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La guerra de Corea fue un enfrentamiento “por poder” entre los dos polos de la Guerra Fría, la cual inicia el 25 de junio de 1950 cuando el líder norcoreano Kim Il-sung envía las tropas del ejército norcoreano hacia el sur de la península cruzando el paralelo 38, línea fronteriza que establecía la línea divisoria entre el norte y el sur, llegando a ocupar Seúl capital de Corea del Sur. Dándose así inicio a una guerra que duraría tres años, pero su legado persiste aún hasta el día de hoy. En sí misma la “agresión” perpetrada por Corea del Norte no es un hecho relevante para el orden internacional, sin embargo, sus implicaciones solo pueden

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comprenderse al analizar el entorno en que ésta se produjo y los factores que fueron determinantes para que esta confrontación se configurara como “una guerra

por poderes entre la Unión Soviética y Estados Unidos” (Kim, 2012, p.79).

El primero de los factores a tener en cuenta se remonta a la Guerra Ruso- Japonesa (1904-1905) en la cual el Japón venció a Rusia y logro obtener el control de la base naval de Port Arthur, y en consecuencia, el control del Mar Amarillo. Poco antes de finalizar la guerra, Estados Unidos establece un acuerdo con Japón (acuerdo Taft-Katsura) en el cual“reconoce la influencia Japonesa en Corea y, en contrapartida, Japón la de Estados Unidos en Filipinas” (Kim, 2012, 80). En consecuencia, en 1907, la península coreana se convierte en un protectorado de Japón que se mantuvo por treinta años.

El segundo factor corresponde a la división de la península a partir del Paralelo 38, como consecuencia de la capitulación de Japón el 10 de Agosto de 1945 (que puso fin a la Segunda Guerra Mundial), división que obedeció a las acciones por parte de las dos superpotencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, las cuales, una vez dada la rendición de Japón perpetraron un extremo diferente de la península: las tropas soviéticas llegaron por el norte tres semanas antes de la rendición, mientras las tropas norteamericanas desembarcaron el 8 de septiembre. Por lo cual, la península coreana quedo dividida por una zona administrada militarmente por los soviéticos –el norte- y otra zona administrada por los norteamericanos –el sur-.

La división de la península generó nuevas tensiones entre el norte y el sur que fueron aumentándose luego de las elecciones realizadas en el sur de la península, que obedecían a la resolución 112 (II) aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas del 14 de noviembre de 1947, en la cual se establecía que debían realizarse elecciones democráticas con el fin de resolver las cuestiones de la independencia de Corea. Esta resolución establecía además un tercer factor a tener en cuenta, ya que ésta fue rechazada por la Unión Soviética, propiciando así,

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un aumento de las tensiones en la península una vez se realizaron las elecciones que elegían a Syngman Rhee nuevo presidente, en mayo de 1948, y se declaraba la fundación de la República de Corea (reconocida por la Asamblea General el 12 de diciembre de 1948 al aprobarse la resolución 195 (III).

Ahora bien, estos tres factores deben observarse bajo la dinámica de antagonismo y rivalidad entre la Unión Soviética y Estados Unidos en el marco de la Guerra Fría, que en el escenario de Corea se caracterizaba por un escenario de “tensiones entre ambos lados, distanciado por ideologías, instituciones políticas y

estrategias económicas antagónicas” (García, 2001, p.122).

En consecuencia, Estados Unidos vio la agresión efectuada por el norte, el 25 de junio, hacia el sur como una acción de la Unión Soviética para expandir el comunismo en Asia, y como se señaló anteriormente, el memorando NSC 68 se basaba en la premisa que“una derrota de las instituciones libres en cualquier parte es una derrota en todas partes”ν en consecuencia, al darse la agresión del norte hacia el sur poco menos de un año después de la “pérdida de China” (01 de octubre de 1949), este hecho exaltó las preocupaciones norteamericana y europea respecto a las intenciones soviéticas. Por tanto, la respuesta inmediata de la administración Truman fue incluir a Corea del Sur en el Perímetro defensivo del Pacífico y autorizar el envío de fuerzas navales y aéreas norteamericanas a ayudar a los surcoreanos a contener la penetración de Corea del Sur.

