5.4 Detecting Visual / Verbal Learners through Accelerometer Technology
5.4.8 Correlation
en paralelo a la adopción de las nuevas tecnologías de comunicación, han surgido cambios en los hábitos sociales que imperaban hace tan sólo una década. desde hace algunos años, el uso de tecnologías inalámbricas (Wi-Fi, telefonía móvil, etc.) está permitiendo una mayor privacidad en las comunicaciones establecidas por los jóvenes, a la vez que un desplaza- miento de los horarios en los que éstos conversan.
así, a diferencia de la pasada década, donde los jóvenes dedicaban la mayoría de su ocio nocturno al consumo de televisión (a menudo vista en familia), empieza a ser habitual que chicos y jóvenes se retiren a “chatear” con sus amigos. La Figura 2 recoge la variación del tiempo dedicado a actividades cotidianas por internautas de todas las edades: claramente se aprecia la tendencia indicada.
La reducción es aún más significativa en el segmento entre 16 y 24 años, donde hasta un 42% de los internautas declara haber reducido el tiempo dedicado a ver la televisión, destacando especialmente el 15% que declara una reducción del tiempo dedicado a estar con los amigos.
Figura 2.
VaRiaciÓN deL tieMpo dedicado a actiVidadeS cotidiaNaS (FUNdaciÓN teLeFÓNica, 2008)
de la importancia que han adquirido las redes sociales es buena mues- tra el estudio llevado a cabo por thelwall (2008), en el que se pone de manifiesto que los usuarios norteamericanos accedieron más a MySpace —entonces la más popular red social a nivel mundial— que a Google. Hoy día, si bien el actor principal ha cambiado (Facebook ha superado a MyS- pace como red social de preferencia), sigue manteniéndose la tendencia, pues según Hitwise intelligence (dougherty, 2010) Facebook acaparó un 7,07 por ciento del tráfico en internet en estados Unidos en 2007, mientras que a Google le correspondió sólo el 7,03 por ciento. otro estudio más reciente realizado también en estados Unidos, confirma que los usuarios de internet dedican cada vez más tiempo de navegación a las redes socia- les: 4 de cada 5 usuarios norteamericanos de internet visitan una red so- cial, lo que representa más del 11% del tiempo total dedicado a la navega- ción (Radwanick, 2010).
en españa, el 78% de los estudiantes de eSo y Bachillerato declara usar activamente una red social (Sánchez Burón, Rodríguez y Fernández, 2009), siendo tuenti la red favorita del 80% de estos usuarios. La mayoría utiliza las redes sociales para fines meramente personales como muestra la Figura 3, aunque en segmentos de edad más elevados la relación se invierte y predomina la actividad profesional.
Figura 3.
cÓMo USaN LoS JÓVeNeS LaS RedeS SociaLeS (SÁNcHez BURÓN et aL. 2009)
en cuanto al tipo de información, mucha de la comunicación que se lleva a cabo en las redes sociales se realiza en privado, entre usuarios que se de- claran «amigos» (en la terminología de Facebook, por ejemplo) o contactos (en la terminología de la red de contactos profesionales Linkedin, por poner otro ejemplo). Sin embargo, hay un importante volumen de comunicación que se realiza en lugares de acceso público, como en los denominados «mu- ros», zonas asociadas a un usuario donde tanto el usuario «propietario» como otros con acceso al mismo pueden escribir cualquier mensaje o publi- car enlaces a contenidos externos tales como vídeos, etc. esta comunicación generalmente sirve a dos propósitos: establecer el contacto inicial y mante- nerse en contacto de vez en cuando, como en los cumpleaños y otras fechas señaladas (thelwall y Wilkinson, 2010). No obstante, tampoco es infrecuen- te encontrar comunicaciones de otro tipo como cotilleos, o diálogos comple- tos al respecto de algún tema de interés común.
2.2. los riesgos
Si bien las redes sociales como herramientas de comunicación aportan numerosas ventajas –las cuales han facilitado su rápida popularización y crecimiento–, existe otra dimensión ciertamente preocupante de este fenó- meno que ha sido objeto de varios estudios (Lewis y West, 2009; Livingsto- ne, 2008).
a continuación enumeramos algunos de los riesgos más frecuentes (si bien no los únicos) a que se exponen los usuarios de las redes sociales en internet. Muchos de ellos tienen como partida la información que los usua- rios proporcionan. esta información se refiere a sí mismos, pero también a sus relaciones, gustos y preferencias (Gross y acquisti, 2005), cuyo uso descuidado o imprudente puede ser peligroso si no se es consciente de los riesgos:
• Ciber-acoso: consiste en utilizar las redes sociales para acosar a una persona mediante ataques personales u otros medios, todo ello con distintos fines (sexuales, de extorsión, etc.). Se entiende que, en sen- tido estricto, el ciberacoso se produce entre adultos, es decir, tanto la víctima como el causante son mayores de edad.
• Ciberstalking: es un tipo de acoso en el que un individuo lleva a cabo una conducta repetitiva e intrusiva de persecución con otra
persona con la que pretende establecer (o restablecer) un contacto personal contra su voluntad. Los acosadores se registran en las redes sociales —normalmente de forma anónima— y comienzan su acoso bien mediante herramientas asíncronas como los mensajes privados o los «muros» de sus víctimas, o bien mediante herramientas síncro- nas como los chats, a través de los cuales envían constante y masi- vamente mensajes que suelen contener amenazas, insultos y humi- llaciones (pathé, Mullen y purcell, 2001).
