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In document MANAG MASTER OF IN INDIA (Page 73-103)

El paradigma del Buen Vivir conlleva la defensa y apuesta por una nueva considera- ción de la convivencia ciudadana en diversidad y armonía con la naturaleza. Como indica Burbano, “hunde sus raíces en el modo de concebir la buena vida de los pueblos ancestrales de procedencia indígena (Sumak Kawsay) y a su vez se enmarca dentro de otras propuestas latinoamericanas de desarrollo a partir de culturas ancestrales”. Nos encontramos así ante un paradigma que nos ofrece otro modelo de desarrollo. El artículo 71 de la Constitución ecuatoriana129 habla del derecho de la naturaleza

o Pacha Mama a que se respete y a que se mantengan y regeneren sus ciclos vitales. Recoge también el derecho de las personas y comunidades a exigir a la autoridad pública su cuidado130.

Para los docentes Julio César Trujillo y Ramiro Ávila, “los derechos del buen vivir [con- tenidos en la Constitución] equivalen parcialmente a los derechos económicos, sociales y culturales (…). Lo importante del concepto del buen vivir es la relación directa entre derechos y modelo de desarrollo. Se trata de ejercer estos derechos al punto de vivir dignamente, sin que esto implique un régimen de acumulación o competencia” 131.

Para Mauricio Burbano, el Buen Vivir implica una nueva propuesta de desarrollo,

“que plantea la necesidad de alejarse de una noción extractivista” para pasar a un modelo de desarrollo integral “en el que la naturaleza tiene sus derechos y el desarro- llo humano no se queda en lo meramente económico, sino que también está asociado a una ética”.

Eduardo Gudynas, analista del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), nos recuerda que a la naturaleza solo se la ha dado el valor que le atribuimos las personas, muchas veces de carácter exclusivamente económico y de propiedad pri- vada. Para él, que Ecuador reconozca los derechos de la naturaleza es un modo de superar esta concepción mercantilista. Sin embargo, aclara que este reconocimien- to no impide el uso y aprovechamiento de los recursos naturales, sino que impone condiciones y responsabilidades que deberán ser discutidas132.

La defensa de los derechos de la Naturaleza no implica renunciar, por ejemplo, a la agricultura, la ganadería o cualquier otra actividad humana inserta en los ecosis-

temas, y mucho menos significa un pacto que lleve a la pobreza a toda una nación.

Pero sí implica cambios sustanciales en el modelo de desarrollo, en el que somos las personas quienes tenemos que adaptarnos a los contextos ecológicos, en lugar

129ASAMBLEA CONSTITUYENTE (2008): Constitución de la República del Ecuador, Montecristi-Ecuador. www.asambleanacional.gov.ec/documentos/Constitucion-2008.pdf

130Artículo 71 de la Constitución ecuatoriana: La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos. Toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad podrá exigir a la autoridad pública el cumplimiento de los derechos de la naturaleza […] El Estado incentivará a las personas naturales y jurídicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza, y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema.

131TRUJILLO, Julio César; ÁVILA, Ramiro (2008). “Los derechos en el proyecto de constitución”. En: ILDIS-FES. Análisis nueva cons- titución. Quito: La Tendencia. Revista de Análisis Político.

132GUDYNAS, Eduardo: La senda biocéntrica: valores intrínsecos, derechos de la naturaleza y justicia ecológica.

Capitalismo, degradación ambiental y desplazamiento forzado

de pretender que las plantas y animales se adapten a nuestras necesidades de con- sumo.

El economista y político ecuatoriano Alberto Acosta133, que fue presidente de la

Asamblea Constituyente promotora de la Constitución de 2008, reconoce que los avances formales no se están traduciendo en un cambio en la matriz económica ni en el pensamiento del actual gobierno ecuatoriano.

Reconoce que el gobierno de Rafael Correa ha comenzado a desligarse de los pos- tulados neoliberales promovidos por el FMI y el Banco Mundial. Sin embargo, esta

tendencia no ha supuesto modificaciones en el modelo extractivista. Se ha optado

por usar los recursos de estas industrias para atender las “largamente postergadas demandas sociales”. Se ha ampliado la frontera petrolera y “se ha abierto la puerta a la minería metálica a gran escala”.

Esta política supone, según Acosta, un avance en cuanto a que aumentan los bene-

ficios del extractivismo que se quedan en el país, pero se genera una dependencia

clientelista de estos recursos y se perpetúan las estructuras de poder del modelo tradicional.

Este modelo “neo-extractivista” no incide en la brecha entre quienes se benefician

de estos recursos y “los segmentos tradicionalmente marginados de la población que experimentan apenas una relativa mejoría”, ya que “el control real de las exportacio- nes nacionales está en manos de los países centrales y sus empresas”. Así, se mantie- nen y reproducen elementos clave del extractivismo de “raíces coloniales”.

Para Acosta, a la hora de cuantificar los beneficios de la explotación petrolera y mi- nera, deberían tenerse en cuenta los pasivos ambientales y sociales. Denuncia que

no se está respetando la definición de la naturaleza como sujeto de derechos y que

persiste el “atropello de los derechos colectivos de varias comunidades indígenas”.

Entre las preocupaciones fundamentales del político ecuatoriano se encuentra la intención del gobierno de introducir en el país la minería industrial a gran escala ante “la perceptible disminución de las reservas petroleras”, consecuencia de la so- breexplotación. El Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero 2011-2015, que el gobierno enmarca dentro del paradigma del Buen Vivir, es una prueba de la “incapa- cidad de superar el modelo extractivista”.

Para avanzar hacia otras lógicas que permitan una coherencia mayor con este pa- radigma, Acosta resalta la importancia de contar con los movimientos sociales a la hora de plantear alternativas al sistema capitalista. En esta línea, la periodista María Reyero134 expone que “las organizaciones ecologistas proponen una gestión de los re- cursos naturales más respetuosa con los derechos de la Naturaleza” y la necesidad de

“tomar conciencia de su carácter finito, además de asegurar que los beneficios lleguen a las regiones proveedoras de estos recursos”.

133ACOSTA, Alberto (Febrero 2012): Ecuador: del extractivismo al neo-extractivismo, en Revista Pueblos. Asoc. Paz con Dignidad. 134REYERO, María (2012): El modelo extractivista de Ecuador y el “Buen Vivir”. Periódico Diagonal web.

http://www.diagonalperiodico.net/El-modelo-extractivista-de-Ecuador.html [ 106 ]

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