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En el dosel la copa del árbol está a una altura que asegure su requerimiento energé- tico de acuerdo al gremio ecológico de la especie (esciófitas o heliófitas), muy útil para el manejo sostenible del bosque y captura de carbono. El carbono almacenado en las espe- cies esciófitas es 69,2 t/ha, en las heliófitas durables 73,01 t/ha, en las heliófitas efímeras 4,14 t/ha y en las esciófitas de sotobosque 9,18 t/ha. Según la escala usada por Dietz (2002) el bosque es rico en biomasa (313,2 t/ha), está dentro del rango 300 a 400 t/ha reportada para el noreste de la amazonia incluyendo la costa Brasilera y Guyana en zonas relativa- mente intactas y baja densidad poblacional (Laurance, et al. 1998, Saatchi, et al. 2006), y ligeramente inferior al valor reportado por Nebel et al (2000c) para el bosque de la llanura aluvial del río Ucayali (344,9 – 486,9 t/ha). Las especies para leña y carbón (con 93,7 tC/ ha) se usa en cocinas, secadores, hornos, etc. constituyendo la principal fuente de emisión de CO2 a la atmósfera. Según Baluarte (1995) el 81% de la producción controlada de madera rolliza se destina a leña y carbón, estas especies forestales están siendo sobreex- plotadas. Adicionalmente de los 32,3 tC/ha que fijan las especies para madera aserrada, una fracción se almacena como parte de las viviendas (muebles, vigas, columnas, etc.) y el resto es desperdicio (varia entre 49 a 85%), adiciona CO2 y/o C a la atmósfera por la quema del material. La proporción de desperdicios depende del tipo de sierra y tecnología para el aserrado, son mayores en trozas de diámetros menores (Quinteros, 1981; Quirós

et al,. 2005; Guevara et al. 1993; Bellido et al., 2003). En suma, más del 50% de la madera por aserrío se quema o se descompone al aire libre, lo que liberaría unas 16 tC/ha, Baluarte (1995) indica que los desperdicios considerando el árbol entero hasta el producto termi- nado es del 80% con lo que esta cifra es mayor. Por la quema de madera redonda usada en las viviendas al término de su vida útil aportaría 8,6 tC/ha.

Uso de

madera Aserrada carbónLeña y Postes Redondas Otros Total Biomasa

Carbono 64,632,3 178,593,7 31,315,6 17,18,6 12,76,3 313,2156,6 Tabla 1.-Biomasa (B) y carbono (C) agrupado por el uso de la madera. Fuente: Elaborado por el

investigador

La dinámica del bosque está influenciada por la extracción selectiva de las especies forestales, fragmentando el bosque y decae el almacenamiento de carbón, por la presencia de especies de baja densidad y por la pérdida de los grandes árboles (Nascimento y Law- rence, 2004). El aumento poblacional de Iquitos, incrementa la presión sobre los bosques sobre todo del río Nanay, disminuyendo la cobertura arbórea y el secuestro de carbono; deteriora el ambiente y la calidad de vida de la población. La fijación de carbono es un servicio ambiental que hace posible que los propietarios de los bosques y de plantaciones forestales puedan recibir un beneficio por el pago por servicios ambientales. El bosque de la llanura aluvial contiene especies forestales promisorias para la captura de CO2 atmosfé- rico (Tablas 2 y 3). Para madera redonda figuran Aspidosperma rigidum Rugby (6,3 árbo- les/ha) y Zygia sp (3 árboles/ha) juntas almacenan 5,6tC/ha de las 8,6 t/ha, son heliófitas durables que aprovechan los claros naturales del bosque; la regeneración, densidad y creci- miento se favorecería con el aumento de claros producidos por la extracción selectiva de maderas para aserrío y para postes. Las seis especies de la tabla 2 concentran 27,6 tC/ha de 32,3tC/ha que contienen todas las especies usadas para aserrío. Caraipa densifolia Mart.,

Cariniana decandra Ducke, Sapium glandulosum (L.) moroni, Ocotea cernua (Nees) Mez que son especies esciófitas, tienen suficiente regeneración natural (alta densidad/ha) para asegurar la producción sostenida de madera, siempre y cuando la entrada de luz causado por la caída de estos árboles no afecten demasiado su desarrollo. Las nueve especies usa- das como leña y carbón con alta densidad por hectárea (D/ha), también pueden ser extraí- dos sosteniblemente, son abundantes y su distribución diamétrica en forma de J invertida indica que existe regeneración natural suficiente para garantizar las próximas cosechas.

