Bahrein Intensidad: 2 Evolución: ↑
Tipología: Gobierno, Identidad Interna internacionalizada
Actores: Gobierno, oposición política y social, Consejo de Cooperación del Golfo, Arabia Saudita, Irán
Síntesis: Las revueltas populares que se propagaron por países del Magreb y Oriente Medio durante 2011 repercutieron también en Bahrein. Gobernado desde el siglo XVIII por la monarquía de los al-Khalifah y protectorado británico entre 1861 y 1971, en 2002 el país se constituyó formalmente en una monarquía constitucional. La familia en el poder es sunní, a diferencia de la mayoría de la población del país que es de confesión shií y que denuncia políticas sistemáticas de discriminación. Las tensiones internas, que se habían incrementado en los últimos años, se convirtieron en una contestación abierta a partir de febrero de 2011. Las demandas de reformas políticas y sociales fueron respondidas por el Gobierno con incentivos económicos y ofertas de diálogo político, pero también con represión y persecución a los detractores del Gobierno. La amenaza a la estabilidad del régimen motivó una intervención del Consejo de Cooperación del Golfo, que envió tropas al país. La situación en Bahrein ha alimentado la confrontación entre Irán y los países del Golfo –en especial con Arabia Saudita–, y preocupa a EEUU, que tiene a su V Flota estacionada en el archipiélago.
La tensión interna en Bahrein se agudizó respecto al trimestre anterior, tras nuevas condenas y
arrestos de miembros de la oposición, la aprobación de leyes antiterroristas que dejan al país en una situación similar al estado de emergencia, nuevas muestras de acoso y represión a la disidencia, así como episodios de violencia que afectaron a los cuerpos de seguridad. La convocatoria por parte de la oposición, en particular del movimiento rebelde Tamarod, a manifestarse el 14 de agosto –coincidiendo con el aniversario de la independencia del país– motivó una campaña de represión preventiva por parte de las autoridades. Según denunció el Centro para los Derechos Humanos de Bahrein, durante todo el trimestre, y en especial en los días previos al 14 de agosto, se registraron cientos de operaciones de rastreo que derivaron en nuevos arrestos y dejaron a más de un centenar de personas heridas. La Policía bloqueó las redes de telecomunicaciones y dispersó por la fuerza las manifestaciones que lograron celebrarse a mediados de agosto. Previamente, el Parlamento propuso un paquete de medidas para disuadir las manifestaciones populares que fue considerado por el principal bloque opositor shií, al-Wefaq, como un intento por socavar la aproximación entre la oposición moderada y sectores reformistas de la monarquía. La nueva legislación, decretada por el rey Hamad a principios de agosto, endurece las condenas para aquellos que inciten o cometan “actos terroristas”, entre ellos la revocación de la nacionalidad; prohíbe las protestas en la capital, Manama; y reinstaura la Ley de Seguridad Nacional.
A finales del trimestre, la justicia bahreiní condenó a 50 shiíes a penas de hasta 15 años de
cárcel por, entre otros cargos, intentar derrocar a la monarquía y pertenencia a grupo clandestino, en alusión a la coalición 14 de Febrero. Este movimiento –de estructura
descentralizada, formado en su mayoría por jóvenes que operan a través de las redes sociales y no vinculado formalmente a la oposición política– ha sido clave en el impulso y la organización de las protestas antigubernamentales en el país desde febrero de 2011. Veinte personas fueron juzgadas in absentia, mientras que otros acusados denunciaron torturas durante los interrogatorios, lo que motivó varias manifestaciones de protesta. Dos semanas antes de que se anunciara esta sentencia, las autoridades también ordenaron la detención de un alto dirigente de al-Wefaq bajo cargos de promoción al terrorismo e incitación al crimen. La medida motivó que los cinco principales grupos que conforman la oposición (National Democratic Opposition Parties) decidieran suspender su participación en el diálogo nacional. Este diálogo, iniciado en febrero de
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2013, no ha conseguido avances en su objetivo de superar la crisis y ha derivado en acusaciones de la oposición contra el Gobierno de no tener intención de introducir reformas significativas en el país. A lo largo del trimestre también se registraron diversos ataques explosivos que tuvieron como principal objetivo las fuerzas de seguridad, aunque también afectaron una mezquita sunní y, presuntamente, la residencia del primer ministro. En uno de los incidentes, ocurrido en Sitra, un policía resultó muerto y más de una decena fueron heridos en otros episodios registrados durante el período. Cabe destacar que la Brigada al-Ashtar, a la que se atribuyen vínculos con Irán, reivindicó un ataque con coche bomba contra una mezquita sunní en Riffa ocurrido en julio.
