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3.1.2 Components

hablamos. 14. Sabemos que el que resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos pondrá con vosotros en su presencia.

La principal oración del versículo 13, aparte de las cláusulas subordinadas, consta de tres verbos. El primero, «tenemos», justifica la presencia de los otros dos: «creemos» y «hablamos». Los tres están en tiempo presente, para indicar la actividad continua de los cristianos.

Con el primer verbo, Pablo declara que tenemos una propiedad sólida: la fe. Pero ¿qué es lo que quiere decir la frase el mismo espíritu de fe? En los capítulos anteriores Pablo no ha hablado, para nada, de la fe. Pero él no mira hacia atrás, sino hacia adelante y tiene en su

41 A. T. Robertson (Grammar, p.1139) relaciona cinco ejemplos en los escritos de Lucas (Lc. 6:42; Hch. 7:5;

17:27; 26:22; 28:17); doce en las epístolas de Pablo (Ro. 9:25; Gá. 4:27 [dos veces]; 1 Co. 4:14; 9:26; 2 Co. 4:8, 9 [cuatro veces]; Fil. 3:3; Col. 23:19; 1 Ts. 2:4); tres en las epístolas de Pedro (1 P. 1:8; 2:10; 2 P. 1:16); dos en Hebreos (11: 1, 35), y una en el Evangelio de Mateo (22:11). Véase también Blass y Debrunner,

Greek Grammar, #430.3.

42 Hanna, Grammatical Aid, p. 320.

pensamiento un pasaje de los salmos (Sal. 116:10; LXX, Sal. 115:1), donde el salmista desta- ca la razón del por qué se ha referido a la fe. Este santo personaje del Antiguo Testamento tiene más que decir que lo que Pablo cita aquí. La Septuaginta, que de la que Pablo está ci- tando, dice: «Creí; por lo cual dije: “estoy afligido en gran manera”».44 El salmista era cons-

ciente de su absoluta dependencia en Dios para que lo libere de la muerte. Canta alabanzas de gratitud por haber sido liberado y por andar [p 175] en el mundo de los vivos. Enfrentado a la muerte, eleva una oración por la liberación que Dios ha obrado en respuesta favorable a su fe.

¿Por qué toma Pablo este pasaje de la Escritura y lo aplica a su discurso? Los rabinos judíos nunca prestaron atención a este texto.45 Aparte de esta cita, el Nuevo Testamento sólo

contiene dos alusiones al Salmo 116 (v. 3 en Hch. 2:24, y el v. 11 en Ro. 3:4). La razón de la cita está en que Pablo se identifica por completo con el salmista. Medita en los pensamientos de la vida y de la muerte que expresa este salmo. Tanto él como el salmista tienen el mismo espíritu de fe en Dios. Aunque Pablo ha sido repetidamente librado de la muerte, su fe es firme y le permite anunciar el evangelio de Cristo (1 Ts. 2:2). Puede decir junto al salmista: «Creí, por lo tanto hablé»; porque las aflicciones de Pablo eran similares a las del salmista. Las palabras de Pablo abarcan también la vida, muerte y resurrección de Jesús, tal como el contexto general lo indica.46

Por eso, Pablo escribe: «Nosotros también creemos y por lo tanto hablamos». En otro lugar, observa con agudeza que nosotros creemos con el corazón y confesamos con nuestra boca, que «Jesús es el Señor», a quien Dios levantó de entre los muertos (Ro. 10:9–10). Nuestra fe interior la expresamos con nuestro testimonio exterior. Confesando obedientemente el evangelio de Cristo (9:13), demostramos nuestra fe y testificamos que pertenecemos a la familia de Dios.

