CHAPTER 3. PPIDB – A Database of Protein-Protein Interface
3.1 Background
Con respecto al ámbito social diversos estudios han llegado a la conclusión de que un 60-70% de los niños con TDAH son rechazados y estigmatizados por parte de sus compañeros de clase debido a sus comportamientos provocadores, agresivos o disruptivos (Barkley, 1990; García, Presentación, Siegenthaler y Miranda, 2006; Mrug,
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Molina, Hoza, Gerdes, Hinshaw, Hechtman y Arnold, 2012). En concreto, la investigación llevada a cabo por Schafer y Semrud (2008) llegó a la conclusión de que entre un 50% y un 75% de los jóvenes con TDAH suelen manifestar problemas en la relación con los demás.
Una investigación llevada a cabo por Fussell, Macias y Saylor (2005) comparó el impacto negativo que tiene en las relaciones sociales algunos trastornos, entre los cuales estaban el TDAH, la espina bífida, el retraso mental y las dificultades de aprendizaje. Los resultados mostraban que el TDAH era el de mayor impacto social negativo de todos.
Aquellos niños que están diagnosticados de TDAH con subtipo combinado, suelen mostrar un perfil de socialización más desajustado que los otros dos subtipos (inatento e hiperactivo-impulsivo). Tienen un elevado negativismo y escasa consideración con los demás. Sin embargo, los jóvenes que tienen diagnóstico de TDAH con predominio inatento, suelen mostrar una elevada sensibilidad social hacia los demás y suelen ser retraídos y tímidos en las relaciones sociales (Lora y Moreno, 2008).
Por otro lado, se ha señalado que los niños con TDAH tienen dificultades en la monitorización e interpretación de pistas sociales, resolución de conflictos interpersonales y en la creación de soluciones prácticas (Pardos, Fernández Jaén y Fernández Mayoralas, 2009). En esta misma línea del área social, la literatura científica pone de manifiesto que la etiqueta diagnóstica de TDAH puede tener un impacto negativo en las relaciones con los profesores y sus compañeros sin TDAH. Un estudio llevado a cabo por Koonce, Cruce, Aldridge, Langford, Sporer, y Stinnett, (2004) analiza el efecto de la etiqueta de TDAH en el juicio realizado por profesores al
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observar a un niño con este trastorno. Los resultados muestran cómo los profesores tuvieron peores apreciaciones y juicios más negativos con respecto a la atención y el comportamiento del niño que estaban observando. Estos datos contradicen los estudios anteriores en los que vieron que los profesores tenían una actitud más positiva y tolerante ante los niños y adolescentes que tenían TDAH y, por tanto, dificultades de atención. Es por ello que se necesitará seguir investigando en esta línea para dilucidar si el hecho de conocer la presencia de un determinado trastorno, implica una mayor sensibilidad por parte del profesor o no.
Los niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad se suelen caracterizar por tener un menor número de amigos que el resto de niños sin esta patología y por unas relaciones de amistad muy poco duraderas (Young, Chadwick, Hepinstall, Taylor y Sonuga-Barke, 2005). En un estudio se llegó a la conclusión de que hasta un 70% de los niños diagnosticados con TDAH reconocían no tener mejores amigos (Wehmeier, Schacht y Barkley, 2010).
Hallazgos en esta misma línea se han encontrado en muestras de niños con TDAH, donde se comprobó que son menos invitados a diferentes eventos sociales, como por ejemplo los cumpleaños de sus compañeros de clase. A parte, los padres de los jóvenes con TDAH muestran mayor número de miedos a llevar a sus hijos a estos eventos sociales y tienden a no llevarles tan frecuentemente como los padres de niños sin TDAH (Harpin, 2005).
Como señalan Jara Jiménez, García Castellar y Sánchez Chiva (2011) para realizar una buena valoración de la competencia social de un niño con TDAH debemos tener en cuenta la perspectiva e información que aportan tanto los familiares como los profesores del niño, puesto que tanto la visión de los compañeros como la del propio
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niño con TDAH suele estar distorsionada. Son pocos los estudios que analizan la competencia social de los niños y adolescentes con TDAH desde la perspectiva de los padres o los profesores, ya que la gran mayoría de estudios que tratan de investigar la competencia social de este grupo, se centran en las opiniones ofrecidas por parte de los propios afectados y los compañeros de estos niños. Estos autores encontraron una relación significativa positiva entre la valoración de problemas con los compañeros por parte de los profesores y padres. También encontraron que los profesores perciben de forma significativa más problemas con los compañeros en el caso de los niños diagnosticados de TDAH que en los niños que no tienen esta dificultad. Sin embargo, resulta curioso que en la valoración de los padres en los problemas con los compañeros, no se encuentren diferencias estadísticamente significativas entre los niños con y sin TDAH. Estos resultados coinciden con las que obtuvieron Zavadenko, Lebedeva, Schasnaya, Zavadenko, Zlobina, Semenova (2011) en donde señalaban que los profesores perciben mayores diferencias en los comportamientos sociales de los niños, ya que es en el ámbito escolar en donde hay una mayor interacción con el grupo de iguales. En cuanto a la conducta prosocial, los profesores perciben una menor conducta prosocial de los niños con TDAH que sus padres. Estos resultados fueron obtenidos por Jara et al. (2011) y están en consonancia con otras muchas investigaciones (Hay, Hudson y Liang, 2010; Iizuka, Yamashita, Nagamitsu, Yamashita y Araki, 2010; Zavadenko et al. 2011).
Los niños con TDAH suelen participar menos en las actividades extraescolares que se ofrecen en los colegios e institutos, ya sea porque se aburren de la actividad o bien porque les acaban expulsando o invitando a salir de la misma, al no aprovechar el tiempo o no cumplir con las normas de la clase. Como señalan Coghill, Soutullo, D’Aubuisson, Preuss, Lindback, Silverberg y Buitelaar (2008) son muchos los jóvenes
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• Los niños con TDAH tienen el mismo conocimiento que sus compañeros sin TDAH de las estrategias prosociales (ayudar a un compañero que no sabe o puede hacer algo).
• Los niños con TDAH tienen menos estrategias y de peor calidad a la hora de iniciar una relación o para solucionar posibles conflictos.
• Los niños con TDAH utilizan estrategias menos adecuadas para conseguir algo de los demás (que les dejen jugar con ellos, que les devuelvan el dinero que les prestó, pedir un favor, etc).