• No results found

4. IMPLEMENTATION

4.6 CHOICE OF DATABASE

La introducción de alimentos sólidos se puede llevar a cabo siempre que el sistema nervioso y el tracto gastrointestinal puedan responder adecuadamente a la secuencia funcional de masticación, deglución, digestión y absorción, explica la OPS (1994). A partir de los 6 meses de vida, la leche de la madre comienza a ser insuficiente para las necesidades nutricionales y energéticas del niño. La necesidad de incorporar un alimento complementario debe surgir a partir de la evaluación del crecimiento de cada niño. Se recomienda que, si un niño amamantado crece bien, se inicie la alimentación complementaria a los seis meses, de lo contrario se debe comenzar a suministrar alimentos complementarios antes de esa fecha, cuando se observe un descenso o enlentecimiento de la curva de peso.

En el inicio de la alimentación complementaria es conveniente el desarrollo de los hábitos alimentarios introduciendo diferentes alimentos que estimulen la capacidad masticatoria que inicia sus funciones en el segundo semestre de la vida. Durante este periodo se pueden ofrecer productos autóctonos y asequibles para la familia, asegura Verdú (2008).

75

3.3.1 Características generales de la alimentación complementaria

3.3.1.1

Características Organolépticas

En la primera etapa, según la OPS (1994), la incorporación de alimentos se conduce como un elemento de estimulación sensorial y psicomotriz. Así el niño establece contacto con nuevos estímulos como son los nuevos sabores, olores, texturas, consistencias que le permitirán una adaptación gradual a la amplia variedad de alimentos.

Es de suma importancia mencionar que en el caso de rechazo no debe forzarse al niño a ingerir la alimentación. Debe retirarse el plato al niño sin hacer comentarios y esperar a la siguiente comida pues cuando este hambriento le será difícil negarse a los alimentos que se le ofrecen.

3.3.1.2

Aporte nutricional de la alimentación complementaria

A la edad de seis meses los alimentos complementarios no deben superar el 50% del valor calórico total. Hasta la edad de un año debe continuarse el aporte de leche materna en no menos de 500ml/día, indica Verdú (2008). Además los alimentos se administrarán después de amamantar al niño.

Los alimentos complementarios deben representar a su vez el 0,8g/kg de peso de la ingesta diaria. La energía necesaria proveniente de los alimentos complementarios en países en vías de desarrollo según la UNICEF (1998), es de aproximadamente 200 Kcal al día para niños entre los 6 y 8 meses de edad, 300 Kcal al día para niños entre los 9 y 11 meses, y 550 Kcal al día para niños entre los 12 y 23 meses de edad.

Según la OPS (2003) es importante dar una variedad de alimentos para asegurarse de cubrir las necesidades nutricionales. Se debe ofrecer al infante una fuente de proteína lo más frecuentemente posible. Las dietas vegetarianas no logran cubrir las necesidades nutricionales a esta edad, a menos que se utilicen suplementos nutricionales o productos fortificados.

Las frutas y verduras ricas en vitamina A deben darse a diario. Además es necesario proveer dietas con un contenido adecuado de grasa. Hay que evitar la

76

administración de bebidas o jugos con un bajo valor nutritivo, como tés, café y sodas. Además de limitar la cantidad de jugo ofrecido a un máximo de 240ml/día para así evitar reemplazar o desplazar alimentos más nutritivos.39

El contenido de varios minerales como el hierro y el zinc, es relativamente bajo en la leche materna aun tomando en cuenta su biodisponibilidad. Los alimentos complementarios deberán cubrir con las ingestas diarias recomendadas de hierro, zinc, y otros nutrientes como: fósforo, magnesio, sodio, calcio, vitamina B6, riboflavina, niacina, tiamina, folato, vitamina A, vitamina C, vitamina E, yodo y selenio, que provendrán de los diferentes grupos de alimentos.

3.3.1.3

Consistencia

Los alimentos deben incorporarse de forma gradual de menor a mayor consistencia, es decir en primer lugar líquidos, en segundo lugar semisólidos y finalmente sólidos, sugiere la OPS (1994).

Cuando se ofrece alimentos de consistencia inapropiada, es posible que el niño no logre consumir una cantidad significativa, o que demore tanto en comer que su ingesta de alimentos se vea comprometida, señala la OPS (2003). Hay que tener en cuenta además que no se debe ofrecer alimentos con los que el niño pueda atragantarse como uvas enteras o pedazos crudos de zanahoria que no pueda masticar. A los 12 meses, la mayoría de los niños ya puede consumir los alimentos familiares de consistencia sólida, aunque muchos aún reciben alimentos semisólidos.

