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In document Desert-sensitive egalitarianism (Page 128-132)

La primera conclusión que puede extraerse de nuestro estudio es que parece posible establecer una correlación entre la tipología del adjetivo que está en la base del proceso de formación adverbial —calificativo, relacional o modal— y el tipo de adverbio resultante de dicho proceso. Es cierto que nosotros no podemos extraer, a partir del estudio realizado, conclusiones taxativas a este respecto, dado que esta tesis se centra casi exclusivamente en el análisis de adverbios formados a partir de adjetivos calificativos y no explora de forma exhaustiva los procesos que rigen la formación de adverbios a partir de adjetivos de otro tipo. Sin embargo, los datos examinados apuntan, a nuestro entender, en la dirección de que las distintas clases de adjetivos poseen un comportamiento diverso en relación con la formación adverbial.

En efecto, aquí se han examinado los principales grupos de adverbios que presentan una alternancia sistemática entre lecturas de modo y lecturas oracionales; los grupos adverbiales que no se han examinado, bien no tienen esta posibilidad —no la tienen, por ejemplo, los modales como probablemente o necesariamente, bien son grupos poco numerosos que tienen muy

restringidas estas alternancias —así ocurre con los adverbios epistémicos del tipo de correctamente, o bien presentan alternancias que responden a patrones distintos —como en el caso de los adverbios nocionales o de punto de vista tales como políticamente o socialmente—. Esto es, aunque nuestro estudio no ha examinado la totalidad de los adverbios en -mente del español, sí ha tomado en consideración todos los grupos adverbiales cuyos miembros presentan de forma sistemática esta dualidad de lecturas. Y en todos los casos en los que se da esta alternancia de lecturas, se observa que el adverbio se ha formado a partir de un adjetivo calificativo; en los pocos casos en los que esta dualidad no existía —adverbios restrictivos del valor de verdad—, el adjetivo de base no era calificativo. De ello se concluye, así pues, la primera generalización que podemos proponer a partir del estudio precedente: sólo los adjetivos calificativos pueden formar adverbios que permitan la alternancia que responde a los patrones aquí descritos entre lecturas de modo y lecturas oracionales154. Con cualquier otro

tipo de adjetivo se obtendrá un adverbio que, o bien no presentará más que una lectura, o bien presentará diversas lecturas que se ceñirán a un patrón distinto a los que aquí se han descrito. Resulta necesario, no obstante, matizar esta afirmación. En efecto, tal como hace notar Demonte (1999: 204 y ss.), numerosos adjetivos que se clasifican entre los calificativos tienen un comportamiento distinto cuando modifican sustantivos que designan entidades individuales y objetos del mundo que cuando modifican sustantivos que designan acontecimientos o entidades que suceden y tienen un desarrollo temporal (los que Dowty 1979 denomina “objetos-evento” y nosotros hemos denominado “sustantivos eventivos”). Por ejemplo, mientras que en un vestido corto el adjetivo indica dimensión física, en una película corta indica duración temporal breve155; de modo similar, el adjetivo que aparece en el sintagma una persona

franca describe una propiedad de un individuo, mientras que el adjetivo que aparece en una respuesta franca describe propiedades relativas a un acontecimiento. Demonte (1999) llama adjetivos adverbiales a estos usos en que los adjetivos se aplican a sustantivos eventivos. Sin pretender ahora entrar en la discusión sobre si se trata de adjetivos distintos, de distintas acepciones del mismo adjetivo o de usos distintos de un única acepción, la generalización que parece poder extraerse de esta descripción con relación a la posibilidad que en español tienen los adjetivos de formar adverbios en -mente pertenecientes a las clases que nosotros hemos analizado es que todos los adjetivos que forman adverbios con una dualidad de usos modo / oracional pueden funcionar como adjetivos adverbiales. Ello nos lleva a reformular la generalización que más arriba hemos establecido en los siguientes términos: todos los grupos

154 Nótese que, tal como la hemos formulado, esta generalización predice que no se podrá formar un adverbio con

esta alternancia de lecturas a partir de un adjetivo que no sea calificativo, pero no que todo adjetivo calificativo forme un adverbio de este tipo, pues, efectivamente, sólo algunos adjetivos calificativos —los que posean las características que más abajo se indican— tienen la capacidad de formar adverbios en -mente con lecturas oracionales.