Sobre la postura norteamericana frente al hecho perpetrado por Corea del Norte contra el sur, se destaca la declaración dada por el secretario de Estado

Ashenson, quien consideró el ataque como “un desafío abierto y no disimulado a

nuestro papel, que se acepta internacionalmente, de protectores de Corea del Sur, región de gran importancia para la seguridad del Japón ocupado por los

norteamericanos” Powaski, 1998, p.112). Así mismo, la agresión era vista por la administración Truman, por una parte, como un desafío a la capacidad de la ONU en cuanto ésta venía coordinando las acciones que pondrían fin a la ocupación por

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parte de Estados Unidos y la Unión Soviética a través de elecciones libres; y en segundo lugar, se reforzaba la Teoría del Dominó, ya que se temía que de no darse una reacción de Estados Unidos, los soviéticos se vieran animados a lanzar otro ataque en Europa occidental.

En consecuencia, la participación de Estados Unidos en la Guerra de Corea obedecía a una acción que iba en coherencia con los objetivos norteamericanos de contener el comunismo en el Tercer Mundo –teniendo como base política el Programa del Punto cuatro y la NSC 68-. Los hechos más relevantes del desarrollo de la guerra de Corea se muestran en la línea de tiempo que aparece en la Figura 2.

La división de la península Coreana y un enfrentamiento bélico norte-sur representan el inicio de lo que serían “las décadas de rivalidad política y militar entre

Estados Unidos y la Unión Soviética, que escindió el mundo en bloques ideológicamente opuestos y llegó a su fin con la caída de la Unión Soviética en

1991”. Por primera vez los dos bloques ideológicos del mundo de la posguerra chocaron, y el escenario de la Guerra de Corea se convirtió rápidamente en un frente más caliente de lo que había sido Berlín durante el bloqueo (1948-1949) y la “pérdida de China” (1949). Sin embargo, las implicaciones de la Guerra de Corea fueron más allá de las bajas humanas en el campo de batalla; este conflicto bélico se convirtió en “el principal legado de la Guerra Fría en el noreste de Asia” (Kim, 2012) y se configuró como el escenario previo para medir fuerzas, aclarar intenciones y alcances, pero principalmente para identificar aliados y el dominio de cada centro de poder en el escenario mundial durante las décadas siguientes.

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La división de la península Coreana y un enfrentamiento bélico norte-sur representan el inicio de lo que serían “las décadas de rivalidad política y militar entre

Estados Unidos y la Unión Soviética, que escindió el mundo en bloques ideológicamente opuestos y llegó a su fin con la caída de la Unión Soviética en

1991” (Kim, 2012, p. 79). Por primera vez los dos bloques ideológicos del mundo de la posguerra chocaron, y el escenario de la Guerra de Corea se convirtió rápidamente en un frente más caliente de lo que había sido Berlín durante el bloqueo (1948-1949) y la “pérdida de China” (1949) (Powaski, 1998, 102). Sin embargo, las implicaciones de la Guerra de Corea fueron más allá de las bajas humanas en el campo de batalla; este conflicto bélico se convirtió en “el principal legado de la Guerra Fría en el noreste de Asia” y se configuró como el escenario previo para medir fuerzas, aclarar intenciones y alcances, pero principalmente para identificar aliados y el dominio de cada centro de poder en el escenario mundial durante las décadas siguientes.

Las implicaciones de la Guerra de Corea frente a la posición de Estados Unidos ante la amenaza soviética y frente a la necesidad de desarrollar una capacidad militar capaz de garantizar su supervivencia y la consecución de sus objetivos estratégicos, establecidos en la NSC 68, no se hicieron esperar.