En el Nuevo Testamento griego, los versículos 13 y 14 constituyen un texto. Esto significa que la acción de creer y hablar se basa en el conocimiento de la resurrección de Jesús y de nuestra propia resurrección futura. Por eso Pablo escribe: «Sabemos que el que resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos pondrá con vosotros en su presencia». Las epístolas de Pablo revelan frecuentemente la fundamental verdad de la resu- rrección de Cristo (p. ej., Ro. 6:4–5; 8:11; 1 Co. 6:14; 15:15, 20; Ef. 2:6; Fil. 3:10–11; Col. 2:12; 3:1). Para Pablo, esta doctrina era la esencia de su proclamación.47

Durante su ministerio en Corinto, Pablo instruía a la gente en muchas doctrinas bíblicas, entre ellas, y en especial, la de la resurrección. El verbo saber (v. 14) recuerda a los lectores las primeras lecciones de Pablo y de otros maestros. Por ejemplo, en 1 Corintios, diez veces plantea la siguiente pregunta retórica: «¿No sabéis?» A cuya pregunta espera una respuesta positiva (3:16; 5:6; 6:2, 3, 9, 15, 16, 19; 9:13, 24). Es decir, los corintios habían sido suficien- temente instruidos en las verdades bíblicas; pero necesitaban que, de vez en cuando, alguien se las recordara.

LXX Septuaginta

44 El texto hebreo difiere del de la Septuaginta: «Creí incluso cuando dije: “Estoy en grande aflicción”» (NIV,

margen). Consultar Willem A. VanGemeren, Psalms, vol. 5 de The Expositor’s Bible Commentary, 12 vols., ed. Frank E. Goebelein (Grand Rapids: Zondervan, 1991), p. 727; Murray J. Harris, II Corinthians, en vol. 10 de The Expositor’s Bible Commentary, 12 vols., ed. Frank E. Goebelein (Grand Rapids: Zondervan, 1976), pp. 343–344.

45 SB 3:517.

46 Jerome Murphy-O’Connor quiere limitar la frase de Pablo «a algo que él acaba de escribir». Pero es difícil

visualizar que Pablo se limite a presentar sólo un mensaje escrito, y no a predicar el evangelio (1 Co. 9:16). Véase «Faith and Resurrection in II Cor. 4:13–14», RB 95 (1988): 543:50.

47 Herman N. Ridderbos, El pensamiento del apóstol Pablo, (Grand Rapids: Libros Desafío, 2000), p. 694; J.

Knox Chambling, Paul and the Self: Apostolic Teaching for Personal Wholeness (Grand Rapids: Baker, 1993), p. 79.

[p 176] Pablo reitera a los corintios que Dios, que resucitó a Jesús, también los resucitará a ellos de la muerte junto con Jesús. El pronombre nos de esta cláusula, «nos resucitará a nosotros con Jesús», ¿se refiere a los corintios y a todos los creyentes, o sólo a Pablo? Jerome Murphy-O’Connor afirma que el pronombre nos se refiere sólo a Pablo. Y añade que la pen- diente llegada de Pablo a Corinto, durante su tercera visita, es una resurrección figurada.48

Es difícil imaginar que los corintios, a quienes desde el principio se les dijo que Dios los resu- citaría de entre los muertos (1 Co. 6:14), entendieran que Pablo les estaba hablando figura- damente sobre su visita, y que la interpretarían como una «resurrección» para él sólo.

Pablo inserta la expresión con Jesús, lo cual no significa que Jesús fue resucitado otra vez; sino que Jesús, como primicias de todo su pueblo, garantizaba su resurrección (1 Co. 15:20, 51–53). Jesús será el garante del estado glorioso de todos los creyentes y estará con ellos en la presencia de Dios (11:2; Ef. 5:27; Col. 1:22; Jud. 24). Allá comparecen ellos ante Dios con Jesús como abogado (1 Jn. 2:1), hermano (Heb. 2:11–12) y amigo (Jn. 15:14).

Una última anotación sobre el versículo 14. Las palabras con vosotros, de esta cláusula, «[Dios] nos pondrá con vosotros», alude a Pablo y a sus colaboradores, quienes comparecerán ante Dios, junto a todos sus convertidos, tanto judíos como gentiles. Pablo espera la

consumación de los tiempos y la anticipación de identificarse con la multitud, que nadie puede contar, delante del trono de Dios (Ap. 7:9–10).49

15. Porque todas estas cosas suceden por causa vuestra, para que la gracia que se

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