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En los fenómenos delirantes aparece la pareja de El Angelus bajo elementos que se repiten. En el juego que Dalí realiza con las piedras en el Cap de Creus hay una serie de ideas que van a comenzar el sentido que va a otorgar al cuadro y en especial a la pareja de El

Angelus de Millet.

1) En el primer fenómeno delirante secundario el juego con unas pequeñas piedras: ? La figura masculina es representada como:

[...] completamente perforada, la mitad más pequeña que la otra cuya forma recuerda vagamente la silueta humana [...] Los dos personajes me parecen interpretados con una sorprendente “adecuación”, aunque no me explique en modo alguno el aspecto insólito del personaje totalmente acribillado de agujeros y tanto más pequeño en relación al otro que en el cuadro227.

El carácter sorprendente de este fenómeno está en que “accidentalmente”228 la figura del hombre se ve modificada del original. Es más pequeña, no sólo en comparación con la figura femenina, sino con la del cuadro. También es un personaje “acribillado de agujeros”, lo que concede un carácter dramático a este personaje.

? Y en el caso de la figura femenina como una:

[...] especie de guijarro alargado por su extremidad superior, ligeramente inclinado hacia la otra piedra [...] el guijarro asociado a la figura femenina me parece corresponder a aquella, justificarse de una forma razonable e incluso “naturalista”, no sólo por su morfología redondeada, sino también por la inclinación hacia delante que reproduce, aunque de una forma exagerada, la postura de la cabeza de la figura femenina de El Angelus229.

Este elemento que representa a la figura femenina, según dirá Dalí en otros momentos, tiene más relación con la figura del cuadro de Millet, además por su forma redondeada y suave le parece corresponder a elementos femeninos. La inclinación de la cabeza es la clave

227

DALÍ, S., El mito trágico de ‘El Angelus’ de Millet , op cit., p. 32.

228

Esto recuerda a lo que Dalí comenta en el artículo “L’âne pourri” de 1930 que ya analizamos, la parte que dice que el fenómeno paranoico se sirve de pretextos y concidencias para hacer valer la idea obses iva.

229

que representa la postura de la mujer del cuadro de Millet. Esta postura llamará la atención de Dalí en sus asociaciones siguientes.

Los materiales también tienen un papel importante en la composición de la escena. El hecho de que Dalí usó piedras con apariencia de “fósil” introduce una noción arcaica en la representación de las figuras, es decir, todo es motivo de asociación.

2) En el segundo fenómeno secundario.

Durante la contemplación de las formas geológicas del Cap de Creus, Dalí también remite al cuadro de El Angelus. Aunque en este caso la distribución espacial de las piedras corresponde a la del cuadro, y las dos están cubiertas de fisuras y deformadas por la erosión, cada figura tiene elementos que la distinguen:

? La figura masculina:

Era la figura de hombre más deformada por la acción mecánica del tiempo; sólo quedaba de él el bloque vago e informe de la silueta que se convertía por ello en terrible y particularmente angustiosa230.

El aspecto descarnado y deteriorado de esta figura en comparación con la anterior es evidente, aspecto que contribuye a resaltar el carácter angustiante de esta figura.

? La figura femenina: con respecto a esta figura y a la roca que la representa Dalí no agrega nada más.

Estas figuras a partir del análisis que Dalí hace a través de su método van delimitando y complicándose cada vez más en cuanto a su representación.

Dalí destaca, por lo tanto, los siguientes elementos en su análisis con el método paranoico crítico y las asociaciones a las que van ligados:

A) Atavismos del crepúsculo. Es un término que Dalí ha compuesto de dos: atavismo y

crepúsculo. El término crepúsculo conlleva una ambigüedad con la que Dalí juega. Es la luz del día al amanecer o al anochecer, indicando el inicio o el término de algo. Con ese término y con el juego de luz en la composición como elementos formales del cuadro, Dalí ind ica el germen o fundamento de algo que vendrá posteriormente, o la decadencia de algo que está por ser concluido, vinculado a los orígenes y a la ‘extinción’ según expresiones del propio Dalí: “[...] la erosión y la ruina geológica están sustituidas por las ruinas luminosas; la caída del día ha desaparecido y está apagada en las dos figuras del

230

cuadro, inspirando el mismo sentimiento de supervivencia ancestral”.231 Por otro lado, la palabra atavismo Dalí retomó de Freud. “Según Freud, se trataría de la repetición estereotipada y convertida en símbolo de la agresión ancestral, costumbre que debía revestir una fuerza, una importancia extrema en los primeros seres humanos”232. En este sentido con atavismos del crepúsculo Dalí se refiere a:

? “Todos los recuerdos pre-crepusculares y crepusculares de mi infancia”233. Dalí se refiere a su infancia y a los recuerdos que están asociados tanto con la composición del cuadro como con su argumento. Recuerdos asociados a cuentos infantiles que le causaron un gran impacto, a la época prehistórica, de esqueletos y fósiles que dan cuanta de orígenes remotos y a temores infantiles a los insectos.