En la Tabla 4 se relacionan las repercusiones más relevantes de la Guerra de Corea tanto en el ámbito regional como en el consecuente desarrollo de la Guerra Fría, en el cual, la Guerra de Corea se enmarca como el preámbulo de la escalada de tensiones. En este contexto, los tres años de la Guerra de Corea tuvieron un impacto directo respecto a la consolidación de la estrategia de seguridad de Estados Unidos frente a la amenaza soviética. Sin embargo, su legado va más allá del período de 1950 a 1953 ya que, como señala Kim (2012), Corea del Norte y Corea del Sur siguen técnicamente en guerra:

“El armisticio de 1953 en Panmunjon permitió un alto al fuego, pero no se firmó un tratado de paz entre los dos países […] Una razón muy sencilla y la más obvia en

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relación con la persistencia del legado de la Guerra Fría en la península se debe a la división de Corea y a la confrontación norte-sur aun en curso, a lo que debe añadirse

aun cuestiones irresueltas entre las dos Coreas” (Kim, 2012, p. 80).

En consecuencia, el mantenimiento en la península del status quo que caracterizó a la Guerra Fría, es decir, (1) el enfrentamiento entre dos sistemas políticos y económicos antagónicos, (2) el empleo del desarrollo de armas de destrucción masiva como instrumento de disuasión28, (3) y la configuración de dos bloques que caracterizó la bipolaridad durante la Guerra Fría y que sigue presente en la región del este de Asia, hacen que el escenario y las lógicas de la Guerra Fría permanezca aun en la península e influyan en el orden geopolítico de la región.

Pero más aún, se configuran como un reto para el poder hegemónico de Estados Unidos en la región, que como evidencian las NSC (Estrategias de Seguridad Nacional), en las últimas dos décadas el conflicto norcoreano y el programa nuclear de Corea del Norte son uno de los principales desafíos y amenazas a sus intereses geoestratégicos en la región del noreste de Asia, teniendo en cuenta que hoy en día ésta es una de las regiones de mayor importancia geoestratégica en el mundo (Clinton, 2011).

Por tanto, se hace necesario analizar las consecuencias y repercusiones que hoy en día tiene el conflicto coreano y el desafío que representa el programa nuclear de Corea del Norte y su posición anti-norteamericana en el marco de la seguridad nacional de Estados Unidos, con el fin de evaluar su estrategia en la región del noreste de Asia para neutralizar la amenaza y/o el riesgo que representa el factor nuclear de Corea del Norte a sus intereses y objetivos.

28 El desarrollo del programa nuclear de Corea del Norte y su consecuente proliferación de armas de destrucción masiva

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Tabla 4. Repercusiones de la Guerra de Corea en el ámbito regional y en el desarrollo de la Guerra Fría. REPERCUSIONES EN LA

PENÍNSULA COREANA REPERCUSIONES EN ASIA REPERCUSIONES EN EUROPA ESTRATEGIA GENERAL DE REPERCUSIONES EN LA ESTADOS UNIDOS

 Cuatro millones de bajas entre los bandos del norte y del sur.

 La sensación de una contienda en tablas que no resolvió el problema de la reunificación

 Corea del Sur firmo un Tratado de Defensa mutua con Estados Unidos en 1954 a partir del cual Estados Unidos ha mantenido su presencia militar luego de la guerra (hoy en día cerca de 28.000 soldados, y transferencia de tecnología militar).  Corea del Norte firmo un

tratado de defensa con China y la Unión Soviética en 1961

 Estableció dos Estados antagónicos política y económicamente: uno comunista en el norte y otro democrático y capitalista en el sur.

 Dió inicio al empleo de las armas nucleares y el desarrollo atómico como instrumento de disuasión, primero por parte de Estados Unidos desde Corea del Sur, y posteriormente desde ambos países.

 Paralizó las relaciones políticas y económicas entre China y Estados Unidos, y fue el origen de las hostilidades entre los dos países que duraría cerca de dos decenios (Truman y la contención pág. 115)  Aumento de la ayuda militar y económica soviética

hacia China, quien ya no era vista con tanta desconfianza por el Kremlin

 Sirvió como catalizador para aumentaran la participación de Estados Unidos en Indochina  Aumento el interés y el valor de Japón para Estados

Unidos, ahora visto como “una fortaleza anticomunista en Asia” (Kennedy 1992, p.47 42).

