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3. Research Design

3.2 Research Methods

3.2.5 Case Study Research

Sobre política cultural exterior

El debate académico alemán sobre política cultural exterior no se caracteriza por una continuidad en su discurso analítico. Su concepción terminológica se debe a un preponderante desarrollo histórico53. La política cultural exterior, según autores de la

RFA, es vista como la “lazarilla” del Estado (cf. Abelein 1968: 175; cf. Düwell 1976: 80

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W. Kießling, reconocido historiador en la RDA y apasionado mexicanista, concluye su tesis de doctorado en 1974: Alemania Libre en

México y 1989 en la Dietz-Verlag publica Brücken nach Mexiko. Traditionen einer Freundschaft.

51 Birgit Schmidt cuestiona la veracidad de sus fuentes y la congruencia en sus aseveraciones: 1974 legte er der Akademie-Verlag seine zweibändige Dissertation Alemania Libre in Mexiko vor. Sie ist wissenschaftlich von fragwürdigem Wert. Ganz im Sinne der Geschichtsauffassung der SED überhöht Kießling die Rolle der KPD und stellt diese Partei sowie die von ihr dominierten Volksfrontorganisationen als einzige antifaschistische Kraft dar (Schmidt 2002: 12 s.).

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Observemos por ejemplo los siguientes hechos: el asta de la bandera de la RDA en los juegos olímpicos del 68, el regalo hecho a México de la vaca de oro presentada en la Feria Internacional de Comercio o la visita al taller de David A. Siqueiros junto con el pintor de la RDA, Walter Womacka en 1970.

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Al observar que existe una cesura histórica y práctica después de 1945, evitaremos profundizar en el concepto de propaganda por relacionarlo directamente a la primera mitad del siglo XX y antes de que la RFA existiera. El desarrollo del concepto, sin embargo es aún magro en la escuela de pensamiento alemana. Las ciencias de comunicación y la historiografía se han ocupado de su desarrollo teórico. Para una profundización del concepto de propaganda véase: Bussemer, T. (2005) Propaganda: Konzepte und Theorien Wiesbaden: Springer. Gries, Rainer (2005), Zur Ästhetik und Architektur von Propagemen. Überlegungen zu einer Propagandageschichte als Kulturgeschichte. en: Gries, Rainer / Schmale, Wolfgang (eds.), „Kultur der Propaganda. Herausforderungen. Historisch-politische Analysen“, tomo 16. Bochum: Winkler. Merten, Klaus (2000), Die Konstruktion von Macht durch Kommunikation – am Beispiel von Propaganda, in: Festschrift für Siegfried J. Schmidt. Okt.2000.

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s., 2005: 63; cf. Arnold 1980: 16 ss.; cf. Schumacher 2010: 38); como Interessenpolitik (cf. Arnold 1980: 18; Rittenberger et al. 2005: 34; cf. Griese 2006: 18), o como el “tercer

pilar”54 de la política exterior (cf. Maaß 2005: 23). Dividida en relaciones públicas

(Öffentlichkeitsarbeit)55 y la política cultural exterior (auswärtige Kulturpolitik)

propiamente dicha. No se precisa en su uso peyorativo como propaganda cultural. Para fines de los años cincuenta se abre el discurso académico alemán en torno al desarrollo conceptual de política cultural exterior56 fuera de cualquier vestigio sobre

propaganda, marcado por una gran cesura en su enfoque analítico57. Se prefirió

utilizar, tanto en el ámbito académico como en el laboral, el término de política cultural exterior, en lugar de diplomacia o propaganda cultural58.

La política cultural exterior, en un inicio, abarcaba la protección y el cultivo étnico germano, la presentación de la alta cultura más allá de fronteras estatales (cf. Düwell

1976: 6)59. Según K. Düwell y M. Abelein la política cultural exterior se caracteriza

descriptivamente según periodos históricos. Abelein (cf. Abelein 1968, 1976), con un enfoque más histórico, cuestiona fuertemente la falta de investigación sistemática respecto de las raíces de, entidades responsables y ubicación (Standort) desde donde se hace la política cultural exterior (cf. Abelein 1968: 9 s.). Abelein en su análisis subraya que la política cultural siempre está al servicio de los intereses políticos y económicos:

Kein Staat unternimmt kulturelle Bemühungen im Ausland des bloßen Selbstzweckes willen. Er will vielmehr in den anderen Ländern Sympathie, Geneigtheit, Verständnis und Freundschaft erwecken

(Abelein 1968: 175).

