El phase sliding de Gallego (2010), un proceso desencadenado por un único rasgo morfológico sujeto a variación translingüística y asociado -ténganse en cuenta las puntualizaciones de arriba- a variación en las fases, permite capturar parte del PSN: la variación en el efecto that-huella -según el cual, a grandes rasgos, un sujeto interrogativo no puede ascender desde una subordinada si se interpone un complementante en la misma-, la supresión del complementante -that-deletion- y la variación en la inversión sujeto-verbo en algunas frases no declarativas.
En 5.8 analizaremos con algo de detalle las repercusiones teóricas de este análisis en relación al modelo macroparamétrico, pero quisiera resaltar ahora que Gallego (2010) es una prueba de cómo la variación lexicosintáctica por la que abogo en este capítulo puede seguir explicando clusters, sobre los que, si estuviéramos interesados, podríamos fundar tipologías.
una lengua pro-drop, el español. La inversión, contra lo que se ha pensado en ocasiones, ocurre tanto si el sintagma-q desplazado es un argumento como si es un adjunto; cuando no se da este fenómeno, se obtienen efectos semánticos:
(83) *[CP C uándo C [TP Maria vino ]]?
Pero, a ver: cuándo Juan ha dicho eso? (Gallego 2010)
Gallego (2010) muestra que la falta de inversión deriva en una suerte de preguntas retóricas donde lo que parece cuestionarse es el valor de verdad de alguna aserción previa -casos en que los uFF del núcleo C se podrían valuar por concordancia a distancia-. Hay, sin embargo, contraejemplos aparentes, donde el sintagma-q desplazado contiene una preposición y no parece obligar a la inversión:
(84) *no te imaginas cuanto tu padre me ha ayudado [vs]
no te imaginas hasta qué punto tu padre me ha ayudado (Gallego 2010)
Así pues, la inversión sujeto-verbo es obligatoria en contextos no declarativos, con las salvedad de que se inserte cierto tipo de preposición o de que haya efectos semánticos.
Gallego (2010) asume que C necesita valuar un rasgo temporal, y que para ello el mecanismo usual es mediante el ascenso de T -del cual considera un caso lo que tradicionalmente ha sido un complementante: que-. Dando por sentado que este requisito del núcleo C es universal, las lenguas mostrarían diferencias respecto de cómo es valuado.
Así, los sujetos del catalán y del inglés, por ejemplo, presentan un comportamiento diferente, en tanto que los de la lengua pro-drop parecen incapaces de valuar el rasgo temporal de C -mediante su rasgo de tiempo/caso nominativo- y los de la lengua no pro-drop, en cambio, sí podrían.
(85) a. I don’t know [CP whati C[T:NOM] [TP Mary[T:NOM] TS says ti ]]
b. No sé [CP quèi C[T:NOM] diuk[T:NOM] [TP la Maria[T:NOM] tk ti ]] c. *No sé [CP quèi C[T:NOM] [TP la Maria[T:NOM] TS diu ti ]] (Gallego 2010)
Ahora, ¿cómo explicamos la variación en la inversión en términos de fases? La solución a estas asimetrías que se propuso en Gallego (2004) era variando las fases: el sujeto de las lenguas pro-
drop quedaba congelado antes de poder ascender a C para cotejar un rasgo temporal, porque T, un
núcleo de fase, lo valuaba antes76. No obstante, la explicación de Gallego (2010) es en términos del 76 Segú la teoría de las islas del punto 5.6 el AE no formaría una cadena A y no quedaría bloqueado; sin embargo, el mismo Gallego (2010) nos da una posible respuesta: el AE podría generarse en Espec-V, de modo que siempre
deslizamiento de fase: en las lenguas pro-drop, la interacción entre C y el rasgo T de los sujetos es imposible dado que el sujeto es transferido tempranamente por ser complemento del núcleo híbrido
v*-Ts; en el inglés, en cambio, cuando C entra en la derivación sólo es transferido el complemento
de v*, SV, de forma que el sujeto sigue disponible para relacionarse con el núcleo C.
(86) [diagrama extraído de Gallego (2010)
Así pues, en las lenguas no pro-drop la falta de inversión se debería a que el AE, portador de un rasgo nominativo equivalente al rasgo temporal de Ts, no queda congelado y puede cumplir el papel que en español realiza el verbo.