Estados Unidos inició la formación de una cadena defensiva de islas del Pacifico a partir de cuatro tratados bilaterales de defensa mutua firmados con: Japón, Corea del Sur, Taiwán y Filipinas entre 1950 y 1960.

Ahora Estados Unidos ayudaba y protegía a Taiwán mientras China de Mao se percibía como amenaza y peligro a la seguridad Se creó La Organización del Tratado del Sudeste Asiático o SEATO en 1955, como parte de la firma del Tratado de Defensa Colectiva del Sudeste Asiático entre Australia, Francia, Nueva Zelanda, Pakistán, Filipinas, Tailandia, Gran Bretaña y Estados Unidos, con el fin de proteger a la región de la amenaza soviética. China estableció una nueva posición en el ámbito internacional que le permitió salir del aislamiento. Animada por estos sucesos, la china comunista de Mao ataco en 1954 las islas Quemoy y en 1954 ataco otros territorios controlados por los nacionalistas chinos desde la isla de Taiwán (y apoyados por Estados Unidos).

Inicio de las tensiones y escalada de hostilidades entre los actores regionales, acompañado de una carrera armamentista

 Confirmó los temores de las potencias Europeas de que los soviéticos usaran sus Estados satélites para hacer la guerra “por poderes” contra occidente

 Genero un aumento significativo en los gastos de defensa de las potencias medianas europeas (Kennedy, 1992, p.457)

 En respuesta a la preocupación de una agresión soviética a Europa occidental, los miembros de la OTAN acordaron un fortalecimiento de las divisiones militares:

 En 1951 se creó una estructura de mando unificada  En el Congreso de Lisboa de 1952, se estableció un aumento de las divisiones aliadas sobre Europa a un total de noventa divisiones aliadas  Grecia y Turquía fueron aceptadas como miembros pleno de derecho con el fin de reforzar el plano mediterráneo

 Estados Unidos

reestableció las relaciones con España de Franco y Yugoslavia de Tito (Truman y la con pág. 117)  Durante 1951 Estados Unidos prestó ayuda militar a sus aliados europeos por valor de 4.000 millones de dólares para que se rearmara

 El compromiso de Estados Unidos con Europa pasó de ser una promesa de defensa ante la agresión soviética a un compromiso respaldado por la presencia del poderío norteamericano

La repercusión inmediata fue “la militarización de la política exterior de Estados Unidos” (Powasli, 1998p. 118)

 Confirmó las recomendaciones fundamentales del memorando NSC 68 (1950): “la necesidad de fuerzas de ataque móviles más numerosas y más eficaces para disuadir y responder una agresión comunista en cualquier parte del mundo

 “Entre junio de 1950 y junio de 1954 las fuerzas armadas norteamericanas aumentaron de 1.460.000 a 3.555.000 personas en total”

 Los efectivos norteamericanos en territorio extranjero aumentaron de 280.000 a 963.000 personas.  Cambió la percepción estratégica

norteamericana: de una estrategia de contención en Europa a una en todo el mundo.

 Presencia permanente de Estados Unidos en Corea del Sur y una mayor presencia en la región, principalmente como “policía”. En general, la Guerra de Corea sirvió

para alentar las políticas estadounidenses de la Guerra Fría, de la contención y la militarización, preparando el escenario para la nueva ampliación del perímetro de defensa de Estados Unidos en Asia. (Department of State 1945-1952, la Guerra de Corea)

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Sin embargo, para llegar a este análisis primero se hace necesario continuar con la descripción de la trayectoria de Estados Unidos como hegemonía en el sistema mundo, para así establecer el momento en que actualmente se encuentra como hegemón –según el ciclo de la hegemonía descrito por Wallerstein (pp.25- 35) - , así como los elementos que hoy en día influyen en su comportamiento como hegemonía y cuáles son sus intereses geoestratégicos en el noreste de Asia en los últimos años(para mantener/adaptarse a las condiciones actuales del sistema- mundo).