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Transformación de la industria electrónica

Productos electrónicos de consumo Productos electrónicos de consumo

Equipos de computación Equipos de telecomunicaciones

Productos automotores Electrónica automotriz

Aviónica

Productos aeroespaciales y de defensa Dispositivos médicos

Maquinaria y equipo

Robótica / Sistemas inteligentes

Equipos de computación Equipos de telecomunicaciones

Productos automotores Productos aeroespaciales y de defensa

Dispositivos médicos Maquinaria y equipo Dispositivos electromédicos 20% 22% 25 % 40% Pa rt ic ip ac ió n m ín im a ( es timad a) Control y robótica Concepción tradicional

de la industria electrónica de la industria electrónicaNueva concepción

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de ProMéxico, Diagnóstico sectorial: la industria electrónica, Ciudad de México, 2016.

Como resultado de la estandarización y el carácter modular de sus componentes, la industria electrónica es una de las más globalizadas. La expansión de las cadenas globales de valor se ha traducido en un complejo entramado de relaciones entre diferentes redes de producción que, en algunos casos, muestran una alta concentración geográfica.

La fabricación de componentes y productos electrónicos se ha concentrado en Asia. En general, las operaciones de ensamblaje se localizan cerca de los mercados finales de consumo. La utilización de modelos de subcontratación de la producción es muy común, y en ellos empresas líderes en el diseño y desarrollo de nuevos productos que no cuentan con una base de manufactura buscan posicionarse en los extremos de la cadena global de valor: investigación y desarrollo, y comercialización. Finalmente, mientras que las empresas del Japón y la República de Corea dominan entre las marcas de equipos electrónicos de consumo masivo, la provincia china de Taiwán y China se enfocan en la fabricación por contrato para marcas de los Estados Unidos y el Japón, en particular de computadores y teléfonos móviles (OIT, 2014).

Las empresas de la industria electrónica utilizan diferentes estrategias en la conformación de sus cadenas de suministro. En un extremo están las que buscan fortalecer su estructura productiva mediante la integración vertical, y en el otro figuran las que se concentran exclusivamente en las actividades en que poseen claras ventajas competitivas, economías de escala y generación de valor.

En el primer caso, destaca la empresa surcoreana Samsung, que, utilizando una estrategia de integración vertical, pretende tener mayor control sobre la competencia y sobre las actividades que realizan los intermediarios a lo largo de la cadena de suministro, reduciendo su dependencia respecto de estos últimos. Desde mediados de los años noventa, Samsung —además de seguir fortaleciendo el área de semiconductores y memorias— se ha orientado a la electrónica de consumo, invirtiendo con fuerza en nuevas tecnologías. Una vez consolidadas sus ventajas en el mercado de producción de componentes, Samsung rápidamente se posiciona como fabricante de bienes de consumo de alta calidad (Brostoff, Levin y Bowers, 2014). En la actualidad, la empresa es el principal desarrollador y fabricante de televisores de alta definición de pantalla de cristal líquido (LCD), de teléfonos inteligentes y de semiconductores en el mundo (Samsung, 2017). En 2017, esta empresa invirtió el 7,7% de sus ventas en investigación y desarrollo, consolidándose como líder mundial en varios productos y proveedor global para otras empresas de primer nivel como Apple, Sony y Hewlett Packard. Samsung es la cuarta empresa que más gasta en I+D en el mundo, después de Volkswagen, Google y Microsoft, y sus desembolsos en esta área llegaron a unos 12.155 millones de euros en 2017 (Unión Europea, 2017). Esto le ha significado posicionarse como la segunda empresa, después de IBM, con la mayor cantidad de patentes concedidas en los Estados Unidos, 5.837 en 2017 (IFI, 2018).

A fines de 2016, Samsung Electronics mantenía 220 centros de operaciones en todo el mundo, incluidas las filiales de fabricación (38), ventas (53), centros de diseño (7) e investigación y desarrollo (34) (Samsung, 2017). La mayor parte de sus operaciones manufactureras las mantiene en Asia, en China (12 plantas), la República de Corea (5) y otros países (10). La compañía fabrica el 90% de sus productos dentro de su red de filiales propias (Dudovskiy, 2017). No obstante, la cadena de suministro de la compañía incluye a unos 2.500 proveedores, y el 80% de sus gastos se concentran en empresas del primer y segundo nivel en Asia. Para Samsung, las relaciones estratégicas con los proveedores han sido una de las principales fuentes de creación de valor, y ha implementado diferentes mecanismos de apoyo financiero, tecnológico y operativo a sus proveedores.

En contraste, está el caso de una empresa como Apple, ampliamente conocida por sus innovaciones tecnológicas y su crecimiento exponencial. Además de estos elementos, Apple es reconocida como una empresa que cuenta con una de las mejores cadenas de proveedores del mundo (Gartner, 2017). En sus orígenes, Apple consideraba que el desarrollo y producción del software y el hardware debían estar estrechamente integrados. Sin embargo, los malos resultados de mediados de los años noventa obligaron a la compañía a iniciar un intenso proceso de tercerización. Hoy, la empresa estadounidense centra sus capacidades en el diseño y en la comercialización de nuevos productos, y ha transferido a una compleja red de proveedores alrededor del mundo la fabricación y ensamblaje de sus dispositivos, como teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras y relojes, entre otros.

En la actualidad, Apple comercializa productos que son ensamblados por empresas especializadas en servicios de manufactura a partir de decenas de partes y piezas que provienen de diferentes proveedores. Por ejemplo, para el más reciente modelo de su producto más rentable, el Iphone X, se utilizan más de 200 proveedores de todo el mundo, principalmente asiáticos (véase el diagrama II.7). El ensamblaje final lo realiza de manera exclusiva la empresa de la provincia china de Taiwán especializada en servicios de manufactura Foxconn (The New York Times, 2016).