1.3. Introduction to next-generation sequencing and bioinformatics
1.3.2. Computation approaches for characterizing sequenced viral
La migración es un tema polémico en muchos países. La sola presencia de recién llegados con antecedentes culturales distintos puede acarrear dificultades, sobre todo en sociedades tradicio- nalmente homogéneas. En un sentido amplio, se pueden distinguir tres tipos de preocupaciones vinculadas entre sí y que se relacionan con segu- ridad y delincuencia, factores socioeconómicos
y factores culturales133. Este capítulo concluye
luego de abordar cada uno de estos aspectos. Tras los ataques a Estados Unidos en 2001, la preocupación por la seguridad aumentó y pasó al primer lugar de la agenda política. Un problema importante fue la asociación (real o imaginaria) del hecho de ser extranjero con la falta de lealtad y amenaza de terrorismo. Tales temores no son nuevos y son característicos de muchos momen- tos de la historia en que imperó un sentimiento contrario a la inmigración. Uno de los ejemplos son los chinos étnicos en Indonesia, de los que se sospechaba haber incitado a la subversión po- lítica en favor de la China comunista durante la década de 1960, otro el de los rusos étnicos en los estados bálticos, de los que se pensaba que so- cavaban la reciente independencia tras la caída de la Unión Soviética a comienzos de la década
de 1990. Estas preocupaciones generalmente dis- minuyen con el tiempo, pero se manifiestan de distintas maneras en momentos de inestabilidad política y de cambio.
Las preocupaciones sobre seguridad también derivan de los supuestos vínculos entre inmigra- ción y criminalidad que a menudo se mencionan en las discusiones populares sobre migración. Encontramos que más de 70% de quienes res- pondieron la Encuesta Social Europea de 2002 creía que los inmigrantes empeoraban los pro- blemas de delincuencia en el país. La cifra alcan- zaba un 85% en Alemania, la República Checa y Noruega. Como lo demuestra el largometraje El Padrino, los estereotipos que asocian a los inmi- grantes con criminalidad fueron difundidos por mucho tiempo a través de los medios de comuni- cación, que a menudo presentaban actos de vio- lencia perpetrados por una variedad de grupos de inmigrantes, tales como la mafia italiana, las tríadas chinas y las pandillas centroamericanas (como la Mara Salvatrucha salvadoreña).
Los datos no confirman estos estereotipos. Sin embargo, demuestran una elevada variación en las tasas de delincuencia de los inmigran- tes entre países. Los datos del censo de Estados Unidos de 2000 indican que, por cada grupo étnico, las tasas de encarcelamiento entre los jó- venes son inferiores en los inmigrantes, incluso entre los menos educados. En promedio, entre los hombres de 18 a 39 años (intervalo donde se con- centra la mayor parte de la población carcelaria), la tasa de reclusión de quienes nacieron en el país era de 3,5% en 2000, cinco veces superior al 0,7% de los extranjeros134 y similar a lo detectado en es-
tudios anteriores135. Sin embargo, la situación en
Europa presenta mayor variabilidad. Los datos del Consejo de Europa sobre 25 países indican que en promedio hay más del doble de extranjeros que nacionales en prisión. Un estudio sobre seis paí- ses europeos detectó que en Alemania, Austria, España, Luxemburgo y Noruega, las tasas de de- lito eran superiores entre los extranjeros, mientras
que en Grecia sucedía lo contrario136.
Se ha intentado comprobar empíricamente la veracidad de los temores de que los inmigrantes socavan la situación socioeconómica de los nacio- nales. Como se indicó, las consecuencias pueden ser positivas para algunos y negativas para otros, pero rara vez son de consideración. Sin embargo, la recesión económica de 2008 y 2009 constituye
Figura 4.4 Cuando existen pocas opciones de trabajo, las personas favorecen a los nativos
Opinión pública sobre las preferencias de empleo por categoría de IDH del país de destino, 2005-2006
Fuente: Kleemans y Klugman (2009).
“Cuando escasean los empleos, los empleadores deben favorecer a los [nativos] por sobre los inmigrantes”
En desacuerdo De acuerdo Indiferente
Total
IDH bajo IDH medio IDH alto IDH muy alto
Porcentaje de respuestas
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una conmoción grave para muchos trabajadores en países de destino (y en otros), siendo posible- mente peor que la Gran Depresión de la década de 1930. Aunque no se puede sostener con se- riedad que esta crisis se debe a la mano de obra inmigrante, sin duda se han levantado banderas contra la inmigración, ya que los trabajadores nacionales buscan maneras de preservar sus pro- pios empleos. Los gobiernos están sumamente presionados —y a menudo ceden a las presiones. Las opiniones están cambiando, incluso en los casos en que la inmigración había sido bien re- cibida por el público hasta ahora. Es el caso del Reino Unido, donde se aprecia un sentimiento contrario a la llegada de europeos orientales, pese a que los flujos migratorios a gran escala fueron provechosos durante el prolongado auge económico137.
