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Desde Pacheco14, que visitó a El Greco en Toledo en 1611, hasta Ceán Bermúdez, que se ocupó discretamente de él en su Diccionario histórico de los más

ilustres profesores de las Bellas Artes en España, impreso en 180015, pueden recorrerse una serie de textos muy significativos. A través de ellos se fue elaborando una imagen de El Greco que pesó sobre muchos críticos del siglo XIX y que sólo se desarraigó en el siglo XX. Antes de matizar los juicios vertidos en estos tratados cabe subrayar el reconocimiento de El Greco como gran pintor; pero a la vez abundan las valoraciones negativas que acabarán explicando las consabidas extravagancias como fruto de alteraciones mentales. El Greco terminará por ser un loco genial. En el siglo XIX se explotará esta idea y todavía Cossío, en 1908, recogerá la idea de la locura enalteciéndola. Seis años después, con motivo del tercer centenario de la muerte del artista, Moraleda recogía los apodos que se habían dirigido a El Greco. Entre ellos destacan los de “loco”, “desequilibrado mental”, “mal dibujante”, “mal caricaturista”, “pintor de los espectros”, “de crueles borrones”, “tétrico de los atormentados por la Inquisición”, “de torpes manos”, etc.16.

14

Francisco PACHECO, [1649], Arte de la pintura, op. cit.

15 Juan Agustín CEÁN BERMÚDEZ, Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas

Artes en España, op. cit.

16 Juan MORALEDA Y ESTEBAN, “Los dictados del Greco”, Centenario del Greco. Revista dedicada a

186

3.1.2.1. El siglo XVII: de Pacheco a Jusepe Martínez

Todavía en vida de El Greco, incluso entre aquellos que no le comprendieron, alentó la sospecha del genio. Así, por ejemplo, en el Padre Sigüenza, quien, aunque criticó el San Mauricio, reconocía que “dicen” que el cuadro “es de mucho arte y que su autor sabe mucho y se ve en él cosas excelentes de su mano”17.

Recién muerto El Greco, en 1615, Cristóbal Suárez de Figueroa, le cita en una apretada relación de “modernos insignes en pintura” de la que forman parte maestros de muy desigual calidad, como Ribalta, Blas de Prado, Vicencio Carducho, Alonso Sánchez, Felipe Liaño, etc.18. Juan de Butrón, en sus importantes Discursos

apologéticos en que se defiende la ingenuidad del Arte de la Pintura que es liberal y noble de todos derechos (impresos en Madrid en 1626), también citó a El Greco entre

los que “fueron grandes... y sus obras se estiman en Italia y España”19.

De un modo más amplio, Francisco Pacheco, nos dejó la más alta valoración de Dominico Greco en su Arte de la Pintura20, siendo un singular valedor del cretense. A propósito del colorido, el suegro de Velázquez nos habla en un texto que se ha divulgado mucho porque en él se vierte un juicio aparentemente duro sobre Miguel Ángel. Dice así: “Por donde me maravillo mucho (y perdóneseme este cuento, traído no por emulación) que preguntando yo a Dominico Greco el año de 1611, ¿cuál era más difícil el debuxo o el colorido? me respondiese que el colorido. Y no es esto tanto de maravillar como oírle hablar con tan poco aprecio de Micael Angel (siendo el padre de

17 Fray José SIGÜENZA, Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, op. cit., José

Manuel PITA ANDRADE, “El Greco en España”. En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco.

Identidad y transformación, op. cit., p. 127.

18

La referencia aparece en la obra Plaza Universal de todas Ciencias y Artes. Vid. Francisco Javier SÁNCHEZ CANTÓN, Fuentes... Tomo V, op. cit., p. 436.

19 Francisco Javier SÁNCHEZ CANTÓN, Fuentes..., Tomo II, op. cit., pp. 21 ss., que recoge lo referente

a El Greco.

20

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la pintura) diciendo que era un buen hombre y que no supo pintar. Si bien a quien comunicó [con] este sugeto, no le parecerá nuevo el apartarse del sentimiento común de los demás artífices, por ser en todo singular, como lo fue en la pintura”21. En opinión de

Pita Andrade son importantes las últimas palabras, “en ellas queda bien patente hasta qué punto [Pacheco] consideraba excepcional [a El Greco] en sus ideas y en su arte”22.

Pero se ha divulgado mucho menos lo que nos dice Pacheco más adelante también a propósito del colorido donde considera a El Greco entre los grandes pintores. Considera parte del colorido la hermosura, la suavidad y el relieve. Y aunque valora mucho más las dos primeras, piensa que lo más importante en materia del colorido se halla en el “relievo”23. Y lo reafirma con estas palabras: “Porque muchos valientes pintores pasaron sin la hermosura y suavidad, pero no sin el relievo, como el Basan, Micael Angelo Caravacho y nuestro español Jusepe de Ribera; y aun también podemos poner en este número a Dominico Greco, porque aunque escribimos en algunas partes contra algunas opiniones y paradoxas suyas, no lo podemos excluir del número de los grandes pintores, viendo algunas cosas de su mano tan relevadas y tan vivas (en aquella su manera) que igualan a las de los mayores hombres (como se dice en otro lugar)”24. Al vincular a El Greco con Bassano, Caravaggio y Ribera, lo que pretende Pacheco es “subrayar la importancia que concede a la luz en el cuadro como vehículo de expresión del relieve”25. Aunque puede haber censura al modo de hacer de El Greco en las palabras de Pacheco cuando escribe “¿quién creerá que Dominico Greco traxese sus

21

Francisco PACHECO, [1649], Arte de la pintura,. op. cit., p. 349.

22

José Manuel PITA ANDRADE, Dominico Greco y sus obras a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Discurso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando del académico electo Excmo. Sr D. José Manuel Pita Andrade, leído en el Acto de su Recepción Pública el día 26 de febrero de 1984, y contestación del Excmo. Sr. D. Enrique Pardo Canalís. Madrid, 1984. p. 27.

23

Francisco PACHECO, [1649], Arte de la pintura, op. cit., p.404.

24 Pacheco se refiere al Libro de los Elogios obra suya hoy pérdida. Francisco PACHECO, [1649], Arte

de la pintura, op. cit., p. 404.

25 José Manuel PITA ANDRADE, Dominico Greco y sus obras a lo largo de los siglos XVII y XVIII. op.