155 Sobre por qué corto no forma un adverbio con lecturas oracionales, cf. más arriba la discusión que hacemos en

de adverbios cuyos componentes presentan alternancias sistemáticas entre lecturas de modo y lecturas oracionales se forman necesariamente a partir de adjetivos calificativos con capacidad de usarse como adjetivos adverbiales. Ésta es, pues, la primera conclusión que se desprende del estudio que hemos realizado; provisionalmente, se puede formular como sigue:

(VII.29) Conclusión 1 (provisional):

Los adverbios en -mente con alternancias sistemáticas entre lecturas de modo y lecturas oracionales se forman a partir de adjetivos calificativos adverbiales.

Esta primera generalización constituye, tal vez, una de las conclusiones más llamativas de nuestra tesis, puesto que establece un vínculo directo entre la semántica adjetiva y la semántica adverbial: según postulamos, la capacidad de formar diversos tipos de adverbios en -mente depende del tipo semántico al que pertenece el adjetivo de base. Debemos remarcar, no obstante, que tal como la hemos formulado no tiene un carácter general, sino que tan sólo establece una relación entre un grupo específico de adjetivos y un grupo de adverbios. Sin embargo, a pesar de que nuestro estudio no se ha detenido en otros tipos adverbiales, creemos que no resulta excesivamente arriesgado proponer una generalización algo más ambiciosa, según la cual los diversos tipos adverbiales posibles se derivan de adjetivos pertenecientes a (sub)clases adjetivas distintas. En este sentido, pues, la correlación que hemos establecido entre adverbios con dualidad de lecturas (modo y oracional) y adjetivos calificativos (con usos adverbiales) constituye tan sólo un ejemplo de un tipo de emparejamientos que resultan ser generales entre subclases del conjunto de los adjetivos y del de los adverbios. Aunque es evidente que para establecer generalizaciones sólidas sobre las vinculaciones que existen entre clases adjetivas y adverbiales se requieren estudios específicos sobre este tema, creemos que unas primeras observaciones tentativas entre algunas de las correlaciones más evidentes existentes entre clases de adjetivos y clases de adverbios puede servir de refuerzo para la conclusión que aquí planteamos a modo de propuesta.

Para ello, debemos antes detenernos brevemente en la descripción de las clases de adjetivos que se han propuesto para el español. Tal como sugiere Demonte (1999), una primera línea divisoria separa los denominados adjetivos calificativos de los relacionales. Esta clasificación es ya clásica en la lingüística156 y posee correlatos distribucionales que han sido ampliamente

descritos en la bibliografía especializada, por lo que no vamos a incidir más en ella. Entre los calificativos, por su parte, un subgrupo de modificadores constituye la clase de los adjetivos adverbiales, caracterizados, tal como más arriba explicábamos, por su capacidad de modificar sustantivos eventivos. Esta gran subclase se divide, a su vez, en conjuntos menores según las propiedades que poseen los adjetivos que se incluyen en ella; grosso modo, se distinguen cuatro

156 Puede encontrarse, por ejemplo, en los trabajos de Sussex (1974) y Bache (1978), entre muchos otros. En

español, ya está reconocida en Alcina y Blecua (1975). Para un examen detallado más reciente de estos aspectos, remitimos al trabajo de Demonte (1999).

grandes agrupaciones: los adjetivos modales, que expresan modalidad; los intensionales, que modifican la intensión del sustantivo (de un subconjunto de ellos nos hemos ocupado en § V.1); los circunstanciales, que indican aspectos temporales, espaciales y de la manera como se desarrolla el evento denotado por el sustantivo al que modifican, y los aspectuales, que modifican la estructura temporal interna de dicho evento.

