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15.7. Blind performance-degrading attack

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>mattubi ‘a < por /mā itubi ‘a/ (fol: 12) >māstar ‘āhu < por /mā stra‘āhu/ (fol: 120). >ka’annamunādī < por /ka’anna munādī/ (fol: 35) >qadārat < por / qad dārat/ (fol: 4).

77 VIII. Reflexión final.

Después de un estudio profundo y comparativo de los sermones de Ibn Nubāta,

pude llegar a las siguientes reflexiones:

Esta colección no pertenece del todo a nuestro autor. No son suyas las homilías copiadas por el segundo amanuense, entre ellas las rogativas. A través del análisis del estilo literario de la obra se ve claramente la diferencia que hay entre lo que es de Ibn Nubāta y lo que no es suyo. Esta parte no alcanza el nivel de Ibn Nubāta, su estilo es muy sencillo. Escasos son los recursos estilísticos. Se trata de los sermones nº 49, 50, 51, 52, 53.

La edición del diwān por Ṭahir al-Ŷazā’irī, Diwān juṭab Ibn Nubāta, nos ha respaldado en nuestra investigación, porque recoge unos sermones de sequía que sí

podemos decir que son de Ibn Nubāta, tanto por el estilo como por la construción del

sermón1.

Pedro Longás Bartibás, en su libro2, traduce unas rogativas del códice nº 30 de la Biblioteca de Filología, que coinciden en una parte considerable con las rogativas nº 50, 51, 52, 53 de nuestra obra.

En cuanto a los sermones de fiestas el número 58 - el primer sermón de la fiesta del Sacrificio, con la historia del Profeta Abraham con su hijo Ismael - se ve perfectamente que el estilo no es de Ibn Nubāta sino de otro autor3.

Consultando el C.D Rom de la Biblioteca de Filología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, he podido encontrar más sermones de Ibn Nubāta en la colección.

1ahir al-Ŷazā’irī, Diwān juab Ibn Nubāta, (Beirut 1894), pp.256-271. 2 Longás Bartibás, Pedro, Vida religiosa de los moriscos, pp.153-175. 3 Longás Bartibás, Pedro, Vida religiosa de los moriscos, pp. 202-212.

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El manuscrito J 20 comprende sermones de fiestas (Número 54 de mi edición). En las carpetas siguientes: 69, 78, 96, 98 y 100 se encuentran folios sueltos de sermones, de mano de otros copistas. El códice nº J 54 contiene sermones de Ibn Nubata, y en concreto los que llevan en mi edición los números 28, 37, 40, 42 y 45.

La carpeta 100 es la que tiene más sermones, todos ellos de Ibn Nubāta: 29, 36,

37, 38, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46. Están mal conservados por el descuido que ha sufrido la colección en sus primeros años. Todo esto significa que los sermones de Ibn Nubata jugaban un importante papel en la comunidad morisca.

‘Alī b. al-Ḥasan b. ‘Antar b. Ṭābit, un lingüísta y poeta, vivió mucho tiempo en Iraq y Siria, y murió en el año 601/1204-1205. Afirma que la gente en aquella época disfrutaba tanto de la poesía de Abu Nuwās, por su descripción al vino, como de los discursos escatológicos de Ibn Nubāta. Este testimonio nos da a conocer el gusto ambiguo de la época, poco sincero1.

El hallazgo de Almonacid de la Sierra nos explica como los moriscos podían practicar el Islam en un ambiente totalmente distino a lo suyo. Ante una posible persecución de las autoridades en cada momento, los moriscos estaban obligados a ocultar su legado. Los sermones de Ibn Nubāta son quizá la obra artística y religiosa más importante de las halladas en la casa del morisco aragonés. La abundancia de copias conservadas revela el valor que tenían. Sus homilías eran una fuente de vida espiritual para los moriscos, a los que las autoridades les obligaron a abrazar la fe cristiana. Gracias a ellas, y por descontado, gracias al Corán, podían seguir

practicando fielmente el Islam, la religión de sus padres. Los sermones de Ibn Nubāta

les servían de guía para todo el año musulmán y el tema dominante en los mismos, la vanidad de esta vida y la eternidad de la otra vida les servía de consuelo y ánimo.

