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Chapter 2 Research Methods and Methodology

2.3 Conceptual framework

EL AMOR SANA TODAS LAS COSAS

Verdaderamente, bienvenidos sean ustedes amados y santos amigos. Verdaderamente, bienvenidos sean amados y santos amigos. Si entiendes el significado de este saludo. Si

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comprendes la profundidad de cada término utilizado, ya sabes todo lo que hay que conocer. Y estás bien preparado para extender el Amor de Dios por siempre.

“Verdaderamente” significa simplemente que no hay otras opciones. “Bienvenidos sean ustedes” significa saludos al Uno creado del Padre ante todas las cosas, pues me hinco ante tu brillo ¡“Amado” y santo hijo de Dios! ¡Verdaderamente, amado por Dios! Verdaderamente, amado por cada molécula de tu universo físico. Verdaderamente, amado por tu Santa Madre, esta preciosa Tierra. Verdaderamente, amado por cualquier cosa que puedas imaginar que haya alguna vez existido o que pudiera alguna vez existir que se haya extendido así misma del corazón y la mente de Dios. Eres el amado, puro y simple. Y de nuevo, no hay opciones.

“Santo” porque eres completo. No porque te hayas ganado la santidad, sino porque es eso que es la Verdad de la cual eres extendido por siempre. Porque estás hecho a la imagen de Dios. Porque has sido brotado de la mente de Dios, eres la santidad en si misma cada vez que haces a un lado la tentación de soñar un sueño inútil, y caminar esta Tierra como Cristo.

Amado y santo “amigo” — un amigo no es uno menos que yo. Un amigo es aquél que camina en perfecta igualdad con los más grandes maestros, a quien puedas concebir tal como un maestro ha de ser. Un amigo es aquel quien elige mirar a otro y ver sólo el rostro de Cristo ahí dentro. No hay ninguno que reciba estas palabras quien no haya mirado y visto el rostro de Cristo dentro de mí. Y de la misma manera, miro hacia ti y te llamo “amigo.”

Pues cuando miro hacia ti, no veo el sueño momentáneo que pareces pensar que está durando tanto. Sólo veo el brillo de aquello que el padre ha extendido del Amor. Sólo veo aquello que no tiene comienzo ni final. Sólo veo aquello que no conoce ni nacimiento ni muerte. Sólo veo aquello que no tiene limitaciones. Sólo veo eso — la luz que ya está extendida a través de todas las dimensiones y todos los universos.

Sólo veo a mi hermano y a mi hermana. Y no veo ningún trazo de desigualdad entre nosotros. Y aún reconozco que dentro de tu sueño, te parece a ti que me he adelantado sólo un poco. En momentos, dentro de sus corazones, hay un anhelo de seguirme. Si sólo prestaras atención a ese anhelo, si hicieras de ese anhelo lo primero en todo momento, tu propio deseo te traerá completamente a donde estoy. Y te reirás cuando descubras que no te has movido ni una pulgada — que donde estoy es donde estás, y donde estás es en la eternidad, no en el tiempo; que donde estás es en el lugar de tu nacimiento: la Mente de Dios.

Esta es la única cosa que es cierta y es cierta siempre. Esta es la única realidad que posees genuinamente. Por lo tanto, verdaderamente, te llamo amigo. Pues bien veo que eres como soy. Por lo tanto verdaderamente, bienvenidos sean, amados y santos amigos.

No hay nada más que decir. Sin embargo la mente corre de prisa, ¿no es cierto? Corre lejos de la misma realidad que acabo de describirte acerca de ti. La mente corre desde esa Fuente como el rayo de sol del sol. A pesar de todo, en realidad, nunca abandona su Fuente. El mismo poder con el cual pareces distraerte con un pensamiento de miedo momentáneo es el mismo poder por el cual tú despertarás a tu propio llamado.

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SI CONOCIERA AL AMOR, CONÓZCASE

En realidad, hay un lugar dentro de ti que ya conoce el día y la hora. Ya sabes cuándo vas a decidir vivir la decisión de despertar en Dios, de ser sólo la presencia del Amor. El Amor abraza todas las cosas, permite todas cosas, confía en todas las cosas, y por lo tanto trasciende todas las cosas. El Amor nunca es posesivo. El Amor nunca es temeroso. El Amor simplemente es Amor. El Amor no puede brillar con especialidad sobre nadie en ningún momento. Pues la especialidad es en sí misma contracción; y el intento de tomar al Amor y hacerlo brillar sólo sobre un objeto, sólo en una persona, sólo en un ser, dentro de un universo.

