Energy Asset ScoreEnergy Asset Score
Step 3: Compare EUI to Fixed Scale
5.3 Structure and Systems
5.3.5 Baseline Development Methodology
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La frecuencia fami- liar de los suicidas se co noce desde hace tiempo. Los estudios realizados sobre geme- los y los análisis genéti- cos inducen a admitir la naturaleza hereditaria de la tendencia al sui- cidio.2
Los caracteres hereditarios que predisponen al suicidio pueden tener relación con la función de los neurotransmisores sero- tonina y dopamina en el lóbulo frontal.3
El riesgo de suici- dio aumenta con la herencia de rasgos de personalidad agresivos e impulsivos.ERNEST HEMINGWAY (n. 21-7-1899) se disparó en la cabeza el 2 de julio de 1961 con su arma de caza. Un año antes había recibido el premio Nobel de literatura.
1. TRAGEDIAS REUNIDAS
En esta foto de los Hemingway tomada en 1918 nada hacía suponer que cinco de los miembros de la familia acabarían suicidándose.
URSULA HEMINGWAY (n. 29-4-1902) murió el 30 de octubre de 1966 por una sobredosis de somníferos. Padecía cáncer y caía en depresiones frecuentes.
CLARENCE HEMINGWAY (n. 4-9-1871), médico y padre solícito, se pegó un tiro el 6 de diciembre de 1928. Apuros financieros y una salud preca- ria le empujaron a tomar esa decisión.
LEICESTER HEMINGWAY (n. 1-4-1915) se disparó el 13 de septiembre de 1982 con una pistola prestada. A consecuencia de una diabetes se le iba a realizar la amputación de una pierna.
No se encuentra en la foto: La nieta de Ernest, MARGAUX HEMINGWAY (n. 16-2-1954), quien, coin- cidiendo con el 35 aniver- sario de la muerte de su abuelo, se quitó la vida con un preparado barbitúrico.
través de la propensión al padecimiento de alteraciones psíquicas. Al fin y al cabo, los pa- decimientos psíquicos son los factores de ries- go más importantes para el suicidio: nueve de cada diez personas que se quitaron la vida se encontraban en ese momento psíquicamente enfermos.
Las depresiones ocupan el primer lugar, seguidas por los trastornos de ansiedad y las dependencias (alcoholismo, drogas, etcétera). Muchos médicos consideran el suicidio una po- sible “complicación” de todas las enfermedades psíquicas más conocidas. Y todas ellas son, en cierto grado, heredables: los hijos de pacientes depresivos tienen doble riesgo de padecer tras- tornos psíquicos.
Myrna Weissman, de la Universidad de Co- lumbia en Nueva York, ha demostrado que eso continúa siendo así hasta la prole de tercera generación. Los nietos de un grupo de depre- sivos investigados en los ochenta del pasado siglo evidenciaron un riesgo notabilísimo de padecimiento de alteraciones psíquicas. En es- tos niños, que hoy en día tienen una media de 12 años de edad, se produjeron trastornos de ansiedad, que, según Weissman, constituyen una expresión típica de esa edad de los cuadros depresivos. En qué se basan tales nexos fami- liares es algo sobre lo que los meros datos no ofrecen respuesta alguna.
Los trabajos de Thomas Bronisch, experto en suicidios del Instituto Max Planck de Psi- quiatría en Múnich, pusieron de relieve que
un objeto de estudio poco habitual —la comu- nidad amish de Norteamérica— podía propor- cionar nuevos datos. Estos descendientes del movimiento baptista europeo son conocidos por su estricta forma de vida tradicional. Los más conservadores entre ellos no sólo rechazan las novedades técnicas, como la electricidad o los automóviles, sino que también prohíben casarse con gente que no pertenezca a su co- munidad. Esta circunstancia los convierte para los genetistas en algo sumamente interesante, pues su árbol genealógico familiar es fácilmen- te abarcable.
Los científicos investigaron diferentes fa- milias amish y encontraron en algunas líneas muchas enfermedades maníaco-depresivas, un fuerte factor de riesgo de suicidio. Pero, a pesar de ese riesgo, en la mayoría de las familias sólo contados miembros se habían quitado la vida. Sin embargo, en unos pocos árboles genealó- gicos familiares sí habían acontecido muchos suicidios.
Dado que los condicionamientos del en- torno y el sistema de valores dentro de la comunidad amish eran muy semejantes —entre otras cosas, todos los amish recha- zan con firmeza el suicidio y lo consideran pecado—, estos casos excepcionales parecían indicar la presencia de algún factor o factores adicionales a tener en cuenta. Según Thomas Bronisch, “en estos casos la conducta suici- da podría haber tenido algún componente hereditario”.
Los estudios realizados con adoptados y ge- melos aportaron otras pruebas sobre la exis- tencia de algún tipo de “genes suicidas”. Fini Schulsinger, un pionero de esta corriente de investigación, investigó en 1979 los suicidios de 57 personas que habían sido criados en fa- milias adoptivas. Schulsinger dio con los pa- rientes biológicos de los fallecidos y comparó sus perfiles con los de los 57 adoptados que se había suicidado.
El resultado del estudio comparado fue el siguiente: aunque había habido dos suicidios entre los parientes adoptivos del grupo de con- trol, entre los parientes biológicos de los sui- cidas se habían quitado la vida doce personas, esto es, seis veces más que entre los familia- res adoptivos. Schulsinger valoró este hecho como prueba de que las tendencias suicidas no se “aprendían”, sino que se heredaban. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que en esta herencia quedaba también comprendida la influencia de otros trastornos psíquicos con-