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Application of the Capabilities Mapping Process

4. Analysis, and Results

4.2 Application of the Capabilities Mapping Process

{280} El determinismo mecanicista está constreñido a concebir todas las cosas como pertenecientes a una sola clase. Esto sucede porque el mecanicismo postula a las cosas como instancias de lo 'ya-afuera-ahí-ahora-real', y el determinismo hace que cada evento esté completamente determinado por unas leyes de tipo clásico. La combinación de las dos visiones no deja sitio para que se sucedan unos sistemas siempre superiores; porque el mecanicismo requeriría {255} que el componente superior fuera un 'cuerpo', y el determinismo excluiría la posibilidad de que el componente superior modificara las actividades inferiores.

51 [ERNST CASSIRER, Substance and Function y Einstein's Theory of Relativity. La parte 1 se titula 'The Concept of Thing and the Concept

of Relation.']

52 Se da una dualidad y ambigüedad paralela en la noción de uno mismo. Correspondiendo al 'cuerpo' se da 'mi cuerpo'. Correspondiente a las cosas que se entienden y verifican, se da el sujeto consciente inteligente y racionalmente que se ha de considerar en el capítulo 11. Según H. S. SULLIVAN, The Interpersonal Theory of Psychiatry, New York, 1953, pp. 136-141, la noción de 'mi cuerpo' tiene sus

orígenes en la actividad infantil de chupar el pulgar. Esta actividad satisface una necesidad, puesto que la energía disponible para tomar el alimento sobrepasa la necesidad del alimento. Ella satisface la necesidad de una manera excepcional: tanto la boca como el pulgar a la vez sienten y son sentidos. Finalmente ocurre según el propio arbitrio del infante, sin el trabajo de llorar pidiendo la ayuda de la madre. De tal manera, claramente, puede surgir una conciencia empírica respecto a un centro de poderío y autosatisfacción. No menos claramente, el yo empíricamente consciente es tan intratable dentro de una teoría de campo sobre las relaciones interpersonales, como el átomo de antiguo cuño dentro de la teoría física moderna; de esta manera, así como Cassirer atacó la noción de cosa, así Sullivan ataca el engaño de la individualidad única. Ambas visiones tienen el mismo mérito y, me parece, el mismo defecto.

Por otra parte, la noción de la cosa en cuanto una unidad inteligible, concreta, diferenciada por los conjugados experienciales y explicativos, implica claramente la posibilidad de diferentes clases de cosas. Más aún, puesto que los conjugados explicativos se definen por sus relaciones recíprocas, queda la posibilidad de distintos grupos de dichos conjugados. De esto se sigue la noción del género explicativo. Consideren un género de cosas Ti, con sus conjugados explicativos Ci, y un segundo género de cosas Tj, con sus conjugados explicativos Ci y Cj, de suerte que todos los conjugados del tipo Ci se definan por sus relaciones recíprocas y, semejantemente, todos los conjugados del tipo Cj se definan por sus relaciones recíprocas. Entonces, puesto que Ci y Cj difieren, habrá dos sistemas diferentes de términos y relaciones; y así como los términos y las relaciones básicas difieren, [también] todos los términos y relaciones derivadas lógicamente diferirán, así que por las solas operaciones lógicas no hay [posibilidad de] pasar desde un sistema hasta otro.

Ahora bien, parece que existen dichos géneros explicativos. Las leyes de la física valen para los elementos subatómicos; las leyes de la física y la química valen para los elementos y compuestos químicos; las leyes de la física, química y biología valen para las plantas; las leyes de la física, química, biología, y psicología sensitiva valen para los animales; las leyes de la física, química, {281} biología, psicología sensitiva y psicología racional valen para los hombres. Conforme se mueve uno desde un género hasta el siguiente, se añade un nuevo grupo de leyes que define sus propios términos básicos mediante sus propias correlaciones establecidas empíricamente. Cuando uno se vuelve desde la física y química hasta la astronomía, uno emplea los mismos términos y correlaciones básicos; en cambio, cuando uno se vuelve desde la física y química hasta la biología, uno se enfrenta a un grupo enteramente nuevo de conceptos y leyes básicos.

Sin duda, un mecanicista tendría que afirmar que la biología no difiere esencialmente de la astronomía. El argüiría que la biología introduce sus términos y sus leyes especiales meramente como un asunto de conveniencia, que la biología no trata con un nuevo género de cosas, sino con unos productos macroscópicos extremadamente complejos de las mismas viejas cosas. Ya hemos concluido la causa en contra del mecanicismo y del determinismo, y así sólo tenemos que indicar el modo como surge la posibilidad de nuevos géneros.

Consideren, pues, un género de cosas Ti, con sus conjugados explicativos Ci, y la consiguiente lista de posibles esquemas de recurrencia Si. Supongan que ahí ocurre un agregado de eventos Eij, que sea meramente coincidente {256} si se lo considerara a la luz de las leyes de las cosas Ti y de todos sus posibles esquemas de recurrencia Si. Entonces, si el agregado de eventos Eij ocurre regularmente, es necesario avanzar al punto de vista superior de algún género de cosas Tj, con sus conjugados Ci y Cj, y con sus esquemas de recurrencia Sj. El punto de vista inferior es insuficiente porque él tiene que mirar como meramente coincidente lo que de hecho es regular. El punto de vista superior se justifica porque los conjugados Cj y los esquemas Sj constituyen un sistema superior que hace regular lo que de otro modo sería meramente coincidente.

