Si enmarcamos la expedición de Alejandro Magno dentro de un mapa geográfico actual, esta discurrió a lo largo de Asia Menor, Siria, Egipto, Mesopotamia y por gran parte de los territorios que hoy englobaríamos dentro de lo que conocemos como Oriente Medio. Tradicionalmente se considera como punto de partida la ciudad de Pela (Macedonia), ubica en el paralelo 40º norte, meridiano 20º este. Los límites geográficos que la campaña macedónica alcanzó fueron: en oriente, el río Hífasis (paralelo 32º, meridiano 78º); por el norte, el río Danubio y por el sur la desembocadura del río Indo. Durante todos los años que duró la campaña se supone que Alejandro y su ejército llegaron a recorrer unos 20.000 kilómetros, que según Antonio Guzmán se repartirían de la siguiente manera:147
ITINERARIO DISTANCIA EN KM.
Pela → Gordio 1.200 km.
Gordio → Iso → Tiro 1.000 km.
Tiro → Siwah → Tiro 1.500 km.
Tiro → Tápsaco → Gaugamela 1.500 km.
Gaugamela → Babilonia → Susa 1.000 km.
Susa → Persépolis → Ecbatana 1.400 km.
Ecbatana → Frada 2.500 km.
Frada → Drápsaco 1.500 km.
Drápsaco → Samarcanda → Alejandría Escate 1.200 km.
Alejandría Escate → Aornos → Taxila 1.700 km.
Taxila → Hífasis 500 km.
Hífasis → Acesines → Indo → Pátala 1.300 km.
Pátala → Pura → Persépolis 2.000 km.
Persépolis → Babilonia 1.000 km.
El espacio geográfico recorrido por Alejandro y sus hombres estaba compuesto por territorios muy diferentes y si hubiera que poner una serie de barreras geográficas como fronteras, estas serían: por el oeste, el mar Mediterráneo y Egipto; en el norte, la línea imaginaria formada por el Cáucaso, el mar Caspio y los cauces medios de los ríos Oxus (actual Amu Daria) y Jaxartes (actual Sir Daria)148; por el este el río Hífasis, en la India; y finalmente por el sur el litoral del mar arábigo, el golfo pérsico y Arabia. Además, el territorio interior estaba compuesto por múltiples terrenos diferentes (llanuras fértiles del Tigris y el Eúfrates, la meseta irania, etc.) y multitud de obstáculos como grandes ríos, montañas (montes Zagros, Tauro, Hindo-kush, Parapamiso, etc.) y desiertos (como el de Gedrosia).
Como ya hemos podido observar a través de los conocimientos que se tenían a partir de las narraciones escritas por los viajeros que en época anterior a Alejandro habían recorrido las principales rutas de Oriente Próximo y habían llegado incluso a adentrarse en el interior de Asia, llegando hasta la India, los territorios concernientes al Asia Menor, Siria, Egipto o la zona de Mesopotamia eran lugares más o menos familiares para la perspectiva griega de mediados del siglo IV a.C. Ya desde el II milenio a.C. existía una red viaria establecida de época paleobabilónica por todo el Próximo Oriente antiguo cuyo recorrido dependía del reparto de la población entre los núcleos de mayor densidad de población de la zona. Lo normal era que las zonas habitadas por grupos sedentarios se encontraran conectadas por medio de verdaderas rutas terrestres, mientras que las regiones bajo control de grupos de carácter nómada se hallasen unidas por pistas provistas en distinta medida de pozos de agua naturales o
148 Ambos ríos confluyen sus aguas en el mar de Aral.
Figura 13. Mapa físico de la campaña de Alejandro Magno (Hermitage Amsterdam, 2010: 18, fig. 16-17)
artificiales.149 El poder estatal controlaba esas rutas principales mediante puestos de vigilancia que informaban regularmente a la administración central del flujo de personas y mercancías que discurrían por ellas, además de intentar también enviar noticias acerca de lo que sucedían en la estepa o en el desierto150. En esta zona de Oriente Medio, el eje del Éufrates servía de vía de comunicación tanto terrestre como fluvial, utilizando el río para el camino descendente y empleando el camino terrestre, en especial la margen derecha, para remontarlo. Se sabe que en época de Alejandro, el Tigris y el Éufrates estaban enlazados por medio de diversos canales. Además, existían otras rutas fluviales importantes que tenían como eje principal los ríos Habur y Balih.
Si nos adentramos en el lado oriental de los montes Zagros, los conocimientos que Alejandro pudiera tener sobre aquellos territorios se reducen. Es muy probable que hubiese una serie de ejes de comunicación principales como fueron: la ruta de la India, prolongada hasta el Mediterráneo por vía marítima; la ruta hacia el mar Caspio y el mar Negro, y la ruta que unía el Asía más oriental (la actual China) con la meseta del Irán y Siria. Estas grandes rutas eran, en época de Alejandro pistas en medio de una suerte de océano infinito en el que se sucedían los obstáculos, desiertos y relieves agrestes, a lo que se unía la tremenda inseguridad de transitar por ellos debido a las tribus nómadas de las montañas y a los bandidos que acechaban en la linde de los caminos. En concreto, sabemos que en tiempos de los aqueménidas existían varias rutas principales utilizadas por las caravanas de comerciantes y viajeros.151 Entre ellas, se atribuía una especial importancia a la carretera que, cruzando los montes Zagros, enlazaba con Babilonia y Ecbatana, para posteriormente dirigirse hasta Bactria y la frontera de la India. Irán, por su parte, estaba conectado con el valle del Indo a través de una carretera que cruzaba el territorio de Makran, a lo largo de la costa del golfo pérsico.
A modo de pequeño inciso, en la ciudad de Begram (a unos 60 km. de la actual Kabul), la cual se corresponde con una de las Alejandrías fundadas por nuestro protagonista, Alejandría del Cáucaso, de la que más tarde hablaremos, se encontró un famoso hallazgo, el conocido como “tesoro de Begram”. Este descubrimiento de piezas de gran valor en Begram, situada en la encrucijada de estas tres grandes vías expuestas anteriormente, puede ser un testimonio de la importancia logística, comercial y administrativa de estos asentamientos estratégicos y de la importancia de estas principales rutas terrestres.
149 Vita, 2010: 66.
150 El tipo de personas que solían discurrir por estos caminos en el antiguo Oriente eran en su mayoría
comerciantes, soldados y mensajeros. Estos caminos, sin embargo, también acogían a otro tipo de personajes como podían ser los trabajadores itinerantes, que ofrecían sus servicios allá donde iban, o aquellos que se encontraban al margen de la sociedad, es decir, fugitivos, ladrones y malhechores. Vita, 2010: 73.
151 Un aspecto adicional en el desarrollo de los vínculos comerciales fueron las diferentes condiciones
naturales y climáticas que se daban en los diferentes países que componían el imperio persa aqueménida. Dandamayev, 1996: 55.