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Conclusion

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La gobernanza del agua puede ser un mecanismo de funcionamiento institucional o puede ser parte de los procesos de democratización de la sociedad y de las mismas instituciones públicas, ésta debe ser construida y profundizada por los diferentes actores y podría caracterizarse por:

a) La planificación hídrica para el Buen Vivir urbano y rural debe partir de una metodología consensuada de elaboración, con la que se identifiquen los talentos humanos institucionales y del liderazgo de la sociedad civil. Las Guías oficiales deben aportar con los parámetros mínimos de la planificación a fin de no caotizar el sistema de asignación de recursos y de correspondencia de las decisiones con los objetivos de la Planificación para el Buen Vivir Nacional. Esta metodología deberá precisar cómo se actualizará el inventario integral de los recursos hídricos para establecer la oferta hídrica en las cuencas, microcuencas y en los acuíferos, la situación de los conflictos la relación con otros sectores y los usos determinados desde la demanda actual. La construcción de las propuestas debe recogerse desde la ciudadanía y procesarse en comités o comisiones mixtas institucionales-comunitarias.

b) El sistema de participación ciudadana, para que no esté subordinado a la voluntad de las autoridades de turno y a viejos cacicazgos, requiere de estrategias de elección y designación sobre la base de capacidades, principios, acuerdos entre los grupos de interés. No es raro ver comités ciudadanos con todos, o la gran mayoría de integrantes,

pertenecientes al sector político al que pertenece la autoridad de la institución, así supuestamente se logra mayor gobernabilidad.

c) La capacidad de tomar decisiones de manera participativa sobre asuntos públicos en esta época que cambia, entra en un espacio en disputa. Desde el lado normativo general esto no es un problema, la Constitución reconoce el rol de las instituciones del Estado sobre temas estratégicos, servicios, gestión y control, sin embargo también reconoce el derecho de la ciudadanía, como personas o colectivos, a tener una participación protagónica en la toma de las decisiones sobre asuntos y políticas de interés público. Al tratar de mejorar la relación entre instituciones y organizaciones vinculadas a la gestión de los recursos hídricos, debe ejercitarse el principio de corresponsabilidad, partiendo desde las pequeñas microcuencas hasta territorios mayores.

Cuando se dice que dos personas se han puesto de acuerdo en todo, significa que una de ellas tomó la decisión por la otra. Anónimo d) La gobernanza en un territorio debe incluir un acercamiento entre el sistema de partidos políticos con el sistema de participación ciudadana. La insistencia de que son procesos que deben caminar separados, no hace otra cosa que fortalecer la in – gobernanza y reiterar en el llamado clientelismo electoral en el que aparecen los “dueños” de las instituciones públicas dadores de beneficios coyunturales, es cuando la ciudadanía acude a eventos con una clara connotación político electoral.

e) La permanente rotación de líderes en los procesos participativos debe ser parte de los procesos de diálogo y relación con las organizaciones de la sociedad civil local. Si bien son talentos humanos líderes de espacios socio-organizativos territoriales o de juntas de agua o riego, según la lógica institucional deberían ser permanentes y constantes, mientras que las experiencias demuestran las llamadas deserciones. La interpretación a este fenómeno suele indicar que obedece a la priorización que los líderes o lideresas dan a procurarse de ingresos o medios de vida para sus familias. f) Los Consejos de Agua en las unidades hídricas u otras modalidades como los

únicamente ser consultados, sobre temas como las políticas hídricas locales y nacionales, el presupuesto y la priorización de proyectos, la redistribución y profundización del acceso universal al agua potable y al agua para riego que garantice la soberanía alimentaria. Por tanto, no se trata de generar procesos de elección de representantes de la sociedad civil vinculados al agua que simplemente sean capacitados para luego participar en eventos de socialización de políticas ya decididas, tanto para el territorio nacional, las demarcaciones hidrográficas o para los espacios de cuenca o microcuenca.

g) La Gobernanza Democrática del Agua puede ser efectiva si los problemas estructurales persistentes en el territorio o en la política pública persisten, como por ejemplo el acaparamiento del agua y de la tierra por despojo, anterior o actual. La situación de justicia hídrica debe ser enfrentada y buscar las mediaciones y soluciones desde las instituciones y desde las organizaciones.

h) Limitar el dominio sobre ecosistemas frágiles y estratégicos para el agua como los páramos, humedales, bosques de neblina debe corresponder a un análisis no solo técnico, sino, y sobre todo de tipo social y cultural.

Los pueblos andinos entendemos que el cerro urku–, llama al agua yaku– y se une, amorosamente, con ella en las alturas. No la “captura” sino que habla con ella y se une con ella, porque todos los elementos de la madre tierra –Allpamama tienen vida y se unen para rehacer la vida. De esta unión surge la maravilla de las flores –sisakuna, el pajonal –uksha allpa, la chuquiragua, los conejos – kunukuna–, los lobos –atukkuna, las perdices de páramo –yutukuna –, las personas –runakuna –, en fin, surge la vida –kawsay–. (Ruiz, 2009, pág. 23) i) Si bien el interés colectivo debe primar por sobre los intereses individuales, no debe

generarse procesos de exclusión y discriminación a las minorías, como el caso de empresarios que demandan y tienen acaparadas concesiones o caudales de agua importantes.

j) Decidir realmente sobre presupuestos “completos” en el territorio en temas de agua. Los GAD cuentan con presupuestos relativamente escasos relacionados con agua tanto los GAD Provinciales para riego como los Cantonales para agua potable y saneamiento, mientras el Gobierno Central toma decisiones sobre mega presupuestos

para megaproyectos emblemáticos. La ciudadanía participa en el espacio de mínima escala cuando debería participar en la decisión global de los presupuestos públicos que se disponen o se pueden asignar para el territorio.

De cada reunión en los territorios, de los talleres para el presupuesto participativo en las unidades territoriales, sale un grupo de veeduría, aunque no legalmente, pero su función es velar lo que sale de su territorio, se haya tomado en cuenta para el Plan y puedan hacer el seguimiento de los proyectos que dijo la ciudadanía. La idea es que este grupo trabaje con el equipo técnico del gobierno provincial y luego hacerles legales dentro del sistema de participación ciudadana del gobierno provincial. …. Ellos van a ser parte de la Asamblea general donde se defina las prioridades del presupuesto. (Entrevista a Ximena Reyes, GAD P de Cotopaxi, 2013)

k) La Gobernanza Democrática del Agua debe acotar sobre procesos acelerados de deterioro de ecosistemas claves para la provisión de agua para distintos usos.

l) La Gobernanza, en términos de construcción de democracia, debe buscar un diálogo entre la representación política, que luego se transforma en representación institucional, con la participación ciudadana, que se expresa el liderazgo legítimamente reconocido por organizaciones y colectivos de la sociedad civil.

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