54 En 1969 el canciller Willy Brandt elevó el valor de la política cultural exterior como uno de los tres ámbitos esenciales, los tres pilares, de

la política exterior.

55 No ahondaremos en el concepto que abarca relaciones públicas, únicamente recurriremos a él en tanto su conexión institucional lo amerite

respecto a la labor de la entonces existente Inter Nationes y del Goethe-Institut.

56 Al sociólogo Richard Martinus Emge se le otorga el punto de partida de la investigación sobre política cultural exterior en Alemania, quien

se ocupa de sus formas, funciones y condiciones (cf. Emge 1965, 1967). Emge desglosa detalladamente el concepto partiendo de la especificación del término cultura y discute el marco político de la actividad de diplomacia cultural; las representaciones en el extranjero, el peso institucional del agregado cultural y los convenios binacionales. Emge penetra conceptualmente en los ámbitos, condiciones y funcionamiento de la política cultural exterior de la RFA en específico y de los países desarrollados de Europa Occidental en general.

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Ya para 1960 se desata el debate en círculos políticos en torno al uso del término política cultural, asociado a propaganda cultural. Algunos funcionarios políticos sugerían referirse a ello como “trabajo cultural en el extranjero”, por ejemplo Hellmut Becker, Kahn-Ackermann y el Ministro de Exteriores von Brentano, quien sostenía que :jede kulturpolitische Arbeit im Ausland sei von dem, was man Kulturpropaganda

nenne, unerläßlich zu trennen.(cf. v.Brentano 1958: 2041). 58

Schneider (2005) y Finn (2003) definen diplomacia cultural como parte de la diplomacia pública. Según ellos, se compone del desarrollo de programas culturales, el equipamiento de bibliotecas y de la fundación de institutos y de la realización de eventos culturales. Estos instrumentos se caracterizan por tener un efecto a largo plazo. El objetivo es, según los autores, lograr una mayor afinidad entre el país receptor y el país de origen, (cf. Schneider 2005: 147; Finn 2003: 15). Por su parte Milton C. Cummings comprende la diplomacia cultural como: the exchange of ideas, information, art and other aspects of culture among nations and their peoples to foster mutual understanding (Cumming 2003: 1).

59 Theodor Adorno entendía por política cultural (exterior) la administración de la cultura. Adorno lo expresa así: Wer Kultur sagt, sagt auch Verwaltung, ob er will oder nicht (cf. Adorno 1960: 101 ss.).

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Con ello, el autor enfatiza el carácter de la AKP inherente a la naturaleza del Estado. Según su perspectiva, al referirnos a política cultural exterior hacemos referencia inmediata a intereses políticos del Estado60, donde política cultural (Kulturpolitik), intercambio cultural (Kulturaustausch), trabajo cultural (Kulturarbeit) y publicidad cultural (Kulturwerbung) se complementan para lograr los objetivos de política exterior (Außenpolitik) (cf. Abelein 1968: 175). Kurt Düwell desarrolla características

descriptivas61 en periodos históricos de la historia alemana con base en la

colaboración y el principio de reciprocidad con un cierto desarrollo evolutivo en espiral hasta alcanzar la doble visión de considerar la percepción del otro. Empero, su tipología ha sido criticada de esencialista con tintes normativos y restarle así campo a la comprensión y al debate al fijar las distintas formas de manera inflexible, sin dejar espacio a la interpretación (cf. Schreiner 2011: 14 ss. y 24).

Respecto al desarrollo de segmentos temporales más abarcables hasta 1990, Nikolaus Werz sostiene que los inicios de la política cultural exterior alemana datan

del tiempo posterior a la Primera Guerra Mundial62, ganando en importancia

nuevamente después del Tercer Reich y teniendo su apogeo a partir de la política de distensión con la Ost-Politik del ex canciller republicano-federal Willy Brandt (1969) hasta la reunificación alemana (cf. Werz 2006: 105).

