E. Part 4 Student Support
2. The Bill (Clause 40)
Mirando hacia los creyentes y en particular hacia los jóvenes, presente y futuro del mundo y de la Iglesia, confiando a ellos la construcción de un mundo más justo, solidario, equitativo y atento a la
voz de Dios, deseoso de sentir un pueblo liberado de toda opresión causada por el pecado y cuya funesta consecuencia es la muerte ¿Cómo actuar para que las estructuras de opresión, desigualdad y muerte no se repliquen? ¿Cómo salir y predicar al pueblo todo lo concerniente a este mensaje de vida? (Hch 5,20) Retomando en sentido positivo la pregunta de los judíos en la discusión con Jesús ¿cómo Él puede darnos a comer su carne y a beber su sangre para alcanzar la vida eterna?
3.2.1. El que aprende viene a mí.
En la perícopa que se ha venido profundizando en este trabajo, el evangelista citando a los profetas Isaías y Jeremías escribe: Serán todos enseñados por Dios (Is 54,13; Jr 31,33) Todo el que escucha al Padre y aprende viene a mí (Jn 6,45). La enseñanza y el aprendizaje son fundamentales a la hora de comunicar la salvación contenida en el evangelio y de hacer una opción por Cristo, por el Dios de la Vida. En muchos textos Jesús se percata del hambre, de la tristeza, del sinsentido de la gente, de la multitud y ve la prioridad de responder a tales dificultades dando de comer y enseñando: vio una multitud, y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma (Mc 6,34). No cabe duda que sólo es posible una humanidad nueva que, educándose en la fe, aprenda a promover los valores del evangelio y de la vida. Esta relación escuchar – aprender forma parte de la Pedagogía de Jesús.
Hoy la educación en la fe se encuentra de cara a nuevas fronteras, “nuevas realidades” determinadas
por la crisis que sufre la tradicional vida cristiana que parecería decir muy poco a la juventud del presente. La Iglesia y la sociedad están amenazadas por nuevas formas de pobreza y de violencia, nuevos movimientos ideológicos y el creciente número de sectas religiosas que confunden y desorientan; se halla interpelada a cultivar el diálogo ecuménico, a pensar en la cultura de la paz y la solidaridad, a cuidar de la naturaleza como un lugar donde se revela la majestuosidad de la vida, a construir escenarios de justicia y compromiso cristiano; se halla solicitada a pensar en las tecnologías como lugar donde la Palabra adquiere nuevas dimensiones teniendo presente que, por la tecnología, el mundo está cada día más conectado pero menos comunicado con su realidad, sus contextos, con su cultura. La educación está llamada a la Buena nueva de la Vida y se observa con esperanza que en los
felicidad en el tiempo y en la eternidad90. Por tanto, educar en la fe significa fundamentalmente educar en el don de la vida. ¿Cómo contribuir al resurgimiento de la búsqueda de la vida verdadera?
3.2.2.Partir de la situación contextual para llegar al lugar del ideal: la vida en Cristo.
Toda persona tiene y necesita de ideales, piensa en el futuro, proyecta lo que desea ser y hacer; esto es un derecho fundamental y estructural de todo ser humano. Y aunque hay realidades de muerte enunciadas en las primeras páginas, hay también “soñadores de la vida” con grandes ideales: Jóvenes ambiciosos que se proyectan defensores de la naturaleza en toda su magnitud, médicos que quieren prepararse para ofrecer la vida como voluntarios en lugares donde la violencia y la pobreza necesitan de su presencia, publicistas que lleven mensajes de vida, que promuevan valores y hablen siempre constructivamente, libres de manipulaciones y de intencionalismos que buscan el provecho personal, abogados que defiendan la verdad, políticos que se preocupen por el bienestar común y sean capaces de darse al servicio de los más necesitados, educadores que se ganen con el cariño el corazón de los educandos para encaminarlos hacia opciones libres que promuevan la formación de la persona sin
recurrir al castigo y la amenaza, comunicadores para crear una red de “chateo sano”91, etc.