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En el nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo, que Dios bendiga a nuestro

señor Mahoma, el noble, y a su familia.

Nubātiyyāt

1. Sermón de viernes donde se habla de la muerte y el retorno:

¡Alabado sea Dios! el protector, el que no menosprecia al que pide su protección, el victorioso. Él es el que conoce los secretos del corazón y perdona nuestros pecados. No tiene adversario ni semejante. Le pido que me ayude a cumplir sus mandamientos. Doy testimonio de que no hay más Dios que Dios, único, sin socios y Mahoma es su mensajero, el que hace cumplir su ley, su profeta, que fue enviado a todas sus criaturas.

¡Oh gentes! ¡Qué calamidad tan grande cae sobre aquel que pierde el sentido de la conciencia, qué castigo tan rápido azota a aquel que no derrama una sola lágrima de arrepentimiento, que aflicción tan grande pesa sobre aquel que se demora en cuidar de sus cosas! ¡Qué largo es el arrepentimiento de aquel que está distraído día y noche! La pasión se ha adueñado de vuestros corazones y el deseo ha dominado vuestras almas, destruyéndolas. Vosotros sois negligentes en todo lo que se os requiere, y hacéis lo contrario de todo lo que sabéis que debéis hacer, como si fuerais ignorantes de lo que bien sabéis.

La amonestación no cura vuestra sed de venganza, ni las advertencias encuentran entrada en vuestros corazones. Sabéis que detrás os espera un día difícil, y delante, las calamidades de la muerte. ¡Qué cosa más admirable! Aunque uno no preste atención a ella, no se le escapa. ¡Qué pena! Aunque uno confíe en la seguridad, no se libra de la destrucción. ¿Es que ningún oído escucha, es que ningún corazón se somete, es que ningún ojo llora? ¿Es que nadie en fuga tiene miedo a Dios? ¿Es que no hay nadie que se arrepienta y deje de pecar? ¿Es que no hay nadie que se esfuerce y tome una decisión? ¿Es que nadie siente piedad de sí mismo? ¿Es

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que nadie piensa en su tumba? ¿Es que nadie desea la salvación de su alma? ¿Es que nadie siente miedo a los terrores del día del Castigo?

¿Creéis que estáis para siempre en este mundo? ¿Creéis que es una morada permanente para vosotros? De ningún modo. Os dirigís hacia una fuente inevitable - no podéis ir hacia atrás, vais al día de la Resurrección - y beberéis de un líquido amargo, no hay más remedio. ¡Cuidado, cuidado! Antes de que la destrucción venga. ¡Atención, atención! Antes de que el fuego caiga, antes de que se lance contra vosotros algo contra lo que no hay defensa, antes de que se vaya algo que no regresa, antes de un arrepentimiento que no vale, antes de una excusa que no se admite, antes de que los ojos se hundan en los cuencos, antes de que los corazones se encallen en las gargantas, antes de que ninguno de vosotros pueda moverse, ni pagar el rescate de su cautiverio, antes de todo esto, brillará el relámpago, descenderá el destino y se cumplirá el aviso. “ese día, hombre dirá: “A ¿adónde escapar? (Corán: 75-10). La Hora es peor. “No habrá más que un solo Grito y ¡helos despiertos!” (Corán: 79-13,14) como un cadáver encima de las parihuelas, llorando por cosas vergonzosas escondidas en los libros. La tierra en todos sus confines los sacude y el fuego los ataca con sus chispas. Las criaturas se presentan ante el Omnipotente, que les pide cuentas, de las cosas conocidas y de las ocultas, y les informa de todo lo que hicieron en el pasado, y los envía al fuego o al Paraíso.

