PART II. CONSTRUCTIVISM BEYOND REALISM AND UTOPIANISM
4. The Basic Structure and the Division of Justificatory Labour
4.4 Autonomously Realizing Autonomy
En la referencia asociada al protocolo, [Lee, 2006], encontraremos información adicional sobre el algoritmo de la que a continuación se va a mostrar. Adicionalmente y como resumen diremos que LANMAR es una algoritmo híbrido al que se le añade una mejora (DFR) y además utiliza información de localización GPS para localizar a los nodos que conforman la red.
LANMAR es un protocolo proactivo que usa unos nodos de referencia para hacer el seguimiento de subredes formadas por nodos que tienen un interés común y que se mueven juntos como grupo. En cada subred se elige un representante y se usa una IP para direccionar que consiste en un identificador de grupo (subred) y un identificador de host.
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cooperantes. Uno de ellos que opera hasta un límite de saltos de manera proactiva (FSR-Fisheye Routing [Pei, 2000]) y una parte reactiva (LMDV) que propaga el camino para alcanzar cada punto de referencia por toda la red. Como resultado se mantienen dos tablas de enrutamiento en cada nodo: una de enrutamiento local con rutas directas a todos los nodos cercanos y otra con rutas hacia los puntos de referencia. Así si el destino se encuentra en las proximidades se envía directamente y si no, se envía al punto de referencia correspondiente a la subred.
Como mejora, los autores introducen el Direction Forward Routing para superar el problema que observaron de que la información de posición de los nodos vecinos estaba desfasada rápidamente aunque se hubiera actualizado recientemente debido al movimiento del nodo ―predecesor‖ al destinatario del paquete. La mejora de DFR consiste en que cuando se mueve un nodo se actualiza el camino de enrutamiento y en el nodo previo al destino no solo recuerda al nodo destino, sino que también se almacena la dirección hacia donde se ha movido el destino. Así si el nodo se mueve y el envío hacia ese nodo falla, se hace un envío hacia un nodo en esa dirección mejor situado. Si la red es suficientemente densa, el envío direccional recuperará la mayoría de los fallos de envío simples.
Existen dos modelos posibles en DFR para el procesamiento de la dirección:
El procesamiento direccional implica que los nodos tienen una antena direccional y están equipados con una brújula para orientar la antena. Este esquema solo funcionaría en exteriores debido al direccionamiento de la antena.
La segunda consistiría en que hubiera un sistema de coordenadas locales que permitiera a los nodos estar localizados y referenciar a los demás nodos. Una solución es el sistema global de posicionamiento GPS en el que cada nodo periódicamente informaría a los demás nodos de su posición y la otra solución sería establecer unos nodos (RFIDs) que mediante radiofrecuencia informen de una identificación a los nodos en un determinado radio y dichos nodos puedan procesar su posición relativa a los RFID.
Evaluación
Existen varias posibilidades de procesamiento de la dirección que dejan alternativas a varios modelos. Para la solución que requiere de la señal GPS pueden emplear la experiencia de protocolos basados en localización.
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Con alta densidad de nodos se observan buenos resultados a velocidades de entornos urbanos gracias a DFR. Además la tasa de paquetes que alcanza el destino en LANMAR aplicando DFR aumenta a un 95%, desde el 60% inicial sin la mejora.
Las velocidades de simulación alcanzan un máximo de 16 m/s, poco reales fuera de entornos urbanos pero aún así aceptables.
A nivel económico, la solución de los RFIDs implicaría unos costes de infraestructuras que alguien tendría que asumir y parece ser una solución menos viable. La información GPS sería útil con una alta implantación en los nodos, que aunque hoy en día se encuentra en la mayoría de los vehículos, no lo están en dispositivos que pudieran adaptarse a redes VANET, por lo que la implantación habría que empezarla prácticamente desde cero, al igual que los protocolos basados en localización. Aún así es una solución más viable que la de los RFIDs.
CONCLUSIONES
De los protocolos híbridos diremos que es uno de los grupos en los que menos recursos se han invertido. Fruto de ello es que realmente existen pocos protocolos y debido a las escasísimas simulaciones que hay realizadas resulta prácticamente imposible determinar cuál de los analizados resulta apropiado para las VANET.
Personalmente me resulta raro que no sea este grupo uno de los que más ha avanzado, ya que normalmente las soluciones técnicas que se aplican en ingeniería en muchos casos, suelen ser ―soluciones de compromiso‖, es decir, soluciones que cogen las ventajas de cada tipo de metodología existente y las combinan para utilizarlas en los entornos más adecuados para cada una de ellas, maximizando las ventajas y minimizando las desventajas en cada caso. Esa parece ser la razón fundamental de implementar protocolos híbridos entre unos reactivos y otros proactivos, pero parece ser que la parte proactiva (poco eficiente en entornos VANET) pesa demasiado en estos protocolos debido a la característica sumamente dinámica de las redes vehiculares, y o bien no terminan de decidirse los desarrolladores, o bien realmente los resultados que arroja la parte proactiva no compensan la fusión de ambas metodologías.
Aún así merece la pena destacar al protocolo LANMAR+DFR, que además de utilizar dos partes, una proactiva y otra reactiva, propone utilizar la información de localización geográfica como complemento y en su caso se utiliza para realizar un seguimiento del nodo destino, que por
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supuesto durante la transmisión de un paquete puede permanecer en movimiento y cambiar el lugar geográfico que ocupaba en el instante en el que se envió el paquete.
Definitivamente creo que una futura solución de enrutamiento tiene que pasar por varias metodologías, una fusión de protocolos que se apliquen dependiendo del entorno.
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