Las opiniones de la población acerca de la migración dependen de la disponibilidad de em- pleos. En la mayoría de los 52 países que abarcó la última Encuesta Mundial de Valores, la mayo- ría de los encuestados apoyó las restricciones a la inmigración, pero muchos hicieron hincapié en que debían estar vinculadas explícitamente con
la disponibilidad de empleos (figura 4.3)138. Las
proyecciones demográficas y económicas presen- tadas en el capítulo 2 sugieren que una vez supe- rada la recesión actual, los rasgos estructurales harán reaparecer los puestos de trabajo y con ello, nuevas oportunidades para los migrantes.
Incluso en momentos de normalidad, muchos creen que debe darse preferencia a los nacionales (figura 4.4). En nuestro análisis de regresión en- contramos que esta opinión prevalece entre las personas de mayor edad, quienes tienen menores ingresos, viven en pueblos pequeños o no tienen antecedentes de migración. No deja de sorpren- der que las personas con más probabilidades de favorecer un trato igualitario hacia los inmigran- tes vivieran en países con un total relativamente elevado de inmigración.
En ocasiones, las preocupaciones sobre eco- nomía y seguridad se sustentan mutuamente y crean un círculo vicioso. Los inmigrantes que son marginados debido, por ejemplo, a su condición temporal o irregular, pueden caer en un compor- tamiento antisocial o delictivo y confirmar los te- mores de los nacionales respecto de la seguridad. Si esto desemboca en mayor discriminación en el mercado laboral y en la formulación de políticas,
estos inmigrantes pueden abandonar la nueva sociedad y volver a la antigua, probablemente para formar pandillas u otras organizaciones antisociales que amenacen a la población local. Esta patología se observa entre algunos jóvenes magrebíes en Francia y entre algunos grupos de centroamericanos en Estados Unidos.
La exclusión social derivada de las desventajas en el mercado laboral puede repercutir tarde o temprano en la cohesión social. Los últimos es- tudios sobre siete países desarrollados detectaron barreras a la socialización con que se encuentran
los hijos de familias inmigrantes139. Estas fami-
lias a menudo se concentran en lugares específi- cos, como sectores urbanos de bajos ingresos. De esta forma se fomenta la segregación educacional y socioeconómica: la residencia en vecindarios segregados limita el contacto con los ciudadanos del país y la separación se ve reforzada al existir escuelas segregadas de facto. Un estudio que en- cargamos sobre la identidad de los inmigrantes latinos en Estados Unidos sugiere que las políti- cas migratorias restrictivas y la opinión pública, sumado a los resultados dispares de desarrollo humano, han afectado la conciencia de la pro- pia identidad. El estudio, basado en entrevistas a inmigrantes y sus hijos provenientes de varios países latinoamericanos, sugiere que éstos tie- nen experiencias formativas que crean solidari- dad grupal, pero al mismo tiempo promueven el rechazo a la identidad estadounidense, lo que se relaciona con las realidades del mercado laboral
en un período de creciente desigualdad140.
También se manifiesta preocupación por el posible impacto de la inmigración en el clima
político141. Sin embargo, el tamaño relativo de
la población inmigrante es muy pequeño en la mayoría de los países como para tener un efecto electoral directo, en especial por el hecho de que los inmigrantes tienen orígenes diversos y eso conlleva una variedad de visiones políticas. En cualquier caso, los inmigrantes generalmente no tienen derecho a voto en las elecciones nacionales de los países de destino. Sus preferencias pueden observarse mejor en elecciones locales, donde es más común otorgar derecho a voto a inmigrantes
de primera generación142. Con el tiempo, a me-
dida que se profundiza la asimilación económica, social y cultural, los efectos de los inmigrantes en los patrones electorales se vuelven aún menos predecibles143.
Por último, aunque no menos importante, cuando los inmigrantes llegan en cantidad sufi- ciente pueden incidir en la diversidad étnica y cul- tural de una sociedad y, literalmente, cambiarle la cara a una nación. Muchos países que actual- mente son muy prósperos fueron fundados por inmigrantes. Australia, Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelandia han seguido aceptando en el tiempo grandes flujos migratorios, en olas suce- sivas desde distintos países, y generalmente han tenido mucho éxito en absorberlos y darles sen- tido de pertenencia a la nueva nación, pese a sus
diferencias culturales144. En los países con una
larga y orgullosa historia de independencia y un fuerte sentido de identidad nacional, la llegada de extranjeros puede implicar más dificultades.
