The Network Map
4 This is an assessment of the potential of the node to influence the network It is possible that a node with few links can be very influential, or that a node
Antes de entrar en la discusión de los resultados obtenidos, cabe evaluar los posibles orígenes de la variabilidad de los restos arqueológicos rescatados. La diferencia en el tamaño y en la composición de los conjuntos recuperados puede
ser producto de una miríada de agentes culturales y no-culturales (sensu Schiffer
1976). Por lo pronto, enfocaremos los factores relacionados con el sesgo de muestreo, los grados de integridad y la preservación diferencial de los sitios.
117 Los sesgos de muestreo pueden derivar de cuestiones relacionadas con las estrategias del trabajo de campo, con los rasgos propios de las áreas investigadas (cobertura vegetal, uso de la tierra y accesibilidad) y con las características de los sitios (tamaño, dispersión espacial, monumentalidad). En conjunto estos aspectos
influyen críticamente en la capacidad de detección de los hallazgos (Plog et al.
1978, Schiffer et al. 1978).
Aunque se haya relevado sistemáticamente toda la extensión del trazado del tendido eléctrico, al evaluar la metodología de prospección utilizada, se percibe que algunos puntos del área fueron trabajados con mayor intensidad que otros. El aumento en el grado de detalle se dio en aquellas áreas que iban a ser directamente impactadas. Por lo tanto, es esperable que los muestreos obtenidos en estos puntos sean más completos que en el resto del área y que, por lo tanto, las diferencias en la composición y tamaño de los sitios encontrados en las inmediaciones de las torres no son resultado de distorsiones metodológicas.
En cuanto a las características del área, no fueron registradas restricciones de acceso y la topografía local permitió la ejecución adecuada de los relevamientos peatonales. Por otro lado, las discrepancias de visibilidad derivados de los usos actuales de la tierra (terrenos cultivados, campos recién arados, reforestación y bosques) pueden haber incidido de manera más sensible sobre las posibilidades de hallazgo. Más aún cuando se tiene en cuenta que los contextos arqueológicos no presentan ningún rasgo sobresaliente que permita visualizarlos a distancia. Asimismo, buscando sortear estas dificultades, las áreas de hallazgo fueron inspeccionadas más de una vez y en momentos distintos. En algunos casos, se procedió al desmalezamiento de los terrenos (Copé 2001).
En relación con la integridad del registro arqueológico, de manera general se nota el bajo grado de preservación de los restos orgánicos en los contextos. La probable existencia de esta clase de material ha sido severamente obliterada por procesos tales como los de meteorización, de disolución química y de perturbación mecánica. Se destaca que la mayoría de los contextos de hallazgo se encuentran en terrenos agrícolas (n= 11), permitiendo inferir que las tareas de preparación de la tierra son los principales agentes de perturbación activos y que, a groso modo,
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afectaron de manera más o menos pareja los sitios rescatados6. Los demás
materiales han sido encontrados en bosques secundarios (n= 2), áreas de reforestación (n= 1) y caminos vecinales (n= 1). Las dos últimas situaciones, respectivamente registradas en los sitios T60-61 y T74, aparecen como las alteraciones de terreno que provocan mayor pérdida de resolución e integridad contextual en términos puntuales.
La posición superficial y a cielo abierto del registro arqueológico ha sometido la mayor parte de los sitos a la acción extensiva del arado mecánico a lo largo de los últimos 30 años. En este sentido, se debe considerar que el uso actual de los terrenos puede haber influido en la integridad de los sitios en lo que respecta, principalmente, su composición (preservación diferencial de los restos, selección por tamaño) y morfología (desplazamiento horizontal y vertical de los artefactos) (Lewarch y O'Brien 1981).
A pesar de que no se hayan relevado de manera sistemática los rasgos de alteración postdepositacionales, se observó en algunos artefactos líticos la presencia de marcas frescas en la forma de ranuras asignadas a los implementos agrícolas. Explorando brevemente los posibles efectos tafonómicos de esta perturbación mecánica sobre los restos líticos, se tomaron los desechos de talla para observar algunas señales del estado de integridad de los conjuntos. En primera instancia se debe destacar que esta clase tipológica está presente en la mayoría de los sitios, representando el 78% del total de artefactos recuperados, y que las lascas enteras forman más de la mitad del conjunto. Si bien la proporción entre desechos completos y fracturados puede estar dictada por las estrategias tecnológicas (Sullivan y Rozen 1985), la constatación de que el 59,2%
corresponde a lascas enteras y el 19,3% a lascas fracturadas7 revela que la
integridad de una parte importante de las colecciones no fue comprometida por la perturbación mecánica. Por otra parte, entre los núcleos y los bifaces sobre núcleo
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Aunque no se ignore que la magnitud y el tipo de impacto causado por el arado depende de una serie de factores que cambian según el tipo de terreno, la maquinaria utilizada, la intensidad, etc. (Lewarch y O'Brien 1981), se trata esto como un fenómeno relativamente homogéneo. Asimismo, en la región estudiada se observó una suerte de uniformidad en el manejo de los terrenos. 7
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la frecuencia de elementos fracturados se eleva al 25% y 24% respectivamente8.
Una de las explicaciones posibles para estas diferencias reside en el concepto de
size effect, que postula que las piezas de mayor tamaño tienden a sufrir más
intensamente los efectos del arado (Ammerman 1985; Dunnel y Simek 1995). En este sentido, los desechos, que suelen ser las piezas de menor tamaño las colecciones, estarían menos sujetos al estrés mecánico. Además, al interior de la categoría de los desechos se comparó la frecuencia de los espesores relativos entre las lascas enteras y las lascas fracturadas. Tal como de observa en la Figura 5.20, más del 70% de las desechos incompletos corresponde a piezas muy delgadas (menores de 5mm) y delgadas (entre 5 y 10mm). Esto abre camino para suponer que el espesor de los objetos también es otra variable que puede haber actuado en la capacidad de resistencia ante la fractura resultante del impacto con la maquinaria agrícola.
Figura 5.20: Espesores relativos de las lascas enteras y de los fragmentos de lasca
Ahora bien, aunque la metodología adoptada no haya sido suficiente para neutralizar todos los sesgos de muestreo, la sistematicidad de la recolección de los datos en campo tiende a garantizar que las diferencias entre los conjuntos no sean debidas a las distorsiones metodológicas. Por otro lado, pese a la baja
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Igual que para los desechos, se debe mencionar que la rotura de núcleos e instrumentos puede estar relacionada con eventos técnicos y de uso de los artefactos.
120 resolución de los sitios, especialmente en lo que toca la preservación de restos orgánicos, no se detectaron señales que lleven a creer que los contextos presentan grados de integridad diferenciados. Con la excepción de los sitios T60- 61 y T74, donde la alteración de los terrenos fue más dramática, es factible pensar que los agentes modernos de perturbación actuaron de manera más o menos uniforme sobre el registro arqueológico local.
Presentadas estas salvedades sobre los posibles factores de distorsión de las muestras observadas, a continuación se discute la diversidad de los contextos arqueológicos en términos de conductas culturales, principalmente vinculadas con la tecnología. Sobre la base de la evidencia lítica rescatada se busca interpretar las diferencias en el tipo y en la intensidad de las actividades realizadas por las poblaciones que ocuparon el curso medio del río Santo Cristo durante el período precolonial.
5.1.5 Síntesis de los hallazgos realizados en el rescate de la LT Santa