Irán Intensidad: 1 Evolución: ↓
Tipología: Gobierno Interna
Actores: p r i n c i p a l e s :
Gobierno, oposición política, religiosa y social
Síntesis: Desde su llegada al poder en 2005, la presidencia de Mahmoud Ahmadinejad fue objeto de contestación interna por parte de numerosos sectores. Tanto sus formas en política exterior como el resultado de sus políticas a nivel interior generaron una creciente oposición en el país. En el marco de una polarización existente desde hace décadas entre sectores conservadores y reformistas, Ahmadinejad se enfrentó con varias figuras políticas relevadas del poder en 2005. La tensión interna se agudizó a mediados de 2009, cuando Ahmadinejad fue reelecto en unos comicios denunciados como fraudulentos por la oposición y que motivaron las mayores protestas populares en el país desde la revolución islámica de 1979. El fin de los dos mandatos consecutivos de Ahmadinejad y la elección del clérigo moderado Hassan Rouhani a mediados de 2013 parecen haber abierto una nueva etapa en el país, despertando expectativas respecto a una posible reducción de la tensión política interna y un eventual cambio en las relaciones de Irán con el exterior.
El ascenso al poder del nuevo presidente, Hassan Rouhani, marcó la evolución del trimestre en Irán, despertando expectativas sobre una eventual reducción de las tensiones tanto a nivel interno
como internacional.21 Algunas de las primeras medidas adoptadas por el sucesor de Mahmoud Ahmadinejad apuntaron a una posible evolución positiva en el plano doméstico. El clérigo Rouhani juró como nuevo presidente de la república islámica el 4 de agosto y días después presentó su nuevo gabinete, integrado principalmente por tecnócratas que en el pasado habían participado en los gobiernos de Hashemi Rafsanjani y Mohamed Khatami. 15 de los 18 ministros fueron aprobados y los tres rechazados estaban propuestos para carteras menores. A mediados de
septiembre, el nuevo Gobierno anunció la excarcelación de 11 presos políticos (ocho mujeres y
tres hombres), entre ellos la abogada de derechos humanos Nasrin Sotoudeh y el político reformista Mohsen Aminzadeh. Diversos análisis sobre los desafíos del nuevo presidente iraní habían identificado la liberación de prisioneros políticos como uno de los temas prioritarios que debería abordar Rouhani si quería aliviar la tensión interna y dar una señal de cambio respecto a la administración anterior. Según informaciones de prensa, al asumir Rouhani la cifra de personas encarceladas por motivos políticos o de consciencia en Irán oscilaba en torno a las 800, entre ellas los líderes del movimiento de contestación contra Ahmadinejad, Hussein Mousavi y Mehdi Karoubi, en arresto domiciliario desde 2011.