3.3.1.4

Frecuencia y volumen

Según Verdú (2008), cualquier alimento que se administre inicialmente debe hacerse con una frecuencia de una vez al día y en pequeña cantidad aumentando progresivamente en días sucesivos hasta alcanzar la cantidad deseada.

Al inicio se administrará el alimento una vez por día, luego se aumentara gradualmente hasta alcanzar 2 a 4 raciones diarias. Los volúmenes deberán progresar de acuerdo a la capacidad gástrica del niño, alrededor de 30ml/kg de peso corporal,

39OPS. Principios de orientación para la alimentación complementaria del niño amamantado [en línea 2003]. Disponible: <http://whqlibdoc.who.int/paho/2003/9275324603_spa.pdf> [26-03-2011].

77

aconseja la OPS (1994). Al niño amamantado sano se le debe proporcionar 2 a 3 comidas al día entre los 6 y 8 meses de edad y 3 a 4 comidas al día entre los 9 y 11 meses así como entre los 12 y 24 meses de edad. La OPS (2003) indica además que las colaciones nutritivas pueden ser ofrecidas 1 o 2 veces al día, según lo desee el niño.

3.3.1.5

Tolerancia

La introducción de un nuevo alimento se hará una vez establecida la tolerancia anterior entre 3 y 7 días, haciendo especial atención si existiesen antecedentes familiares de alergias, menciona Verdú (2008). Además los alimentos que se ofrecen al lactante deben ser fácilmente digeribles.

Al ofrecer un nuevo alimento al infante, este puede presentar aversión al alimento, y negarse a ingerirlo debido que le resulta un sabor extraño o diferente, por lo que se recomienda ofrecer el alimento por lo menos 3 días seguidos para dar la oportunidad al lactante de familiarizarse con el nuevo sabor, aroma y textura del alimento. Es importante notar si el niño presenta buena tolerancia al alimento, controlando si al ingerir el alimento el niño mantiene sus deposiciones normales, no presenta vómito, prurito, eritema, o inflamación de la lengua y los labios. En caso de que el niño presente alguno de estos síntomas, es necesario verificar si se trata de una alergia alimentaria.

La mayoría de las reacciones alérgicas genuinas a alimentos producen síntomas gastrointestinales, cutaneo mucosos, respiratorios o sistémicos, india Verdú (2008). Los síntomas gastrointestinales más frecuentes relacionados con alergias alimentarias son: la afectación inflamatoria de labios y boca, náusea, vómito, dolor abdominal, o diarrea. Los síntomas cutaneo mucosos son: el prurito, eritema (enrojecimiento), urticaria (ronchas o salpullido), angioedema (hinchazón) o eccema. Entre los síntomas respiratorios se encuentran: rinitis, rinoconjuntivitis, edema laríngeo, tos episódica, asma. Para confirmar la alergia se requieren de pruebas bioquímicas que demuestren que los síntomas están producidos por mecanismos inmunológicos.

78

3.3.1.6

Umbral del sabor

En esta etapa de inicio a la alimentación complementaria es necesario educar el umbral del sabor del lactante con una ingesta baja en sal, y en azúcar, que además pueden establecer hábitos de alimentación inadecuados, y producir caries, explica Verdú (2008).

3.3.1.7

Hidratación

La hidratación es un punto de interés en los lactantes, pues tienen altos requerimientos de este líquido vital, por lo que se debe mantener una buena hidratación, y ofrecer agua al niño frecuentemente, indica Verdú (2008).La recomendación de ingesta diaria de líquidos para los lactantes sanos menores de 6 meses es de 0,7 L/día que deben provenir de la leche materna. La hidratación para los lactantes entre 7 y 12 meses debe ser de 0,8 L/día que aportan la leche materna y los diversos alimentos complementarios. El aporte de líquidos para lactantes mayores entre 1 13 y 24 meses debe ser de 1,3 L/día proveniente de la alimentación y de bebidas o agua simple.

3.3.1.8

Higiene

Según la OPS (1994), para la preparación de alimentos complementarios en el hogar se extremaran las medidas de higiene en manos utensilios y alimentos. Deben protegerse los alimentos del contacto con insectos y polvo ambiental. Asimismo en climas cálidos los alimentos no deben mantenerse 1 a 2 horas a temperatura ambiente.

Related documents