En relación al presente trabajo de investigación consideraremos las letras de las canciones como discursos sociales surgidos de una práctica social específica y, como tales, portadores de representaciones sociales, es decir las consideraremos como productos de naturaleza simbólica, elaborados por una comunidad.
Al mismo tiempo, dichas representaciones se conforman como
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comunicación entre los miembros de una comunidad que a modo de código semiótico, les permite denominar, clasificar y explicar aspectos del mundo, su historia individual y su historia grupal.Además consideramos que son el resultado del conocimiento proveniente del sentido común, de conocimientos “anónimos” producidos en forma espontánea por los miembros del grupo, basados en tradiciones compartidas y enriquecidos por niveles de observación y experiencia y sancionados por las prácticas. Es decir, conocimientos que se han formado sobre la base de una
información seleccionada y organizada de acuerdo con esquemas valorativos que
posibilita a los actores sociales ordenar su captación del mundo (natural, social) y poder realizar inferencias (atribuir causas a efectos y hacer previsiones).
Roger Chartier al referirse a la lectura en voz alta señala que, “al reunir a los sujetos alrededor de un libro [se] crea un lazo social” (Roger Chartier 2002, p. 122). De la misma manera consideramos que toda escucha de una audiencia, ya sea de una grabación o de la actuación en vivo en un recital, esto es, en un
discurso público, reúne a los sujetos alrededor de esos textos-discursos y crea un
lazo social. Además es factible señalar que este tipo de escucha no es azarosa, sino elegida, ya que no llegó a esa audiencia por los medios masivos de comunicación, sino a través del boca-en-boca, desde el momento en que, los jóvenes, tuvieron conocimiento de la existencia de la banda y hasta el último de sus recitales, la noche de la tragedia de Cromañón. (Después de este hecho, los medios de comunicación masiva dieron gran difusión a la producción del grupo musical).
Siguiendo los lineamientos teóricos planteados consideramos a esta comunidad (grupo Callejeros y su audiencia) como un grupo reflexivo, es decir, un grupo que es definido por sus miembros y en el que éstos conocen su afiliación y tienen criterios para decidir que otras personas también pertenecen al grupo; un grupo que elabora en sus prácticas diarias, las reglas, justificaciones, las razones de sus creencias y los comportamientos que son pertinentes para el grupo; características, éstas, que son constituyentes de su identidad social.
Tomando los conceptos de R. Chartier acerca de que “(…) las obras y los objetos producen un campo social de recepción más de lo que son producidos por divisiones cristalizadas y previas” (R. Chartier, 2002, p. 108), consideramos que
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esta identidad social no se refiere a clases sociales, sino a comunidades quecomparten prácticas sociales, creencias y comportamientos.
Las letras de las canciones son portadoras de representaciones sociales, en primer lugar, de un grupo de jóvenes (los sujetos discursivos, el grupo “Callejeros”) y además, de una comunidad o colectivo (su audiencia).
¿Quiénes constituyen una audiencia?
Telias, refiriéndose a las “bandas” (nombre que se dan a sí mismos los aficionados al rock), dice:
(…) bajo esta denominación se agrupan todos los integrantes del público que tienen una característica principal: seguir al grupo musical a donde toque.” “(…) se reconoce como tal, conoce su distinción de las demás, su pertenencia a algún grupo más grande, su fidelidad a un grupo de rock, sus afinidades o ideales. (Telias, 1998, p. 9)
Entonces, cuando hablamos de audiencia, nos estamos refiriendo a grupos de jóvenes pertenecientes a diferentes barrios, que conviven diariamente o no, otros que provienen de distintas zonas o regiones del país, que pueden llevar vidas diferentes, desempeñando actividades formales diversas pero que, escuchan, en sus lugares de origen, la música de un mismo grupo musical. Cuando toman conocimiento de un recital en vivo, sin que exista alguien que los convoque explícitamente, se organizan contratando micros, o en vehículos particulares o en medios públicos de transporte y viajan para estar presentes en el recital. En esos encuentros crean nuevos lazos, entablan otras relaciones, algunas perduran, otras no; no siempre son los mismos ni en la misma cantidad. En el recital cantan, bailan, comparten la emoción, la fidelidad, las afinidades y los ideales. Cuando el recital concluye, cada grupo vuelve a su lugar de origen y allí vuelve a compartir la experiencia vivida con otros.