ESPECIE G.E. D/ha Biomasa Carbono

Caraipa densifolia Mart. Cariniana decandra Ducke Vochysia lomatophylla Standl. Hymenaea courbaril L.

Vatairea erythrocarpa (Ducke) Ducke Sapium glandulosum (L.) moroni Ocotea cernua (Nees) Mez Iryanthera tricornis Ducke

E E H. D H. D H. D E E H. E Alta Alta Media Baja Media Alta Alta Alta 13,99 9,88 8,77 6,10 5,63 5,20 3,49 2,21 6,99 4,94 4,39 3,05 2,82 2,60 1,74 1,10 Sub total

Otras especies de madera aserrío Total para madera de aserrío

55,27 9,37 64,6 27,63 4,68 32,3 Tabla 2.- Biomasa y carbono en las especies promisorias para captura CO2 usados como maderas

ESPECIE G.E. D/ha Biomasa Carbono Theobroma glaucum Karst.

Campsiandra angustifolia Spruce ex Benth Eschweilera coriacea (A.DC.) S.Mori Licania harlingii Prance

H. D E E E Alta Alta Alta Alta 51,22 21,95 20,75 14,82 25,61 10,97 10,37 7,41 Sub total

Sub total otras especies Total 108,74 78,73 187,47 54,36 39,37 93,73 Tabla 3.- Biomasa y carbono de las especies promisorias para captura de CO2 atmosférico usados

como maderas para leña y carbón (t/ha). Fuente: Elaborado por el investigador 4. Conclusiones

1) Los bosques de la llanura aluvial inundada del río Nanay son ricos en biomasa y carbono, con un potencial de 313,23 t/ha y 156,62 t/ha respectivamente. El carbono alma- cenado en esciófitas es 69,20 t/ha, en heliófitas durables 73,01 tC/ha, en heliófitas efímeras 4,14 tC/ha y en las especies de sotobosque 9,18 tC/ha. Las especies para leña y carbón con 93,7 tC/ha, constituyen la principal fuente de emisión de CO2 a la atmósfera

2) Las especies promisorias para la captura de CO2 atmosférico según su abundancia, distribución y gremio ecológico son Aspidosperma rigidum Rugby para madera redonda,

Caraipa densifolia Mart., Cariniana decandra Ducke, Sapium glandulosum (L.) moroni,

Ocotea cernua (Nees) Mez, Vochysia lomatophylla Standl., para madera aserrada, Theo- broma glaucum Karst. Campsiandra angustifolia Spruce ex Benth, Eschweilera coriacea

(A.DC.) S.Mori y Licania harlingii Prance en maderas para leña y carbón.

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JIŘÍ KOLBEK & IVAN JAROLÍMEK

Summary

North Korean forest and shrub vegetation was studied in 1984–1990. In total, 270 phyto- coenological relevés were sampled. According to Braun-Blanquet methods of vegetation classification, 17 plant associations with 29 subassociations or variants were distinguished and classified within 8 alliances. Zonal forest and shrub vegetation is divided into three geo- graphically differentiated regions: 1) Northern alpine and subalpine region in the Chinese- Korean boundary mountains with coniferous forests dominated by Larix olgensis, 2) Middle mountain region in the central and partially in southern part of the territory with variable mixed Pinus densiflora-Quercus mongolica forests, 3) Southern warm and precipitation- rich region, mainly in Kumgangsan Mts with species-rich thermophilous pine-oak forests. Azonal clearing vegetation and stands of alien woods are briefly characterised.

1. Introduction

C

limate conditions of Korean Peninsula are crucial for distribution of natural plant communities. They are much more important than geological bedrock. Quantity of precipitation and favourable temperatures in the course of vegetation period play the most important role in creation and differentiation of vegetation cover. Climate of Korean Peninsula is typical by summer monsoon (circa in the last half of June and July). Conse- quently, the summer is typical by humid and warm weather, while winter is cool and dry. Spring and autumn periods are relatively shorter than summer and winter. Mean annual temperature in Korean Peninsula varies from 3 °C (alpine northern belt) to 16 °C (Cheju Island) and mean annual precipitation from 600 to 1,600 mm. According to Box and Choi (2003) mean annual precipitation varies in most of Korean Peninsula between 1000–1500 mm. Only in wider surrounding of Pyongyang and north-eastern part of North Korea a- nnual precipitation is lower and attains 500–1000 mm. Annual moisture index (defined as annual precipitation divided by annual potential evapotranspiration) is in larger part of northern Korea higher than >1.4. Value 1.0–1.4 is bounded to region of north-eastern sea- cost up to the Russian border and westward from the line Taedong-Haeju (Box and Choi, 2003). Thanks to this, the forest vegetation of the Korean Peninsula may be ordered into the warm temperate, cool temperate and cold zones (Oh et al., 2000). Warm temperate and southern cool temperate forest zones do not overlap to the north part of the Korean Peninsula.