Afirmaba Don Bosco que “en todo joven siempre habrá un hilo de bondad” lo cual se confirma en estas respuestas dadas por jóvenes de último grado de un colegio estatal, casi siempre señalados como violentos y superficiales. Es cierto que “cumplir ideales” resulta más fácil para quienes gozan de un ambiente familiar acogedor y mas si existen buenas posibilidades económicas; pero aun el más violento y revolucionario tiene ideales. El joven del “hip hop” sueña en la igualdad social, así como el
“punk” clama por el cuidado de la naturaleza y el “b-boing” grita para que no haya pobreza si bien sus formas de vida son ocasionalmente contradictorias. Pero en el fondo hay una buena intención. Esos sueños, ideales, gritos, son la situación, el ahora, el contexto que impulsan hacia el futuro, hacia el allá de la vida de todo ser humano y de quienes rodean y comparten sus alegrías y sufrimientos. Es parte de la extroversión que señalaba Rahner. Viéndose a sí mismo son seres humanos que ven la
90 CG XXVI, 24.
91 Cito las respuestas más llamativas que dieron estudiantes del Colegio Cristóbal Colón ante la pregunta ¿ha pensado ser profesional no para beneficiarse a sí mismo sino para ayudar a los demás? Si la respuesta es afirmativa, comente ¿cómo proyectaría su profesionalización al servicio de los más necesitados?
necesidad de salir hacia los demás de diversas formas: el arte, la música, la pintura, la moda, la escritura, el deporte, el servicio, el voluntariado, la ecología, el uso de la simbología etc. Son grandes mediaciones para hacer la propuesta de la vida a partir del evangelio.
Se decía en páginas anteriores que nadie se hace preguntas de lo que no conoce. Por esto, me lanzo a decir que, lo primero que se debe hacer para dar a conocer el evangelio de la vida, está relacionado con la narración: narrar, contarle a las personas y a los jóvenes que hay un mensaje de vida llamado evangelio sin importar o no su aceptación. Con escucharlo tendrá que haber una reacción bien sea para desechar la posibilidad o dejar una inquietud. A los mismos jóvenes del colegio mencionado se les propuso inicialmente hacer durante un tiempo de dos horas preguntas e inquietudes que tuvieran de la Biblia y se les aclaró que no importaba lo que pensaran de la religión o de Dios o que no se dejaran intimidar si eran de algún grupo religioso diferente al católico. Que sencillamente se hablara durante dos horas de interrogantes frente a la Escritura. El resultado fue impresionante: preguntas de toda clase, acerca de la persona de Jesús, de los milagros, de películas que dejaban algunas expectaciones al verlas (se evitaron temas de Iglesia).
En determinado momento, tratando en las respuestas de mostrar la importancia de ser precisos y no divagar frente a este tema, llegó el momento de exhortar para a una lectura cuidadosa y atenta de la Escritura, utilizando metodologías acertadas para hacer apreciaciones coherentes frente a la Sagrada Escritura. Terminó esta sesión y hacia los próximos 20 días se ofrecería una forma adecuada para acercarse prudentemente a la Biblia. La idea era tomar un tema que le diera cierta continuidad a los diferentes textos a los que hubiese acercamiento: el tema fue la Vida tomando el evangelio de San Juan. Para ello se elaboraron una serie de folletos (anexo 2) sobre los cuales se trabajó tomando procesualmente las pequeñas perícopas donde aparece la vida eterna.
Así, luego de acercarse a algunos textos bíblicos, se hacen algunas preguntas ¿qué comprendes por la vida eterna?: Algunas de las respectivas respuestas han sido: encontrarse con Dios; tener confianza y fe en Dios; poner nuestras esperanzas en Dios y dejar que Él guíe nuestra vida; Es darle a la vida sentido espiritual no material; entender la vida más allá de lo material; dejar que Dios le de el
¿Cómo darle a nuestra vida desde ahora sentido de vida eterna? Haciendo que Dios sea nuestro mayor valor; creyendo en Dios; haciendo de Dios el alimento de nuestra vida espiritual; dejar que Dios guíe las acciones que hacemos; cultivando la vida espiritual sin dejarse absorber por las cosas materiales; obrar como Dios quiere que obremos; Relacionándome lo mejor posible con todo lo que me rodea.
Luego de este logro (que no se da en la totalidad de quienes participan) se da la oportunidad de
“encarnar” en la vida propia, (dejarse atraer por el Padre), el mensaje que ha sido recibido. La persona puede llegar a reconocer vitalmente que, lo que ha comprendido de la Palabra, sucede en sí misma, es decir, que Dios ha querido compartir con nosotros lo que Él es, que habitó entre nosotros, que habita en nosotros, que habita en él, “en Ti”. Esa encarnación del evangelio tiene lugares concretos que, aprovechados pedagógicamente, contribuyen al anuncio eficaz de la Buena Nueva de la Vida.
3.2.3. “Lugares pedagógicos” para orientar a la Buena Nueva de la Vida eterna.
