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Chapter 3: Methodology

5.1 Commentary on Findings

El pronombrelese documenta un total de 1527 veces en la muestra castellano-manchega analizada, suponiendo un 24% del uso de los pronombres átonos de tercera persona. El análisis probabilístico de este pronombre muestra unos resultados con una significación por debajo de 0,05, por lo que corroboramos que los resultados obtenidos no se deben al azar sino a la influencia de los factores analizados sobre los datos.

Las variables que más han determinado la elección de la variable dependiente han sido: la edad; el origen geográfico del hablante; la función del pronombre; el tipo de referente y el número de dicho referente. En cuanto a la edad, son los hablantes mayores de 56 años los que favorecen el uso de la formale. El mayor número de casos en que se usa esta forma se ha dado en Guadalajara, Ciudad Real y Albacete, sin embargo, los porcentajes de uso de le frente a las demás variantes dependientes resulta ser mayor en Cuenca y Toledo, que muestran un 26% y un 25,40% frente al 23% de las otras tres ciudades castellano-manchegas. Al cruzar las variables de la edad con el lugar de origen, sin embargo, descubrimos que son los hablantes de cuarta generación de Guadalajara los que más favorecen el uso de le, seguidos de los hablantes también de cuarta generación de Toledo y de los hablantes de tercera y primera generación de Cuenca. Además, cabe añadir que son los hablantes hombres los que más favorecen el uso de esta forma.

Algunas de las variables lingüísticas que favorecen la aparición de la forma leson: el tipo de referente, cuando este es una persona; el número singular del referente; el matiz de cortesía, en cuyo caso se prefiere el uso deleen un 80% de los casos; la aparición de un sujeto inanimado; el uso de los verbosayudar, obedecer,verbos de dicción, de afección psíquica y, sobre todo, de gusto.

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Esporádicamente, en un 4% de los casos, el pronombre de singular le se utiliza para referentes plurales y son los hablantes de Toledo los que menos favorecen este uso del pronombre

lepara referirse a entidades plurales.

El uso del pronombre le vendrá, por tanto, favorecido por hablantes procedentes de Guadalajara y mayores de 56 años en contextos en los que dicha forma realice la función de CI y haga referencia a una persona singular.

El prototipo de hablante que favorecerá el uso del pronombre con función de CD lepara referirse a personas será un hombre, mayor de 56 años, de Guadalajara, con estudios primarios, durante una entrevista de estilo semiformal.

El leísmo singular es el fenómeno no etimológico más documentado en nuestra muestra, suponiendo un 55,71% de los usos no etimológicos totales. Es importante señalar que en todas las capitales castellano-manchegas se han documentado ejemplos de leísmo singular. El mayor número de ejemplos de leísmo singular ha sido documentado en hablantes de Guadalajara, donde se documentan la mitad de los ejemplos totales: 180 ejemplos de leísmo singular de los 366 totales. La formaleutilizada con función de CD, fenómeno denominadoleísmo, ha sido favorecida frente a los usos etimológicos en un 14% de los casos por los hablantes de Guadalajara y Toledo, en un 6% de los casos por los hablantes conquenses y, en un 3% y un 2% por los hablantes de Ciudad Real y Albacete, respectivamente. Deducimos de estos datos que son los hablantes de Albacete los menos favorecedores del fenómeno conocido comoleísmo.Cabría plantearse como hipótesis si el hecho de que en Guadalajara y Toledo sean los hablantes de cuarta generación los que más favorecen el uso de le e incluso de leísmo debido a que las generaciones más jóvenes han incorporado en gran medida fenómenos como el laísmo.

Las variables que más han influido en la aparición del leísmo singular, tras realizar el análisis a través del programa Goldvarb, han sido: el sexo, la generación, el nivel de estudios, el origen geográfico, el tipo, género y número del referente y el rasgo +/- animado del sujeto.

