• No results found

Communication via Send/Receive

5.4 Extensions

5.4.2 Communication via Send/Receive

Esta tesis se enmarca en los estudios que desde 1993 se están realizando en el área bajo la dirección de la Dra. Julieta Gómez Otero. En consecuencia se cuenta con un conjunto de miles de piezas líticas recuperadas en distintas instancias de investigación. Por lo tanto, los trabajos de campo estuvieron principalmente orientados a caracterizar la base regional de recursos líticos (Ericson 1984). No obstante, se realizaron nuevas prospecciones, excavaciones y muestreos arqueológicos, que aplicaron los mismos criterios y técnicas de los trabajos llevados a cabo previamente por Gómez Otero (2006).

Como se mencionó casi la totalidad de los conjuntos líticos analizados en esta tesis fueron recuperados durante campañas arqueológicas realizadas por Julieta Gómez Otero y equipo. No obstante, también se incluyeron los materiales recolectados durante nuevos trabajos de campo: en la localidades de San Pablo, Península Valdés y Bahía Cracker (golfo Nuevo sur) (Gómez Otero et al. 2013a y b). Para todos los casos se siguió el diseño de muestreo utilizado para el área (Gómez Otero 2006: 99). En los sitios de superficie se llevaron a cabo muestreos de 4 m de lado. En los casos de lentes de fogones o concheros en perfiles de médanos o cárcavas se realizaron muestreos en estratigrafía, cuyo tamaño varío entre 0,25 cm a 0,50 cm de lado por la potencia máxima del depósito (entre 4,5 cm y 20 cm). En todos los casos se utilizó zaranda de 4 mm de malla.

La segmentación espacial y las unidades de análisis

El diseño de muestreo para la construcción de la base regional de recursos líticos y el análisis tecnológico de los conjuntos líticos tuvieron en cuenta el modelo de uso del espacio costero planteado por Gómez Otero (2006) para el área de estudio. De manera preliminar la autora discriminó dos grandes unidades de análisis “Península Valdés” y “Fuera de Península Valdés”, que a su vez incluyen distintos tipos de costa (Tabla 4.1).

36

UNIDAD DE ANÁLISIS SECTORES COSTEROS INCLUIDOS

Golfo San Matías Golfo San José

Península Valdés Golfo Nuevo Caleta Valdés Mar abierto

Fuera de Península Valdés

Golfo San Matías Oeste Golfo Nuevo Sur

Mar abierto entre Punta Ninfas y Bajo de los Huesos Estuario del río Chubut

Tabla 4.1. Sectorización espacial y unidades de análisis arqueológicas ( Gómez Otero 2006).

Los resultados de su investigación le permitieron determinar, en líneas generales, una mayor densidad y diversidad arqueológicas en Península Valdés que fuera de ella, así como también diferencias en estas dos variables entre los distintos sectores de costa. A partir de ello construyó una escala jerárquica de intensidad de uso del espacio en orden decreciente:

1°) Estuario del río Chubut 2°) Golfo San Matías (PV) 3°) Golfo San José (PV)

4°) Golfo San Matías oeste (FPV) – Golfo Nuevo (PV) 5°) Golfo Nuevo Sur

6°) Espigas e islas de barrera de Caleta Valdés Caleta Valdés y Punta Ninfas a Bajo de los Huesos.

Gómez Otero (2006) propuso que estas diferencias se deberían a la selección de espacios de ocupación sobre la base de la productividad costera en combinación con la del ambiente terrestre adyacente, la topografía y la oferta de ciertos recursos marinos. En este sentido, los lugares más intensamente utilizados por las poblaciones humanas fueron los de mayor accesibilidad al mar y próximos a bancos fijos de moluscos, donde además podían obtenerse otros recursos marinos como peces, aves y pinnípedos. Su modelo también estableció cambios culturales, en especial a partir del Holoceno tardío, a los que relacionó con un aumento demográfico gradual desde 3000 años AP. Entre esos cambios identificó: (a) disminución de la movilidad residencial y concentración de los grupos en los lugares más favorables para la subsistencia; (b) diversificación funcional de los asentamientos; (c) desarrollo de estrategias económicas, de movilidad y tecnológicas del tipo llamadas “procesadoras” por Bettinger y Baumhoff (1982); (d) intensificación en el consumo de plantas y otros recursos (p. ej.

37

pinnípedos); (e) uso de áreas formales de entierro; (f) incremento de los contactos poblacionales dentro y fuera de la región patagónica, y (g) aumento de la complejidad social.