El documento de la Conferencia de Aparecida percibe un incremento en el deseo de vivir cristianamente pero sin familia, sin comunidad, sin Iglesia. La vida se está quedando sin morada. En el anhelo de poseer la vida eterna, un gran peligro es el intimismo expresado en una acogida egoísta de los dones y las riquezas de Dios lo cual sesgaría la comprensión de la vida del evangelio joánico puesto que este proyecta hacia los demás la abundancia de la vida. Por tanto, si la intimidad entre Padre e Hijo da como consecuencia la extroversión, salir al encuentro de cada ser humano, el discípulo en la intimidad que lo une con el Padre-Hijo debe manifestar, también como una hermosa consecuencia, el impulso a salir al encuentro del otro. Cuando esto sea logrado, estará con seguridad el Dios entre nosotros encarnado dando la vida verdadera. Se necesitan entonces “ambientes” que posibiliten esta extroversión: el cuidado de sí mismo, de la familia, del medio ambiente, de la comunidad, de la Iglesia como lugares de encuentro y de servicio mutuo.
3.2.3.1. La persona como lugar privilegiado para educar en el valor de la vida.
En uno de los primeros capítulos del evangelio, Lucas afirma que, poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba (Lc 4,40). Al precisar que Jesús imponía sus manos sobre cada persona que
le llevaban, sobre “cada uno”, se recuerda un rasgo propio de la dinámica salvífica y pedagógica del
Señor: La opción de Dios por la salvación de la humanidad no es masiva o grupal, sino directa, personal e individual. De este modo la orientación que se da, es el llamado a que el teólogo, el agente de pastoral, el padre de familia, el educador, en su compromiso por educar en la vida y en la fe, perciba la necesidad de acercarse y despertar en cada persona los valores profundos, no líquidos sino sólidos de cada ser humano que le lleva a expresar de diversos modos el valor de la vida. En este caso la sensibilidad y la valoración de las múltiples expresiones humanas son fundamentales: el arte, la música, la escritura, la pasión por el deporte, los signos entre otros y que son innatas al sujeto. Estas manifestaciones representan la festividad, la celebración, la lúdica a la que recurre toda persona y que forma parte esencial de la antropología en la que el ser aclama y ovaciona la vida. Generalmente hay de fondo una expresión de alabanza de la persona y del discípulo por lo que ama. Si en cada sujeto el evangelizador logra identificar y estimular estas manifestaciones del amor expresado de diversas formas rescatando la pedagogía de la fiesta, el anuncio de la vida será una propuesta más clara, atractiva y concreta. Esta pedagogía de la fiesta debe recuperar la dimensión lúdica y celebrativa de la persona y del joven especialmente en el propósito de redescubrir la grandeza de la existencia que Dios le ha concedido como don.
3.2.3.2. La familia cuna de la vida.
De la íntima relación Padre – Hijo en la que ha insistido Juan, se obtiene la vida eterna. La entrega y el amor entre Dios y Jesús es tan abundante, que brota inevitablemente de esta dinámica el don de la vida y del amor. La primera experiencia donde la persona siente la vida y el amor como gratuidad la tiene inicialmente con sus padres. La profunda relación entre los padres de familia y los hijos hace germinar el amor puro y por tanto el aprecio por la vida. La familia de Nazareth es la primera en dar testimonio de esta necesidad: Tu Padre y yo te hemos buscado angustiados (…) él bajó a Nazareth
ante Dios y ante los hombres (Cfr. Lc 2,48-52). Por tal motivo los padres de familia son los primeros evangelizados y educadores en la fe de los nuevos ciudadanos y cristianos que albergan en su seno; la familia es el ambiente primario y básico en el que se siembra el evangelio. Se ha constatado que la psicología de la religión en la infancia es fundamental y de ella dependen en gran medida tener o no buenos cristianos (crecer en gracia ante Dios) y honestos ciudadanos (crecer en gracia ante los hombres) con claras elecciones por los valores del evangelio. La familia es patrimonio de la humanidad. Ella ha sido y es escuela de la fe (…) lugar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente.92
Sin embargo, en este campo, el reto es doble: el primero, es construir familia, y el segundo, acompañar a las familias ya constituidas compacta y cristianamente para que sean constructoras del Reinado de Dios. En las familias modernas es característico el divorcio, el matrimonio civil o los pactos civiles de solidaridad o la propuesta a dejar la tradicional familia por modos alternativos como la unión libre que no asume un compromiso concreto en la construcción de una seria e intima relación Padre – Madre e Hijo(s). En este contexto nacen y crecen cientos de niños y jóvenes que no tienen quien se angustie por ellos, ni con quien bajar a casa para sentirse acogido y crecer ante Dios y ante los hombres en gracia. Esta es una nueva murmuración que también destruye la experiencia del amor y por supuesto de la vida. Esa es la razón de ser de la familia: cuidar del amor y de la vida.