El uso de la variantelecon función de CD viene más favorecido por los hombres que por las mujeres, en un 71,90% de los casos. Respecto a la edad de los hablantes, cabe destacar la influencia de los hablantes de cuarta generación en la aparición del leísmo singular, ya que producen 180 de los 366 ejemplos totales, 68,20%, seguidos de los hablantes de primera y segunda generación, que seleccionan el leísmo singular en un 55% y un 51,10% respectivamente. En cuanto al nivel de estudios, debemos señalar que el leísmo singular viene favorecido por los hablantes de todos los niveles de estudios, aunque existe una tendencia que consiste en que, cuanto mayor es el nivel de estudios del hablante, menor es el porcentaje de aparición de leísmo singular en su discurso: los hablantes con estudios primarios ofrecen 262 ejemplos, 57%; los de estudios secundarios 70 ejemplos, 53% y los de estudios superiores 34 ejemplos, 52,30%. En cuanto a la variable del estilo de entrevista, el leísmo singular aparece bastante favorecido por las entrevistas semiformales, en un 68,30% de los casos y levemente favorecido por las entrevistas formales, en un 53,10%, mientras que el porcentaje de aparición en las entrevistas de estilo informal ha sido tan solo de un 46,30%. En cuanto al origen geográfico del hablante, debemos destacar el elevado número de ejemplos que proporcionan los hablantes de Toledo y, especialmente, de Guadalajara. Mientras que los hablantes de Albacete, Ciudad Real y Cuenca aportan, respectivamente, 16, 32 y 40 ejemplos de leísmo singular, los hablantes de Toledo y de Guadalajara muestran 98 y 180 ejemplos de leísmo singular de los 366 casos totales. La influencia del lugar de origen en la aparición de este fenómeno es, por tanto, especialmente notable en los hablantes de Guadalajara,

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que ofrecen casi la mitad de la muestra de leísmo singular.

Al analizar la influencia de la variable del lugar de origen, observamos que la distribución del fenómeno del leísmo singular es desigual en las distintas capitales castellano-manchegas. Este fenómeno se da en todas ellas, pero mostrando porcentajes muy diferentes. De la totalidad de ejemplos documentados con leísmo singular, la ciudad de Guadalajara muestra un 49,20%, Toledo un 26,80%, Cuenca un 10,90, Ciudad Real un 8,70 y Albacete un 4,40%.

Sin embargo, cabe recordar que los porcentajes de leísmo singular que muestran algunas capitales respecto a otros fenómenos no etimológicos son bastante altos, ya que en muchas de ellas, apenas se dan otros fenómenos distintos al leísmo. En este sentido, destaca el porcentaje de leísmo singular que muestran los hablantes de Cuenca, con el 64,50%, seguidos de los hablantes de Toledo, con el 62,80% y de Ciudad Real, con el 60,40%. Los hablantes de Guadalajara y Albacete muestran usos más igualados entre el leísmo singular y otros fenómenos no etimológicos con porcentajes del 50,80% y del 50% respectivamente.

El hecho de poder cruzar las distintas variables en el análisis probabilístico nos permite matizar algunas de las afirmaciones llevadas a cabo hasta ahora. Comprobamos que son los hablantes de cuarta generación los que más favorecen el uso del leísmo, pero concretamente los hombres pues ofrecen 111 ejemplos, suponiendo un 30% de los ejemplos de leísmo singular, durante un estilo de entrevista semiformal, 85%, y, tal como antes habíamos afirmado, procedentes de la ciudad de Guadalajara, ya que los hablantes de cuarta generación de Guadalajara ofrecen 129

de los 366 ejemplos totales. Este número de ejemplos tan significativo parece indicar que la edad y el lugar de origen sean dos de las variables más influyentes en la aparición de leísmo singular. Dentro del nivel de estudios primarios -que es el que más favorece el leísmo singular-, el leísmo es más utilizado por hombres, con 163 ejemplos, que por mujeres, con 99 ejemplos, y el porcentaje de uso de leísmo es especialmente notable por estos hablantes hombres cuando se trata de una entrevista de estilo semiformal. El leísmo singular, sin embargo, viene especialmente desfavorecido por los hablantes con estudios superiores de primera y segunda generación, donde encontramos tan solo 7 ejemplos entre las dos generaciones. Encontramos también que son los hombres de la ciudad de Guadalajara, con 113 casos, los que más ejemplos de leísmo singular ofrecen en la muestra castellano-manchega. También es importante el número de casos que se documenta en las mujeres de Guadalajara, con 67, y algo inferior en los hombres y mujeres de Toledo, con 54 y 44 ejemplos. Cabe destacar en cuanto al sexo y al lugar de origen el bajo uso de leísmo singular por parte de los hombres procedentes de Albacete, con tan solo 4 casos. Dichos hablantes con estudios primarios favorecen la aparición de 160 casos de leísmo singular en Guadalajara y 67 casos en Toledo, mientras que las demás combinaciones de nivel de estudios con origen geográfico no llegan a la veintena de ejemplos de leísmo. Los hablantes de Guadalajara proporcionan el mayor número de ejemplos de leísmo singular durante las entrevistas de estilo semiformal, un total de 99 ejemplos.