El cambio en el tono y el discurso hacia Occidente, en particular respecto al tema nuclear, también tuvo repercusiones internas. Sectores reformistas y moderados valoraron la apuesta de Rouhani, que tiene entre sus objetivos el levantamiento de las sanciones contra Irán y de sus negativas consecuencias en la economía. No obstante, la aproximación del nuevo mandatario también motivó críticas y expresiones de rechazo. El mandatario fue recibido con protestas tras regresar de la Asamblea General de la ONU celebrada en Nueva York. El líder de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Ali Jafari, criticó abiertamente al presidente al considerar que la conversación telefónica que mantuvo con Barack Obama fue un error estratégico, ya que Irán debería haber esperado que EEUU demostrara su buena voluntad con hechos concretos. Diversos
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análisis sobre la nueva etapa que se ha abierto en Irán destacaron que el Gobierno de Rouhani requerirá la cooperación de los sectores más conservadores del régimen. El nuevo mandatario tiene a su favor una relación de años con el ayatollah Alí Khamenei, que parece haber dado luz verde a las nuevas políticas de Rouhani.
Irán (noroeste)
Tipología: Autogobierno, Identidad Interno internacionalizado
Actores: p r i n c i p a l e s :
Gobierno, PJAK, Gobierno Autónomo del Kurdistán iraquí, Iraq
Intensidad: 1 Evolución: ↓
Síntesis: A pesar de la naturaleza heterogénea y multiétnica de Irán, las minorías que habitan el país, entre ellas los kurdos, han sido sometidas a décadas de políticas centralistas y de homogeneización y han denunciado discriminación por parte de las autoridades de la República Islámica. En este contexto, desde 1946 distintos grupos políticos y armados de origen kurdo se han enfrentado a Teherán en un intento por obtener una mayor autonomía para la población kurda, que se concentra en las provincias del noroeste del país. Grupos como el Partido Democrático Kurdo (KDPI) y Komala encabezaron esta lucha durante décadas. Desde 2004 es el Partido por la Vida Libre en Kurdistán (PJAK), vinculado al PKK de Turquía, el que protagoniza el conflicto con Teherán, y su brazo armado, las Fuerzas de Defensa del Pueblo, se enfrenta periódicamente con las fuerzas iraníes, en particular miembros de la Guardia Revolucionaria.
La disputa entre las fuerzas iraníes y el grupo armado kurdo PJAK volvió a motivar un episodio de violencia después de meses sin informaciones sobre enfrentamientos relacionados con este
conflicto. A finales de agosto, milicianos del grupo con base en el Kurdistán iraquí protagonizan combates con tropas iraníes en la zona fronteriza de Sardhast, un área donde la población kurda es mayoritaria. En los enfrentamientos habrían muerto nueve personas, siete soldados iraníes y
dos miembros del PJAK, de acuerdo al balance proporcionado por el grupo armado kurdo. Se
trata de la primera noticia sobre un episodio de violencia con resultado de muerte entre las partes desde abril de 2012. En este último incidente murieron cuatro miembros de la Guardia Revolucionaria iraní.
Irán – EEUU, Israel22 Intensidad: 2 Evolución: ↓
Tipología: Sistema, Gobierno Internacional
Actores p r i n c i p a l e s :
Irán, EEUU, Israel
Síntesis: Desde la revolución islámica de 1979, que derrocó al régimen del Sha Mohamed Reza Pahlevi (aliado de Washington) y proclamó al Ayatolá Khomeini como líder Supremo del país, las relaciones entre EEUU, Israel e Irán han sido tensas. En este contexto, el programa nuclear iraní ha sido objeto de especial preocupación. La presión internacional sobre Irán se intensificó tras los atentados del 11-S. Bajo el Gobierno de George W. Bush, Irán fue declarado junto a Iraq y Corea del Norte como parte del “eje del mal” y como Estado enemigo por sus supuestos vínculos con el terrorismo. En Irán, la victoria del ultra-conservador Mahmoud Ahmadinejad en las elecciones presidenciales de 2005 acentuó una retórica nacionalista que afirma el derecho a desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos. Mientras, sectores de la comunidad internacional agitan el temor ante la inminente capacidad para fabricar una bomba atómica por parte de un régimen considerado hostil a los intereses occidentales en la región.
