THE USE OF VISUAL METHODS FOR TOURISM RESEARCH
8.5 Coding and analysis
Te voy a dar unas pistas según el periodo de la semana en el que te encuentres, para que sepas su predisposición y lo que puedes esperar en una primera cita. Lo normal y al ser la primera vez que te ves con ella, suele ser quedar entre semana. Soy de firme opinión de que los sábados están o bien para salir con los amigos, o bien para pasarlos con tu novia si la tienes y hacer algo especial con tiempo, que quizás a diario por trabajo y cansancio no puedes hacer o para… las dos cosas ¿por qué no? Pero no para tener una primera cita. Aunque ya te digo que esto es mi opinión, no una ley. Como siempre te hablo desde mi experiencia. Para que lo veas más aplicado aquí tengo que darte varios apuntes ¿OK?: SI UNA MUJER QUEDA CONTIGO ENTRE SEMANA: Está la puerta abierta para conocerte, o para salir del aburrimiento, o para cambiar su rutina diaria, pasar el tiempo… Se puede jugar. En cuanto al sexo, lo normal es que entre semana se trabaje, así que yo lo veo más de beso, que de cama. Aunque también tengo experiencias en las que he quedado con alguna mujer entre semana y era la propia interacción la que te pedía seguir… independientemente de lo que fuese a ocurrir al día siguiente. Te hablo de cuando estás realmente a gusto con ella, cuando el tiempo pasa tan deprisa que ni te enteras, cuando nadie mira el reloj para ver la hora que es, y de repente te das cuenta que son casi las 02:00 de la madrugada.
Ocasión perfecta para decir: “Si quieres puedes quedarte a dormir, hacemos palomitas y nos ponemos una peli hasta que nos de sueño”. Adorable ¿verdad? Por todos (y todas) es sabido, que la película nunca se llega a ver hasta el final, pero eso es precisamente lo bueno. Con el tiempo y conforme vayas conociendo mujeres, te darás cuenta que ellas quieren lo mismo que tú, pero que les gusta llegar a ellas como si todo hubiese sido casual, imprevisto e inevitable. Efectivamente se puede.
SI UNA MUJER QUEDA CONTIGO UN SÁBADO NOCHE: La puerta está pero que muy abierta, pero a la vez el nivel de exigencia por su parte va a ser mucho mayor. Entre semana te va permitir más “fallos”, pero una cita de sábado, o se termina a la 01:00 de la madrugada con ella subiéndose a un taxi, o se termina poniéndole tú a ella el desayuno un domingo a mediodía en tu casa. No hay término medio. ¿por qué pasa esto? Ese tiempo vale oro y es para gastarlo con alguien con quien te apetece, entre semana es mucho más casual. No vas a poder ir muy a saco o muy “salido”, sobre todo esto último, porque si lo haces, vas a hacer lo mismo que el resto de los tíos que salen los sábados por la noche.
La única diferencia entre ellos y tú, sería que tú ya vas con “la mujer puesta de casa”, pero como ya habrás comprobado en varias ocasiones, la compañía femenina no es sinónimo de noche loca de sexo asegurado. Aquí, el test con el que te vas a encontrar por su parte, podría definirse como “Vamos a ver este tío de que pie cojea, si realmente es un hombre diferente como me ha parecido en mi primera impresión, o se acaba comportando como todos, queriéndose meter en mis bragas a la mínima oportunidad”. Este es el caso que te voy a relatar con más detalle después del siguiente punto.
Otra cosa que quiero que te quede bien clara de este caso, es que uno sale de marcha con sus amigos hasta las 06:00 de la mañana, con una mujer no. En una ciudad como Madrid, un sábado noche a partir de las 03:00 de la madrugada, hay una norma no escrita que dicta: que todas las mujeres se vayan a casa, o bien solas, o bien con quien haya sabido jugar bien… Solamente se quedan los buitres que pretenden arañar sus últimas posibilidades agarrados a una copa, esperando coger la borrachera padre, para reunir el valor suficiente para entrarle a todo aquello que se mueva que parezca una mujer. ¿Te suena de algo esto? Pues bueno, no salgas con ella un sábado noche teniendo en la cabeza “una noche de marcha”.
SI UNA MUJER QUEDA CONTIGO EN FIN DE SEMANA (quitando sábado noche): No vas a pasar de un café, de un paseo, de un cine o de un Brownie en el VIPS de Callao. Esa es mi experiencia, normalmente es un periodo de tiempo que se suele aprovechar para tomarte un café, hacer unas compras, hacer tiempo hasta la noche… Si es domingo, la gente suele estar cansada, son planes más para parejitas (que no es el objeto de este libro) que inundan los centros comerciales, o de ir al cine con los amigos.
