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Chapter 4. Benchmark and items of benchmark

4.2. Complete research model

Históricamente, las Internacionales de Trabajadores han sido estudiadas ampliamente por la historia, la sociología y la ciencia política desde el inicio de la industrialización, y la consecuente emergencia de la relación capital-trabajo moderna. Como se dijo en los párrafos precedentes los estudios europeos primero y norteamericano después han hegemonizado la literatura especializada.

Los primeros estudios corresponden a la disciplina histórica orientados a indagar sobre los gremios y las asociaciones obreras en la Europa del Siglo XVIII y XIX, el origen del Trade – Unions en Gran Bretaña y las teorías del socialismo utópico y del socialismo científico. El mapeo de los estudios sobre internacionalismo obrero permite dimensionar como este actor adquiere relevancia académica y una constante presencia en los estudios teóricos y empíricos en los interregnos críticos del proceso civilizatorio capitalista.

El predominio de las ideas de libre mercado a mediados de siglo XIX dio lugar a la primera fase de internacionalismo laboral cuando los trabajadores se nuclearon para desafiar la lógica del capitalismo de laissez faire. En la década de 1860, los líderes del movimiento obrero pronto reconocieron que la emancipación social requiere un componente internacional

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(Engels, 1878; Lambert y Webster, 2001) y que las luchas locales debían conectarse a escala planetaria en la dinámica económica por la constante expansión de los mercados que derrumbaría las fronteras.

Así observamos como el movimiento obrero cobra importancia en la consolidación del sistema capitalista de producción en los países del noreste occidental como protagonista de las primeras convulsiones sociales contemporáneas. Un período neurálgico que se extiende hasta fin del dicho siglo y que ve forjar el sindicalismo organizado en ramas de actividad.

El trabajo de Thompson (1989) constituye una insigne de las investigaciones sobre la clase obrera en todo ese proceso. El estudio de Thompson sobre la formación de la clase obrera en Inglaterra y su desarrollo es una pieza paradigmática sobre la lucha de los trabajadores por la redistribución, pero también en la lucha para forjar y fortalecer sus culturas e identidades. A lo largo del Siglo XX el interés por el sindicalismo internacional se dio en el marco de los objetivos, nacimiento y ocaso de la Primera Internacional de Trabajadores, la Segunda Internacional de Trabajadores y la Internacional Socialista (Hobsbawm, 1987 y 2011).

El interrogante sobre los vaivenes del internacionalismo sindical deviene regla en todos los estudios temáticos, signados por la teoría de clases sociales, que describe la fraternización obrera a partir de la concepción artificial de fronteras como instancia de necesidad histórica del capitalismo. Entonces en la teoría sindical ha naturalizado la cosmovisión internacionalista, mientras que en la praxis el estrechamiento de lazos intersindicales a nivel mundial solo corresponde a coyunturas específicas donde las luchas de reconocimiento o de ampliación de derechos exigió ese internacionalismo; por el contrario en los períodos donde el movimiento sindical logra concertar a escala nacional, las políticas de solidaridad quedan relegadas o aisladas a un pequeño grupo de dirigentes. Así Olle y Schoeller (1977) argumenta que la desaparición de la Primera Internacional corresponde a la posiciones nacionalistas respecto a la Comuna de París, y la irrelevancia de la Segunda Internacional tiene su correlato con el llamamiento al patriotismo de los países centrales frente a la primera Guerra Mundial (Hobsbawm; 1999). El reconocimiento de estatus jurídico y los institutos de derecho funcionó como retracción de la militancia sindical global, mientras que los procesos de desregulación de las relaciones laborales, la desprotección y la falta de reconocimiento significaron la

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necesidad de buscar nuevamente estrategias internacionales de alianza para la visibilidad de la explotación del capital.

La abundante bibliografía sobre el sindicalismo internacional comienza a reducirse notablemente en el período de la Guerra Fría, donde las organizaciones obreras globales quedan amarradas a las posturas ideológicas de entonces. Estas organizaciones eran tres y respondían a cosmovisiones y dinámicas políticas que ya estaban perimidas en el propio orden internacional del siglo XXI pero que se mantuvieron hasta su primer lustro, a saber: 1. La Confederación Internacional Obrera de Sindicatos Libres – CIOSL- nacida de una visión socialdemócrata anti-socialista, acusada en muchas regiones de inobservancia de las violaciones de las potencias occidentales a los derechos humanos y a los derechos laborales. 2. La Confederación Mundial del Trabajo –CMT- cuyo origen se remonta a 1920 con el nombre de Confederación Internacional de Sindicatos Cristianos (CISC)2, que adoptara el nombre de CMT a partir de 1968.

3. La Federación Sindical Mundial –FSM- nacida en 1945 al calor de la posguerra y amparada por el régimen socialista soviético, tuvo su estela de influencia a lo largo de todos los países comunistas.

La existencia de una serie de institutos de derecho laboral en países de Occidente, la ampliación de los derechos sociales y las instancias de concertación social en Europa, Norteamérica y –en menor medida- en los países del países no desarrollados de Occidente recluyó a los sindicatos en luchas por la distribución –moderada- en el marco de una sistema fordista. Adicionalmente, la tesis de Olle y Schoeller (1977) manifiesta que la debilidad del internacionalismo obrero está asociado a que la propia lógica de acumulación capitalista a escala global produce un patrón diferenciado de desarrollo, la división internacional del trabajo basado en la especialización y sus relaciones de dependencia y por tanto los intereses de los sectores obreros colisionan entre sí, desfigurando las razones intrínsecas de las asimetrías regionales y desarrollando una visión de pertenencia a los estratos medios y una

2 En esta tesis aparecerá este atributo “los cristianos” cuando se hace referencia a sindicatos o a Centrales del

Cono Sur que tenían esa afiliación, ya que el proceso de fusión y creación de la CSI no eliminó las diferencias históricas preexistentes.

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decadencia de la conciencia de clase. Es por entonces, que la teoría gramsciana se impone en la literatura y en el quehacer militante al redefinir el papel obrero en la revolución mundial y la relación entre partido y clase revolucionaria, en contraposición con la denominada “burocracia sindical”.