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2015 - 2050

Luisa Fernanda Ramírez Leguizamón

D

esde el 22 de diciembre de 2015, se implementa en Bogotá el Plan Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático 2015-2050 (adoptado mediante el De- creto N° 579 de 20159). Es un instrumento orientador y planificador que contri-

buye a que la ciudad se adapte al cambio climático, disminuyendo sus vulnerabilida- des y riesgos y al mismo tiempo salvaguardando la calidad de vida de sus habitantes.

Este instrumento fue construido a partir de información científica acerca de los escenarios de cambio climático para Bogotá y la región, la tendencia de las emisio- nes de gases de efecto invernadero en la ciudad, la información disponible sobre los impactos del cambio climático en el territorio y la población y un proceso de socializa- ción, consulta y validación con actores institucionales y no institucionales de diferente experticia, que enriquecieron el proceso de construcción con sus aportes y recomen- daciones, muchas de ellas en el contexto de la gestión y la educación ambiental.

La localización y la extensión de Bogotá son determinantes en la gestión del cam- bio climático. Ubicada en la vertiente occidental de la cordillera oriental de los Andes colombianos, tiene una altitud que oscila entre 2650 y 3750 m.s.n.m. y ocupa una ex- tensión aproximada de 163 662,3 ha., de las cuales un 23,2% son suelo urbano (37.945,3 ha), un 75,0% son rurales (122 743 ha) y un 1,8% es suelo de expansión (2974 ha).

El Distrito Capital se subdivide en 20 localidades: Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal, Usme, Tunjuelito, Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá, Suba, Barrios Unidos, Teu-

9 Por el cual se adopta el Plan Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático para Bogotá D.C., 2015- 2050 y se dictan otras disposiciones

saquillo, Mártires, Antonio Nariño, Puente Aranda, La Candelaria, Rafael Uribe Uribe, Ciu- dad Bolívar y Sumapaz. 12 de aquellas localidades son urbanas, siete poseen suelo urbano y rural y una es de suelo rural. La temperatura de la ciudad oscila entre 14,5°C en la parte baja del río Tunjuelo, cerca de su desembocadura en el río Bogotá, y de 7,0°C en la cuenca alta del río Tunjuelo (3 450 m.s.n.m.), en el sector del embalse la Regadera.

La temperatura del aire varía significativamente cada día, ya que puede acercarse a los 10°C. Las temperaturas máximas y mínimas registradas se dan entre los meses de diciembre y marzo con valores ligeramente superiores a los 26°C para la máxima absoluta y temperaturas ligeramente inferiores a los 5°C para las mínimas absolutas (SDA, 2014).

Según la Encuesta Multipropósito 2014, la población de Bogotá en el año 2011 era de 7 451 231 personas. Para el 2014 se estimó en 7 794 463 (SDP, 2015). La tasa de crecimiento promedio anual de la población bogotana entre 2005 y 2012 fue de 1,45%, puesto que pasó de 6 840 116 a 7 571 345 habitantes en 7 años. Se espera que entre el 2012 y el 2020 haya una tasa de crecimiento poblacional de 1,27% para alcanzar el valor estimado de 8 380 801 personas esperado para dicho año.

A pesar de que la población de Bogotá sigue creciendo, lo hace a un ritmo cada vez menor, según se puede observar en la tasa de crecimiento (SDP 2013). Para el año 2050 se estima una población de 11 450 556 habitantes en la capital del país. Por ende, se presen- tan retos en la planificación del territorio y del desarrollo, como la demanda de bienes y servicios en un territorio que enfrentará nuevas condiciones y amenazas climáticas.

Bogotá es el principal centro de producción de bienes y servicios de Colombia, con una importante participación en el comercio internacional. En el país, la ciudad genera el 24% del PIB, con un alto nivel de diversificación y orientación hacia la pro- ducción de servicios que representan el 77% del valor agregado, y el 34% de los que se producen en el país. El comercio exterior (exportaciones más importaciones) de la ciu- dad es la tercera parte del valor de las transacciones en bienes que realizó el país en el 2014. A su vez, la ciudad tiene el mayor mercado de trabajo, con cerca de 4,2 millones de empleados (DANE, 2014, EIH), una cifra similar al total de los que se encuentran en Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga (CCB 2015).

En América Latina, Bogotá es la quinta ciudad más atractiva para los jóvenes y la sexta más atractiva para hacer negocios y realizar eventos internacionales (Cámara de Comercio de Bogotá, 2015). Esto muestra una urbe competitiva y proyectada en el largo plazo que atrae inversiones, oportunidades y personas.

El distrito capital cuenta con una amplia estructura ecológica principal, con fun- ciones tan importantes y determinantes como la prevención del riesgo y la adaptación al cambio climático.

Los componentes de esta estructura conforman el sistema de áreas protegidas que incluye: el Parque Nacional Natural Sumapaz, la Reserva Forestal Protectora Bos- que Oriental de Bogotá, la reserva “Thomas Van der Hammen” y la Reserva Forestal Protectora Productora de la Cuenca Alta del río Bogotá. Igualmente, está el sistema distrital de áreas protegidas, compuesto por parques ecológicos de montaña y de humedal, áreas forestales distritales y santuarios distritales de fauna y flora. Comple- mentan esta estructura los parques urbanos, los corredores ecológicos y el área de ma- nejo especial del río Bogotá.

Bogotá mantiene una estrecha relación con la región por sus interdependencias de carácter económico, laboral y del suelo (CCB, 2015); su crecimiento expansivo ha fo- mentado el fenómeno de la conurbación con los municipios vecinos como Chía, Cota, Cajicá, Facatativá, Funza, La Calera, Madrid, Mosquera y Soacha, los cuales presentan un crecimiento poblacional importante debido a que muchos habitantes de Bogotá han decidido trasladar su residencia a estos municipios y se desplazan diariamente entre anillos cercanos de la ciudad.

Así mismo, Bogotá presenta dependencia de la región en términos de suministro de agua potable, energía eléctrica y alimentos frescos, estos últimos provenientes de los departamentos circundantes (Cundinamarca, Boyacá, Meta y Tolima). Por ello, el análisis de los riesgos y efectos del cambio climático se realizan desde una visión regional.

En el ámbito internacional, la capital del país hace parte del C40, grupo de ciuda- des líderes que trabajan para reducir las emisiones de carbono y adaptarse al cambio climático. También hace parte ICLEI, que es la asociación mundial líder de ciudades y gobiernos locales dedicada al desarrollo sostenible. En dichos escenarios, se reconoce que Bogotá está encaminada de manera decidida hacia la adaptación y mitigación al cambio climático; se han superado las brechas ideológicas que señalan que este tema es responsabilidad de los grandes emisores.