Se pone de frente a la Iglesia, al teólogo, al educador pastor y a todo discípulo de Cristo la indispendiosa tarea de mostrar el valor mistérico de Dios Uno y Trino, comunidad de amor perfecto y el valor de la intimidad Padre – Hijo – discípulo del que brota el amor verdadero que se forma sólo en el calor de la comunidad. Nunca se ha visto que un ser humano en la más profunda soledad e individualismo sea feliz. Cuando esto suceda, los creyentes comprenderán la importancia de construir familia y comunidad de fe de la que brotará la experiencia de la vida. Aquellos que viven este amor puro experimentan también la gratuidad de la vida y podrán por tanto permanecer abiertos a la comprensión de la eternidad no como algo posterior a la muerte sino de ahora. Sin este presupuesto cualquier pastoral familiar, a juicio personal, carece de su fundamento.
Respecto a las familias ya constituidas que dan su testimonio de vivir esta koinonía, es responsabilidad de la Iglesia promover procesos de formación y acompañamiento que favorezca el impulso de lo que se conoce como la iglesia doméstica “cuna de la Vida”. El primer rostro de la vida se descubre en la familia; de ahí su importancia en el camino hacia la Buena Nueva de la Vida eterna. 3.2.3.3. Creó Dios los cielos y la tierra: El medio ambiente.
Tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor que amas la vida (Sab 11,26). Este verso no puede ser más claro. Dios no sólo ama la vida humana sino que ama la vida en la totalidad de sus manifestaciones, la vida en “todas las cosas” por Él creadas. Nada por Él creado está en disfunción con la vida. El Concilio Vaticano II ha considerado como uno de los lugares donde Dios sigue revelándose justamente el medio ambiente. La naturaleza es nuestra casa y de su equilibrio depende el equilibrio de toda la humanidad. Como escenario pedagógico, la ecología es un gran lugar para educar en la vida y en la fe. Favorece por parte de las personas, en primer lugar, la admiración que conlleva a reconocer que hay una mano Creadora que supera las capacidades humanas, que ha hecho todo armónico, perfecto, hermoso, y en segundo lugar, la contemplación de la vida en una forma diferente a la humana de la que todo individuo depende (sol, aire, alimento, etc). Pero su valor pedagógico más grande es que la hermosura de la tierra suscita la gratitud, la alabanza, la oración por parte de las personas, de modo que se toma conciencia del don sagrado de la vida que se anhela sea tan hermosa y armónica como lo es la naturaleza.
Otro valor pedagógico es el de la solidaridad. Dios ha dado la tierra a todos y todos tienen derecho a ella. Precisamente para el pueblo de Israel la posesión de la tierra constituye la alianza con Dios los que esperan en el Señor poseerán la tierra (Sal 36) y representa la bendición de Yahvé para con su pueblo los justos poseerán la tierra (Mt 5,4). Sin la posesión de la tierra, Israel pierde la Vida y con ella a quien se las da: el Creador. Todos los seres humanos y más aun los discípulos de Cristo están llamados a cuidar de la tierra y a repartirla igualitariamente para darla a quienes no la tienen.
3.2.3.4. Amar hasta el extremo: El servicio.
Como ha sido mencionado en el análisis semántico al profundizar el término vida, en Juan la vida no ha sido dada solamente para vivirla de modo pasivo, sino que ella está para darse, y de ese modo, hallar su realización. Esto motiva de inmediato el servicio, el encuentro hacia y con los demás especialmente los más pobres. Este constituye otro medio pedagógico. El consumismo, el hedonismo, la tecnología, el individualismo cada vez más encierran al ser humano en sí mismo. Cerrarse a lo que nos rodea hace parte de la muerte espiritual de un ser humano. Recordando también el acercamiento al término muerte ( ) se afirmaba que morir ipso facto se da a causa de una privación. Privarse de la relación con cuanto nos rodea y quienes nos rodean constituye una muerte inminente en la vida de cualquier persona.
Decía una venerable mujer, Margarita Occhiena, que siempre habrá alguien más pobre que nosotros. El contacto con la realidad de la pobreza despierta en los sujetos, en todo discípulo, la conciencia de las dificultades que sufren tantos hermanosllevándolos a confrontarse consigo mismo en relación con el prójimo estimulando una curiosa actitud: sentirse incompletos como seres humanos, experimentar la vaciedad de la vida. Como consecuencia, nace la motivación por asumir como propias las miserias del otro y comprometerse en la promoción de su vida digna y justa, con actitud de misericordia y compasión, redescubriendo nuevas facetas de la existencia. El gozo y la gratuidad que se