Por lo tanto, cuando quiera que tu reconozcas que has seleccionado algo o alguien y has dicho, “Ellos sostienen un gran valor,” puedes estar seguro que no estás para nada en Amor. Estás en temor. Y si ese uno te dejara, ¿dónde estarías? Pero si estás en Amor como el pez en el mar, todos los seres pueden surgir e irse y los bendecirías en su viaje. Recordarás que resides donde Dios te ha colocado: en Su Corazón. Cuando escoges ser sólo la presencia del Amor, incluso el sueño de perdida desaparecerá de tu consciencia como la niebla del bosque ante sol naciente.

Verdaderamente, amados amigos, el Amor espera a tu bienvenida. Sin embargo no puedes darle la bienvenida al amor esperando que te sea traído por otro, incluso por mí. No puedes darle la bienvenida al amor tratando de escabullirte para crear un ambiente en el cual crees que tus preferencias están siendo satisfechas. No puedes darle la bienvenida al amor cuando ese recibimiento está atado o conectado por alguna cosa fenomenal, cualquier cosa que haya nacido en el tiempo. El Amor sólo puede ser recibido donde realmente reside. Y el Amor reside dentro de ti como la esencia y la Fuente de tu propio ser.

Por lo tanto, si haz de conocer el Amor, conócete a Ti Mismo. Abraza la verdad acerca de ello y la Verdad te hará libre. Luego, verdaderamente, el Amor fluirá a través de ti. Como el gran rayo de luz que viene a nutrir esta amada Tierra, el Amor que fluye a través de ti no tendrá obstáculos. No encontrará ningún obstáculo. Mirarás a cualquiera que esté en frente de ti y sabrás que ellos te han sido enviados por el Padre. El Espíritu Santo los ha guiado a ti porque, a través de ti, el Amor puede ser dado en una manera que comienza a tocar el lugar de su despertar. Es por lo que eres un sirviente del Amor. ¡Eso es todo lo que la vida es!

Cuando elijes rendirte, renunciar al juego, renunciar al sueño de tratar de resistirte a la Verdad que es verdad acerca de ti siempre, te volverás un mero canal, un mero conducto. No serás más un buscador, pues habrás decidido haber encontrado. Cuando hayas renunciado al último vestigio de la insana posibilidad de constreñirte lejos de la Verdad, cuando hayas renunciado a ello, el Amor fluirá a través de ti. Pero nota que si el Amor fluye a través de ti, debe primero fluir hacia ti. Por lo tanto, busca siempre recibir a fin de que des. Pues, ¿Qué puedes dar a otro si no lo has recibido para ti mismo?

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¿Cuántos de ustedes han sido enseñados a tratar de amar, a tratar de hacer lo correcto, las cosas “buenas”? A pesar de todo, ¿cuántas veces has ido a tu cámara secreta y has dicho, “no soy valioso”? Luego te preguntas porque tus intentos de unirte en amor con otros nunca parecen ser verdaderamente satisfactorios del todo, nunca parecen verdaderamente llenar la copa, nunca parecen verdaderamente provocar el gozo que crees que pudiera estar allí. Escucha bien: tu trabajo — si deseas llamarlo así — no es buscar y encontrar al amor. Es simplemente voltear a tu interior y descubrir cada obstáculo que has creado a su presencia, y ofrecer ese obstáculo al gran disolvente de sueños, la gracia de Espíritu Santo.

Te he dicho muchas veces que el más grande de los regalos que puedes ofrecer es este: llegar completamente al reconocimiento que cada intento que has hecho para resistirte a ser la presencia de Cristo ha fallado miserablemente. No importa cuántas veces has intentado convencerte a ti mismo de que no eres digno, aún el universo encuentra una manera para Amarte. No importa cuántas veces has tratado de encerrarte a ti mismo dentro del espacio y volumen de un cuerpo, ello no ha tenido éxito. Y ante la muerte, has recordado y has sido confrontado con el resplandor de tu ser ilimitado.

Por lo tanto, el más grande de los regalos que puedes dar a otros es ser uno que ha rescindido de la necesidad de insistir en la insensatez del miedo.

LA CARACTERÍSTICA PRIMARIA DE LA MAESTRÍA

Estar sin miedo es la característica primaria de la maestría. Maestría no es tener un gran poder para hacer que las cosas pasen. Es sólo el reconocimiento de que lo que es verdad es verdad siempre y no hay otra opción. Libre albedrío no significa que tienes el derecho de creer que puedes triunfar en ser otra cosa que lo que Dios te creó. Tener libre albedrió no significa que puedes elegir no tomar el único currículo que la vida te está ofreciendo en cada momento. Significa sólo que tienes el derecho de hacerlo a un lado todavía un día más. Y cada vez que lo haces a un lado, te sumerges en tu sufrimiento.

Pero cuando eliges tomar el único currículo que importa, cuando eliges tomar el poder de tu libre albedrío para decir:

Ahora, desde este momento, no toleraré más un error en mí mismo. No más juegos, no más sueños.

