nacionales, 40 siguen estructura familiar; 7 grupos son formados por la reunión de empresarios aislados, y solamente 2 grupos podrían ser considerados gerenciales.

La investigación sobre los grupos millonarios intentó caracterizar los tipos de directores como: a) Profesionales, que participan como accionistas y directores de varias empresas del grupo: b) De confianza de los accionistas

14 La “racionalidad” de esta política es más tranquilamente aceptable cuando se trata de las cuestiones administrativas. Sin embargo.

es más compleja la cuestión en la política de inversiones y conquista del mercado. En este caso, los intereses de la “corporación multinacional” pueden, y en general esto ocurre, contraponerse a los intereses de las empresas subsidiarias locales. Así sucede al remitir las ganancias para el exterior en vez de reinvertirlas, al preferir por motivos de más alta ganancia o políticos ampliar las ventas de las empresas de ciertos países en detrimento de otros. Por último, la alta descapitalización a que someten a las empresas de los países subdesarrollados, bajo la forma de aumento del precio de los productos consumidos por ellas de sus propias matrices, hace muy poco “racional” su política para las economías de los países subdesarrollados. Estos y otros aspectos del problema son tratados por Baran y Sweezy en el artículo citado en la Primera Parte.

extranjeros; c) Técnicos encargados de la combinación de los factores según las normas establecidas por los otros directores en el país o en el exterior.

Directores del tipo a fueron encontrados en 17 grupos de la muestra (58.8% del total). En cuanto al grado de reclutamiento de directores nacionales (en general del tipo c) por parte de los grupos extranjeros, se constató que “cerca del 60% de los grupos reclutan sus gerentes principales en los países de origen de los capitales controladores del grupo”, siendo mayor la proporción de grupos norteamericanos que confían la administración de sus intereses en el Brasil o gerentes locales. La investigación no pudo determinar en qué medida esto se debe al menor poder de decisión de los gerentes de empresas norteamericanas.

La investigación no penetró en los problemas ligados a la política y acción gerenciales, campo muy fértil para comprender el grado de racionalización de la política empresarial. De su estudio podrían surgir importantes revelaciones sobre la contradicción entre los intereses económicos de la empresa en el país y aquellos de los grupos económicos en el exterior.

Tal análisis sería también de gran provecho para la caracterización de los intereses económicos y políticos de este grupo gerencial que representa al capital extranjero en el país, pero que no deja de tener sus comportamientos e intereses específicos. Se abre aquí una serie de indagaciones que nos remiten a un próximo estudio.

11. CONCLUSIONES

La presentación y discusión de los datos pudo comprobar: lo.) La importancia del capital extranjero en nuestras economías. 2o.) La intensificación de la penetración de este capital en los últimos años. 3o.) Las altas ganancias obtenidas por este capital e intensificadas por otras formas de remuneración (servicios técnicos, royalties, inflación de costos de insumos importados, etc.). 4o.) Su orientación creciente en dirección a los sectores industriales. 5o.) Su tendencia a la organización de grandes empresas filiales en los países en desarrollo, que se integran a las grandes “empresas multinacionales”. 6o.) Las condiciones de competencia superior de que disponen. Estas conclusiones sugieren razonamientos más generales: la tendencia a la integración de las economías subdesarrolladas al capital monopolista internacional es imposible de contrarrestar dentro del marco de una economía de competencia donde este capital dispone de visible superioridad. En consecuencia, las burguesías nacionales no disponen de capacidad histórica para sustentar la lucha antiimperialista en nuestros países. Por otra parte, el proceso de integración descrito tiene una profunda

contradicción en su parte interna: al introducir formas de producción muy avanzadas en el cuadro de economías en que subsisten en larga escala formas y relaciones de producción muy atrasadas, no genera estímulos al rompimiento de esas formas en escala suficiente. No sólo crea un número insatisfactorio de empleo frente al crecimiento demográfico, sino que no conduce a la ampliación del mercado ni, en consecuencia, a la reforma agraria al mismo nivel del impacto económico que produce. Por último, genera la descapitalización de economías con gran pobreza de capitales y tiende a controlar el estado y la economía para consagrar esta forma socioeconómica estancadora y explotadora. La forma en que se realiza el desarrollo económico integrado en la economía del capitalismo monopólico conviértese en un poderoso límite al desarrollo y ahonda el subdesarrollo de nuestros países.

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