4. Methodology Research
4.4 Methodology and Methods
4.4.3 Data Analysis
Si bien en los discursos de los entrevistados, representantes de las diferentes ONG de la zona, se valoriza especialmente la “salida al barrio” “el trabajo con la comunidad” “de puertas abiertas”, también existen indicadores de un cierto “trabajo para adentro”.
Esto puede ser resultado de un proceso, pero también de cierta incapacidad de operar en un entorno con pautas de relacionamiento diferentes, a partir de las cuales no es fácil construir las condiciones de diálogo e intercambio entre las organizaciones y la población local. En ocasiones los discursos revelan indicios de “clausura” de “barreras simbólicas” entre el “acá adentro” y “allá afuera” que muestran las dificultades en torno a establecer vínculos con la comunidad (aunque este sea un objetivo declarado), y que se haya desplazado el horizonte temporal de poder conseguirlo.
“Acá adentro respetan las pautas. Cuidan, se respetan, no hay signos de violencia, pero claro, después salen de nuevo al barrio, y entonces…” (entrevista).
“Otra cosa es que en el centro van aprendiendo que ahí adentro se manejan con otros códigos que no son los del barrio, eso es algo que van aprendiendo, y pasa igual en ‘Casa de todos’. En Pirincho la gente se admira de su comportamiento y de cómo se respetan entre ellos. (...) Los del INAME vienen a contar cuantos había en el servicio y nada más. Vino durante un año a contar. Y se asombran del comportamiento de ellos. Nunca rompieron un vidrio, nunca rayaron una pared. Para nosotros el respeto entre ellos es fundamental, y cuando llegan los nuevos les decimos que violencia acá no. En su
cuadra podía ser así, pero acá no. Y hubo un momento en que nos planteamos cómo
articular los dos ámbitos y sus respectivos códigos, porque tampoco era cuestión de inculcarles pautas que después cuando volvían al barrio se veían indefensos. Pasaba más con los escolares, porque los adolescentes tienen más herramientas” (entrevista).
1.7
Necesidad de integración social
Las posibilidades que aseguren el acceso a mecanismos de integración social son los que deben apuntalarse en estas poblaciones, dado que no sólo se remite en estos casos a problemas de carencia de ingresos, sino a déficits de activos con relación a inserción social mediante medios que aseguren la sustentabilidad de desarrollo individual y colectivo.
En este sentido, el deterioro de estas poblaciones en diferentes instancias que las habiliten para el intercambio con otros sectores sociales, hace necesario enfocar acciones que generen la posibilidad de que logren participar efectivamente en el mercado laboral, educativo, en instancias políticas de decisión, así como de uso de espacios públicos de la ciudad, y especialmente que hagan prioritario fortalecer los vínculos entre los diferentes territorios de la ciudad.
Se deriva de las entrevistas una de las preocupaciones, que es cómo conjugar a lo que se percibe como entorno social y el “ambiente” que estas instituciones generan con sus poblaciones de trabajo a su interior (muros adentro) en primer lugar, y luego, cómo posibilitar y favorecer encuentros con “otros” fuera de su entorno inmediato, que es la forma de conceptuar la integración social, desde la perspectiva macro.
En este sentido:
“En el proyecto PLEMMU inicial, con grupos de mujeres, justamente lo que tratábamos era de romper la exclusión de género, en toda su magnitud. Cuando nosotras empezamos a trabajar con este grupo de mujeres, una de las primeras cosas que hicimos, creo que fue uno de los mejores logros. Por eso yo hoy decía: ‘hoy están en muchos lugares esas mujeres. Lo que hacíamos también en principio era romper ese círculo. O sea, las mujeres empezaron a venir primero acá, a esta sede a reunirse, después a ir a otros barrios, al interior. Y empezaban a interrelacionarse con mujeres de otras... Entonces entendían que ellas no tenían por qué ser diferentes porque no iban a estar solas. Eran iguales a otras, en una cantidad de cosas éramos todas iguales. Lo primero que hacíamos era demostrar las igualdades” (entrevista).
“En CIEMPIÉS con las adolescentes. Y por qué? Porque el principal objetivo de nuestro proyecto es romper la exclusión. La exclusión de género y la exclusión social. La exclusión la rompés si lográs que se jueguen, y que conozcan, y que vean, y que se integren a otros lugares. No la vas a romper si sólo están siempre en el mismo gheto. El CAIF está acá y no salen de este CAIF de Casavalle; no rompés ninguna exclusión. Mientras vos no rompés la exclusión no rompés nada. Entonces mientras no logremos romper la exclusión de esta gente y de estos barrios, yo creo que podemos llenar de guarderías CAIF todos estos barrios, de escuelas, de proyectos, de SOCAF, de una cantidad de cosas, y ahí va un poco mi negación a algunos proyectos, negación total. Porque no podemos seguir Fortaleciendo, fortaleciendo la exclusión. Yo creo que están fortaleciendo la exclusión. Están deslizándolos cada vez más, la mayoría de estos proyectos. Hay que lograr lo contrario: incluirlos a la sociedad. Y eso no se está haciendo, a mi criterio, no se está haciendo. (...) Y,... ese proyecto arrancó con el tema de exclusión social. y más allá de que tienen un montón de problemas ahí adentro, no logran entender que no podés romper la exclusión social trabajando sólo de adentro, no salís nunca de ahí, ...sólo con los mismos. No. Le podés dar una cantidad de servicios, le podés dar no sé, capacitarlo en lo que quieras, pero al estar ahí adentro metido, no cambiás nada” (entrevista).
