Chapter 7: General discussion
7.4. Concluding remarks
Las transformaciones traídas por la modernidad generaron riesgos antes desconocidos por la humanidad. Estos riesgos según Giddens se derivaron sobre todo del domino de la naturaleza y la elaboración refleja de la historia. La intervención tecnológica en la naturaleza ha contribuido a estabilizar ciertos factores antes irregulares o impredecibles y que en la conducta humana. A consecuencia de ello muchos aspectos de la vida social se han hecho más seguros. Giddens menciona los siguientes:
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Cuidados de salud: mejora del tratamiento quirúrgico, mejora en cuidados pre y post natales, mejora en el tratamiento de enfermedades (cáncer, oclusión arterial)
Prevención y erradicación de enfermedades: preparación higiénica de alimentos, aplicación de principios científicos en la nutrición, aplicación de principios de higiene personal, erradicación de las principales enfermedades parasitarias.
Control sanitario y mejora en alimentos: leche pausterizada, refrigeración
Control condiciones climáticas: Calefacción central
Control de condiciones ambientales: control de plagas
Mejora de servicios para atención de población vulnerable: cuidados para bebés, niños y ancianos.
Control y mejora en ambiente laboral: ampliación de la seguridad en el trabajo
Control y mejora en medios de transporte: ampliación de seguridad en medios de transporte.
Creación de servicios: alcantarillado, saneamiento de aguas residuales, agua potable, electricidad, gas y combustibles sólidos.
A pesar de estas conquistas de la modernidad, la sociedad se ve aún intervenida en cierta medida por el factor destino, característico de las sociedades tradicionales.
El mundo no se considera un torbellino de acontecimientos sin rumbo donde los únicos agentes del orden serían las leyes naturales y los seres humanos, sino como algo intrínsecamente configurado que relaciona la vida humana con los sucesos cósmicos” 60
La concepción de destino en las sociedades tradicionales según Giddens, implican una característica esotérica de los sucesos cotidianos, en donde el futuro no podía ser controlado y existía una aceptación a los acontecimientos que se presentaran de manera arbitraria. Sin embargo esta no es la concepción sobre la cual la modernidad ha erigido nuevos conceptos y prácticas sociales. La idea del destino en la sociedad moderna se relaciona más bien al carácter abierto de los acontecimientos futuros, es decir, a la comprensión de la existencia de un futuro incierto que puede estar marcado por ciertos riesgos. Este carácter abierto, expresa según Giddens, “la maleabilidad del mundo social
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y la capacidad de los seres humanos para dar forma a las condiciones físicas de nuestra existencia61.
La forma en que los individuos enfrentan estas condiciones físicas es a través de lo que Giddens denomina momentos decisivos. Los momentos decisivos son aquellos en que los individuos precisan tomar decisiones que serán determinantes para sus ambiciones y vida futura, y tienen una especial relación con el riesgo. Esta relación se evidencia en muchas circunstancias de la vida cotidiana donde los individuos se ven constantemente empujados a tomar ciertas decisiones que implicarán riesgos de diferente magnitud. Dichos riesgos son generalmente evaluados en función de la “colonización del futuro” 62de la que habla Giddens. Esta colonización del futuro, según el sociólogo, se debió en primera instancia, a la necesidad de reducir los riesgos que implicaba la vida en un mundo sin ninguna protección frente a las inclemencias de la naturaleza y en segunda instancia, a la necesidad de incrementar al máximo las herramientas, conocimientos y acciones que permitan al individuo reducir potencialmente dichas inclemencias y evidenciar los nuevos riesgos generados por ellas mismas.
Estos riesgos forman parte de la cara oscura de la modernidad y seguirán existiendo, ellos u otros factores de riesgo comparables, mientras perdure la modernidad (mientras continúe la rapidez del cambio social y tecnológico con su secuela de consecuencias no previstas) 63
Si bien es cierto que la tecnología moderna y el conocimiento especializado han facilitado el control del medio natural, la nueva naturaleza o la naturaleza socializada de la que habla Giddens, es de menos fiar que aquella sobre la cual no había intervención humana, puesto que los individuos no pueden predecir su comportamiento. El calentamiento global es un ejemplo de ello, y al respecto sostiene:
Nadie puede decir con seguridad que no sucede nada. Los peligros que supone el calentamiento global son riesgos de consecuencias graves que nos afectan de manera colectiva pero prácticamente imposibles de evaluar con precisión. 64
61 GIDDENS, Op cit. Pág.144 62 Ibíd. Pág.147 63 Ibíd. Pág.157 64 Ibíd. Pág.175
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Estos riesgos de consecuencias aún más graves implican según Giddens, “la interdependencia mayor, la existencia de sistemas mundialmente interdependientes, significará una vulnerabilidad mayor cuando se produzcan catástrofes que afecten a la totalidad de los mismos”65.
Por lo tanto, los riesgos señalan no solo la permanente posibilidad de catástrofes en el mundo material, sino también en el individuo que se enfrenta a sufrir daños físicos y sicológicos en sus actividades cotidianas, incluso en aquellas más simples o que no supongan ninguna clase de riesgo. Solo con gran esfuerzo el individuo consigue comodidad en las circunstancias rutinarias de la vida y ésta es posible únicamente por la coraza protectora o “…un manto de confianza que posibilita el mantenimiento de un Umwelt viable”66. El Umwelt en condiciones de modernidad para Giddens, es un término que expresa la conciencia de los individuos sobre los riesgos y consecuencias graves a los que nadie puede eludir en un mundo de normalidad cambiante.
Este es el escenario social que describe Giddens, en el que el individuo mientras más consciente sea de que su práctica habitual, podrá configurar resultados futuros y construir reflejamente su identidad del yo.
1.4.4 Consecuencias y necesidades psicológicas en la modernidad para el proceso