Que Dios nos aleje de la casa de la casa de la destrucción y nos aloje en la casa de la permanencia, y que nos proteja del derrumbe de esta casa. Las ganancias más valiosas y las pruebas más claras son las palabras del Poderoso, el Uno.“Cada uno gustará la muerte, pero no recibiréis vuestra recompensa íntegra hasta el día de la Resurrección. Habrá triunfado quien sea preservado del Fuego e introducido en el Jardín. La vida de acá no es más que falaz disfrute” (Corán: 2-185)

Que Dios nos bendiga a vosotros y a nosotros, mediante el Corán magnífico, y que nos ayude, a vosotros y a nosotros, mediante sus aleyas elocuentes, y con la sabia recitación. Que nos ponga, a vosotros y a nosotros, bajo el manto de nuestro profeta, nuestro señor, el noble Mahoma.

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Digo esto, y pido perdón a Dios el magnífico, para mí y para vosotros, y para todos los musulmanes.

2. Segundo, donde se habla de la muerte y del retorno:

¡Alabado sea Dios, el que es muy rápido echando cuentas! Su manto es sólido, su castigo es súbito y muy severo, pero su recompensa es muy generosa. No es comparable con nada. Los sentidos no pueden percibirlo. Está por encima de todos los géneros y especies. Da sus favores a genios y humanos.

Doy testimonio de que no más Dios que Dios, único, sin socio, con un testimonio cuya expresión no tiene error, un testimonio cuyas palabras no se separan. Doy testimonio de que Mahoma es su siervo y su mensajero, al que Dios envió con la luz más brillante y el signo más nítido, y lo escogió de la mejor tribu. Que Dios le bendiga de día y de noche.

Oh gente! ¡Cuán desgraciado es aquel de vosotros al que la pasión esclaviza! ¡Cuán mísero es aquel cuyo señor lo rechaza! ¡Qué mal negocio hace aquel que trueca su vida eterna por este mundo! ¡Cuánto pierde aquel que toma el fuego por su destino y morada! ¡Ay! La negligencia se ha adueñado de vuestros corazones. ¡Ah! La distracción no os deja ver vuestros defectos. ¡Ay! La codicia os hace restar importancia a vuestros pecados. ¡Ay! El deseo se ha apoderado de los jóvenes y los ancianos entre vosotros.

¡Oh vosotros que sois lo que dejan las desgracias, oh vosotros que sois el objeto de las calamidades, oh vosotros que sois ocasión de los sucesos y de las angustias! ¿Es que no veis las espadas de la muerte brillando ante vosotros, y que sus calamidades caen sobre vosotros? Las señales de la muerte son visibles, ante sus calamidades no hay excusa que valga. Sus flechas van a clavarse en vuestros cuerpos, lo que ella decide tenéis que afrontarlo.

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¿Hasta cuándo, hasta cuándo esta reticencia? ¿Por qué os demoráis? ¿Pero deseáis la vida eterna? No, desde luego. Juro por el Uno, por el Eterno que la muerte os está observando, ninguno de vosotros escapa. Los círculos de la muerte os envuelven y sus soldados os rodean. Los secretos de la muerte os han sido revelados, su orden va a cumplirse con vosotros. La muerte va a cortar vuestras vías respiratorias y os va a alojar en la oscuridad de la tumba. La vida ha pasado, y vienen las cosas siguientes. Las desgracias se multiplican.

¡Ay! Aquel que se ha olvidado de hacer los preparativos para este viaje. ¡Ay! Aquel que se ha quedado cortó en sus provisiones para el día del Retorno. Aprended, si la juventud pasa, no sois capaces de recuperarla, y si la vejez se aleja, vuestra vida se aleja también. Apresuraos en decir cosas que sean oídas, en hacer cosas que valgan, y en tener excusas que sean aceptadas. La salvación es lo deseable. Todavía queda algo de vida antes de devolver la prenda tomada. “El día que el hombre huya de su hermano, de su madre y de su padre, de su compañera de sus hijos varones, ese día, cada cual tendrá bastante consigo mismo” (Corán: 80-34,37).