La asunción de Hassan Rouhani como nuevo presidente de Irán en agosto supuso una nueva aproximación del Gobierno hacia el exterior y, en particular, respecto a la cuestión nuclear y la relación con EEUU. Los cambios en el discurso y en los gestos apuntaron a un cambio de estilo respecto al mandato de su predecesor, Mahmoud Ahmadinejad. Una de las primeras medidas de
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Rouhani fue nombrar al ministro de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, como nuevo responsable de las negociaciones nucleares, desplazando del cargo a una figura de línea dura, Saeed Jalili. Rouhani reforzó así su capacidad de control de las negociaciones, ya que Zarif responde directamente ante el presidente. A finales de agosto, la AIEA informó de una reducción de las actividades nucleares sensibles en Irán. El cambio de gobierno iraní también motivó intercambios
de declaraciones entre Washington y Teherán sobre su disposición a poner fin a la disputa nuclear. Irán hizo un llamamiento a poner fin al antagonismo y las agresiones, mientras que
EEUU expresó su disposición a reducir las sanciones si la república islámica demostraba interés en cooperar con la comunidad internacional. Rouhani y Barack Obama intercambiaron cartas sobre el tema a finales de agosto, según trascendió en informaciones de prensa. Durante septiembre, la celebración de la reunión de la Asamblea General de la ONU en Nueva York fue el escenario para nuevos gestos de aproximación. Rouhani insistió en su discurso ante la organización que su país no pretende el desarrollo de armas nucleares y se mostró partidario de llegar a un acuerdo sobre la disputa nuclear en un plazo breve, de entre tres y seis meses. Obama consideró que la apertura de Teherán podía crear las condiciones para un acuerdo y destacó que el discursó conciliador de las nuevas autoridades debía reafirmarse con acciones transparentes y verificables. En este contexto, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, y Zarif mantuvieron una reunión –el primer encuentro de tan alto nivel en seis años– para abordar la cuestión nuclear. Poco después el presidente iraní y Obama mantuvieron una conversación telefónica, el primer intercambio de este tipo en más de tres décadas. En este contexto, se anunció una nueva ronda de sanciones entre Irán y el G5+1 (EEUU, Rusia, Reino Unido, China, Francia y Alemania) el 15 y 16 de octubre.
Diversos análisis destacaron la necesidad del nuevo Gobierno iraní de reducir las sanciones internacionales por las graves consecuencias económicas que están teniendo en el país. Otros enfatizaron la necesidad de tener en cuenta las líneas rojas de la política nuclear iraní y las complejidades de la política interna del país, que entre otras cosas supone un poder limitado para el presidente y una ascendencia del Ayatollah Alí Khamenei. De momento, el líder supremo ha dado luz verde a la nueva aproximación de Rouhani, que cuenta entre sus credenciales una estrecha relación con Khamenei y ser el promotor del único acuerdo sobre el tema nuclear entre Irán y Occidente en los últimos años (2003-2004), aunque ello también le acarreó críticas internas. Respecto a la relación con Israel, y en un gesto que también supuso un contraste con la administración de Ahmadinejad, Rouhani reconoció la existencia del Holocausto y lo calificó como un crimen de los nazis contra los judíos. No obstante, Israel mantuvo una posición escéptica
y advirtió a EEUU sobre lo que considera como una estrategia iraní. El primer ministro israelí,
Benjamin Netanyahu, alertó que el clérigo era un “lobo con piel de oveja”.
