Escuchar, intervenir e interpretar son funciones que se vinculan de manera estrecha y que tienen los terapeutas en las reuniones comunitarias. Las interven - ciones e interpretaciones de los terapeutas dependen de la ma nera en que escuchen las comunicaciones, verbales y no verbales, de los miembros. Las interpretaciones son un tipo particular de intervención que busca obtener una comprensión <le los aspectos teatrales. También, el hecho de escuchar es una intervención.
Escuchar es una de las tareas más importantes y, con frecuencia, más difíciles <le los terapeutas en la reunión comunitaria. Es muy grande la cantidad de datos que recibe el terapeuta antes y durante una reunión comunitaria. Antes de una reunión, el terapeuta escuchará de los otros miembros del equipo de tratamiento los diversos eventos que han tenido lugar en el pabellón, l o que los pacientes hacen y dicen, cuáles miembros del personal faltan, qué crisis se han presentado y muchos detalles más. Los pacientes también se acercarán a los terapeutas antes (le la reunión para informarles acerca de la comunidad, en ocasiones de manera clara, con frecuencia con indirectas o sentido del humor o en una metáfora confusa. A partir de estas fuentes, los terapeutas también obtendrán algunas claves iniciales acerca del estado de ánimo de pacientes y personal. Una vez dentro de la reunión, los terapeutas escucharán mucha más información, gran parte de la cual es difícil (le seguir. En algunas ocasiones la información puede comunicarse <le manera silenciosa y no verbal.
Además, existen las comunicaciones personales físicas e intrapsíquicas de los terapeutas mismos, como el grado de comodidad o incomodidad física que experimentan, sus sentimientos y estados de ánimo y la interminable variedad de sus pensamientos y fantasías transitorios.
Dado este volumen de información ¿de qué manera los terapeutas y el personal3 escuchan efectivamente durante la reunión comunitaria, dejando de lado hacer interpretaciones efectivas? ¡No es sorprendente que algunos terapeutas prefieran decidir de antemano de qué se hablará y que mantengan la discusión limitada a aquellos pocos temas! Por desgracia, a pesar de que este enfoque puede
Como se indica después, gran parte de los que se dice acerca de los terapeutas—líderes también se aplica a la conducta del personal en la reunión comunitaria.
aliviar la angustia del terapeuta, con frecuencia los aspectos teatrales se fuerzan hacia un nivel subterráneo, sólo para reaparecer en lugares menos propicios. Para atender a estas preocupaciones, se comenzará con la tarea de los terapeutas de escuchar los aspectos políticos y familiares e intervenir en ellos, ya que, por los general, son de más fácil comprensión.
Escuchar e intervenir en los asuntos políticos y familiares. Al seguir esta estructura que se describe antes, los temas de apertura de una reunión comunitaria son, a menudo, de naturaleza política y familiar. Saludar, hacer los anuncios y discutir los cambios en el hospital o entre el personal son de esta naturaleza, como- muchos de los asuntos que pacientes y personal sacan a relucir después de la introducción. Por ejemplo:
Aproximadamente a los 10 minutos de inicio de la reunión comunitaria, la señora A, una mujer alta y anciana, le preguntó a la terapeuta: "¿Qué
hace usted con las personas que cambian los canales de la televisión". La terapeuta estaba confundida y le pidió a la mujer que le dijera a la
comunidad qué es lo que había estado sucediendo. De manera encoleri- zada describió como Beto, un nuevo paciente adolescente de la unidad, entraba a la sala donde ella y otros pacientes estaban viendo televisión, cambiaba los canales, los veía por un momento y después se iba.
Esta queja tiene la marca de lo político y familiar: preocupación acerca de la política de ver televisión y el tratamiento a los compañeros pacientes. La terapeuta realiza una intervención que cubre dos propósitos. El primero consiste en invitar a una aclaración y a mayor discusión del tema; el segundo invita a la mujer a que incluya a toda la comunidad en la discusión y no sólo a la terapeuta. Se requiere que la terapeuta, personal y pacientes escuchen más si es que han de comprenderse y atenderse adecuadamente las quejas de esta mujer. La reunión continuó:
La terapeuta escuchó en silencio durante unos cuantos minutos para ver si la señora A tenía más que decir. Ella no dijo más. El ambiente se sentía bastante incómodo. La terapeuta lo notó y preguntó si otras personas tenían algo que añadir a la historia de la señora A. Varias personas murmurarón en voz baja. La terapeuta los alentó a hablar. El señor B, un miembro del grupo que veía televisión, gritó: "Beto está fuera de control. No se le debería permitir hacer esas cosas". Varios otros pacientes hicieron lo mismo y se quejaron acerca de que Beto cambiara los canales.