Sin embargo, la delimitación del concepto política cultural exterior en términos

politológicos63 sigue siendo un embarque bastante osado y difícil, ya que el atributo

de “exterior” como contrario al epíteto de ”interior” (cf. Emge 1967: 43; cf. Bauer 2007: 638), aún indivisible, denota aún la complejidad del término. Consideramos que una

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Las cinco descripciones que hace son: el cultivo del propio carácter étnico (Die Pflege des eigenen Volkstums), el cultivo de una común tradición cultural (Die Pflege einer gemeinsamen Kulturtradition), expansión cultural (kulturelle Expansion), auto-interpretación

(Selbstinterpretation) y propaganda cultural (Kulturpropaganda) (cf. Abelein 1968: 163 ss.) sin ser mutuamente excluyentes ni

necesariamente llevar un orden cronológico.

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Radiación cultural (Diffusion) e auto-interpretación cultural (Radiation), en su forma legítima y natural; en su forma extrema se caracteriza expansión, propaganda e imperialismo cultural (cf. Düwell 1976, 1981, 2005). Las categorías descriptivas de Düwell y Abelein son coincidentes en varios aspectos. Difusión cultural (Diffusion) hace referencia al “efecto modelo”(Vorbildseffekt) que se obtiene a través del reconocimiento de la propia cultural nacional por otra(-s) nación(-es) sin intervención estatal; tanto Düwell como Abelein denominan la auto-interpretación cultural (Radiation) a la forma resuelta y audaz de dar una imagen positiva de sí misma sin segundas intenciones, mostrarse natural y auténtico hacia otras naciones. Característico de este tipo es el principio de la circunspección que considera los deseos de las otras naciones partiendo de un trato entre iguales (inter pares), haciendo así valer el principio de reciprocidad. Ambas formas, la difusión

(Diffusion) y la auto-interpretación cultural (Radiation), pueden contribuir a la superación de conflictos resultantes de intereses políticos o

económicos. Estas características tienen mayor margen de acción y podrían promover los esfuerzos binacionales. En este sentido puede prestarse a confusión en español la denominación alemana “Diffusion”, entendida en castellano como “difusión”, pero el autor la menciona como “kulturelle Ausstrahlung” que en español se refiere a “irradiación”.

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Fue entonces a fines del siglo XIX y a principios del XX cuando el término de política cultural fue vista: als die planende Einordnung

kultureller Voraussetzungen und Vorgänge in ein wertvolles politisches Ganzes (cf. Düwell 1976:6).

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atribución de la política exterior de un Estado es la política cultural, independientemente de las especificidades respecto de la distribución de tareas dentro de las instancias competentes. Sus contenidos, funciones y ámbitos de acción son tan complejos y variados que su categórica delimitación a lo interior le quita flexibilidad de acción principalmente al analizar momentos coyunturales de política internacional.

Sobre cultura y diplomacia pública

Por su parte, el concepto de diplomacia pública64 ha penetrado de forma aislada en

la investigación sobre la política cultural exterior de los dos Estados alemanes respectivamente. Surge en los años sesenta al deteriorarse el concepto de propaganda en la práctica cultural (tanto en la RFA como en EUA y GB). La diplomacia pública en los EUA se refiere a la optimación de los esfuerzos a favor de una buena imagen y reputación con el uso planificado y más redituable de las telecomunicaciones (la radio, cine y televisión) para atraer a un público foráneo.

Los autores ocupados en su análisis, la definen como el proceso de comunicación de un gobierno con un público extranjero intentando “despertar comprensión y entendimiento por sus propias ideas e ideales nacionales” (Tuch 1990), “influir en el gobierno extranjero a través de sus ciudadanos” (Malone 1985: 199 ss.) y/o “del uso de medios y otros instrumentos de comunicación por parte de actores políticos y no políticos para influenciar la opinión pública en sociedades extranjeras”(Gilboa 1998, 2001, 2002).

Estas aproximaciones analíticas aluden a la acción diplomática pública al dirigirse a un público extranjero a través de una serie de medidas publicitarias, prensa y medios masivos de comunicación, para persuadirlo de las propias convicciones, tendencias, ideas y valores. Algunos autores diferencian entre la vieja y la nueva forma de hacer diplomacia pública (cf. N. Cull 2008: 14; 2009a: 55 ss., 73-75, 2009b: 25-26; cf. E. Gilboa 2008: 56). La vieja diplomacia pública refiere a las medidas de carácter meramente

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El término es anglosajón, y fue acuñado por un reconocido ex diplomático norteamericano Edmund Gullion en los sesenta, para definir las actividades que la Agencia de Información de los Estados Unidos (USIA, por sus siglas en inglés); desde 1953, estaba llevando a cabo en los ámbitos de relaciones públicas en el extranjero (información) (Auslandsöffentlichkeitsarbeit) y política cultural.

