Esta interpretación es un sometimiento a la crítica (de lo irracional) para aprehender el surgimiento del fenómeno.
1. Figuras humanas:
a. “La evocación de la figura del hombre, mucho menor que la de la mujer, totalmente acribillada de agujeros, indica una diferenciación de estado entre los dos personajes de la pareja, de modo que el hombre se presenta en estado de ruina, disminuido, en un estado de neta infe rioridad respecto al guijarro redondeado evocador de la figura femenina”241. El carácter delirante de esta interpretación estaría en la sorpresa al atribuirle a la figura masculina una característica disminuida.
b. Figura masculina al intentarla sumergir en la leche tibia: “La figura masculina de El Angelus, sumergida en la leche tibia, se me presenta como la imagen de un hombre engullido, ahogado, muerto en el elemento materno, dentro de la tibieza materna”242. El hombre se presenta absorbido por algo que seduce y devora y esta estrechamente relacionado con la madre. Dalí hace una equivalencia o confusión de personajes. El hombre pasa a ser hijo, que es devorado por la madre, a partir de la experiencia de sumergir el cuadro en la leche, donde los materiales introducen un elemento por su propia consistencia, aspecto o uso. Pero, además, Dalí asimila este personaje masculino, a sí mismo, formando una ecuación: figura masculina-hombre-hijo-Dalí (no es padre). Figura femenina-Madre- madre de Dalí- Gala (no menciona la figura femenina como mujer, es decir, con relación a un hombre, sólo la coloca con
239
Dalí incluye en el texto la descripción que J. H. Fabre hace de la Mantis.
240
Sobre el papel de Gala en la vida y obra de Dalí véase: TORRES, M. “Dalí haciendo Gala de su síntoma”,
Enlaces, 1999, nº 2, octubre, pp. 8 -16.
241
DALÍ, S., El mito trágico de ‘El Angelus’ de Millet , op. cit., p. 85.
242
relación al hijo). Y la angustia recae, no en el hombre sino en el “temor de ser absorbido, aniquilado, devorado por la madre”243.
c. En cuanto a la figura femenina: “por el contrario, está exagerada en el sentido de la redondez de la carne”244.
d. En el caso de las rocas en el Cap de Creus “es la más deformada por la acción mecánica del tiempo”245. Lo que le da características de “extinción, de desaparición, desfiguración, circunstancias estas que parecen aclararse por el contenido psíquico [...] Esa angustia nos parece confirmar los vestigios del sentimiento de muerte que se adivina fácilmente, empezamos a sospechar en las particularidades ruinosas bajo las que acaba de aparecérsenos el personaje masculino”246.
e. Juego de café. La imagen de El Angelus en el juego de café produce una gran inquietud a Dalí. La referencia de Dalí al juego de café y su “parecido” con una gallina con sus pollitos confirma la idea de la figura masculina multiplicada. Además, Dalí hace un juego interesante para confirmar como la cafetera-madre devora a sus tazas-hijos. Para Dalí el contacto de un objeto con otro implica una relación simbólica y su sentido esta implícito en el funcionamiento de dicho objeto (recordemos que él llamaba de “objetos de funcionamiento simbólico” a los objetos que creó como parte del grupo surrealista). En este caso, la cafetera tiene la función de llenar de café a las tazas, lo que hace que estas una vez llenas, para ser degustadas, cambian su nombre, asimilan el nombre del liquido que la cafetera le colocó. Es decir, cuando se ofrece una taza con café a alguien se dice “quieres un café” y no “una taza con café”. Para Dalí, esta es una muestra de la asimilación de un objeto por el otro a través de la nominación. Realmente, lo que incorpora la asociación del juego de café es la angustia como vinculada a la multiplicación del hijo en la representación de las tazas y, a la “repetición insensata” de la imagen de El Angelus. Lo que el atribuye como asimilación de las tazas por la cafetera tiene el sentido –para Dalí—de un acoplamiento “desproporcionado y brutal”. El carácter erótico, sexual, es la asimilación de uno por el otro.
243
Ibidem, p. 107.
244
DALÍ, S., El mito trágico de ‘El Angelus’ de Millet , op cit., p. 85.
245
Ibidem, p. 90.
246
f. Esta multiplicación del hijo está también presente en la lámina en la que se representan varias cerezas. Esta asociación es hecha a partir de los colores que las distinguen. Amarillo cadmio en las tazas y rojo de las cerezas. Ambos como los colores predominantes en la imagen de El Angelus. Es interesante como realiza esta asociación. Algunas de las figuras de la lámina están unidas formando pareja. Esta unión de una cereza con otra hace que parezca que están inclinadas una hacia la otra, como la pareja de El Angelus. Dicha unión forma un lazo invisible que según Dalí esta presente en cuadro de Millet bajo la forma de “un lazo vital e incestuoso”. Este último fenómeno, sólo afecta a la representación del hijo, que representa “una tentación para ser comido por las terribles mandíbulas de la madre”.
2. El tipo de lazo que se da entre las dos figuras.
a. Una situación de amenaza, una mezcla entre deseo y temor, tanto en el juego de las piedrecillas, como en la fantasía del Cap de Creus.
b. Hay una transformación en esta relación cuando se refiere a la carretilla, que evoca un lazo erótico.
c. En el juego de café, el de ser asimilado un elemento por el otro.
d. En las cerezas un claro “ser devorado”. Las cerezas por sus características implican una fruta apetitosa lista para ser devorada.
e. Hay una relación entre: erótico, acto del amor, comestible, asimilar, devorar.