Yemen
Tipología: Gobierno Interno
Actores: Gobierno, fuerzas de seguridad, milicias progubernamentales, militares desertores, grupos tribales armados
Intensidad: 1 Evolución: =
Síntesis: En los últimos años la situación en Yemen se ha caracterizado por un clima de creciente inestabilidad determinado por la presencia de una insurgencia shií en el norte (al-houthistas), un movimiento secesionista en el sur y por una creciente actividad de al-Qaeda en el territorio. El clima interno se agravó a partir de 2011, en el marco de las revueltas árabes, cuando la población se movilizó en rechazo a los intentos del presidente Alí Abdullah Saleh por perpetuarse en el poder tras cumplir más de tres décadas en el cargo. Las protestas pacíficas, reprimidas con extrema violencia por el régimen, se vieron eclipsadas por crecientes enfrentamientos armados entre partidarios y detractores del régimen, involucrando a las fuerzas de seguridad, milicias tribales anti y progubernamentales y a unidades desertoras del Ejército. Tras la firma de un acuerdo de transición a finales de 2011 que determinó la salida de Saleh de la presidencia, el país inició un accidentado proceso de transición pleno de desafíos.
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En paralelo a los múltiples desafíos de seguridad del país,23 la situación interna en Yemen continuó siendo complicada, con algunos incidentes violentos vinculados al proceso de reforma de las fuerzas militares, tensiones derivadas del trabajo de la Conferencia de Diálogo Nacional (CDN) iniciada el pasado 18 de marzo, y otros hechos relacionados con la fragilidad institucional y económica del país. Uno de los hechos de violencia destacados del período enfrentó a soldados
yemeníes con miembros de la disuelta Guardia Republicana en la capital, Sanaa. Cientos de
guardias se reunieron en las proximidades del palacio presidencial para exigir compensaciones y protestar por las medidas aplicadas a la fuerza de élite, antiguamente liderada por el hijo del ex presidente Alí Abdullah Saleh. En este contexto, se produjo un enfrentamiento con fuerzas de seguridad yemeníes que causó la muerte de una persona y dejó heridas a otras seis. El primer ministro, Mohamed Salem Basindwa, también fue objeto de un intento de asesinato en agosto, en un incidente de autoría indeterminada. Paralelamente, el clima político yemení estuvo determinado por los debates en el marco de la CDN, que abordaron temas clave como la ley electoral o la estructura del Estado. Las discusiones evidenciaron las dificultades de alcanzar un consenso en temas clave y, de hecho, el plazo límite para la CDN se cumplió el 18 de septiembre sin que ésta hubiera concluido su labor. A finales del trimestre aún no se había fijado una nueva fecha para finalizar el trabajo de la CDN, que debe derivar en la elaboración de una nueva Constitución y en la celebración de elecciones en 2014.
La futura estructura política del Estado fue uno de los temas que generó mayor polarización. Aunque se llegó a cierto consenso en torno a una estructura federal, persistieron las divergencias sobre el número de regiones que compondrían el nuevo Estado. Representantes del heterogéneo
movimiento del Sur (Hiraak) mantuvieron sus demandas de separación o, como mínimo, la implementación temporal de una solución federal de dos Estados que derive en un referéndum sobre el futuro del sur y se marginaron del diálogo durante varias semanas.24 Otros grupos, como el islamista Islah o el Congreso General del Pueblo (ex partido oficialista) rechazaron esta posibilidad. El movimiento al-houthista, en tanto, situó entre sus principales exigencias la compensación a las víctimas de las guerras libradas en el norte por el régimen de Saleh y la liberación de presos políticos. En este contexto, el 21 de agosto el Gobierno yemení emitió una declaración en la que pidió perdón a las poblaciones del norte, sur y este del país que padecieron las guerras y campañas militares impulsadas por el régimen de Saleh. Algunos análisis destacaron que aunque la medida podía valorarse como un gesto maduro y conciliatorio, en la práctica no se escenificó de la mejor manera –por ejemplo, no hubo consultas del Gobierno sobre el borrador del texto– y, en paralelo, el Gobierno mantuvo su incapacidad de abordar algunas de los principales agravios de la población. Entre ellos, la inseguridad, los crecientes niveles de desnutrición, la dependencia de más de la mitad de la población de la ayuda humanitaria o la situación de estrés hídrico que afecta al país. Un informe del enviado especial de la ONU para Yemen alertó de que el país enfrenta una coyuntura histórica y que, pese a algunos avances en el