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3.1 Background

Entre el barro que proviene del invierno y el polvo del verano surgió una nueva victoria: para el año 2014 la comunidad esperaba una visita con mucha alegría, funcionarios de catastro ingresaban a las casas para realizar la valorización y legalizar el pago de los impuestos. Los propietarios se preocupaban si la visita no se realizaba, pues esperaban que todas se llevaran a cabo el mismo día, pero estaban programadas en diferentes fechas y lugares. Ante sus visitantes la población se excedía en atenciones, en cada casa valorizada se daba una bebida o un pasa bocas, luego se esperaba que llegara a las casas el recibo oficial del pago del impuesto predial; este recibo comenzó a llegar por cuadras y cuando se recibía se mostraba como un laurel en las manos.

Imagen 2. Plano catrastal, unidad administrativa espacial Supercade

Fuente: Planoteca, 2014

Pagar el primer impuesto predial era un evento importante para cada núcleo familiar: lo entienden como el primer paso ante la legalidad de sus viviendas; los recibos son guardados como tesoros, se espera que los servicios públicos no

tarden en llegar; sin embargo, los reclamos de Aguas Blancas y la Universidad Sergio Arboleda siguen en pie y amenazan la estabilidad del barrio.

Fotografía 35. Recibo del impuesto predial 2014 de una de las casas del barrio Hacienda Los Molinos

Fuente: Iván Casas

En la actualidad la comunidad se enfrenta a otro tipo de problema y es la venta ilegal de droga, en el sector se encuentra alrededor de tres predios donde se comercializa –al parecer–, pero además sirven de refugio para consumirla, situación que ha perjudicado la seguridad de sus habitantes, ya que se ha incrementado los atracos a los locales comerciales y a los transeúntes. Ante este escenario han pedido ayuda a la policía la cual ha intensificado los patrullajes pero sin ningún resultado, seguramente los habitantes solucionen este problema como lo han hecho hasta ahora con la no violencia, de manera creativa y sin la ayuda de las instituciones.

El barrio Hacienda los Molinos, es una pequeña muestra de Colombia, es una madeja de relaciones, rutinas cotidianas, memorias, tradiciones, ires y venires, es una trinchera contra los desmanes de la historia. En el barrio se encuentran

habitantes de diferentes regiones, que conviven con sus costumbres y tradiciones, gente humilde y emprendedora que se enfrenta a las adversidades con la frente en alto, que sobreviven de cara al sistema capitalista en el que los derechos se transforman en mercancía, donde todo al parecer tiene precio. Pero no se deje engañar: este lote no se vende. Así como no se vende la dignidad.

Fotografía 36. Lote del barrio Hacienda los Molinos

CONCLUSIONES

Los habitantes del barrio Hacienda los Molinos han resistido a la coacción y ausencia del Estado de manera creativa y pacífica, desde un espacio ilegal pero que a nivel operativo lo han defendido desde la legalidad y no por la fuerza, sin ideario político, pero con una unidad identitaria, que crearon desde un espacio en común. Compartir las mismas dificultades generó unión y hermandad entre vecinos, lo cual abrió paso a la organización de un nuevo movimiento social en la ciudad.

Es así que se puede evidenciar que la comunidad nace en el barrio en un proceso de establecimiento de territorio y se fortifica cuando sus habitantes le hacen frente a las diversas dificultades que aparecen en un contexto en el que el Estado está ausente, de modo que la comunidad debe solucionar sus necesidades básicas con sus propios medios. Es así que, la unión entre vecinos para alcanzar un fin resignifica la eficacia de trabajar unidos; sin embargo, también es notorio que a medida que se solucionan las problemáticas en el barrio la comunidad también comienza a disolverse, pues sus integrantes se concentran en resolver ahora sus necesidades particulares.

Además, la identidad es el insumo primordial para consolidar un nuevo movimiento social, pues los habitantes del barrio Hacienda los Molinos adelantaron sus acciones cuando se apropiaron de manera crítica de su historia colectiva. La identidad que se conforma en los habitantes está sujeta al espacio, en cuanto crean un apego al territorio dado por sus múltiples batallas y a las relaciones sociales que se conforman en el lugar, pues el barrio no es solamente una subdivisión administrativa de la ciudad, para ellos es el lugar dónde se forjan sus recuerdos, sueños y esperanzas es el espacio de la vida misma. En definitiva La identidad es fundamental para la organización y creación de las resistencias.

Así pues, esta comunidad posee la ligereza para crear otras alternativas de resistencia ante los poderes hegemónicos que los segregan, basadas en la

solidaridad y la cooperación, las cuales se evidencian en sus luchas pacíficas, en las que se resiste y se batalla con la misma intensidad que lo hicieron otros movimientos en el pasado pero de manera diferente, convirtiéndose en una alternativa frente a las injusticias del capitalismo.

Ahora bien, la organización horizontal y no piramidal de este nuevo movimiento social en el que se llega a consensos que se desenvuelven en la acción de sus autoconstrucciones por medio de la participación de la mayoría, se encuentra allende a las entrañas del individualismo, la racionalidad mercantil y la estructura capitalista.

Este contexto ha posibilitado visualizar el acopio de las capacidades para trabajar de manera colectiva y tan solo con sus recursos locales, aquí son tangibles los saberes y las alternativas para resolver los problemas que no son perceptibles en la sociedad moderna. Son agentes protagonistas de acciones y de cambios que hacen la diferencia ante las prácticas verticales del Estado.

Si bien, este nuevo movimiento social defiende su autonomía porque no está subordinado a ningún partido político, sus acciones no están cargadas de ideologías instauradas en el territorio; por el contrario, el potencial de su discurso se desarrolló en medio de sus autorreflexiones y batallas.

Puesto que, la solidaridad se vive casi en todas las situaciones y batallas que enfrenta la comunidad, es una característica inevitable de los nuevos movimientos sociales que afianza en este caso las prácticas de resistencia contra los poderes hegemónicos a los que desafían. Por otro lado, este nuevo movimiento social no necesariamente permanecerá en el tiempo, seguramente cuando resuelvan sus necesidades se disolverá como ya ha ocurrido con otros movimientos pero a la vez también puede suceder que se una a la lucha de otros movimientos sociales como ocurrió en Seattle.

Finalmente, las narrativas demostraron que la palabra hablada es una fuente de construcción histórica y que el uso de fuentes primarias, documentos escritos

soportan su fiabilidad, por tanto, la historia no solo puede ser hecha por las elites, grupo poderosos o por los héroes, sino también por las clases populares, por aquellos que se piensa que no tienen ninguna importancia en la historia, por ‘los de abajo’ quienes también tienen la capacidad de desarrollar un pensamiento histórico-crítico.

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