En otra entrevista se alude incluso a la reproducción generacional de un horizonte restringido a los límites del barrio y de los referentes inmediatos, que son a su vez homogéneos:
“Lo otro es que tanto PLEMMU como Tacurú cuentan con escuela de oficios, pero les cuesta mucho establecerse fuera de este radio, entonces van a ver en el recorrido que está lleno de peluquerías, de panaderías, entre otros entonces como que no les amplía el horizonte, se van quedando en esta comunidad. Ya van 4 generaciones y no ha habido cambios. Se abrió un liceo en Gruta de Lourdes, porque no hay liceo ni escuela industrial en esta zona, entonces van, los poquitos que llegan, o bien a Peñarol o bien hacia el lado del Palacio Legislativo o del Cerrito, entonces es muy difícil cambiarles la mentalidad. Hace unos años estuvo un muchacho que se recibía de sociólogo, hizo una investigación precisamente detectando en qué usaban el tiempo libre y qué expectativas tenían de futuro. Y sabés que ninguno intentaba superar el nivel educativo de los padres. A lo sumo había uno o dos que querían ser policías. Pero no giraban a lo que se puede dar en otros niveles” (entrevista).
2.
La red cuenca de Casavalle
En el año 1996 se configura la Red Cuenca de Casavalle que agrupa a casi todas las ONG e instituciones de la zona. El impulso inicial se da a partir de la realización de la actividad “Primavera en el Borro” que tenía por objetivo, en primer lugar cambiar la imagen de la zona, dado que se partía de un diagnóstico de barrios estigmatizados por el resto de la ciudad, y sobre la necesidad de promover un cambio de dirección en este aspecto.
El siguiente objetivo, era una muestra a la comunidad local de los programas y actividades que ofrecían todas y cada una de las organizaciones de la zona, de forma de hacer conocer las diferentes posibilidades de servicios a los que los vecinos podían acceder, y dar a su vez un espacio de encuentro y sociabilidad barrial. Sin duda otro objetivo era conformar experiencia común entre las diferentes ONG e instituciones barriales, de modo de afianzar vínculos mutuos y elaborar un plan de acción coordinado.
La actividad “Primavera en el Borro” resultó positiva en varios sentidos: logró un impacto inmediato en la comunidad ya que el evento contó con la concurrencia de vecinos, y por otra parte demandó de parte de cada una de las organizaciones un esfuerzo considerable en la preparación de su stand. Resultó en la movilización durante un período de la gente del barrio con vínculos estrechos en cada una de las ONG en ello, e imprimió la necesidad de intercambios (al menos en el discurso) por parte de las organizaciones.
Sin embargo, la percepción acerca de la participación en la implementación de la actividad por parte de la comunidad es un tema en cuestión. Nuevamente en este caso se presenta el dilema de qué sucede con la participación de la población local, cuando quienes lideran la propuesta u organizan el evento son sólo instituciones.
“De hecho, se hizo la muestra, primero era en el Borro, que supuestamente iba a cambiar la imagen hacia fuera de lo que es el Borro y todo el tema de la inseguridad y zona roja, uno de los objetivos era ése, de que todos pudiéramos conocernos, y mostrarnos entre nosotros qué hacíamos, pero también hacia el afuera mostrar que también en el Borro había otras cosas, otras propuestas. Había vecinos trabajando. De hecho en la muestra los vecinos no estuvieron representados, estuvimos las instituciones, mostrando lo que hacemos nosotros. Ese día, fue una de las cosas que después evaluamos; los merenderos no aparecieron, las comisiones no aparecieron... (...) El tema es el siguiente: ahí vuelvo al punto de cuando sentimos que hubo un corte de lo que realmente era la participación de los vecinos. Cuando vos trabajás en esa zona, y te digo porque ahí sí yo trabajé muchos años sin nada, sin nada y yo solita, tenés que tener en cuenta desde sus ritmos, sus tiempos, sus conocimientos, sus habilidades, sus destrezas, todo. Y tener en cuenta todo eso es lento, te lleva tiempo, tenés que tener mucha disponibilidad. Los ritmos nuestros de las instituciones, vuelvo al tema de los proyectos
y de tener que rendir cuentas; te hace burocratizar de tal manera que no podés esperar por los tiempos de los vecinos. Y eso ellos lo saben y se dan cuenta desde la segunda reunión que van. Entonces no van más, porque se sienten afuera de eso, tan
organizado.(...) Pero los vecinos no pueden hacer todo eso. Entonces, en la propias marcha, en la propia institución, en la propia elaboración de esa muestra, de esa actividad o lo que fuera, ya se fueron, ya no vienen más.(...), y realmente no habilitás al vecino a la participación espontánea con lo que pueda dar. Ni tampoco tenés a alguien que le ayude a esa persona a ir encontrando el camino de lo que pueda dar o de lo que necesita para poder dar lo que sabe hacer” (entrevista).
