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Hay una frase muy característica de la religión árabe, que dice así: “la limpieza

es parte de la fe” (al-nazafa min al-iman). La frase corresponde a un hadit, y

ello quiere decir que está directamente vinculada a la figura del propio profeta Muhammad, a su conducta personal, a toda la tradición que en torno a él se ha ido elaborando en la doctrina islámica.

La frase expresa con absoluta claridad lo que en un principio ético e ideológico indiscutible: la vinculación de la noción de “limpieza” al mundo de lo religioso, como elemento inseparable de la fe que es ejemplar manifestación de ella. Nos situamos pues en un terreno que no tiene absolutamente nada de insignificante, frívolo o baladí. Nos situamos en un terreno de valores fundamentales, de principios básicos originarios, que definen y singularizan tanto a la comunidad que por ellos se rige, como a cada uno de los individuos que la constituyen, y a los que también se aplican13.

13 ALLAH, A. El siglo XI en 1ª persona. (Traducción de E. Lévi- Provencal y Emilio García

Gómez). Alianza Editorial. Madrid, 1980. pp. 215.

“Se dice que la unión carnal es uno de los mayores remedios de la atríbilis, por la alegría que se experimenta en el momento de consumarla, y que otro remedio es entrar en el baño, por el placer que en él recibe el hombre. En realidad, aquél a quien le guste disfrutar de las delicias del mundo debe aprovechar cuantas facilidades encuentre para satisfacer su apetito, porque quien arrebata a la suerte una hora de placer, eso se encuentra, y quién la deja para más adelante eso se pierde, ya que el hombre es efímero e hijo del instante”.

El Hamman no tenía como misión sólo la limpieza corporal pues, como piensa el profesor Lévy-Provenzal, la limpieza del cuerpo en el mundo islámico es una obligación religiosa: las abluciones o aguado (al-wudu). Así pues, además de

las abluciones que se hacían en las fuentes o mida de los patios (sahn) de las

mezquitas, el baño cumple una función ritual muy importante, y era uno más de los modos para alcanzar la pureza legal antes de la oración, lo que en la teología islámica se denomina tahara.

MENÉNDEZ PIDAL, R. (Historia de España,1965)

Interesante es observar cómo Ramón Menéndez Pidal, en su libro Historia de

VILCHEZ VILCHEZ, C.Tramo central. Baño de Alhama (Algarra, J.)

(Baños Árabes, Granada, 2001)

En el id al-fitr o gran fiesta de la ruptura del ayuno al finalizar el Ramadan, los

baños eran un hervidero de creyentes que hacían una limpieza completa de su cuerpo. Según el compilador Argelino al-Maqqarí (siglo XVII) los habitantes de Al-Andalus destacaban por su limpieza y practicaban además en los hamma o manantiales minerales la hidroterapia.14

Leemos en el Corán (v,6): “¡Creyentes! Cuando os dispongáis a hacer la azalá (oración), lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasad las manos por la cabeza y lavaos los pies hasta el tobillo. Si estáis en estado de impureza legal, purificáos…y (si) no encontráis agua, recurrid a arena limpia y pasadla por el

rostro y las manos”15. Como vemos, es tan rígida esta obligación de las

abluciones que cuando no había agua se recurría a la arena, rito que en árabe se denomina tayammum.

14 ALLAH, A.

El siglo XI en 1ª persona. Traducción de E. Lévi- Provencal y Emilio García Gómez. Alianza Editorial. Madrid, 1980.

15CORTÉS, J.

El Sagrado Corán. Biblioteca Islámica «Fátimah Az-Zahra» 2005, El Salvador. p.182.

Sin embargo el hammam, además de rito religioso era entendido como expresión del placer corporal provocado por las fases de cambio de temperaturas extremas, al igual que ocurría en las termas romanas, y nos repite el sentido hedonista de la vida islámica. Para comprender mejor este aspecto transcribo un poema del escritor Ibn Baqi:

Este hedonismo es el origen de la utilización en el hammam hispano de esculturas romanas reutilizadas, y de la etapa islámica en la que se realizaban representaciones figuradas, humanas y animales, en escultura, pintura y mosaicos, representaciones que en árabe se las conoce como suwar al- hammam.

“Es falsa la creencia según la cual el baño fue en España una práctica exclusiva de la población islámica y no de la cristiana y judía. Por el contrario, entre los cristianos se bañaban reyes, nobles, burgueses e incluso frailes y

monjas”16

Numerosas fueron las ciudades que recogen la regulación del uso de los baños, utilizados en los siglos XII, XIII y XIV. En algunas ciudades se empleaba el baño por las tres etnias conjuntamente, y en otras había días concretos para cada una. Este aspecto novedoso en el estudio de los baños fue dado a conocer por primera vez por Aníbal Ruiz-Moreno, en su exilio de Buenos Aires. Incluso se llegaron a construir nuevos baños idénticos a los árabes en ciudades

16GOODWIN, G.

España Islámica. Editorial Debate. Madrid, 1991.pp. 25-26 “Nuestro hammam es abrasador como la estación

de la canícula, pero al mismo tiempo encierra en ella el frío vivo que no hace mal.

Dos contrarios entre los cuales el cuerpo humano experimenta una gran voluptuosidad, como la rama

como Barcelona y Gerona en el siglo XII, y musulmanes granadinos erigieron el baño del palacio de Tordesillas por orden del rey castellano Alfonso XI en el siglo XIV.

Baño de Tenerías. Toledo. Autora M.C. del Campo Moreno

A finales de la Edad Media se abandonan los baños en la España cristiana porque se pensaba que quienes los usaban pecaban de “molicie y afeminación”. No cabe duda de que existió un transfondo integrista y racista en este hecho, que se encargaría de trasladar la Inquisición a la población en general.

3.3. Arquitectura, construcción y funcionamiento del