Desde luego, algunos atributos culturales son más fáciles de adoptar por los nacionales que otros. Por ejemplo, muchas sociedades aceptan con agrado las nuevas aportaciones culinarias (aunque franceses e italianos, que sienten que ya tienen resuelto el asunto de la comida, probable- mente sean más reacios). Esto confirma la tesis de Paul Krugman de que el gusto por la variedad, combinado con economías de escala, aporta más a explicar los patrones de comercio internacio- nal que cualquier otro factor. Pero para algunos es más difícil abrir la puerta a otras religiones y costumbres sociales, como el pago de dotes y el
hecho de que las mujeres se cubran la cabeza con pañoletas.
Si bien pueden surgir problemas específicos, en general se comprueba que la población tolera a las minorías y tiene una visión positiva acerca de la diversidad étnica (figura 4.5), aunque las personas con menor educación, los ancianos, los desempleados y quienes carecen de un origen in-
migrante están menos dispuestos a valorarla145.
Al mismo tiempo, más de 75% de los encuesta- dos en la Encuesta Mundial de Valores de 2005 y 2006 no se negó a la posibilidad de tener un ve- cino inmigrante. Esta actitud indica claramente que es posible generar amplio consenso en torno a mejorar el trato a los inmigrantes, una alterna- tiva de política que exploraremos en el siguiente capítulo.
Las comunidades de inmigrantes que parecen representar normas y estructuras sociales alterna- tivas e implícitamente contrapuestas a la cultura local podrían hacer surgir inseguridad y reac- ciones negativas. Esto se relaciona con la visión de que las identidades étnicas se contraponen y varían considerablemente en su compromiso con el estado nacional, lo que implicaría un juego de suma cero entre el reconocimiento de la diver- sidad y la unificación del Estado. Sin embargo, los individuos pueden tener, y de hecho tienen, identidades múltiples que son complementarias en términos de etnia, idioma, religión, raza e incluso ciudadanía (capítulo 1). Así, cuando los inmigrantes se integran más plenamente y se funden con su hogar adoptivo, el que a su vez se vuelve más diverso, tienen más posibilidades de ser valorados en su aporte a la sociedad y de intro- ducir en ella rasgos culturales complementarios. 4.3 Conclusiones
En este capítulo analizamos los efectos de la mo- vilidad en quienes no emigran. Comenzamos con los lugares de origen y centramos nuestra atención en los países en desarrollo (aunque las tasas de emigración más elevadas son, lejos, las que se observan en Europa, mientras que las más bajas se registran en África). Los mayores impac- tos se producen en los hogares de las familias de emigrantes y suelen ser positivos en términos de ingresos, consumo, educación y salud. Sin em- bargo, la movilidad no influye mayormente en los niveles de pobreza, pues quienes se desplazan no son los más pobres. Asimismo, hay efectos
Figura 4.5 Muchas personas valoran la diversidad
Opiniones generales sobre el valor de la diversidad étnica por categoría de IDH del país de destino, 2005-2006
Fuente: Kleemans y Klugman (2009).
“Respecto de la pregunta sobre la diversidad étnica, ¿con cuál de las siguientes opiniones está usted de acuerdo?”
La diversidad étnica compromete la unidad de un país Ninguna de las dos
La diversidad étnica enriquece la vida
Total
IDH bajo IDH medio
IDH alto IDH muy alto
Porcentaje de respuestas
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más amplios en las comunidades y a nivel na- cional, aunque los patrones habitualmente son más complejos, condicionados por el contexto y sujetos a cambios en el tiempo.
Dada la recesión mundial de 2008 y 2009, es de particular importancia centrar nuestra atención en los efectos de la inmigración en las comunidades y países de recepción. No hay prue- bas de impactos adversos considerables de orden económico, fiscal o en el mercado laboral, pero sí de sus beneficios en áreas como la diversifica- ción social y la capacidad de innovación. En este sentido, los temores respecto de la inmigración suelen ser exagerados.
Estos hallazgos, sumados a los del capítulo precedente, demuestran la posibilidad de crear círculos virtuosos mediante políticas que po- tencien y amplíen los beneficios de la movilidad. Ello aumentaría el aporte económico y social de los migrantes tanto para los países y comunida- des de destino como para los de origen.
Las políticas públicas que encuentran quienes se desplazan ejercen gran incidencia en su futuro. El buen diseño es vital para los propios emigran- tes, pero también para las comunidades que éstos abandonan y para los habitantes de las comuni- dades receptoras, tema que se trata en el capítulo final del presente informe.