• Ciberbullying (ciber-abuso): se considera ciber-abuso al acoso entre iguales —en el caso de los jóvenes, en el momento que interfieren los adultos ya no se considera como tal—. implica la existencia de agresores que muestran conductas violentas de amenaza y acoso mediante herramientas como los mensajes privados, los comentarios en los muros, o el chat (este último ha tenido gran acogida en las redes sociales porque supone una forma rápida de ser contestado). estos agresores a menudo someten a sus víctimas a injurias, vejacio- nes e insultos, y en ocasiones difunden fotografías retocadas con ánimo de ridiculizar (Fante, 2005).
• Cibergrooming: este término, que se puede traducir como «engatu- samiento», se usa para describir las prácticas online de ciertos adul- tos para ganarse la confianza de un menor fingiendo empatía, cari- ño, etc. (Kierkegaard, 2008). a menudo con fines de satisfacción sexual, casi siempre implica la solicitud de imágenes del menor desnudo/a o realizando actos sexuales. el entorno de las redes so- ciales es especialmente propicio para estas prácticas, ya que los me- nores a menudo publican información, fotografías, etc. visibles por todos que pueden despertar la curiosidad de los y servir de iniciado- res de un seguimiento por parte del agresor que desemboque en ci- bergrooming.
• Suplantación de identidad: cuando una persona se registra en una red social ofrece una información que conforma lo que se conoce como su «identidad digital». esta información a menudo ofrece da- tos que permiten a otros llegar a conocer cuáles son sus contactos, aficiones, hábitos, lugares de ocio, lugar de trabajo, etc. estos datos pueden ser usados maliciosamente para suplantar al individuo con diversos fines siguiendo un patrón de ingeniería social (fingir ser un compañero o cualquier otra persona de confianza para obtener in-
formación confidencial convenciendo al individuo para revelarla). el problema es que aunque conscientes de los riesgos de desvelar de- masiada información en la red, muchos individuos lo hacen por au- mentar su popularidad (christofides, Muise y desmarais, 2009) o por narcisismo (Utz y Krämer, 2009).
Siendo preocupantes todos los riesgos descritos más arriba, son espe- cialmente sensibles los riesgos a que se exponen niños y adolescentes. La facilidad para acceder a páginas de contenidos inapropiados, la sensación de anonimato y comodidad del uso de este medio tecnológico y el desco- nocimiento de estrategias para registrarse en una red social de una manera segura y con las mayores restricciones de privacidad posibles, introducen riesgos muy a tener en cuenta (Rosenblum, 2007; Huber, Mulazzani y Wei- ppl, 2010).
2.3. estrategias actuales de control y vigilancia
desde los principios de la internet comercial y la Web surgieron múltiples empresas de ayuda y control a la navegación de menores mediante sistemas tecnológicos basados en el filtrado por palabras, listas negras de direcciones URL, listas blancas para permitir la navegación, filtros al envío de informa- ción personal (direcciones, teléfonos, tarjetas bancarias, etc.) o limitadores del tiempo y horarios de uso. todas estas soluciones pueden aplicarse bien en el pc doméstico o bien como servicio del proveedor de internet.
La mayoría de las herramientas que permiten llevar a cabo estos contro- les optan por generar informes para el uso paterno, incluyendo —entre otras— imágenes de los sitios web visitados por el menor. es habitual que para la elaboración de dichos informes las herramientas tengan en cuenta la legislación norteamericana aplicable a los menores de 13 años, más concretamente la Ley de protección de la privacidad de 1998 (coppa, children's online privacy protection act).
así, uno de los sistemas de mensajería instantánea más populares en es- paña (Microsoft Messenger) proporciona mecanismos para el control paren- tal de las conversaciones y de las páginas visitadas (Windows Live protección infantil), siendo posible visualizar de forma remota las páginas visitadas por el menor, bloquear contenidos inapropiados, limitar el uso a los sitios ade- cuados según la edad del menor o controlar su lista de contactos. por otra
parte, los sistemas de actualización de las listas blancas no son perfectos, lo que ha dado como resultado gran número de problemas con las listas de sitios «seguros» o «visitables». Un ejemplo conocido es la exclusión del por- tal de disney cuando se seleccionan los filtros más estrictos.
otras medidas de control en marcha son la promoción de leyes que obligan, por ejemplo, al uso de filtros en cibercafés (decreto andaluz 27/2007 sobre medidas de seguridad para menores en el uso de internet y las tic), la implantación de portales para asesorar sobre el buen uso de internet, o la propuesta de recomendaciones de uso de internet por parte de menores tales como situar el pc en zonas comunes y lugares de paso, establecer limitaciones horarias, educar al menor para que identifique si- tuaciones de riesgo y las comparta con sus progenitores, etc.
es importante tener en cuenta que, a pesar de que las redes sociales per- miten controlar qué información se hace pública, en la mayoría de los casos los usuarios no cambian la configuración por defecto. además, no todos los usuarios son conscientes de la visibilidad de su información. estudios recien- tes han encontrado evidencias sobre la relación de patrones de uso de redes sociales y ciertos tipos de comportamiento importantes para el control paren- tal, y se ha experimentado con la posibilidad de utilizar las mismas redes para el control de los riesgos asociados a esos comportamientos. también se han encontrado evidencias de episodios relacionados con el sexo, el alcohol o las drogas entre los adolescentes. de especial interés social resulta la vigi- lancia de comportamientos que pueden indicar riesgo para los menores, como en el caso de los pederastas en la Web.
todo lo anterior ha llevado a una preocupación creciente por los riesgos y peligros asociados al uso de redes sociales en internet, especialmente por menores. dado que la propia naturaleza de internet hace cada vez más difícil resolver este problema mediante los métodos tradicionalmente em- pleados, se ve necesaria una nueva aproximación que cambie el centro de gravedad desde los contenidos visitados hacia el análisis de la red social del menor y los hábitos que en ella imperan.