Si tu objetivo es llevártela a la cama, para mi es el peor periodo de tiempo. Te recuerdo que estamos hablando de citas, no de salir tú en horas de sol a buscarte la vida, son dos historias diferentes. El domingo también suele ser un día más familiar, o de fútbol, o de retiro… pero ya te adelanto que este chip de quedar con ella un domingo, entra en la modalidad a la que yo llamaría “mírale qué mono y qué inocente”. Por cierto, los viernes por la noche, la gente suele estar muy cansada de llevar toda la semana trabajando. EN CUANTO A LA HORA Y LA PUNTUALIDAD: Una mujer que está a su hora en un lugar y a la hora acordada viene de casa con mentalidad de “amiga”, no tiene pensado al menos de forma previa jugar contigo. Si has quedado con ella a una hora y en un lugar concreto y se retrasa, es probable que por ejemplo, se haya estado arreglando más de lo normal para verte, o que haya estado pensando qué ponerse, o que llegue tarde intencionadamente simplemente para observar tu reacción.
18.2.3.3 LIDERAZGO
Presta atención a este fragmento de conversación: Ella: ¿A dónde vamos? ¿Qué hacemos?
Él: A donde tú quieras. Lo que tú quieras.
Ya has visto lo que me pasó en aquella cita digna del máximo sinsangre, pero seguro que lo has oído en más de una ocasión a la hora de salir en grupo o bien cuando has quedado con una mujer, en un alarde de “caballerosidad” y apatía habrás soltado esta fatídica frase que aparte de no aportar absolutamente nada a la conversación, muestra que no tienes nada pensado. Nunca delegues en ella el timón de la cita. Lo mejor es tener siempre algo preparado, lo iremos viendo poco a poco, tener primero la iniciativa, te dará después el liderazgo, un elemento clave para la sorpresa y para los siguientes puntos clave. En lugar de lo anterior:
Ella: ¿A dónde vamos? ¿Qué hacemos?
ÉL: jejejeje… Lo pasaremos bien, no te lo digo… que sales corriendo.
Mientras la recoges, le das un beso y la tomas por el hombro, mano o cintura según la confianza que hayas cultivado con ella.
A partir de este momento y con una respuesta tan sencilla, tú eres el guía, al no contarle todos los detalles ella asume que sabes lo que vais a hacer.
Te pongo a continuación un ejemplo de una llamada telefónica, para que veas como se puede ganar el liderazgo de la cita desde el origen. La conversación está sacada de una cita que tuve con una chica a la que conocí a través de una amiga, un domingo por La Latina. En un principio, iba a quedar con ella un miércoles, pero ese mismo día me dijo que le había surgido algo en el trabajo. Decidimos dejarlo para el viernes, y el mismo jueves me volvió a llamar para disculparse porque tenía que despedir a una amiga que se iba de vacaciones. Pensé que jugaba al gato y al ratón, pero al final ella misma propuso el sábado por la noche. Como ya hemos visto antes, un sábado por la noche tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero quedar y hacerlo bien puntúa doble. Por eso quiero qué entiendas por qué estoy algo vacilón en la conversación:
Ella: ¿Qué vamos a hacer?
Él: Es que si te lo digo, ya no tiene gracia. Ella: ¿Has pensado algo?
Él: Pienso a menudo aunque no lo parezca, algo hay… ¿Puedes comer de todo o eres intolerante a algún tipo de alimento?
Ella: Pues… como de todo, pero el marisco no me hace mucha gracia. Él: Menos mal… ¡menuda ruina si no! ¡Jajajajaja!
Ella: Pero... ¿has hecho alguna reserva? (tantea si la llevo a un sitio caro).
Él: A ver, después del “si quedamos”, “si no quedamos” esta semana… Este es el tercer intento y tengo ganas de verte, un regate más y te pongo una X.
Ella: No me digas eso, no he podido antes ¿Y si no me gusta? Él: Lo sé mujer, es un riesgo que corres…
Ella: ¿No me lo dices? Él: Ni de coña.
Ella: Bueno me fío de ti, pero me das un poco de miedo, es la segunda vez que te veo. Él: Bueno mira, tendrás diez segundos de ventaja para salir corriendo si te doy miedo. Ella: ¿Dónde quedamos?
Él: A las 22:00 en la Glorieta de Bilbao, llevaré un libro, una flor y un disfraz de Spiderman. Ella: ¡jajajaja! Estás loco.