Por último, Beto habló en su defensa. Discutió que "esos viejos" estaban ocupados hablando y que no veían en realidad el programa: "De modo que tan sólo le cambié de un canal a otro". Estos comentarios crearon más irritación, pero también condujo a mayor discusión tanto del
personal como de los pacientes y Beto se las arregló para obtener cierto apoyo de otros pacientes que sentían que la señora A y sus amigos dominaban la televisión. Un miembro del personal aclaró que la televisión estaba disponible para todos los pacientes y que, cuando estaba en uso, los pacientes deberían considerar las necesidades de las otras personas. Algunos pacientes y personal sugirieron que 8eto le preguntara a las personas sentadas cerca de la televisión si estaban viéndola antes de cambiar de canales. otros pidieron que el grupo de la señora A considerara los deseos de otras personas.
En esta fase de la reunión, la queja se elaboró y discutió de manera bastante
amplia, en ocasiones en forma clara y en otras de modo confuso. La primera intervención de la terapeuta consistió en permanecer callada. El silencio fue importante porque le informó que la señora A no tenía más que decir en ese punto y también le hizo saber el grado de tensión en la comunidad en cuanto al incidente. Esto la condujo a su segunda intervención, con la que invitó a que se discutiera más acerca del conflicto y con ello facilitó que varios pacientes que, de otra manera, hubieran estado renuentes a hablar, expresaran sus preocupaciones.
En resumen, las intervenciones de la terapeuta hasta este punto tenían el propósito principal y el efecto de permitir que el conflicto se elaborara, que se alentara mayor participación de pacientes y personal por igual y de conducir a soluciones potenciales a un problema político y familiar. Por casualidad y de manera importante, también creó un sentido de confianza y seguridad mediante su disposición a escuchar lo que los miembros tenían que decir. La reunión continuó:
De manera renuente, la señora A y Beto estuvieron de acuerdo con las sugerencias de los pacientes y personal y la reunión prosiguió a paso lento. La terapeuta se percató de que la crisis no había finalizado. Continuó escuchando. Un paciente perturbado y confuso, el señor C, pidió decir un poema que había creado. Se puso de pie y habló de paz y belleza que,. en un mundo en guerra, sólo podían obtenerse mediante hablar con Dios, la autoridad suprema. Después se sentó. La señorita D levantó la mano, "Dígame doctora. ¿Qué hacemos si Beto cambia los canales y le decimos que estamos viendo la televisión y no nos escucha?", preguntó tropezando con las palabras. Un miembro del personal de enfermería reconoció la necesidad de intervención desde "arriba" y dijo que la señorita D le debería informar del problema a la enfermera en turno. La señorita D dijo "gracias". La reunión se apaciguó, el asunto parecía restrelto y los miembros atendieron a otras cosas.
En ocasiones, la discusión abierta de las preocupaciones políticas y familiares y la solución de los conflictos entre miembros constituye una respuesta suficiente
a los dilemas que pacientes y personal sacan a relucir en la reunión comunitaria. Los pacientes aprenden el valor de la discusión abierta, obtienen cierta capacidad para controlar sus impulsos y aprenden a vivir con otros. Las intervenciones primarias de los terapeutas son aquellas que facilitan mayor diálogo, aclaran lo que se discute y determinan límites para la conducta desorganizante.
Sin embargo, en el ejemplo anterior estas intervenciones (aunque útiles y necesarias) no fueron suficientes. Después de que se discutieron otros asuntos que eran de naturaleza similar al conflicto original, los pacientes regresaron a hablar de Beto y la televisión:
Aparentemente de la nada y después de un periodo de diálogo animado, la señorita D dijo, con palabras farfullantes debido a la influencia de los medicamentos, "No creo que debamos hablar con la enfermera en
turno". "Usted doctora", dijo, señalando a la terapeuta, "debería echar a
Beto del hospital". Después abandonó la reunión. la terapeuta se dio cuenta, como lo había sospechado por algún tiempo, que había más que sólo el conflicto con la televisión. Éste era más que sólo un caso de conflicto racional, político y familiar. Las verdaderas preocupaciones de los pacientes aún no se habían atendido.
Para ayudar a los pacientes en este punto, era imperativo que la terapeuta y el personal también pensaran en la reunión comunitaria como teatro y que inter- vinieran de maneras que aclararan el mensaje teatral. En pocas palabras, los terapeutas tenían que atender no sólo lo que denotaban los asuntos políticos y familiares, sino también a la connotación que tenían.
