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APPENDIX C: MIKE FLOOD Solver Routines

Uno de los herederos de La Hacienda Santacoloma107 con quien se sostuvo una entrevista telefónica, aportó, desde su memoria juvenil, una radiografía de lo que era la hacienda y el conflicto vivido por su padre Bernardo y la familia con los campesinos colonos, y otras situaciones que incidieron en el desenlace de lo que hoy se conoce como la vereda La Colonia y que marcaron un cambio en el paraje rural de La Bella desde la década de 1970, varias de las afirmaciones del heredero Santacoloma tienen respaldo documental que hacen parte de los hallazgos que sustenta este capítulo.

Cuenta el heredero:

“La Hacienda era de vocación ganadera, llegó a tener unas quinientas cabezas de ganado y entre veinte y treinta caballos sueltos, -dice Santacoloma, que recuerda la riqueza de agua-, por donde uno pasaba habían quebradas, y unos bosques que mi papá

107 Heredero Santacoloma, en entrevista con Elsa María Villegas. Historia de la Hacienda de Bernardo

cuidaba mucho. Para trabajar la finca, porque era muy extensa, mi papá tenía unos diez lotes entre cinco y siete hectáreas entregadas en contratos de aparcería, los campesinos construían ahí su vivienda.

La finca no estaba abandonada, nosotros vivimos en ella cuando estábamos pequeños, éramos doce hijos. Desde los años 1968 empezó a presentarse en la finca una serie de invasiones de colonos, pero llegó un momento de mucha tensión entre estas personas y mi papá, porque llegaron las amenazas, quemaron casas de La Hacienda, un buldócer y pelaban ganado, esto fue una situación de peligro, por esa razón mis padres decidieron que lo mejor era trasladarnos a una finca que teníamos por La Badea en Dosquebradas, mi padre se sentía amedrentado por los campesinos que seguían en su propósito de invadir una propiedad que tenía títulos, pero que desafortunadamente se le debían unos impuestos y prácticamente la finca la tenía en poder el Estado. En repetidas ocasiones mi papá pidió apoyo del ejército, de la policía para sacar a los invasores, cuando tenía que subir a pagar a los trabajadores teníamos que ir acompañados de algún policía que el inspector le facilitaba de guardia y volvía nuevamente a salir de allí.

Este caso de La Hacienda fue llevado por el abogado Héctor Palma Mendoza que era el mejor para este tipo de procesos de tierras, él logró hacer una descripción detallada de los campesinos, él los censó. La demanda duró desde el año 1975 hasta 1980. En 1976 falleció mi padre en un accidente en Herveo Tolima en mayo de 1976 a los 64 años, pero el proceso jurídico108 continuó, varias veces el abogado Palma se reunió con los colonos y un día nos reunimos todos, eran campesinos de buen trato, con un interés de conciliar y el propósito del abogado era poder llegar al mejor acuerdo, uno razonable desde el aspecto económico para nosotros, los propietarios y otro para que pudieran tener terreno los campesinos, lo que se percibía en esa reunión era que los campesinos querían pasar de ser trabajadores a propietarios de su tierra y, ahora pensando, la familia no se hubiera opuesto a esta pretensión.

Ellos políticamente estaban asesorados por Gilberto Casadiego, político de La Florida y una señora Gabriela Zuleta diputada que fue delegada para estos asuntos por el

108 En relación al proceso de la demanda instaurada por Bernardo Santacoloma de los Ríos, fue solicitado el proceso al archivo del Palacio de Justicia pero no fue posible contar con el expediente de manera oportuna como fuente de prueba. Sin embargo, para un futuro, puede ser este problema de la Hacienda un interesante caso para investigar a mayor profundidad en la línea de historia rural.

Senador Oscar Vélez Marulanda del partido Liberal quien manejaba las cosas con bajo perfil, esta situación también tuvo tintes políticos, Santacoloma, mi padre conservador y ellos liberales, organizaron a los campesinos y les pagaban para que fueran a invadir, además se encargaron de hacer la gestión ante el municipio para que les abrieran la carretera de La Florida a la finca”.

Imagen 3. Construcción carretera La Bella los Colonos.

Fuete: El Diario. Agosto 2 de 1976.

“Dice el heredero: Después de fallecido mi padre y de haber perdido esas tierras mi

madre, Carina Villegas, nos prohibió volver a tocar nada relacionado con el tema, porque ella tenía claro que prefería la seguridad de todos nosotros a seguir peleando por ese bien”. Así, la familia Santacoloma dejó en manos del jurista el proceso que perdió

ante los estrados judiciales y que el Estado a través del INCORA resolvió a favor de los colonos mediante la figura de la parcelación, quedando legalizados en 1980.

Según Santacoloma, después de tantos años, lo que a la familia le parece más injusto de este proceso es que los colonos, que tomaron sus tierras, no eran de La Bella; la gente de ahí, los que eran sus vecinos, se negaron a hacer parte de esta toma de tierras, a excepción de los Hurtados que sí participaron.

“Los demás colonos eran procedentes del Tolima, de Ibagué, de Cajamarca y de Cundinamarca, esto lo sé -afirma el heredero- porque el abogado que llevó el caso censó a los colonos, varios de ellos apenas recibieron sus títulos vendieron la tierra, lo que hicieron con La Hacienda fue que arrasaron con todo lo que encontraron”.

Así terminó el relato del heredero de Santacoloma, que después de tantos años prefiere conservar la orden dada por la madre, “no volver a tocar nada de este tema de La Hacienda”, sin embargo, su testimonio es la otra parte de la historia que no se había contado, situación dolorosa para su familia e injusta, la cual cataloga como un robo de tierras.

Una de las consecuencias de la Ley primera de 1968 conocida como Ley de arrendatarios y aparceros y que se dió como una reforma a la Ley 135, con esta Ley se estimuló el despojo hecho por parte de los hacendados a los aparceros por el temor a que estos terminaran tomando posesión de los predios, esta situación llevó a que campesinos aparceros provenientes de haciendas del Tolima y de Cundinamarca llegaran a Pereira y, por el buen momento que vivía el mercado de la cebolla, cuyo epicentro productivo se localizaba en La Florida, muchos se quedaron a trabajar como aparceros y jornaleros en las fincas de José María Zapata.

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