Él: Ciertamente sí… Allí nos vemos. Ella: Un beso, hasta luego.
Él: hasta luego (procura siempre decir la última palabra).
Para poder tomar el liderazgo desde un principio, tienes que decirle lo justo, ya que las mujeres siempre quieren saberlo todo, y si la picas un poco, intentará destriparte la sorpresa y saber como lo has hecho todo. En fin… si le dejas, ella mandará cosa que no te recomiendo. Ella es la primera que valorará positivamente que tomes las riendas de la cita desde el origen y que no le hagas pensar un sitio para ir. Está buscando una nueva experiencia, relajarse, divertirse, ser femenina 100%...
Algo importante, con tu lenguaje corporal has de traducir como se siente interiormente una persona que sabe a donde va y sabe lo que quiere, hasta en tu manera de sentarte, de caminar... La distancia física que interpongas tú entre los dos, le indicará a ella la proximidad emocional que tienes con ella o a la que pretendes aspirar. Dos cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Desde el primer momento que la veas, ha de hablar no solo tu boca sino todo tu cuerpo. Otros aspectos para mostrar liderazgo con el lenguaje de tu cuerpo y tus gestos pueden ser los siguientes:
Volver la espalda o mirar hacia otro lado es una manifestación de rechazo o desagrado. Un cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo; y un cuerpo expandido, todo lo contrario. Te hablo también de gestos como tomarla del hombro o de la mano, caminar con aplomo y sin prisa, hablando sin agitar mucho las manos y sin querer poner mucho énfasis en lo que vas diciendo, pararla antes de cruzar la calle, señalarle con la mano la dirección que vais a tomar antes de empezar a andar, cederle el paso antes de entrar en el restaurante y acomodar su silla para que se pueda sentar, son algunos gestos que denotan este liderazgo.
A la hora de pedir la cena y antes de que venga el camarero pregúntale que va a tomar y aconséjala si ya conoces el sitio, recomiéndale algo de la carta que sepas que le pueda gustar, proponle sin miedo (marcando un cero con dedo tu pulgar y tu índice, este gesto traduce seguridad en lo que se dice). Cuando ella ya lo sepa y cuando el camarero os este tomando nota, pide tú lo de los dos empezando por lo que va a tomar a ella. Algo así: Él: La señorita tomará un Bifun tres Delicias… Yo tomaré una ensalada césar sin picatostes por favor, y para compartir, una cesta Imperial (primero dices lo que ella ha elegido y después lo que vas a tomar tú).
Camarero: ¿Y para beber?
Él: Una botella de Blanc Pescador y agua, por favor. O pidiendo copas directamente:
Él: Ella tomará un Bloody Mary y yo un Gin Tónic de Bombay Saphir en copa de balón con un chorrito de limón natural.
Después toma su carta junto con la tuya y devuélvela al camarero, el que toma la acción y el papel activo siempre eres tú. Si nunca has estado antes en el bar o restaurante, pregúntale al camarero “¿Qué nos recomiendas?”, pero siempre lleva la voz cantante, el que manda en la mesa sigues siendo tú. Al igual que cuando terminéis la cena, tú ya sabrás cual será el próximo emplazamiento. Cuando os vayáis a levantar de la mesa, hazlo a la par con ella, o bien tú primero y después indícale con la mano tendiéndosela, que ya que se puede levantar porque vais a tomar la copa a otra parte con un “Podemos irnos”. Son detalles fáciles y que cuentan mucho a la hora de mostrar este liderazgo.
18.2.3.4 ORGANIZACIÓN
Cuando voy a cenar o salgo a tomar una copa con una mujer en una cita concertada, tengo por costumbre y por norma ir a restaurantes donde sea necesario reservar, o si no es para cenar a un salón o un sitio en el que te puedas sentar cómodamente: siempre reservo, de forma que en ningún momento me arriesgo a no tener sitio. Esto te puede parecer muy obvio y de hecho lo es, pero no por ello es menos importante. He quedado a cenar con ella y aunque el restaurante esté vacío o a medio llenar siempre voy con reserva. En otras ocasiones y si el sitio es bueno, es muy probable que esté lleno y a pesar de esto siempre tienes tu sitio por la reserva. Tenlo previsto al menos con 48 horas de antelación siempre. Has quedado con ella y lo que te interesa es estar con ella, no tienes que pensar durante la cita en nada más que en pasarlo bien sin ninguna otra preocupación, recuerda que es tu fiesta y has de disfrutar.