Según esto, si las leyes de los elementos subatómicos se ven obligadas a considerar el comportamiento regular de los átomos como meros patrones de coincidencias felices, entonces ahí se da una ciencia autónoma, que es la química. Si las leyes de la química tienen que considerar el metabolismo y división de las células como meros patrones de coincidencias felices, entonces ahí se da una ciencia autónoma, que es la biología. Si las leyes de la biología tienen que considerar el comportamiento de los animales como meros patrones de coincidencias felices, entonces ahí se da una ciencia autónoma, que es la psicología sensitiva. Si las leyes de la psicología sensitiva tienen que considerar las operaciones de los matemáticos y de los científicos como meros patrones de coincidencias felices, entonces ahí se da una ciencia autónoma, que es la psicología racional. El que se introduzca una ciencia superior autónoma tampoco interfiere en la autonomía de la inferior; porque la superior entra en el campo de la inferior sólo en tanto que sistematiza en el nivel inferior aquello que de otra manera sería meramente coincidente.

{282} Como se ha subrayado, la sucesión de las ciencias que corresponde a la sucesión de géneros superiores no admite ninguna transición puramente lógica. Cada uno de esos sectores principales tiene sus propios términos básicos definidos implícitamente por sus propias correlaciones establecidas empíricamente. Con todo, el negar una transición lógica no debe interpretarse como si se negara cualquier transición. Si bien las operaciones lógicas están confinadas al campo de los conceptos y las definiciones, las hipótesis y las teorías, las afirmaciones y las negaciones, con todo, este campo es sólo parte de los dominios más amplios que incluyen igualmente las presentaciones sensitivas y las representaciones imaginativas, el inquirir y el chispazo inteligente, la reflexión y la intelección crítica. Dentro de estos dominios más amplios, están relacionados los sucesivos sectores de la ciencia, porque las leyes del orden inferior dan imágenes en las que el chispazo inteligente capta pistas sobre las leyes del orden superior. De esta manera, el modelo del átomo de Bohr es una imagen que se basa en la física subatómica, pero que lleva a chispazos inteligentes sobre la naturaleza de los átomos. Igualmente, la química de la célula puede dar una imagen del proceso catalítico en el que el chispazo inteligente puede captar las leyes biológicas. Igualmente, {257} una imagen del ojo, del nervio óptico, y del cerebro puede llevar a chispazos inteligentes que capten las propiedades del evento psíquico 'ver', y así el oculista puede hacer que uno vea mejor y, más en general, el médico puede hacer que uno se sienta mejor. Finalmente, los niveles superiores del inquirir, del chispazo inteligente, de la reflexión y del juicio funcionan respecto a los objetos

sentidos e imaginados.

Este enlace de los principales sectores de la ciencia corre paralelo a la noción de los puntos de vista superiores sucesivos ya delineada en nuestro primer capítulo. Así como la aritmética elemental y el álgebra elemental son distintos sistemas, con diferentes reglas que dan diferentes operaciones y las diferentes operaciones dan diferentes números, así los principales sectores de la ciencia son sistemas distintos sin transiciones lógicas desde el uno hasta el otro. Así como la imagen de 'hacer aritmética' lleva hasta los chispazos inteligentes que cimientan el álgebra, así las imágenes basadas en la ciencia inferior llevan hasta unos chispazos inteligentes que cimientan los elementos de la ciencia superior. Finalmente, el que la ciencia superior sea esencialmente diferente de la inferior se debe a que intervienen los nuevos chispazos inteligentes.

Naturalmente el lector se inclinará a ver estas imágenes como pinturas de la realidad. De esta manera, la inteligencia se reduce a un patrón de sensaciones; la sensación se reduce a un patrón neural; los patrones neurales se reducen a procesos químicos; y los procesos químicos a movimientos subatómicos. La fuerza de este reduccionismo, sin embargo, es proporcional a la tendencia de concebir lo real como una subdivisión del 'ya-afuera-ahí-ahora'. Cuando se rechaza esa tendencia, se desvanece el reduccionismo. Lo real se convierte en lo verificado, y en sentido opuesto uno puede argumentar que, {283} puesto que no hay ninguna imagen verificable de lo subatómico, no puede haber ninguna imagen verificable de los objetos compuestos por los elementos subatómicos. Lo verificablemente imaginado se restringe a lo dado sensiblemente. Uno tiene que contentarse con afirmar racionalmente los términos y las relaciones concebidos inteligentemente. En ese ejemplo, la función de las imágenes de transición es simplemente heurística; tales imágenes representan, tal vez sólo simbólicamente, la variedad coincidente que se hace sistemática cuando es asumida dentro del género superior.

Para concluir, permítasenos subrayar que sólo nos hemos estado interesando en revelar la posibilidad de los géneros de las cosas y su compatibilidad con las ciencias tal como existen. Se necesitaría una investigación mucho más larga para probar que, de hecho, se dan tales géneros. Estamos convencidos de que puede omitirse con bastante seguridad esa investigación más detallada, porque la pretensión de que todas las cosas sean de una clase no se ha apoyado en la evidencia concreta, sino en una suposición mecanicista.

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