? En relación a estos últimos (temores a los insectos) Dalí recuerda el interés que le despertaba la descripción del comportamiento de la Mantis religiosa realizada por el entomólogo francés Jean Henry Fabre234 La postura de la mantis que tanto interesó a Dalí y el motivo de este interés lo detallaremos más adelante.

? Los atavismos del crepúsculo están asociados a cierta nostalgia por el pasado. ? A sentimientos arcaicos de los cuales es imposible desprenderse, por ejemplo una

cierta impotencia.

? Al paisaje del Cap de Creus. Lugar que le fascina y le intriga, y al que durante toda su vida mantuvo interés. Incluso algunas de las escenas de la película El perro

andaluz realizada con Buñuel fueron grabadas en este lugar.

? A una relación dialéctica que implica una noción de tiempo. Es la idea de un proceso.

[...] nos parece en acuerdo con la noción de un “proceso relativo” del devenir según el cual “la aurora del mundo sólo puede aparecérsenos ‘dialécticamente’ como crepuscular.” Esa noción viene corroborada por la

231

Ibidem, p. 90.

232

DALÍ, S., El mito trágico de ‘El Angelus’ de Millet , op cit., p. 88.

233 Ibidem, p. 68-69.

234 Jean Henry Fabre realizó estudios sobre el comportamiento de los insectos y fue un personaje reconocido por

sus trabajos a finales de siglo XIX e inicios de XX. Varias de sus teorías han sido cuestionadas, lo que ha llevado a desechar algunas ellas o a precisarlas a la luz de descubrimientos posteriores. Entre las teorías que han sido reformuladas está en la que Dalí se basa con relación al comportamiento de la Mantis religiosa en el apareamiento. Según una nueva reformulación –descrita en 1978 en una nota a pie de página en el mismo texto sobre El Angelus –la Mantis devora al macho en el apareamiento en situaciones de cautiverio, en condiciones naturales esto no ocurre. Lo interesante de esto con relación a nuestro tema es la reacción de Dalí a esta reformulación, reacción que comentaremos más adelante.

real “extinción del verdadero crepúsculo de la fauna y de la flora de esa aurora [...]235.

Hay algo de “lo real” que interviene en esa relación dialéctica. (Lo real con relación a un fin, del que se tienen sólo evidencias).

? El “elemento generador” de la imagen obsesiva implica el interés por la infancia, por una época remota “prehistórica”236.

B) La actitud expectante de la mujer. En esta parte del análisis Dalí se centra en la posición

de la mujer a quien atribuye un papel importante. A la postura de las manos unidas como en posición de rezo o sumisión, Dalí le otorga diferentes valores:

? El de un “erotismo simbólico” (erotismo también en la postura de los místicos). Las manos juntas “deja al descubierto especialmente las piernas y el vientre, es una actitud estereotipada, en las poses histéricas de las esculturas y en particular de los ‘objetos de arte’ de bazar”.237

? Actitud que para Dalí comporta tres factores: exhibicionismo, expectación y agresión. “Esta claro que se trata de la típica postura de espera. Es la inmovilidad que preludia las violencias inminentes”.238

? Es como la actitud de la mantis, tal como la ha descrito Fabre239.

? Esta postura es comúnmente usada como una imagen vinculada al crepúsculo.

C) Argumentos: eróticos y angustiantes.

? Carretilla y sacos sobre ella. La carretilla está vinculada a una posición antropomórfica.

? El acoplamiento de las piedrecillas: “acoplamientos del amor”.

? En un sueño en el que aparecen Gala y él visitando el museo de ciencia natural y en medio de la sala se encuentra en dimensiones monumentales la pareja de El Angelus. En el museo él “sodomiza” a Gala. Acto sexual en el que intervienen elementos de violencia e indiferenciación sexual. El sueño lleva una carga de sentido afectivo muy fuerte y se remonta a una época a la que Dalí le atribuye al “acto del amor” una “violencia y ferocidad extremas” con consecuencias mortales lo que le produce una inhibición muy grande. Que según relata Dalí le ha traído

235

DALÍ, S., El mito trágico de ‘El Angelus’ de Millet , op. cit., p. 77.

236 Ibidem, p. 79. 237 Ibidem, p. 77. 238 Ibidem, p. 78.

serias consecuencias a en el inicio de su vida con Gala y que ha superado. En este sentido “el amor de Gala debía operar una verdadera cura psíquica”240.

Las hierbas y los insectos. Tiene según Dalí aspecto antediluviano, ancestral.

2.2.3.4 Interpretación de la pareja y de los fenómenos delirantes a partir del método

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