En cuanto a las variables lingüísticas, la aparición del leísmo singular viene favorecida por referentes que muestren las siguientes características: que sean de persona, 56% de los casos; de

género masculino, 85%, de número singular, 98% y contables 94%. También favorecen dicho fenómeno otras variantes como la existencia de un sujeto agentivo, en 311 casos, y animado, en

356 casos; el carácter imperfecto del evento, en 271 casos, puntual, en 237 ejemplos, real, en 351 casos y la aparición de verbos de acción y de dicción, con 140 y 76 ejemplos, respectivamente y, en menor medida, por verbos de percepción, movimiento y actividad mental, con 35, 33 y 30 ejemplos. Algunas de estas variables lingüísticas se ven especialmente potenciadas por las variables sociolingüísticas del sexo, la edad, el nivel de estudios y el estilo de entrevista. Respecto a la variable sociolingüística del sexo, cuando el hablante es un hombre, encontramos un 61% de

leísmo singular con referentes de persona frente a un 31% en mujeres; también es mayor, aunque

no muy significativo, el porcentaje de leísmo realizado por hombres para referentes masculinos y singulares y cuando el sujeto es animado, con un 74%. La variable de la edad favorece el leísmo al combinarse con algunas variables lingüísticas: cuando el hablante es de la cuarta generación, pues los hablantes mayores de 56 años muestran 97 casos de leísmo para referentes de persona y 78 para referentes de cosa, 153 ejemplos de leísmo para referentes en masculino, 175 para

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referentes en singular y 178 para sujetos animados. En cuanto a la variable del nivel de estudios, los hablantes con estudios primarios ofrecen 147 ejemplos de leísmo para referentes de persona y 109 para referentes de cosa, 232 casos de leísmo para referentes masculinos, 257 para referentes en singular y 258 para sujetos animados. En cuanto al lugar de origen, los hablantes de Guadalajara, seguidos de los hablantes de Toledo, favorecen la aparición de leísmo singular de persona, con 113 y 44 casos y de cosa, con 67 y 52 casos; con referentes en masculino, con 162 y 91 casos; con referentes en singular, con 180 y 98 casos y con sujetos animados con 176 y 95. Aunque es importante la influencia de los hablantes de ambas capitales en el uso del leísmo singular, cabe señalar el elevado número de ejemplos de leísmo singular documentados en Guadalajara frente a los recogidos en Toledo.

No podemos terminar de analizar el leísmo singular sin señalar que el leísmo con referentes distintos al personal se ha documentado notablemente en Guadalajara y en Toledo: en Guadalajara se han recogido 67 ejemplos de leísmo de persona singular y en Toledo, 52 de cosa y 2 con pronombres fóricos. Pero también se ha documentado este tipo de leísmo singular en las otras capitales castellano-manchegas, aunque en menor medida y con algunas peculiaridades que cabe apuntar. Por un lado, existe una hablante en Albacete, la número 18 (M4A), que ha proporcionado cuatro ejemplos de leísmo singular con pronombres fóricos. Estos ejemplos no parecen ser representativos del habla albaceteña, sino del habla individual de esta informante, por lo que no los tendremos en cuenta en los porcentajes generales de usos no etimológicos en Albacete. Presentamos a continuación estos 4 ejemplos:

Ejemplo 37.1.Yo se le digo […]

Ejemplo 37.2.[…] Yo se le voy a decir

Ejemplo 37.3.Se le digo y si acaso eso pues...

Ejemplo 37.4.Yo se le digo […]

Cuadro 37. Ejemplos de leísmo singular con pronombres fóricos de la informante nº18 de Albacete (M4A)

Por otro lado, cabe señalar que en La Mancha existen 34 ejemplos de leísmo singular de cosa y 1 con referente fórico que pertenecen a hablantes de Albacete, Ciudad Real y Cuenca. En la ciudad de Albacete se documentan 3 ejemplos de cosa; en Ciudad Real, 11 de cosa y un fórico y en Cuenca, 20 de cosa. En la mayoría de ellos, concretamente en 34 de los 35 casos, encontramos que los hablantes de estas ciudades utilizan verbos de dicción del tipo llamar a algo +

Complemento Predicativo. Pongamos algunos ejemplos de estos usos: Ejemplo 38.1.(A ese barrio) luego le llamaban las casas baratas

Ejemplo 38.2. La Virgen del prado, que está en una zona de la catedral que le llaman el camarín H3C, Ciudad Real, Informal

Ejemplo 38.3. La (procesión) de las seis de la mañana, que también le llaman la de los borrachos M3C, Cuenca, Informal

Cuadro 38. Ejemplos de leísmo de cosa singular en Albacete, Ciudad Real y Cuenca

Al cruzar las variables lingüísticas entre sí, encontramos de forma permanente la confluencia de variantes que favorecen el leísmo singular en porcentajes en torno al 90%. Estas variantes son el tipo de referente de persona, contable, con género masculino, número singular y con sujeto animado. El porcentaje de aparición de leísmo singular también es muy alto cuando se trata de un referente de cosa combinado con las mismas variantes lingüísticas, es decir, con el género masculino, el número singular y un sujeto animado. El mayor número de ejemplos ofrecido en el análisis ha sido al combinar la variante lingüística del sujeto animado con la variante del número singular del referente, con 348 de los 366 ejemplos totales.