Que Dios nos considere y os considere de los que prefieren la otra vida, y menosprecian esta vida. La mejor preparación para el día del Retorno, los mejores sermones para curar los males de los corazones, los mejores medios para borrar los pecados, son la palabra del que conoce lo escondido.

“¿Qué esperan sino que vengan a ellos los ángeles, o que vengan tu Señor, o que vengan algunos de los signos de tu Señor? El día que vengan algunos signos de tu Señor, no aprovechará su fe a nadie que antes no haya creído o que, en su fe, no haya hecho bien. Di¨! Esperad! ¡Nosotros esperamos!”(Corán: 6-158)

3.Tercero, donde se habla de la muerte y el retorno:

¡Alabado sea Dios! De Él esperamos que nos libre de la aflicción y la desgracia. Él nos ha concedido sus favores, nos ha elegido como sus mejores siervos. Doy testimonio de que no hay más dios que Dios, uno solo. Creo en una palabra con

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firmeza, y doy testimonio de ella en público y en privado. Doy testimonio de que Mahoma es su siervo, el que hace cumplir sus normas, es su profeta, el que llama a seguir su senda. Dios mandó a Mahoma para desvelar lo que estaba oculto, y demostró con milagros su profecía. ¡Rezad más y escuchad atentamente los relatos sobre el día del Juicio Final!

¡Oh gentes! Endulzad vuestras lenguas repitiendo las verdades de Dios. No os canséis de escuchar lo que no se debe hacer. Iluminad vuestros corazones con las luces de la reflexión. Mantened vuestra alma por encima de los ataques de la soberbia. Estáis a punto de dejar este mundo, estáis al alcance de las desgracias de la muerte. Las sogas de la muerte están tendidas para atraparos, sus cabos se atan alrededor de vosotros, nadie escapa de ella.

La muerte deja a los hijos huérfanos de padres y a las madres desconsoladas por su pérdida, dispersa las familias y los amigos. Su fuerza es tremenda sobre las almas. Es una bebida muy amarga, que han tenido que beber todos los antepasados. Hace salir a la gente de los palacios altos y les quita los favores excelentes para enviarla a las tumbas polvorientas, que se quedan con sus huesos deshechos, con restos de sus cuerpos dispersos que nada sienten. “Amenaza la Inminente” (Corán: 53-57). Prestad atención, no os durmáis en el olvido, sino preparaos para rendir cuentas ante el más rápido en contar, un día en que las montañas serán aventadas y los hombres empequeñecerán, y la tierra expulsará todo lo que contiene. Los muertos acudirán a la llamada de Dios. Los libros llegarán volando, los velos serán descubiertos, el cielo se partirá, los profetas se compadecerán de nosotros. Los astros se esparcirán. Las desgracias se multiplicarán. Se verán las partes pudendas. Las lágrimas manarán. Las voces se acallarán. Los crímenes serán contados y las obligaciones serán muy duras. La lucha de agudizará. Las mentes andarán perdidas. De vergüenza los cuellos se doblarán. Rendirán cuentas. Todo el mundo se reunirá en un alto, y dice a la gehana “¿Estás ya llena?” 1 . Los malvados quieren huir pero los oprimidos les agarran. La

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gente se pondrá de pie ante el Señor de los mundos, y aquel día los malvados no tendrán excusa.

¿Qué astucia emplearás, tú, que eres malvado contigo mismo por no haber cumplido con tu deber uno y otro día? ¿Dónde encontrarás la salvación? “ya no había tiempo para salvarse”1. ¡Horror, horror! La verdad obliga y es necesaria. La paciencia se acaba, Dios va a juzgar a sus criaturas de acuerdo con todo lo que Él sabe. De su castigo no se salvará nadie más que aquellos de los que tiene compacidad.