Ahora podemos volver sobre el hecho de que las interrogativas en español exigen inversión, pero se da una excepción cuando intervienen preposiciones que, sin embargo, no se produce en inglés:
(87) a. [CP Por quei C [TP C elia llamo a su hermana ti ]]?
b. ?[CP En que medidai C [TP la C onstitucion ha contribuido a esto ti ]]?
c. ?[CP C on cuanto dinero C [TP el Gobierno te ha premiado ti ]]? (Gallego 2010)
Gallego (2010) propone que sean las preposiciones las que se encargan de valuar el rasgo temporal de C: si para escapar de ser congelados en el complemento transferido, los sintagmas-q ascienden al especificador de v*-Ts tras producirse el deslizamiento de fase, y si los SPs contienen un rasgo temporal -pensemos en el Tp del punto anterior-, la preposición es el elemento con valor temporal que se encuentra más próximo a C -domina a T- y debe, de acuerdo con la minimalidad, ser quien ascienda.
(88) [CP C[T] [TP hasta qué punto[T:OBL] [ Juan[T:NOM] v*-TS[T:NOM] me ha ayudado... [v*P tPP [tJuan tv* [VP V IA tPP ]]]] (Gallego 2010)
Gallego (2010) muestra que en inglés, en cambio, se obtiene un escenario muy diferente: aunque los sintagmas-q arrastren una preposición, la frase resulta agramatical si no se inserta un
auxiliar, do -que no es sino el ascenso del núcleo T-
(89) a. [CP In which cityi C *(doesj) [TP Susan Tj work ti ]]? b. [CP For which companyi C *(doj) [TP you Tj work ti ]]?
c. [CP With how many peoplei C *(didj) [TP you Tj go to Boston ti ]]? (Gallego 2010)
Dado que en inglés no se produce phase sliding, los sintagmas-q terminan, al ser transferido el complemento de v*, en una posición jerárquicamente inferior a T. Cuando el núcleo C sondea, se da la circunstancia de que Ts y el AE se encuentran siempre en una posición más cercana C, y, de nuevo en concordancia con el principio de minimalidad, debe ascender uno de ellos -para justificar que la ascensión del verbo por encima del sujeto, se puede echar mano de la equidistancia, que Gallego (2010) tiene también presente-.
Ahora que hemos podido explicar variación respecto de la inversión por medio del phase
sliding -y por cómo ello afecta a los sujetos-, podemos extender el análisis al efecto that-huella y al that-deletion. En cuanto al efecto that-huella, confróntese el siguiente par:
(90) a. Chi credi che parla? (Gallego (2010)) b. *Who do you think that has talked?
En la lengua prodrop el núcleo Ts -realizado como che tras su movimiento de núcleo- se halla más próximo a C que el sujeto posiblemente atrapado para relaciones de tipo A en el complemeto de
v*-T -obtenido por phase sliding-. Ts debe ser, cumpliédose la minimalidad, el OS que ascienda
para valuar el rasgo temporal de C. Por el contrario, el inglés, lengua no prodrop, dispone de un sujeto más cercano a C, en Espec-T, que no ha sido transferido a los sistemas de actuación y que puede ocuparse de la valuación de C.
Respecto de la variación en la that-deletion, compárase:
(90) a. Mary says [CP C[T:NOM] thati[T:NOM] [TP John does TSi[T:NOM] not work]]
b. Mary says [CP Johni[T:NOM] C[T:NOM] [TP ti does TS[T:NOM] not work]]
c. La Maria diu [CP C[T:NOM] quei[T:NOM] [TP en Joan Tsi[T:NOM] no treballa ]]
d. *La Maria diu [CP en Joani[T:NOM] C[T:NOM] [TP ti TS[T:NOM] no treballa]]
(Gallego 2010)
Al igual que ocurría con la inversión sujeto-verbo, de resultas del phase sliding el sujeto del catalán deviene inerte para C, y no así en el caso de la lengua no pro-drop. Así pues, en catalán el
núcleo T debe ascender, mientras que en inglés puede hacerlo el sujeto con valor temporal nomiativo.
Gallego (2010) es mucho más que esto -y una lectura sobre la que quiero volver-, pero en mi intento de ser compendioso no le hago justicia. Con todo, espero que esta haya sido una exposición persuasiva de cómo un único rasgo, sujeto a variación, puede alterar el comportamiento de las fases, cómo esto puede repercutir sobre los OS relacionados a tales dominios -sobre sus posiciones estructurales, su disponibilidad, etc.- y cómo así puede desatarse una cascada de variación.