Paz interna
La guerra civil es uno de los sucesos políticos más temidos y escapados por parte de todas las sociedades. La desesperación, la violencia, el miedo, el odio y todo lo que la guerra conlleva es fatal por donde se lo vea. No sólo la guerra es temida, sino también la finalización de esta en manos de algún bando. El Terror generado por el vencedor sobre el vencido puede ser aún más horrible que el período anterior. Es por ello que en una etapa de violencia interna, cada facción en disputa buscará todos los métodos posibles para resultar victorioso, llegando incluso al fanatismo.
Es por ello que la paz interna es un presupuesto fundamental para la imposición del derecho, para proteger la libertad y crear la justicia. Para lograr esta paz pueden usarse distintas formas:
Paz por medio del terror: A somete a B. A ya no necesita guerrear y B no puede guerrear. A mantiene impotente a B a través de métodos policiales.
Paz en virtud del compromiso: A y B entran en razón y se dan cuenta de que es mejor dejar de lado sus propios fines y mantener la paz
Paz mediante el arbitraje: A y B se someten voluntariamente a la decisión de un tercero.
Paz por medio de la soberanía: Un tercero, C, someta tanto a A como a B y fuerza a ambos, mediante su poderío superior, a renunciar a la victoria y a ejercer tolerancia respecto al otro.
La soberanía del Estado es la condición para la paz interna. Su formación como Estado constitucional democrático permite que la paz se logre a través de la soberanía.
La guerra civil religiosa – El tercer partido – El riesgo
Situémonos a mediados del siglo XVI en Francia, donde los Guise católicos estaban en plena guerra civil contra los estamentos y ciudades hugonotes. Los reyes de Francia vacilaban entre participar de la guerra y buscar la uniformidad católica dentro de su territorio o buscar la tolerancia religiosa. (Aunque después demostraron inclinarse por el primer camino a través de la matanza de miles de hugonotes en toda Francia).
Los hugonotes buscaban seguir resistiendo, buscando ser libres para ejercer su religión. Los católicos querían exterminar los herejes y por lo visto los reyes los iban acompañar. Como salidas existían el exterminio de los protestantes hugonotes o el desmembramiento de Francia en territorios en función de la religión (aunque la 2º opción nunca fue tomada en serio).
Fueron los politiques, juristas e intelectuales franceses, los que buscaron una salida pacífica, una salida política. Consistía en que el ejército real se impusiese sobre los dos ejércitos en lucha para obligarlos a lograr la paz y la tolerancia religiosa. El argumento era simple: no podemos defender el “valor superior”, en este caso la religión, si ni siquiera poder conservar nuestra propia vida.
Uno de estos intelectuales, Bodin, sentó las bases de la soberanía, la cual se expresó por ejemplo en suprimir el derecho de hacer guerras a los señores feudales tradicionales. Fue esta soberanía la que logró la paz religiosa en Francia a fines del siglo XVI.
Pero, ¿Qué pasa si el rey soberano, este tercero en la disputa religiosa, toma partido por alguna facción y aprovecha su poder ilimitado para someter al bando enemigo? Los politiques eran conscientes del riesgo de cargar con tanto poder a una persona, pero claramente preferían una tiranía, antes que otra guerra civil.
De hecho, casi un siglo después, el Estado francés se hizo efectivamente un instrumento del partido católico, persiguiendo, torturando y asesinando a quien no se declare católico. De pasar a ser un tercero en la disputa entre dos facciones violentas, el gobierno de un Estado puede conducir nuevamente a otra guerra civil, producto de la utilización de métodos policiales, de la intolerancia y del Terror.
Kreile desarrolla de manera más profunda la Teoría de la soberanía, distinguiendo la
Soberanía de un Estado como la totalidad de los órganos estatales, de la Soberanía del soberano (siendo ésta última la soberanía de la dictadura. Ciertamente ambas soberanías se
confunden en la época de los politiques, ya que ambas eran lo mismo, sin embargo en Inglaterra si se diferenciaba entre una gobierno absolutista y uno que no lo era.
Además de explicar las características del soberano absoluto (posibilidad de disponer y modificar el derecho, habilitación para violarlo, capacidad de realizar cualquier competencia, irrevocabilidad e inenanejabilidad de su poder e ilimitaciones del mismo Hobbes) analiza las condiciones de legitimidad del poder, tomando en cuenta las limitaciones que los distintos autores asignaron a la soberanía (el Derecho Natural, el Derecho divino, las leyes de sucesión, los tratados, el consentimiento para imponer impuestos, la aceptación por parte de sus gobernados, etc. Bodin). No analiza la legitimidad solamente en función del “gobierno justo”, sino también en función del gobierno eficiente y que puede desarrollarse sin que se le instale una resistencia aguerrida producto del incumplimiento de estas condiciones.
Justamente lo que provocó la caída del absolutismo en Francia fue que su base de legitimidad, no fue instalada correctamente en todos los rincones del territorio en el momento en que fue necesario. Explico: la legitimidad de los reyes se basaba en el derecho y la tradición, en el “viejo derecho” aceptado universalmente. Cuando buscan asentar su poder basándose en la “Teoría de la Soberanía”, los sectores nobles obviamente lo rechazaron, por lo que los reyes debieron acudir a la fuerza (Si el derecho no legitima el poder, el poder sólo puede legitimar el poder).
La base de legitimidad debía ser suplantada paulatinamente a través de un proceso que duraba siglos, hecho que no se dio de manera correcta, generándose un manto de duda y desconfianza sobre la figura del rey, por lo que la monarquía resulta siendo reemplazada por la república.
El caso inglés
La guerra civil inglesa (1642-1649) fue el resultado de querer imponer la doctrina de la soberanía francesa a las condiciones inglesas.
El accionar de los Estuardo (Jacobo I, Carlos I) regido por un principio absolutista, no convocando al parlamento, aumentando los impuestos unilateralmente, deteniendo personas arbitrariamente, chocó fuertemente con las costumbres constitucionalistas de los ingleses, dividiendo al país en dos bandos.
Uno de ellos estaba representado por quienes defendían su libertad, basando la misma en la libertad jurídica, en el apego a la ley; el otro por quienes pensaban (Hobbes como principal referente entre ellos) que el absolutismo del rey podía llevar a un estado de paz similar al de Francia, evitando la guerra civil que estos habían tenido.
Sin embargo hay que entender que son dos realidades diferentes: la teoría de la Soberanía surge en Francia en plena guerra civil por cuestiones religiosas, y permitió lograr la paz y la tolerancia religiosa. En Inglaterra la soberanía absolutista se busca justamente para evitar esa
guerra que ellos creían inevitables (basada en la religión o en alguna disputa social), y sin conduce a una guerra civil REAL debido a la pretensiones reales que molestaban a la población.
Además, en Francia la soberanía sirvió para permitir la tolerancia religiosa. En Inglaterra, en cambio, buscó la uniformidad y la intolerancia religiosa, teniendo en cuenta que los Estuardo eran los Jefes de la Iglesia Anglicana (no era posible encontrar una solución por medio de la soberanía, si o si la solución del conflicto sería a través del sometimiento mediante medios policiales). Los puritanos, opositores al anglicanismo, tenían dos salidas, o someterse o resistir ante un enemigo agresor.
La violación a la Constitución, la persecución religiosa, sumado a la intransigencia de los reyes llevaron a un caos sangriento que terminaría con la ejecución del rey.