Deseo que Dios nos sitúe y os sitúe en aquel lugar, y que nos libre de los pecados capitales. Que nos aloje a nosotros y a vosotros en la morada de la paz, junto con sus amigos.

Las palabras del Rey Santo son lo mejor que se encuentra en los libros sagradas y que llega a las almas. “El día que pongamos en marcha las montañas, veas la tierra allanada, congreguemos a todos sin excepción y sean presentados en fila ante tu Señor: ¨Venís a Nosotros como os creamos por vez primera. Y ¿Pretendíais que no íbamos a citaros?¨Se expondrá la Escritura y oirás decir a los pecadores, temiendo por su contenido: ¨! Ay de nosotros ¡¿Qué clase de Escritura es ésta, que no deja de enumerar nada, ni grande ni pequeño?¨Allí encontrarán ante ellos lo que han hecho. Y tu Señor no será injusto con nadie” (Corán: 18-47,49)

4. Cuarto, donde se habla de la muerte y el retorno:

¡Alabado sea Dios!, el creador de los cielos y los techos, el hacedor y dueño de las criaturas. No tiene parecido ni semejante, no habla palabra vana ni fútil. Lo alabo como se debe alabarle. Doy testimonio de que no hay más dios que Dios, único, sin socio, y doy testimonio de que Mahoma es su siervo y su mensajero, al que lo envió con un Libro claro, con una lengua elocuente, con una ley que es clara, con una religión que está al alcance de todos. No hay nada en mal estado que el Profeta no

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arreglara, ni nadie obstinado que él no hiciera dudar, ni nadie cerrado a la religión cuyo corazón él no abriera.

¡Oh gente! ¿Hasta cuándo estaréis sin trabajar para la otra vida? Deseáis alcanzarla pero os equivocáis en el tiempo que os queda, y no pensáis que el destino se os echa encima. Vosotros sois el lecho del río de la muerte, sois la señal que marca los caminos de las desgracias, sois la confusión de los caminos de las calamidades. Engendráis para el polvo de la tierra, construís para la ruina, ahorráis para la disolución, pero las obras que hacéis se registran en un libro que se guarda hasta el día de las Cuentas. Que Dios se apiade de aquel hombre que ha sido cuidadoso y atento, antes de abandonar su país, de no poder hacer nada, de ser vestido con el sudario, de pertenecer al pasado, antes de caer en el olvido, antes de lamentar los crímenes que cometió, antes de que el destino descienda y se detengan el movimiento para que vengan las cosas definitivas. Entonces, su respiración se cortará, las extremidades enflaquecerán. La desesperación se adueñará de él. El negligente se volverá atento. Su mente no se ocupará ni siquiera de sus parientes y amigos. Tendido en el suelo, rendido, extiende la mano derecha y retira la izquierda.

Está sufriendo los estertores de la agonía. Le preguntan y no contesta. Quiere volver a la vida, pero la vuelta es imposible. La noticia le llega bien clara, las dudas de su viaje desaparecen. Su espíritu es apartado, es depositado en la tumba, la tierra le cubre. No tiene manera de volver. De este mundo se lleva el sudario, está solo con sus obras que le acompañan, y no deja huella en este mundo. “Unos estarán en el Jardín y otros en el fuego de la gehena”1.

Que Dios nos despierte a nosotros y a vosotros de las malas costumbres, nos ayude a salvarnos del terror del día del Juicio, nos de seguridad el día del Terror, nos mantenga junto el día del Retorno. La advertencia primera es el Corán y lo mejor que se puede tomar y guardar es el Corán elocuente, que trajo el Espíritu Fiel: “No! Cuando suba hasta las clavículas, se diga¨ ¿Quién es encantador?¨, crea llegado el momento

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de la separación, y se enrede una pierna con otra, ese día la marcha será hacia tu