Como vemos por lo expuesto, las características de la audiencia, y desde un punto de vista sociológico, se corresponden con las de pequeños grupos reflexivos que, ante un recital, conforman un grupo mucho mayor.
Recurriendo a los conceptos de los distintos autores, que planteáramos en el apartado c) de la introducción, y que consideran que ciertas ‘nuevas formas’ de grupalidad de los jóvenes dan cuenta de nuevos lazos de sociabilidad, de
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nuevas formas de estar juntos como proceso reactivo a la masificación, y por lo tanto, que surgen, como reacción y compensación ante la fragilidad de la cohesión social, como un espacio de producción y reconstrucción de identidades, de construcción de lo simbólico, siendo su principal argamasa, la emoción vivida en común, podemos inferir que ser seguidores de un grupo musical, es decir, constituir su audiencia, constituye una de estas ‘nuevas formas de grupalidad’.
Pero además, y como hemos señalado en página 20 de este trabajo, si es el grupo quien da origen a un fondo común de conocimientos, sentido común y justificaciones, los conduce “a situarse en un espacio discursivo común” (Wagner y Elejbarrieta, en F. Morales, 1994) y además “les proporciona un código
semiótico y les marca las posturas que se pueden adoptar respecto de él” (Duveen
y Lloyd , en Castorina 2003; el destacado es nuestro), podemos también inferir que el grupo musical y su audiencia constituyen una “comunidad discursiva”.
Según Charaudeau & Maingueneau (2005) la noción de “comunidad discursiva” incluye las de “comunidad de comunicación” y “comunidad semiológica”. Para los autores, la característica de estas comunidades está marcada por:
-“(…) el reconocimiento de los dispositivos y contratos de comunicación por parte de sus miembros” (Charaudeau & Maingueneau, 2005, p.102); este reconocimiento permite comprender la razón por la que un mismo discurso es aceptado por una comunidad y rechazado por otra;
-“(…) los saberes y creencias en los que sus miembros se reconocen y de los que dan fe los discursos circulantes en el grupo social” (Charaudeau & Maingueneau, 2005, p.102); así la comunidad es portadora de juicios y por lo tanto formadora de opiniones; y
-“(…) maneras de decir más o menos rutinarias y que constituyen “saber-decir”, “estilos” en los cuales se reconocen los miembros de la comunidad” Charaudeau & Maingueneau, 2005, p.103); así la comunidad es portadora de juicios de orden estético, ético y pragmático referidos a la manera de hablar.
El grupo Callejeros y gran parte de su audiencia parecen compartir prácticas, creencias y comportamientos (entre ellos la ‘manera de decir’) en la medida en que habiéndolos escuchado, se han convertido en “su público”.
Hemos señalado que dentro de los múltiples aspectos de la realidad externa, los que son factibles de constituirse en representaciones sociales son los
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“objetos socialmente significativos” (con el término ‘objeto’ nos estamos refiriendo a objetos, personas, situaciones, otros discursos, etc.). Uno de nuestros objetivos ha sido identificar cuáles son esos objetos socialmente significativos para este grupo de jóvenes, teniendo en cuenta que la veracidad y racionalidad del conocimiento representado dependerá no de los atributos inherentes a esos objetos, sino de la “evidencia disponible” para este grupo, y que ésta es unconsenso social de tipo funcional y no numérico.
Hemos señalado que las representaciones sociales se producen, se recrean y se modifican en el curso de las prácticas sociales, interacciones e intercambios comunicativos; y también, que las representaciones sociales pueden ser creadas por los actores sociales en los procesos de conversación y en los medios de comunicación masiva, es decir que el discurso que elabora las representaciones sociales debe ser un discurso público que se extienda potencialmente a todos los miembros del grupo, comprometiéndolos a ser productores, intérpretes o consumidores. Los recitales o la escucha de un CD del
grupo “Callejeros” constituyen prácticas sociales mediante las cuales se manifiesta un discurso público que ha comprometido a quien lo escucha a ser
productor, intérprete y/o consumidor de ese discurso: existen palabras y frases de las canciones que son dichas, escritas en grafittis y banderas, tatuadas en los cuerpos o utilizadas para interpretar algún hecho social y aún individual, de modo que se han infiltrado en el habla cotidiana de la sociedad.