Estoy comprometido a ser sólo la presencia del Amor, pues esa es la Verdad de quien Soy. No importa la opinión de otros que todavía se están resistiendo a esa decisión. Luego, en verdad, todas las cosas sobre el Cielo y la Tierra se moverán para apoyarte, para guiarte hacia la persona correcta, el lugar correcto, el libro correcto, la salida del sol perfecta, la pradera

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perfecta de manera de asistirte a dejar los grilletes de los obstáculos a la presencia del Amor que has creado como un ídolo y como sustituto del Amor.

Es por ello que cuando verdaderamente oras desde lo profundo de tu alma, “Dios, llévame a casa,” puedes estar seguro que, desde ese momento está bien confiar en todas las cosas que se despliegan. Pues aun cuando no lo veas, lo que llamas ángeles — amigos que simplemente no tienen cuerpos — están apurándose porque has dado la orden:

Si, acepto tu presencia en mi vida. Te entrego todo.

Ahora, cada momento está dedicado a sanar y a despertar del ilusorio sentido de separación de Dios que una vez cree en error.

¿De cuantas maneras has buscado al Amor? ¿Puedes contar las maneras? ¿Te atreverías a contar cada piedrita de arena en las playas de tu planeta? Cada y toda alma ha tratado de buscar al Amor de esas tantas maneras — si no más. Lo has buscado en un millón de formas en las cuales ya sabías que no lo podías encontrar. Todo porque querías perpetuar el intento insensato de tratar de separarte de Dios. Y eso es tan fútil como un rayo del sol tratando de separarse a sí mismo del sol.

En Verdad, amados amigos, hay sólo una pregunta que necesitas responder: ¿Qué estoy eligiendo en este momento?

¿A que le he dado el dominio sobre mi vida? ¿Qué percepción, qué pensamiento, qué sentimiento? El sentimiento simplemente fluye desde el pensamiento o percepción que hayas elegido. ¿Qué comportamiento, qué acción estoy eligiendo en este momento y expresa ello la realidad de mi ser? ¿Estoy ocupado extendiendo amor, o me estoy ocupando a mi mismo con miedo tratando de aferrarme a lo que pienso que puede darme amor de forma que no lo pierda?

Mira bien, entonces, a tus padres, tus hermanos, tus parejas, y tus amigos. Ninguno de ellos — ninguno de ellos — sostiene el poder de traerte amor. Entonces, ¿Qué estás tratando de obtener de ellos? ¿Por qué has insistido siempre en que otro debe estar conforme con lo que crees necesitar? Es fútil — cien por ciento, absolutamente, positivamente inútil — buscar amor en relaciones con cualquier cosa o cualquier persona.

Es, sin embargo, muy apropiado extender el Amor en cada relación, con todos y todo. Pero la extensión de ese Amor requiere que hayas despertado a la verdad de que la única relación que verdaderamente tiene valor es la relación entre tú como alma y Dios como tu Creador.

Imagina un bombillo de luz en uno de tus accesorios, que observa desde sus pequeños filamentos y dice, “Bueno, espero que la persona que acaba de entrar por la puerta sea la correcta. Si yo pudiera alcanzarla y apoderarme de ella, tal vez mi propia luz se encendería.”

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¿No es mucho más fácil simplemente tomar el cable y enchufarlo en el cajetín correcto? ¿Cuántas veces vas a insistir en tratar de enchufar el cable en el cajetín equivocado? “Bueno, ese no funcionó. Trataré este cuerpo; trataré esta persona. Trataré esta carrera. No obteniendo mucha más corriente de ello tampoco.” Y luego te molestas porque eso no te está dando suficiente corriente, o ello te dio suficiente corriente ayer, pero no hoy, por tanto eso debe ser su culpa.

Hay un diminuto cajetín dentro del cual puedes enchufar tu cable. Es el único que encaja y es el único cajetín cableado para traerte el fluir y las aguas vivientes de la gracia. Ese cajetín habita sólo dentro de tu corazón. No del corazón físico, si no aquel que es simbolizado por el corazón físico: el centro de tu propio ser. Pero ¿Cuántas veces en cada uno de tus días chequeas a ver si el cable sigue enchufado todavía? Cuantas veces te recuerdas de preguntarte:

¿Es mi compromiso al Amor o es mi compromiso al miedo?

Temer es el acto de desconectar tu cable del único enchufe que realmente puede satisfacerte, y correr tratando de enchufarlo en algún otro cuerpo o en alguna otra cosa. Te pediría que consideraras esta sola pregunta, mientras observas sobre la totalidad de tu experiencia: ¿Ha funcionado alguna vez? ¿Puede funcionar alguna vez?

