3.3 Web Application Attacks applicable to Offline Applications
3.3.1 Cross-Site Scripting
El proyecto de una pedagogía «sin tradición» fue el ideal a alcanzar de todo «progresismo» pedagógico. Lo «nuevo», lejos de habernos liberado de las coacciones de la tradición, nos enfrenta a nuevos riesgos y peligros. La autonomía y la libertad de acción en un contexto que se ha emanci- pado del pasado no trajo la felicidad deseada.
Hablar de tradiciones nos obliga a prevenirnos del gesto de pretender «volver», respuesta rápida cargada de nostalgia por un viejo orden impreg- nado de certezas esenciales e inamovibles; pero también nos exige estar atentos a las loas por un sujeto que se gobierne a sí mismo y a los apoca- lípticos discursos que pronostican el fin de toda idea de sociedad. Enten- demos que el debilitamiento de las tradiciones nos exige repensar las for- mas de transmisión de la cultura, la representación que tenemos de ésta, los saberes por transmitir y los destinatarios de la herencia.
En tiempos donde «el futuro llegó hace rato» y no hay garantías de que «mañana es mejor», recuperar un sentido «positivo» de la tradición en tanto forma de contacto con el pasado quizá sea una forma de «cuali- ficar» la vida. Un proyecto educativo sin tradición, sin el apuntalamiento que brinda ese «pasado», es un modelo «inmune» y, por lo tanto, suscep- tible de ser devastado. Si la forma escolar debe ser «reinventada», en ese
contrato con el pasado –contrato que no supone enquistamiento, sino reconstrucción constante– residirá una de las formas de resistencia a la tribalización de la sociedad.
Hay un «secreto acuerdo entre las generaciones pasadas y la nuestra», nos decía Walter Benjamin en su Tesis sobre la filosofía de la historia. Res- tablecer el diálogo con los muertos es hacer viable esta «cita secreta», lo que creemos es el desafío del que debe hacerse cargo de la educación.
Los adivinos no consideraban el tiempo, ciertamente, como homogéneo ni vacío; trataban de extraer lo que se oculta en su seno. Quien tenga presente esto puede quizás llegar a hacerse una idea de la forma en que el pasado era aprehendido en la memoria, es decir, en sí misma. Se sabe que a los judíos les estaba prohibido investigar el futuro. En cambio, la Thora y la plegaria los instruían en cuanto a la memoria. Esto los liberaba de la fascinación del futuro, a la que sucumben aquellos que buscan información en los adivinos. A pesar de esto, el futuro no se convirtió para los judíos en un tiempo homogéneo y vacío. Porque en dicho futuro cada segundo era la pequeña puerta por la que podía entrar el Mesías (Benjamin, 2001).
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N
Naattaalliiaa FFaattttoorree
Profesora en Ciencias de la Educación (UNR). Maestranda en educación (UNER). Profesora de Pedagogía e Investigadora de la Universidad Nacional de Rosario.
Miembro del Centro de Estudios en Pedagogía Crítica Rosario.
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Y
a hace tiempo que el siglo XX ha terminado. Y sus balances sondiversos. En el terreno educativo, el «siglo de los niños» vaticinado por Ellen Key en sus comienzos parece haber mutado al «siglo de la escuela». En el lapso de tiempo abierto aproximadamente entre las déca- das de 1870 y 1980, el predominio de la escuela como forma educativa hegemónica en todo el globo ha sido casi total y, sin duda, se ha consti- tuido en una de las marcas de época.
Es posible rastrear en la bibliografía un conjunto de hipótesis que se proponen explicar este hecho. La escuela aparece así como hija de la Repú- blica, hija del Capitalismo, hija de la Cultura Letrada, hija de la Nación o hija de la Sociedad Burguesa, entre otras maternidades y paternidades posibles. En su conjunto, todas ellas resaltan su carácter moderno y modernizador, presentan la íntima vinculación que existe entre escolari- zación y modernidad y, a partir de ella, la conciben como una «construc- ción moderna constructora de modernidad». El sistema escolar ha sido uno de los motores principales del triunfo de la modernidad, así como se ha convertido en una de sus mayores creaciones. Escuela y modernidad parecen haber establecido una relación de producción mutua, una suce- sión por la cual una genera a la otra como si fueran el día y la noche. Mediante complejos y eficaces dispositivos, la escuela moderna construyó subjetividades que comulgaban con la cosmovisión moderna. A ser