In addition, the large part of the North Korea lies at Proterozoic formations background. Only near the China border in Changbaishan Mts and in the Eastern Kaema volcanic in- trussions occur. The large areas of North Korea are composed of Pre-Cambrian gneisses and granites, metamorphic rocks, and partially Triassic (mainly calcareous) formations, granite gneisses along with metamorphic amphibolites, schists and phyllites (Košťák et al.,

2003), the North Korea belongs to geographical region with occurrence of 636 genera and of 1,767 species.

North Korea is part of temperate deciduous forest biome. Forests prevail mainly in northern mountain part of the country and southward mountains are less frequent. In planes, forests are replaced by farmed fields and orchards. Forests at planes are rare, fo- rests at ravines scree and slopes with boulders of various sizes prevail. In lower mountains forests cover also tops of ridges. In altitudes above 1,700 m a.s.l., sparse forest stands are without high tree layer, which is substituted by low woods (Betula ermanii, Pinus pumila,

Thuja koraiensis). In lower altitudes of the north part of North Korea coniferous forests prevail, in the central and south parts forests are dominated by oaks and Pinus densiflora

with numerous woody species in tree and shrub layers. Natural lowland and alluvial fo- rests were nearly not preserved and their stands were replaced by field farm cultures or survive only in small fragments. In the part of drier lowlands culture forests are planted, mainly of pine (Pinus densiflora) (Fig. 1), which is economically favoured to naturally prevailing oaks (mainly Quercus mongolica).

Fig. 1: Pinus densiflora plantations in many places replace original pine-oak forests, periphery of capital city Pyongyang (Photo J. Kolbek).

The variability of natural forest and shrub vegetation is considerable: in spite of limited research opportunities in the territory 17 forest associations and communities with 29 lower units (subassociations and variants) were distinguished. They are classified within 8 alliances. Real number of communities is probably much higher (Kolbek et al., 2003). Forest soils appertain to three groups:

• Podzolized brown mountain soils, known from montane areas near the Korean- Chinese boundary, typical for Larix olgensis forests,

• Podzolized soils, occurring in foothills and mountains, covered by Picea koraiensis

and Abies nephrolepis as dominant trees,

• Skeletal soils, occurring in foothills and lower mountains, optimal for azonal forest vegetation

(Kolbek et al., 2003).

2. Methods

During the numerous expeditions (1986–1990) complementary data on the woody species in various mountain ranges, accessible to the research teams, were collected in successive steps. Research was carried out at limited parts of country in following regions: Changbaishan Mts (Mt. Paektusan and wider surrounding), Chonmasan Mts, Kumgang- san Mts, Ljongaksan Mts, Myohyangsan Mts, Sujangsan Mts, Taesongsan Mts and in su- rrounding of Hedju, Kaesong, Kail, Naegok, Nampo, Onjong, Pyongyang, and Samjiyon Lake. Phytocoenological and ecological evaluation is based mainly on analysis of 270 phy- tocoenological relevés of forest vegetation in North Korea, sampled and processed follo- wing Braun-Blanquet methods, numerical classifications and synthesis (Braun-Blanquet, 1964; Westhoff and van der Maarel, 1978; Podani, 1993; Jarolímek and Schlosser, 1997). The nomenclature of taxa follows mostly the Flora Coreana - Appendix (Anonymous, 1979), Ri and Hoang (1984) and Choe (1980). Sometimes, the names given by other authors (Anonymous, 1972–1976, 1978, 1986; Charkevicz, 1985–1989; Menickij, 1984; Ohwi, 1965; Rehder, 1962; Sokolov, 1977, 1980, 1986; Vorobjev, 1968; Voroshilov, 1982; Zaikonnikova, 1966) must have been used. The nomenclature of syntaxa follows mainly Kolbek et al. (2003).

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