Dada esta clasificación de adjetivos aquí rápidamente esbozada, se pueden proponer algunos emparejamientos entre subclases adjetivas y adverbiales, que estudios futuros deberían indagar. De forma resumida, son los siguientes:

a) Tal como sugiere Rodríguez Ramalle (2003: 135-137), los adjetivos relacionales —o al menos algunas subclases de éstos157— forman adverbios nocionales o de punto de vista158;

estos adverbios, ciertamente, presentan variaciones entre lecturas oracionales y de modo, pero éstas responden a patrones muy distintos a los que siguen los adverbios formados a partir de adjetivos calificativos como los que se han examinado en esta tesis; estas variaciones entre lecturas de modo y lecturas de dominio nocional sólo se producen con adverbios formados a partir de adjetivos relacionales.

Las diversas subclases de adjetivos adverbiales existentes, por otro lado, forman sendas subclases de adverbios en -mente:

b) La generalización que nosotros hemos propuesto más arriba para determinar qué adjetivos forman adverbios en -mente con dualidad modo / oracional afecta sólo a una subclase de los adjetivos adverbiales: los circunstanciales, que indican las circunstancias de tiempo, modo y lugar relativas al evento denotado por el nombre al cual modifican. Así pues, únicamente los adjetivos adverbiales circunstanciales (de hecho, un subconjunto de ellos) pueden formar adverbios con este tipo de alternancias.

c) Los adjetivos modales forman adverbios modales epistémicos (probablemente, seguramente, etc.) o deónticos (necesariamente, forzosamente, etc.); estos adverbios se comportan como operadores de modalidad, por lo que en rigor no son adverbios de modo. El tercer emparejamiento que proponemos, pues, es éste: los adverbios modales se forman a partir de adjetivos de base que también son modales.

157 No todos los adjetivos relacionales pueden formar adverbios en -mente. Por ejemplo, no lo hacen los gentilicios,

como francés o barcelonés —cf. *francésmente, *barcelonesamente— ni la mayoría de los que establecen una relación argumental con el sustantivo, como por ejemplo (producción) cafetera o (actividad) tormentosa —cf. *cafeteramente; tormentosamente no puede significar ‘de la tormenta’ (significado relacional) sino sólo ‘de modo tormentoso’ (significado calificativo: las reformas se introducen tormentosamente)—.

158 Existen, desde luego, adjetivos relacionales que poseen acepciones en que son calificativos. Con ellas formarán

adverbios pertenecientes a otras clases, si poseen los rasgos semánticos pertinentes, con independencia de su capacidad de formar adverbios de punto de vista. Así ocurre, por ejemplo, con las formas conscientemente o

d) De forma parecida, los adjetivos intensionales que orientan la interpretación hacia la singularidad del referente (único, propio, etc.) o hacia la exhaustividad de la referencia (completo, total, etc.) forman adverbios de foco o de grado. El significado de grado o la naturaleza de foco está presente, en todos los casos, en el adjetivo de base, y se mantiene en el modificador adverbial que con él se forma. La vinculación entre estas subclases de adjetivos y adverbios constituye el cuarto emparejamiento que proponemos159.

e) Así mismo, los adjetivos intensionales del tipo de presunto, de los que nos hemos ocupado con cierto detalle en § V.1, forman adverbios restrictivos del valor de verdad, cuyo comportamiento presenta notables diferencias con respecto al de los adverbios formados a partir de adjetivos pertenecientes a otras subclases: son, como sus bases adjetivas, modificadores intensionales, que se predican de la intensión de la oración en que aparecen. Por tanto, tampoco son en rigor adverbios de modo. El quinto emparejamiento que proponemos es, así pues, el que se establece entre los adverbios intensionales y sus adjetivos de base: todos ellos se forman a partir de adjetivos intensionales.

f) En último lugar, para cerrar esta aproximación que, a modo de propuesta, hacemos al fenómeno descrito, baste mencionar que los adjetivos adverbiales aspectuales (frecuente, semanal, reiterado, etc.), que modifican la estructura temporal y aspectual de sustantivos eventivos, forman a su vez adverbios en -mente que indican aspectos relativos al tiempo y al aspecto del predicado oracional en que aparecen.