Escuchar e intervenir en cuanto a aspectos teatrales. A medida que la reunión continuó, la terapeuta recopiló trozos de información que se le habían dado acerca de la comunidad del hospital antes de que comenzara la reunión. Supo que varios pacientes, en especial los miembros del grupo de la televisión, estaban muy molestos con Beto. También se enteró de que el personal estaba agotado debido a las nuevas admisiones y a una disminución en el personal. Varios miembros del personal estaban de vacaciones. También recordó comentarios hechos por los pacientes durante la primera parte de la reunión. Recordó la preocupación del señor B acerca del control, el comentario de Beto de que las personas viejas no estaban realmente prestando atención, el llamado psicótico del señor C z la autoridad suprema para que impusiera la paz y la frustración de la señorita D acerca de que se le pidiera que hablara con la enfermera en turno y su petición de que la terapeuta se deshiciera de Beto. La terapeuta también notó
su propio estado emocional durante la reunión. De inicio sintió que las cosas iban bastante bien y que los miembros manejaban de manera efectiva un conflicto rutinario. A medida que pasó el tiempo, se sintió más y más frustrada, incapaz de satisfacer las necesidades de los pacientes, en especial de la señorita D, y le sorprendió qué tan aliviada se sintió cuando esta persona abandonó la reunión. Con base en estos datos, hipotetizó que los pacientes podrían estar hablando, en
términos derivativos y metafóricos, acerca de sentimientos (es muy probable que de enojo) que tenían hacia el personal. La reunión continuó.
Cuando se fue la señorita D, un miembro del personal la siguió para asegurarse de que estuviera bien. La reunión se volvió bastante silenciosa. Después Pilar, una adolescente muy sensible, dijo "Paty", refiriéndose a la señorita D por su primer nombre, "ha estado enojada todo él día con todos; es una verdadera molestia". La terapeuta intervino
al ver que se había creado otro chivo expiatorio. "Quizás la señorita D no es la única que está enojada. Sé que como personal no hemos estado tan disponibles en estos días como es común". Pilar replicó, "¡maldito lenguaje de loquero!". "No", dijo Beto, "Paty se puso muy enojada cuando trató de hablar con [una enfermera] acerca de mí y no pudo encontrarla. Recuerdo porque me reí de ella.
Poco a poco la conversación cambió y otros hablaron de qué tan frustrados se sentían con esta enfermera en particular cuando no podían encontrarla. la enfermera escuchó en silencio. Estuvo tentada a defen- derse, dado lo agotada que se sentía. En lugar de ello, reconoció la frustración de los miembros y el hecho de que no había estado tan disponible corno de costumbre. Los pacientes aceptaron sus comentarios y estuvieron de acuerdo y comenzaron a atacar a otros miembros del personal que no estaban presentes. La terapeuta intervino de nuevo y dijo "Ninguno de nosotros está tan disponible en este momento como lo está por lo común, incluyéndome a mí. No es sorprendente que se desquiten uno con otros y contra el personal que está ausente". Después de esta intervención disminuyeron las acusaciones y los enfermos pudieron hablar acerca de la frustración, el enojo y el temor que experimentaban durante el periodo vacacional de verano. El temor se volvió el tema predominante, miedo a que no se !es diera buen tratamiento y a que no hubiera nadie a cargo.
Se había descifrado y comprendido el mensaje del drama de la reunión comunitaria, al menos lo suficiente como para posibilitarle a los pacientes que reconocieran sus sentimientos y pudieran aceptar que, bajo las circunstancias, lo que decían tenía sentido. Se redujo la proyección de esos sentimientos sobre otras personas y la elección de chivos expiatorios. Los conflictos antes políticos y familiares también perdieron mucho de su veneno, La terapeuta le había permitido a los miembros darle voz a lo que Langs (1978) llamó su tarea adaptativa y Ezriel (1950) denominó la tensión común del grupo.
Diversos aspectos de escuchar lo que quieren decir los asuntos políticos y familiares de una reunión comunitaria se ilustran o implican en este ejemplo clínico. Primero, los terapeutas escuchan a los niveles políticos, familiares y teatral al mismo tiempo y a través de toda la reunión. Segundo, para determinar lo que
quieren decir las comunicaciones políticas y familiares, los terapeutas escuchan los datos a partir de una variedad de fuentes y desde una diversidad de ángulos, incluso los datos que se adquieren antes y durante la reunión, el flujo de los temas en el transcurso de ésta y su propia experiencia de la reunión (Rice y Rutan, 1987; Langs, 1978). A partir de estos datos se realizan hipótesis acerca de lo que quieren decir las comunicaciones. La hipótesis que recibe mayor apoyo de los datos conduce a una intervención. Tercero, las intervenciones que la experiencia clínica sugiere que son más útiles son aquellas que atienden a eventos del aquí y ahora, que tienen sentido en cuanto a la experiencia actual. También tienen una naturáleza para el grupo completo y no se enfocan en individuos en particular (Kibel, 1978; Winer y Lewis, 1984). Sin embargo, es importante señalar que las interpretaciones no son sólo afirmaciones vagas y generales acerca de la comu - nidad. Estos argumentos con frecuencia generan mayor enojo, frustración y
regresión entre los miembros. En lugar de ello, son afirmaciones que se dirigen hacia actitudes activas específicas, probablemente preconscientes, acerca de los terapeutas y personal. Por último, es importante que terapeutas y personal estén dispuestos a tolerar y permitir la crítica acerca de sí mismos durante el proceso de escuchar, sin volverse masoquistas ni demasiado defensivos. En el ejemplo, esto se ilustró con la respuesta de la enfermera.
