8.2 Testing the E-TapaCarp on a Larger Scale
9.1.2 Contributions
Las reacciones habituales ante el estrés suelen pasar po r cuatro fases: Fase aguda, Fase de reacción, Fase de reparación. Fase de reorientación.
Fase aguda: Pasados los primeros momentos. Se producen estados afectivos intensos. Respuestas emocionales manifiestas: angustia, ansiedad, ira, irritabilidad, hipervigilancia, manifestaciones vegetativas, sensación de irrealidad.
En ocasiones esta descarga emocional es tardía con llanto, agitación, gritos, verborrea, relajación esfínteres, respuestas agresivas. Alteración relaciones interpersonales. Pueden producirse diferentes respuestas según sexos.
Fase de reacción: Dura de una a seis semanas. Se producen reacciones tardías: los sentimientos previamente reprimidos o negados pueden salir a la superficie. Pueden aparecer sentimientos dolorosos abrumadores, dejando a las personas debilitadas. Las reacciones características son: Temor a regresar al evento. Sueños o pesadillas. Ansiedad, ánimo triste y lábil, tensión muscular. y aumento de la irritabilidad.
Fase de reparación: Dura de uno a seis meses. Se diferencia en q ue las reacciones son menos intensas y no tan abrumadoras. Los sentimientos de dolor persisten, pero se los puede sobrellevar. Se vuelve a sentir interés por los hechos cotidianos. Se hacen planes para el futuro.
Fase de reorientación: Aproximadamente seis meses o más. Se llega a asimilar e integrar la situación vivida. Se produce la readaptación a su vida cotidiana. Las intensas reacciones ante el estrés se han reducido sustancialmente. Es importante evaluar las necesidades actuales.
Las reacciones ante el estrés dependerán de muchos componentes: La naturaleza del estresor, la intensidad percibida, el momento de aparición, la duración de los síntomas, el grado de exposición, edad, experiencia, personalidad y consecuencias.
La proporción de personas que reaccionaran de una u otra manera en los momentos de crisis, según Robles y Medida expresan como sigue: ―Las Crisis en el Estado Psicológico‖
Reacciones esperables:
CONDUCTA ADAPTATIVA: Reacciones de calma, protección y auxilio. 12 a 20%.
CONDUCTA DE TENDENCIA INDEFINIDA: Inseguridad, indecisión, responderá a la presión del ambiente. 50 a 60%
CONDUCTA DESADAPTADA
Reacciones emocionales intensas: oposición/negación. Agitación<--->Inhibición o estupor. 20 a 25%
Según esto vemos que hasta un 20 % reaccionaran de una forma adaptativa, con recursos de afrontamiento suficientes para hacer frente a la intensidad de la situación y actuarán de la forma más adecuada con el menor malestar posible. Otro 20 o 25% lo harán de una forma muy desajustada. Pero existe una gran mayoría, de entre un 50 o 60 %, cuya conducta dependerá de una serie de variables que harán que consigan salir ―airosos‖ de la situación e incluso fortalecidos o por el contrario no consigan sobreponerse apareciendo diversas patologías.
Siempre habrá que tener en cuenta que según el grupo de población las manifestaciones al trauma pueden ser diferentes y por eso las intervenciones de ayuda difieren. Entre estas poblaciones están los niños, adultos mayores, discapacitados, enfermos mentales y enfermos crónicos.
Además, aun cuando la situación se prolongue en el tiempo, existen otras variables a tener en cuenta para determinar el poder estresor del diagnóstico en cada paciente concreto. Según Rodríguez (2006), el evento será más perjudicial en la medida en que la interpretación de la situación sea percibida como una amenaza para diferentes aspectos de la existencia del enfermo: su vida, su integridad corporal, su capacidad.
También se dan varias circunstancias que resultan difíciles para los pacientes como la posibilidad de sufrir dolor físico, la necesidad de enfrentarse con sentimientos como la cólera, el tener que modificar roles socioprofesionales, la posible separación de la familia, las hospitalizaciones y pruebas diagnósticas, los tratamientos, la necesidad de comprender una nueva terminología médica, el tener que tomar decisiones en momentos de estrés, la necesidad de depender de otros, la posibilidad de tener modificar su concepto del tiempo, perder inti midad física y psicológica. Broche Pérez (2011).
Algunas investigaciones (Stark, 2002) señalan que los pacientes más vulnerables a estas situaciones son pesimistas, proceden de una familia problemática, o tienen problemas con su pareja, están divorciados o viudos o no tienen apoyo social. Además los pacientes más jóvenes también experimentan sentimientos más negativos, que además se asocian a niveles elevados de dolor o fatiga, menores niveles de funcionamiento físico y cognitivo.
Un factor que también debe tomarse en cuenta es la gravedad de la enfermedad en el momento del diagnóstico. Los pacientes diagnosticados en fases más avanzadas de la enfermedad presentarán mayor malestar psicológico en el futuro que los que han sido diagnosticados en fases menos avanzadas (Voogt, 2005).Las reacciones psicológicas ante la enfermedad pueden disminuir la calidad de vida del enfermo de cáncer e incluso ser desencadenantes de diversos trastornos psiquiátricos como la ansiedad o la depresión, lo que a su vez dificulta la adaptación y el afrontamiento de la
enfermedad. (Camacho, 2003).
Para Víctor Frankl, la búsqueda de sentido en mitad de una situación dolorosa (como por ejemplo, la búsqueda de elementos positivos, la búsqueda de encontrar de la mejor actitud posible ante lo que está pasando) sería lo que condicionaría la respuesta ante la misma. Por lo tanto, el sentido podría tener un papel muy importante en la adaptación a situaciones que se viven como estresantes.
Así mismo Frankl, el sentido de la vida estaría también relacionado con la auto-trascendencia o posibilidad de ir más allá de uno mismo ayudando por ejemplo a los demás o abriéndose a la dimensión espiritual. En palabras de Frankl: ―Ser hombre significa estar preparado y orientado hacia algo que no es él mismo‖ (p.37) (13).
De forma similar Taylor (2000) argumenta la adaptación a situaciones muy estresantes, está condicionada parcialmente por la habilidad del individuo de encontrar un sentido (positivo) a la situación negativa.