Dado que en el área de estudio de esta tesis no están incluidos el sector de costa de mar abierto entre Punta Ninfas y Bajo de los Huesos y la costa del estuario del río Chubut se espera verificar mayor intensidad de ocupación en las costas de los golfos San Matías, San José y Nuevo en Península Valdés, intensidad media en las costas del golfo San Matías Oeste y Golfo Nuevo Sur, y baja intensidad en la zona de Espigas de barrera de Caleta Valdés y costas de mar abierto de Península Valdés.

De manera operativa y sobre la base de los fechados obtenidos y las características del registro arqueológico (Gómez Otero 2006) se establecieron tres bloques temporales:

 Holoceno medio: 7400 AP - 4000 AP  Holoceno tardío inicial: 3900 AP - 1000 AP  Holoceno tardío final: 1000 AP – 300 AP

Construcción de la base regional de recursos líticos

Los estudios orientados a caracterizar la estructura regional de recursos líticos (Ericson 1984) permiten generar información de base para integrar y discutir las estrategias de aprovisionamiento de materias primas en relación con la movilidad y el uso del espacio, la elección de los diseños y de las técnicas de reducción, y también sobre las preferencias o restricciones que intervienen en la selección de las rocas (Binford 1980; Nelson 1991; Andrefsky 1995, 2009; Flegenheimer y Bayón 1999). De esta manera, las elecciones tecnológicas se analizan en el marco más amplio de las estrategias generales de subsistencia y de la organización social (Nelson 1991).

Para la elaboración de la base regional de recursos líticos se necesita conjugar información proveniente de distintas vías. Una primera vía se sustenta sobre la compulsa de antecedentes geológicos y tiene por objetivo establecer las fuentes potenciales de aprovisionamiento de materias primas mediante la identificación y localización de las formaciones geológicas y sus litologías asociadas. Otra es el relevamiento de campo y los muestreos de roca que permiten establecer la disponibilidad, abundancia relativa y formas de presentación de las rocas (Franco y Borrero 1999, Charlín 2009). La última vía es la contrastación de este corpus de datos con los resultados del análisis del registro arqueológico lítico. A partir de la información obtenida se podrá hipotetizar sobre los mecanismos de

38

adquisición de recursos, los rangos de movilidad y el tipo de uso o valoración que los grupos humanos le otorgaron a las rocas.

Estudios de campo para conocer la oferta local de materias primas

Dado que en el área de estudio predominan los depósitos secundarios, el diseño de muestreo se basó sobre la metodología de Franco y Borrero (1999), que consiste en contabilizar y caracterizar los nódulos recolectados por un número determinado de personas durante un tiempo prefijado. Para esta tesis los muestreos fueron realizados por una a dos personas durante 10 a 35 minutos. A los fines de lograr una unidad de tiempo comparable, se calculó el porcentaje de nódulos obtenidos por una persona en un minuto. Sólo se recogieron los nódulos que mostraron calidad regular a excelente, por lo tanto no fueron levantados aquellos que mostraron texturas granulares gruesas y fractura no concoide, como por ejemplo las areniscas consolidadas. Para cada muestreo se estimó el valor porcentual de rocas de calidad buena a excelente.

De cada nódulo recolectado se identificó la litología in visu o en muestra de mano. El reconocimiento de las rocas se llevó a cabo a partir de la descripción de los siguientes atributos:

Formas de presentación de los nódulos: gravas, bloques, lajas.

Tamaño (sensu Bonorino y Teruggi 1952): bloque (> 256 mm); guijón (< 256 a 64 mm); guijarro (< 64 a 16 mm) y guija (< 16 a 0,4 mm).

Morfología de los clastos: de acuerdo con el grado de redondamiento de los clastos se diferenciaron cuatro formas: redondeado, subredondeado, subangular y angular (Fig. 4.1).

Textura: forma, tamaño y disposición de los minerales constitutivos y de la composición estimativa de los minerales;

Color: esta variable se halla estrechamente relacionada con su composición mineralógica. En este sentido, los minerales oscuros como el olivino, piroxenos, anfíbol, o la biotita se denominan máficos o ferromagnesianos. Los minerales claros como feldespatos, cuarzo, feldespatoides son denominados félsicos.

Granularidad: faneríticas cuando los cristales y elementos se distinguen a simple vista (> 0.1 mm) y afaníticas cuando no pueden distinguirse (< 0.1 mm).

Calidad de las rocas para la talla: se estableció según los criterios propuestos por Aragón y Franco (1997) a partir de la textura de la matriz, el contenido de fenocristales y el tamaño de los minerales. Sobre esta base distinguen cinco calidades: mala, regular, buena, muy buena y excelente.

39

Fig. 4.1. Grafíco de comporación visual del grado de redondeamiento de los clastos.