En el caso de que quieras llevarla al cine, teatro, concierto o cualquier otro espectáculo, nunca dejes para última hora en taquilla la compra de unas entradas. Te arriesgas a que te toque el sitio más alejado de la pantalla o el escenario, o bien una zona incómoda, o bien que al final este todo vendido y no puedas pero el espectáculo con ella. Has quedado con ella no para hacer cola en la lista de espera en un restaurante, ni para hacer cola en el cine, ni para quedarte con cara de chasco cuando te dicen el sábado por la noche que están todas las entradas vendidas para la última sesión del musical al que tanta ilusión te hacía llevarla para darle una sorpresa.
Algo que quiero puntualizar, es que como podrás comprobar te hablo de citas de pareja. Ya existe una confianza entre ambos, aunque el modo de proceder para una primera cita o segunda cita, o mientras os estáis conociendo es similar. La única diferencia está en el “despliegue de medios” que has de utilizar. Si le proporcionas en una primera cita una cena en un restaurante de lujo e intentas mostrar un alto estatus para “impresionarla”, no lo estarás haciendo bien. ¿Por qué? A toda mujer le gusta este tipo de detalles, no es que esté mal, pero lo estarás intentando demasiado.
Lo importante es que te conozca primero, por eso no debes intentar deslumbrarla, has de seguir el mismo procedimiento pero con planes y lugares en un contexto menos exclusivo. Por ejemplo: en vez de quedar para cenar quedas para comer, o bien quedas para tomar una copa, o bien para dar una vuelta, eso si, siguiendo el mismo guión que te propongo. Ella se sentirá mucho más cómoda contigo si te preocupas más de conocerla, que de impresionarla.
La cuestión ya sea una primera cita, o una cita mientras os estáis conociendo o una cita de pareja, es que siempre tengas bien claro que todo ha de estar pensado y previsto antes de salir de casa para que los dos podáis disfrutar al máximo de vuestra mutua compañía. Tu calidad como hombre organizado se verá reflejada en detalles como la reserva del sitio, detalles muy puntuales como el control del tiempo de la cena, saber siempre cuál será el próximo emplazamiento a donde la vas a llevar, saber si para ella va a resultar más fácil o más difícil acceder al emplazamiento que has propuesto para citarla, saber si tiene coche o bien si va a utilizar el transporte público.
Si organizas un primer encuentro, éste se ha de dar en un lugar neutral y lo más equidistante posible para ambos. En ningún momento intentes organizarle nada en su propia zona, en su barrio, o por los sitios donde ella se mueve actualmente ya que aquí tomarás una posición y actitud inadecuada. Piensa que su zona la conoce ella bastante mejor que tú y si lo haces así, ella podrá percibir que intentas agradarla demasiado y lo que es peor: no tendrá que esforzarse o invertir mucho de su parte para encontrarse contigo.
Lo ideal es, para que esto sea más equilibrado, que los dos podáis acceder de forma fácil y cómoda al primer emplazamiento del encuentro. Pero esto has de pensarlo tú por ella, te insisto en que nunca has de delegar la organización, ni el liderazgo de la cita en sus manos, es algo que te restará puntos aunque ella tenga una mente maravillosamente organizativa, como seguro que tiene. Te recuerdo que durante los dos o tres primeros encuentros, ella te está evaluando como posible pareja potencial o como posible “amigo indefinido”. Es posible que tras varios encuentros organizados por ti, ella se acostumbre a esta dinámica y se acomode a la misma, tomando una actitud exigente, ya que has mantenido un alto nivel en todas vuestras citas y te encuentres en la situación de que estás trabajando para ella. Esta situación y este Marco es tóxico, ya que si ella no invierte tiempo o esfuerzo alguno, irá tomando cada vez más esta actitud exigente como patrón de conducta, lo que le irá llevando poco a poco a perder el grado de atracción que generaste en un primer o un segundo encuentro. Si ya son varias las veces, recuerda que esto es cosa de dos. Para prevenir una descompensación de esfuerzos, es bueno que, siempre ha propuesta tuya, le cedas a ella el turno para elegir. Puedes utilizar un comentario del estilo:
Él: Este jueves, mandas tú… Él: ¡Sorpréndeme!
De este modo también podrás medir su grado de interés e implicación en vuestros encuentros. Ten en mente que sólo valoramos aquello que nos cuesta un esfuerzo conseguir y que, aquello que siempre tenemos más a mano o que damos por hecho, no le damos el mismo valor. Aún así, guárdate siempre “un as en la manga”, una sorpresa que no espera a pesar de que organice ella el encuentro.