Imagina tratar de sostener el agua que corre por la palma de tu mano apretando tus dedos. ¿Cuánto te queda? ¿No se va a través de tus dedos, no importa cuánto te esfuerces? Ella encuentra los pequeños huecos y fluye. Abres tus manos y no queda suficiente para mojarte la lengua.

Sin embargo, cada vez que has mirado a otro — bien sea un padre o hermano o amigo o pareja o profesor o cualquier persona u objeto físico — y has tratado de enchufarte en ese cajetín para obtener la corriente que crees necesitar, eso es justamente lo que estás haciendo. Y literalmente terminas exprimiendo la vida de la relación misma.

Cuando buscas primero el Reino y conectas tu cable dentro del cajetín de tu corazón, cuando recuerdas que tu Padre y tú son uno, que sólo el Amor es real, y nada más importa, recordarás que la tentación de buscar Amor fuera de tu Ser no es nada más que el eco de un viejo hábito. Y ese hábito no puede vivir a menos que tú lo alimentes.

Por lo tanto, alimenta el único hábito que importa: el hábito de recordar que la Verdad es verdad siempre, sin importar lo que esté pasando ante tus ojos físicos y ante tu mente. En todos los ir y venir, en todos los nacimientos y muertes, en todos los surgimientos y desvanecimientos de universo tras universo tras universo, en medio de un pinchazo de caucho o de una repentina tormenta de lluvia, nada — nada — sostiene valor excepto tu relación con tu Creador.

Cuando has experimentado en tu relación con alguien o algo un momento de dicha, un momento de una paz que sobrepasa cualquier entendimiento, un momento de plenitud tan dulce y sublime que ninguna palabra pudiera tocarlo, mucho menos expresarlo, lo que has

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experimentado es sólo el flujo del Amor de Dios a través de ti. Esa persona o cosa no lo causo. Fue causado porque, por sólo un momento, te saliste de tu drama, te saliste de tu sueño, y permitiste que la Verdad fuese vivida.

Luego, por supuesto, te engañaste a ti mismo en creer, “¡Dios, eso fue tan dulce! Eso fue la mejor cosa que he probado. Eso debe haber venido de ti. ¡Ven acá! ¡Te necesito!” Si alguna vez crees necesitar algo o a alguien, ten por seguro que, en ese momento estás viviendo en ilusión.

TODO LO QUE NECESITAS ES AMOR

Todo lo que necesitas es Amor. El Amor realiza todas las cosas. El Amor abraza todas las cosas. El Amor sana todas las cosas. El Amor transforma todas las cosas. Por lo tanto, recuerda bien: tú, y sólo tú, puedes volverse la causa de tu realización, tu paz, y tu finalización del tiempo. Esto requiere que no hagas nada excepto recordar establecer la conexión con tu Creador.

¿No es cierto que lo que más deseas es Amor? ¿No es cierto que esperas que cada relación — no importa cuán corta, no importa su forma — que cada viaje, que cada compromiso te permitirá la experiencia de paz? ¿No es cierto qué, tú quién se encontró a sí mismo en y como un cuerpo temporalmente en el tiempo, no es cierto que las más grandes experiencias que has conocido han sido aquellas que parecen inundar las células mismas del cuerpo con Amor, con una felicidad sublime y con paz? Acepta esta verdad, que lo que deseas más allá de todas las cosas es la experiencia viva del Amor.

Entonces recuerda esto:

Nada que hagas puede traer Amor a ti.

Nada que hagas puede mantener el Amor para ti mismo en la forma de tu elección. Nada que hagas — nada que hagas — puede hacer que el Amor aparezca en la forma de tu

insistencia.

Libera el drama, libera el sueño, y elige recordar la verdad que es verdad siempre. Retorna al Reino interior, inclusive antes de cada aliento. Recuérdate a ti mismo y dile a tu Creador:

Quiero sólo aquello que es verdad siempre. El Amor es lo que deseo. El Amor es lo que eres.

El Amor es lo que recibo. El Amor es quién soy. Mi Padre y yo somos uno.

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Aquí y solo aquí puedes descubrir lo que buscas. Luego, te vuelves libre para caminar esta Tierra, de estar en el mundo, pero para nada de él, y aun cuando tus amigos te observen y todavía vean a un hombre o a una mujer quien parece actuar casi como ellos, aun cuando ellos no lo vean, Cristo mora con ellos. Algo en ellos los mantiene atraídos a ti. No están seguros de lo que es. ¿Es la forma de tu cuerpo o el brillo de tus ojos? No son estas cosas. Ellos sienten la cualidad del Amor.

¿Puedes imaginar caminar sobre esta Tierra y sin importar donde estés, sintiéndote como si cada fragmento de nube, cada brizna de hierba y todas las cosas buenas bajo el Cielo y la

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