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Reflexión bíblica. Lectura, o guión para el que dirige

Del Evangelio según San Juan. 6,67-69.

Jesús dijo a los Doce: "¿También ustedes quieren marchar- se?". Le respondió Simón Pedro: "Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabe- mos que tú eres el Santo de Dios", PALABRA DEL SEÑOR.

Aparte de los títulos que constituyen la identidad de Jesucristo, el mismo Jesús se da otros títulos que deben influir decisivamente en mi vida cristiana.

Se llama Hermano. Porque es hombre en todo como nosotros, "no se desdeña de llamarnos hermanos". Y el mismo Jesús ordena: "Vaya, y dígales a mis hermanos" {Hebreos 2,11; Juan 20,17)

Se presenta como Modelo, ya que el Padre, "a los que conoció y eligió de antemano, los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo". Y el propio Jesús dirá: "Les he dado ejemplo, para que hagan ustedes lo mismo que he hecho yo" {Romanos 8,29. Juan

13,15)

Por ser modelo, es también un Líder, que se pone delante: "Quien me sigue, no anda en tinieblas". Y puede decir con imperio: "Tú, sigúeme" {Juan 8,12; Lucas 19,21)

Y no sólo da estímulos, sino que ofrece la Vida, porque "yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia" {Juan

10,10)

Se llama Maestro: "Me llaman maestro, y dicen bien, porque lo soy". "Uno solo es su maestro, Cristo" {Juan 13,13; Mateo 23,8)

Aunque tantos títulos, algo majestuosos y serios, caen ante la amabilidad del otro que se da a Sí mismo, cuando se llama: Amigo. "Ya no les llamo siervos. Yo les llamo amigos" {Juan 15,15)

Todo esto, y mucho más, es Jesús para mí. Pero, entonces, viene el preguntarme tantas cosas decisivas, y que yo me debo responder con toda seriedad.

Si es un hombre, hermano mío en todo, ¿cabe más amor? ¿Y tengo yo miedo, y mi generosidad es a medias?...

Si es un modelo obligado, ¿puedo ser yo deforme? He de mirar siempre a Cristo, para parecerme a Él y a nadie más. Aquí, al revés de lo que ocurre en cualquier exposición o concurso, no se admiten originalidades. La labor de "copia" es la única reconocida...

Si es líder y guía, ¿puedo yo ir a tientas o dando trompicones?... Si es vida, ¿me es dado vivir en la muerte del pecado, o estar muchas veces a punto de sucumbir?...

Si es maestro, ¿tengo el derecho a seguir en mi conducta crite- rios equivocados, los criterios por que se rige el mundo, enemigo de Jesucristo?...

Si es amigo, ¿le trato como a un extraño, con relaciones inter- personales a larga distancia, y, por ejemplo, le dejo solo ?¡que espe- re!? en la soledad de su Sagrario?...

Hablo al Señor. Todos

Mi Señor Jesucristo,

conocerte a ti es la suma sabiduría.

Saberte tratar y amarte, el gozo más intenso. Retenerte en el corazón, la mayor riqueza.

Irse transformando en ti, la labor más grandiosa...

Y esto quiero hacer yo. Mirarte siempre. Amarte siempre. Seguirte siempre. Vivir siempre de ti.

Tratarte siempre como mi mejor amigo...

¿Qué más puedo desear, qué más puedo conseguir? Teniéndote a ti, tengo todas las riquezas del Cielo...

C o n t e m p l a c i ó n afectiva. Alternando con el que dirige

Señor Jesús, el único solo Altísimo.

— Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, Hermano mío, igual en todo como yo. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, que me quieres ganar el corazón. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, líder que vas delante de mí como el guía mejor. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, que quieres te siga adondequiera que vas. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, Modelo que el Padre me ofrece para imitar. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, que me quieres una copia perfecta tuya. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, Vida que me llenas de la vida de Dios. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, que derramas tu Espíritu en mi corazón. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, Maestro que me enseñas toda verdad. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, que disipas todos los errores de mi mente. — Que te conozca y te ame siempre más.

Señor Jesús, Amigo entrañable de mi corazón. — Que te conozca y te ame siempre más.