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diplomático de los actores estatales (Cull 2009: 55 ss.; D. Ostrowski 2010: 35 ss.) para

influir principalmente a sus contrapartes gubernamentales (cf. Cull 2009: 25)65. La

idea principal es lograr crear una percepción positiva del Estado emisor en la opinión pública extranjera receptora, y ejercer presión sobre sus propios gobiernos de no asumir actitudes y políticas beligerantes.

Sobre política cultural exterior y poder blando

En los noventa del siglo pasado el nuevo concepto de poder blando yuxtapone el uso de las armas conocido como hard power. El soft power es pericia diplomática de persuasión masiva por medios que no sean militares, para alcanzar objetivos de política exterior, según el concepto acuñado por Joseph Nye J.:

The ability to affect others to obtain the outcomes one wants through attraction rather than coercion or payment. A country’s soft power rests on its resources of culture, values, and policies (Nye Jr.

2002: 5; 2008: 94).

Soft power es habilidad, destreza gubernamental de los Estados nacionales para

obtener los resultados pretendidos a través del uso de la influencia, la atracción, la persuasión. Si un Estado tiene una rica vida cultural, buenos principios y valores, y un Estado de derecho sólido, podrá obtener más fácilmente sus objetivos que a través del uso de la fuerza66. El objetivo (Ziel) en esta nueva misión diplomática es aumentar el soft power67 de una nación: vencer, controlar al “enemigo” ejerciendo el poder de la atracción. La diplomacia pública (EUA) y/o la política cultural exterior (RFA) son los

medios más atinados para alcanzar ese objetivo68, mecanismos a través de los cuales

se impulsa, desarrolla y refuerza el soft power de un Estado. La diplomacia pública y el soft power operan desde distintos niveles por un mismo objetivo, y se dividen en

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La nueva diplomacia pública hace mención sobre todo a la práctica de dirigirse no sólo a los gobiernos como primer grupo objetivo, sino a la sociedad civil como beneficiaria de la práctica de la diplomacia pública. Esta nueva forma no será tratada a profundidad en nuestro trabajo, pues se adopta fuertemente después del término del Conflicto Este-Oeste, pero en los casos y acontecimientos que compete, haremos mención de ella. Para un argumento más detallado de la nueva diplomacia pública véase: Nisbett, Melissa (2013): “New perspectives on instrumentalism. An empirical study of cultural diplomacy”, en: The International Journal of Cultural Policy, Londres, 19/5 (November 2013), pp. 557-575. Routledge Handbook of Public Diplomacy (ed. N. Snow/P. M. Taylor) Nueva York: Routledge, 2009.

http://bdinstitute.org/wp-content/uploads/2012/02/A1-handbookofpublicdiplomacy.pdf (consulta 01.01.12).

66 Resulta interesante que aproximadamente 150 años atrás, Carl von Clausewitz se expresa de manera similar al hablar del recurso de la

guerra en su obra De la Guerra al describirla como sigue: Der Krieg ist eine bloße Fortsetzung der Politik mit anderen Mitteln. […] Der

Krieg ist […] ein Akt der Gewalt, um den Gegner zur Erfüllung unseres Willens zu zwingen (von Clausewitz 1834: Libro I, cap. 1, sección 2,

apartado 24, p. 27). Sin duda la tesis de Clausewitz forma parte del Zeitgeist de su época, donde la guerra significaba el máximo recurso de autoafirmación de una nación. Clausewitz no pretendía dar recomendaciones ni instrucciones, sino desarrollar una teoría sobre la guerra. Observamos un paralelismo entre la teoría de Clausewitz y la perspectiva de Joseph Nye J. sobre soft power como nuevo arsenal fundamental para ganar el Conflicto Este-Oeste (cf. Nye J. 2008: 94).

67 Hoy en día se habla de la combinación de hard y soft power llamado smart power. 68

Como el historiador Nicholas Cull nos refiere, un actor internacional, por ejemplo, Corea del Norte puede tener una diplomacia pública o llevar a cabo una política cultural exterior activa, pero no gozar de soft power. Igualmente un Estado puede tener un sólido soft power pero una débil forma de implantación de diplomacia pública, como Irlanda (cf. Cull 2009: 15).

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términos analíticos69. Soft power70, concepto joven, ha despertado el interés de

internacionalistas y politólogos en estudios de caso principalmente después del 9/11.