En suma, pues, parece que existe una correlación estrecha entre las clases adverbiales y las clases a las que pertenecen los adjetivos con que se forman los adverbios correspondientes. El estudio que hemos realizado nos ha permitido detectar alguna de estas relaciones: principalmente, la que se produce entre los adverbios que presentan una alternancia sistemática entre lecturas de modo y oracionales y los adjetivos a partir de los cuales se forman, que son siempre calificativos —y, entre éstos, los adverbiales circunstanciales—; secundariamente, también la que se produce entre adverbios intensionales y adjetivos intensionales. Sin embargo, estas dos correlaciones parece que no son más que un ejemplo de un tipo de emparejamientos de alcance mucho mayor que afecta a la globalidad de adverbios en -mente del español. Según ello, podemos reformular la conclusión que más arriba exponíamos de forma provisional en (VII.29) como sigue:

159 De hecho, resulta evidente que este emparejamiento esconde dos relaciones distintas: la de los adjetivos que

forman adverbios de foco y la de los adjetivos que forman adverbios de grado. Sin embargo, nos limitamos aquí a enunciar esta relación de forma pretendidamente vaga, puesto que a falta de estudios específicos sobre el tema, estas nociones resultan difíciles de delimitar.

(VII.30) Conclusión 1 (definitiva):

Las diversas subclases de adverbios en -mente del español se forman a partir de sendas subclases de adjetivos de base.

Debemos remarcar que, como antes hacíamos, formulamos esta generalización de tal modo que sólo es válida en la dirección que apuntamos, pero no en la dirección contraria. Es decir, lo que proponemos es que todos los adverbios pertenecientes a una subclase determinada se forman a partir de adjetivos de base que a su vez pertenecen a una misma clase, pero no es necesariamente cierto que todos los adjetivos de dicha clase tengan la capacidad de formar adverbios en -mente, sino que en ocasiones es posible que sólo un subconjunto de ellos presente esa posibilidad. Por ejemplo, según hemos propuesto, todos los adverbios de punto de vista se forman a partir de adjetivos relacionales, y no parece que haya excepciones a este comportamiento; sin embargo, no todos los adjetivos relacionales pueden formar este tipo de adverbios, sino sólo los que posean las características semánticas apropiadas160.

Esta primera conclusión tiene consecuencias de gran trascendencia en relación con las propuestas de categorización de los adverbios, dado que de ella se deriva un nuevo criterio de clasificación que no toma como base de la tipología el aspecto del significado oracional al que modifica el adverbio —su función— sino la clase semántica a la que éste pertenece. Ciertamente, sin pretender minimizar las diferencias que existen entre ellas, podemos afirmar que un rasgo compartido por las diversas propuestas de tipologías adverbiales existentes hasta el momento es que éstas se establecen atendiendo a la función que desempeñan los distintos adverbios que se incluyen en cada uno de los grupos que se reconocen, la cual se determina en base al aspecto del significado oracional (o textual) que resulta modificado por el adverbio: el predicado, la modalidad oracional, un adjetivo o adverbio, el dictum oracional, etc. De estas clasificaciones se deriva una serie de subclases adverbiales que se agrupan en unas pocas clases mayores —a grandes rasgos, modificadores del predicado, modificadores del dictum oracional y modificadores del modus—, que reúnen unidades que desempeñan funciones semejantes pero que, muchas veces, tienen una naturaleza semántica muy distinta. Una vía para superar este tipo de tipologías consiste en tomar como punto de partida unos criterios de clasificación paralelos a los que se usan para categorizar los adjetivos, de modo que se distinga un repertorio reducido de clases, definidas en función de la naturaleza semántica de los modificadores que las componen: adverbios calificativos, adverbios relacionales161, adverbios modales, adverbios

intensionales, adverbios de foco, etc. Estos conjuntos constituyen clases semánticamente homogéneas, que, además, tienen capacidad de ejercer funciones equivalentes, dado que la función que puede desempeñar un adverbio depende del tipo semántico al que pertenece.

160 Por ejemplo, analógicamente y digitalmente han adquirido ahora características de adverbios de punto de vista que

antes no poseían.

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