TODOS

Señor Jesús, el más bello de los hombres, yo quiero vivir una

honda amistad contigo. Te hago con insistencia la ferviente peti- ción: "Que te conozca íntimamente, que te ame con ardor, que te siga fielmente". Llena así mi vida entera, para que sea digna de ti.

Madre María, ¿quién como Tú conoció y amó a Jesús?... Haz

que yo, imitándote a ti, acepte su palabra y sus ejemplos. Que dé vueltas y vueltas en mi corazón a todo lo de Jesús. Así saldré, como saliste Tú, una copia perfecta del modelo e ideal que el Padre se forjó sobre mí, y habré conseguido del todo el fin de mi vida cris- tiana.

En mi v i d a . Autoexamen

Siempre que medito en Jesús, me hago unas preguntas obliga- das. ¿Es Jesús el ideal de mi vida? ¿Me llena la mente y el corazón durante todo el día?... Debo comprender que, sin este ideal de Jesucristo, mi vida será una vida ramplona, del montón, sin prove- cho para mí y sin trascendencia para la salvación de los demás, a los que yo me debo también. Mientras que si me comprometo con Jesucristo, mi existencia en la tierra será feliz, fecunda, pletórica de gracia y de entrega a todos para llevarlos a todos hasta Cristo.

PRECES

Los títulos que Jesús se da a Sí mismo nos dicen lo grande que Él es y, sobre todo, lo mucho que nos ama. Por eso aclamamos:

Gloria y honor a Cristo Jesús.

Señor Jesucristo, tus palabras nos dicen que tu vida no es de egoísmo ni de aprovechamiento mundano, sino de amor y entrega;

- danos el seguirte fielmente hasta allí donde Tú vas.

Señor Jesucristo, son muchos los hombres que no te conocen y por eso no van a ti;

- atráelos a todos para que sepan que en ti tienen su salvación. Por las comunidades cristianas, para que sepan leer los signos de los tiempos y respondan a las llamadas del Espíritu;

- así trabajaremos todos por el bienestar de todos, por la elimi- nación de la injusticia, de la guerra y de todo lo que entorpece el querer de Dios sobre los hombres, los hijos que Él ama.

Señor Sacramentado, que estás siempre aquí, noche y día, para

irnos trabajando y conformando contigo en todos tus sentimientos y virtudes, hasta hacer de nosotros unos Cristos como Tú. En tus manos nos ponemos, Señor, para que con esas tus manos divinas hagas de nosotros unas obras maestras para gloria del Padre. Así sea.

Recuerdo y testimonio... 1. Al célebre Padre Passage S. J. se le preguntó dónde estaba el secre- to de aquella su admirable actividad apostólica, y respondió:

- Sencillamente, miro al Jefe, y me digo: ¡Sigúele!

2. El Siervo de Dios José Antonio Planearte, Abad de la Basílica de Guadalupe en México, soñaba en una adoración continua al Santísimo. Hoy está establecida en aquella su Basílica, la antigua de la Virgen, con- vertida en Templo de Adoración Perpetua al Señor Sacramentado. Era una gracia que le pidió al mártir San Felipe de Jesús: "Alcánzame de Dios la santidad que debo tener para ser un Templo vivo de expiación. ¡Para que en mi corazón se funde la adoración perpetua a Jesús Sacramentado! ¡Para que yo emplee fielmente los favores del cielo en la salvación de mi alma y en bien de nuestros compatriotas! ¡Para que redoble mis esfuerzos en el servicio de Dios y la salvación de las almas!".

Adoración perpetua en el templo, ¡y la consiguió!... Adoración perpe- tua en la propia alma, ¡y en eso se convirtió!...

3. Primera evangelización de América del Norte. El misionero los indios le llamaban "el vestido negro"_ es llamado para asistir al jefe de la tribu moribundo.

- Vestido negro, dime otra vez el nombre de aquel que me amó tanto y murió por mí.

El Padre le enseña el Crucifijo:

- Mira, es éste: Nuestro Señor Jesucristo.

- Buen Jesús, cuánto me duele el haberte conocido tan tarde. Si te hubiera conocido antes, ¡cuánto te hubiera amado!

53. TRES EPIFANÍAS DEL SEÑOR

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