El perfil del hablante que favorece el leísmo singular será un hombre de Guadalajara con más de 56 años y estudios primarios. El contexto lingüístico que más favorecerá el leísmo singular en este hablante será la existencia de un sujeto animado y de un referente de persona masculina singular.

Una vez analizados cualitativa y cuantitativamente nuestros datos sobre el leísmo singular, podemos comprobar que los resultados obtenidos en las 120 horas de grabación a hablantes castellano-manchegos corroboran, en gran medida, las afirmaciones de los estudios previos sobre este fenómeno, especialmente los informes de Fernández-Ordóñez (2002). Recordemos que esta autora establecía que el origen y desarrollo de la variación dependía principalmente de tres factores: de las características referenciales de la entidad pronominalizada por los clíticos, de factores de orden semántico y pragmático y del grado de difusión y la valoración de estos fenómenos. En el caso concreto del leísmo, la autora estableció que, en cuanto a las características referenciales, se encontraba más extendido en relación con entidades masculinas, singulares y animadas, aspectos que se corroboran en nuestra muestra, pues el leísmo singular se ha producido en un 85% de casos cuando el referente era de género masculino, en un 98% de los casos cuando este estaba en singular y en un 56% de los casos cuando dicho referente era una persona. Este último porcentaje no es tan significativo como los dos anteriores porque, en nuestra muestra, se ha comprobado que el índice de aparición del leísmo singular también es muy alto cuando el referente de la forma le es una cosa, mostrando un 42% correspondiente a los 119 ejemplos de leísmo de cosa de los 366 casos totales de leísmo, por lo que no podemos confirmar que el rasgo [+ animado]

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favorezca especialmente la aparición del leísmo singular. Este dato no solo contradice los informes de Fernández-Ordóñez al respecto sino también los de otros autores, como es el caso de Flores Cervantes (2006), que afirmaba que el leísmo venía favorecido por entidades fuertemente individuadas, marcadas por los rasgos [+ animado] y [+ humano].

Teniendo en cuenta factores de orden semántico y pragmático, Fernández-Ordóñez establece que el leísmo se ve favorecido por construcciones con sujeto de cosa, por la baja afectación del objeto, las metáforas de animación y los matices de respeto. Al realizar el análisis de nuestros datos, el programa estadístico eliminó en las primeras fases algunos de los aspectos pragmáticos, como es el caso del grado de afectación del objeto, por no ser significativos a la hora de elegir la variante lecon función de CD. En cuanto a los matices de respeto, cabe señalar que representaron menos del 1% de los ejemplos que se obtuvieron en nuestra muestra y el mismo porcentaje mostraron las metáforas de animación que se redujeron a algunos casos en que los hablantes hacían referencia a imágenes religiosas, como se muestra en el ejemplo siguiente:

Lo que creo que es precioso es cuando le van a encerrar (al Jesús) porque no quieren

M1B, Cuenca, Informal

Cuadro 39. Ejemplo de leísmo singular para metáforas de animación en La Mancha

El último factor semántico-pragmático que Fernández-Ordóñez considera favorecedor de la aparición de leísmo singular es la existencia de un sujeto de cosa, sin embargo, los ejemplos castellano-manchegos refutan esta idea, dado que en 356 de los 366 ejemplos, es decir, en un 97% de los casos de leísmo singular, encontramos un sujeto animado. De hecho, al cruzar la variable del tipo de sujeto con el resto de variables, hemos encontrado frecuencias muy altas de aparición de dicho fenómeno, en torno al 90%, por lo que podemos deducir que la variante referida al sujeto [+ animado] es una de las más favorecedoras para la aparición del leísmo singular. Recordamos aquí que nuestros resultados no solo refutan los informes de Fernández-Ordóñez a este respecto, sino también los informes de Flores Cervantes (2006) y de varios estudiosos de la materia, como es el caso de Fernández Ramírez (1987) o Cuervo (1981) que establecían que los sujetos inanimados y poco agentivos favorecían la aparición de leísmo, sin embargo, nuestros datos contradicen dichas afirmaciones al establecer los rasgos [+ animado] y [+ agentivo] del sujeto como favorecedores del leísmo singular.

Si continuamos matizando algunas de las afirmaciones de los trabajos anteriores a la luz de nuestros datos, podemos corroborar el hecho de que las acciones imperfectas favorecen la

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