Durante el momento álgido de la reunión comunitaria, los terapeutas también deben prestarle atención a cada uno de miembros. Es evidente que durante una reunión comunitaria los terapeutas no pueden escuchar las comunicaciones individuales de manera tan cuidadosa ni con tanta atención a los detalles como lo pueden hacer durante la terapia individual o de grupo. Pero los terapeutas necesitan escuchar a los individuos lo suficientemente bien como para comprender que sus comunicaciones expresan la tensión común del grupo. Esto se ilustró en el ejemplo clínico anterior cuando la terapeuta recordó las comuni - caciones de diversos miembros. Los terapeutas también necesitan escuchar las comunicaciones de los individuos para estar alerta de la manera en que estén respondiendo al drama de la reunión con sus poderosas fuerzas regresivas. Cuando la señorita D abandonó la reunión era importante que un miembro del personal estuviera disponible para verificar su estado. La conducta de la señorita D era una expresión de su enojo y frustración ante la falta de disponibilidad del personal y en ese sentido estaba a tono con la tensión común del grupo. Pero también era bastante posible que la señorita. D tuviera dificultades con el control de impulsos, comenzara a fragmentarse y a tener una regresión grave y pudiera necesitar atención especial para ayudarla a contener ese proceso. Una mayor discusión acerca del tema en terapia individual y grupal pueden ayudar a la señorita D a beneficiarse de esa lucha regresiva.
Papel del personal. Aunque los miembros del personal tienen menos
responsabilidad por la reunión que los terapeutas—líderes designados, su papel tiene notables similitudes con aquel de los terapeutas—líderes. El personal también tiene la responsabilidad de escuchar de manera cuidadosa a los tres
niveles de las comunicaciones de los pacientes y responder en consonancia. En ocasiones puede pedirse que los miembros del personal, como representantes de diversos subsistemas de personal como son los de terapia grupal, médico y de enfermería, hablen en función de esos papeles políticos y profesionales, En otras ocasiones tal vez se requiera que se atiendan conflictos que uno o más pacientes tienen con ellos. El personal tendrá que utilizar su juicio clínico para decidir qué tanto del conflicto puede resolverse en la reunión comunitaria y qué tanto debe atenderse en otro sitio. Por ejemplo, si un paciente está enojado por algún evento en terapia individual y lo saca a relucir con el terapeuta individual durante la reunión comunitaria, es probable que sea más útil que el terapeuta reconozca la importancia del tema y sugiera que los discutan con más detalle durante la siguiente sesión. Por otra parte, un conflicto con otro terapeuta, que afecta directamente a varios pacientes y su vida dentro de la comunidad, es probable que se atienda mejor, de manera más amplia y abierta, en la reunión. Aun en otras ocasiones, el personal, como la enfermera del ejemplo, tendrá que atender a mensajes más sutiles y encubiertos de parte de los pacientes. Por último, y de manera no poco frecuente, es posible que el personal se encargue de todos los niveles anteriores de comunicación dentro de un sólo asunto.
Para hacer más efectivo el papel de los miembros del personal, es importante que los terapeutas-líderes y el personal tengan una oportunidad para hablar acerca de la reunión comunitaria entre sesiones, de preferencia inmediatamente después de la reunión. Esta plática hace posible que el personal exprese su comprensión de la reunión, aclare los malos entendidos y se vuelve una herra - mienta efectiva para entrenar al nuevo personal en la manera de escuchar y participar en la reunión comunitaria.
RESUMEN
Dentro de este capítulo, se considera a la reunión comunitaria como el grupo central de tratamiento de los hospitales psiquiátricos. En la reunión donde la cultura, valores y prácticas del hospital se transmiten de una generació n de pacientes a la siguiente; el lugar donde se unen todos los otros tratamientos y las diversas reuniones formales e informales entre y dentro del personal y los pacientes y es un escenario donde se representan los mundos internos incons- cientes e irracionales de los participantes, al igual que los mundos maduros, conscientes y racionales.
En la reunión comunitaria los pacientes aprenden mucho acerca de trabajar en una institución y cómo convivir con otros, habilidades en las que, con frecuencia