Las ocho participantes hablaron sobre la importancia del apoyo social o de su grupo primario. Todas consideraron que fue clave el sentirse apoyada por los familiares, novios, amigos o grupos sociales a quienes pudieron acudir. Por ejemplo Beatriz al referirse a su familia afirmó que:
He sentido que el apoyo que me han dado me ha hecho recuperarme. Me han hecho recuperar mi autoestima, mi forma de ser. […] y el apoyo de mi novio también; me dijo que tengo que estar tranquila, que el va a estar siempre conmigo. (Beatriz, comunicación personal, 29 de noviembre, 2011)
Una forma en la que el apoyo del grupo primario o el apoyo social funciona es a través de la aceptación del resto respecto a lo sucedido como lo expresa Elena a continuación: “Sentía como que una apertura y como que me aceptaban. Lo que más me ayudo fue eso, o sea como que nadie me juzgo. […] la aceptación de la gente” (Elena, comunicación personal, 25 de noviembre, 2011). Otra de las maneras en la que el apoyo social ayudó fue haciendo que la victima se sienta acompañada en su dolor. Por ejemplo Cristina comentó que:
Le contaba a mi enamorado que fue quien me apoyó. Era como súper solidario conmigo. Este enamorado me apoyó mucho, fue un gran amigo, estuvo presente, me hizo entender que lo otro no estaba bien, porque claro con la relación con él era lindo […] Estuve años con él y fue una pieza clave en ese momento y después. También me ayudó mucho una mejor amiga a la que nunca le conté nada pero que estaba ahí, nunca le conté de esto pero era un puerto seguro. Su casa era un lugar donde podía dormir, su papa me mandaba el lunch, o sea era un puerto seguro, fueron una familia que me abrió las puertas de su casa. (Cristina, comunicación personal, 3 de diciembre, 2011)
Es importante recalcar que no todas las participantes tuvieron este tipo de apoyo en todo momento. Afirmaron que fue un elemento perjudicial cuando no estuvo presente y de gran ayuda cuando sí se lo encontró. Pamela por ejemplo dijo:
Si hubiera tenido a mi papá no me hubieran visto como la niña débil que la van a venir a manosear y no va a pasar nada. Nunca tuve un papá que me defienda […] El que no estuvo presente no ha ayudado para nada porque nunca fue un apoyo […] Hace poco le conté porque mi psicólogo me recomendó […] yo le confesé y a mí me ayudó muchísimo. Primero sentí un alivio porque siempre me golpeaba esa rabia de que él no estaba conmigo pero cuando le conté me dio pena que le causé un
sufrimiento pero a la vez para mi fue un alivio porque dije: papá comparte conmigo mis sufrimientos, y sentí como que mi protección mayor sabía lo que pasaba. (Pamela, comunicación personal, 8 de diciembre, 2011)
Estos ejemplos expresan la manera en que el encontrar relaciones significativas ayudó a las participantes. En algunos de los casos, estas relaciones representaron modelos
posteriores. Como parte de este tema también se incluye la percepción de protección de las participantes Seis de las ocho participantes mencionaron que fue importante el haberse sentido protegidas. Por ejemplo Glenda mencionó:
Me ayudó cuando estaba en la secundaria solamente con chicas, porque me pusieron en un colegio religioso. Entonces como que estás rodeada, más segura, me sentía protegida […] Me acuerdo que cuando tenía15 años había una iglesia en la que yo pasaba en el camino cuando iba al inglés, venía e iba sola y yo entraba y me podía quedar un rato tranquila. Sabia que estaba segura. Me sentía tranquila. Ahí me sentía protegida y eso me quedó. (Glenda, comunicación personal, 2 de diciembre, 2011)
Sentirse protegidas y tener una persona adulta en quien confiar se mostraron como elementos estrechamente ligados. La última afirmación de Glenda se complementa con lo siguiente: “Un adulto, alguien con quien puedes confiar, puede ponerse a cargo de la situación y te saca de eso porque tu solo eres un niño. Y si no tienes alguien alrededor lo tienes que asumir vos porque es así” (Glenda, comunicación personal, 2 de diciembre, 2011). Sentirse protegidas otorgó calma a las participantes como en el caso de Pamela quien
mencionó que en los momentos cuando hubo un adulto responsable se sintió segura y protegida y además añadió: “Sin duda eso ya me ayudó, al menos a no tenerle miedo al hombre este que veía todos los días” (Pamela, comunicación personal, 8 de diciembre 8, 2011).
Aquellas mujeres que no sintieron esa protección o que no tuvieron un adulto en quien confiar mencionaron que eso les habría servido muchísimo. En abundantes casos las participantes admitieron que el comportamiento de sus padres o familiares fue perjudicial cuando no actuaron a favor de la victima, cuando se sintieron desvalidas o cuando no tuvieron alrededor a un adulto con quien contar. Por ejemplo Cristina dijo:
Qué bueno que tuvimos una prima que sí pudo hablar con su mama y que pena que yo y mi otra prima no tuvimos la confianza, pero si es que hubiera habido un ambiente donde nos hubieran dicho: puedes hablar, ten confianza, hubiera sido diferente […] Hubiera sido lindo tener apoyo de un adulto y no solo de mi enamorado (que era de mi misma edad pero que creo que se porto más maduro que todos los que me
rodeaban, me protegió y me apoyó siempre) […] Hubiera sido lindo tener una figura conciliadora que me informe, que me proteja, sin querer perjudicar al resto sino solo por ayudarme. (Cristina, comunicación persona, 3 de diciembre, 2011)
Los ejemplos mencionaos indican la percepción de las participantes respecto a los motivos por los que ellas consideraron importante este tema. El apoyo social y familiar resultaron necesarios para que las participantes puedan sobrellevar el evento con mayor confianza. También aportaron al modelar interacciones saludables, otorgar seguridad y solidaridad con las participantes.