Lamentablemente su impacto no logró permanecer en el tiempo, y aunque permanece en la memoria colectiva “Primavera en el Borro” no fue una actividad que se repitiera. La Red
Cuenca de Casavalle, aparece hoy como una estructura vacía, sin proyecto. La participación de las ONG en dicha red, se percibe como formal, esporádica y no se valoriza. En particular algunas de las entrevistas revelan que:
“Entonces, lo que se ha intentado hacer en los últimos no sé cuantos años (se ríe), 5 verdad?, el trabajo en red de todas estas instituciones. Para mi gusto ahí estamos en un debe importante. Yo creo que desde las instituciones no sé si es reconocido como un ámbito donde se resuelvan cosas, se hagan cosas; desde las instituciones, que participamos, no sé si se valora la red como un ámbito de..., si vale la pena participar y, me parece que no es como prioritario. Quizás porque estamos en mil cosas, porque hay que responder, o porque en realidad las experiencias que hemos tenido no son de logros a nivel colectivo, de cosas. Puntualmente sí, este, es más bien por actividad o por cercanía. Nosotros, de hecho, con muchas instituciones trabajamos bárbaro y muy bien, y hemos logrado cosas. Pero en el colectivo en general. no. Durante un año se trabajó, digamos sistemáticamente en la red, pero no. En acciones colectivas ...Con poco resultado. En respuesta a las problemáticas del barrio, no se hizo nada” (entrevista). “Después está la red de Casavalle, que cada tanto se reúne y ahí hay instituciones de todos lados. Pero tienen como olas, va y viene” (entrevista).
En otras entrevistas se argumenta asimismo la existencia de estudios y diagnósticos que existen sobre la zona, en general se comparte la idea que esta zona ha sido una especie de “observatorio de problemas sociales” pero que tales estudios no se han usado como puntapié inicial para desarrollar una estrategia de intervención coordinada. Ni siquiera se ven con claridad las formas de acceso a tales estudios para que puedan ser aprovechados. Los canales de comunicación institucionales a nivel nacional y local aparecen bloqueados y a su vez bloqueadores de la utilización de esos insumos para generar iniciativas de escala local.
“Si bien tenemos en la zona muchísimas organizaciones que trabajan El Abrojo, PLEMMU, diferentes organizaciones religiosas, está Primaria, está la IMM, está Salud Pública, está el Ministerio del Interior, muchísimas instituciones gubernamentales y no gubernamentales en la zona, creo que no hemos sabido primero organizarnos, formar redes coherentes que pudieran realmente tener un impacto sobre el campo de la salud, no sólo estar enfermo sino todo lo que, las variables que intervienen para que alguien esté sano. Creo que no hemos sabido coordinar, creo que no es un tema de Casavalle, es un tema nacional, no? Organizarnos, coordinar actividades. Existe una red: la Red Cuenca de Casavalle, pero con muchísimas dificultades está trabajando y tal vez, tal vez, están de moda las redes en el país, pero trabajar en una verdadera red que realmente cause un impacto, me parece que estamos un poco lejos de eso. También definir a qué le estamos llamando red cuando estamos trabajando, formar realmente coordinaciones coherentes
y redes que realmente sirvan para hacer intervenciones. A veces decimos ‘estamos
llenos de diagnósticos’, estamos paralizados, y entonces pero bueno, pero cómo se hacen los diagnósticos, cuándo hay una devolución de esos diagnósticos? Yo estoy de acuerdo que estamos llenos de diagnósticos, pero yo por ejemplo que estoy en la zona y en este momento soy la única representante sanitaria, la única autoridad local de salud en la zona, al menos para la IMM, estamos coordinando permanentemente con el director de Santa Rita, el doctor X, y ni él ni yo tenemos acceso a ese montón de diagnósticos que
se supone que tenemos de la zona. Entonces, dónde quedan esos diagnósticos? No son el
puntapié para comenzar un ciclo de trabajo? Una definición de problemas, priorización de problemas, programación, ejecución? Yo creo que no es el tema de cuántos diagnósticos hay, sino dónde están, y si son o no son un puntapié para empezar a trabajar. Creo que ese el problema” (entrevista).
En otra entrevista a la luz de una enumeración de todas las organizaciones que trabajan en la zona se declara la percepción de la ausencia de coordinación de políticas y de estrategias para el barrio en su conjunto, que discrimine funciones y tareas. Se avanza con relación a quien debería cumplir la función de coordinación de una red o estructura que organizara e implementara tal plan: 42
“No, que se coordinan las políticas acá yo no veo. Lo que tenemos nosotros es una buena relación, nada más. No existe un plan global y que coordine: tal cosa para tal, tal otro tema para tal otro. No existe y no sé si podrá existir algún día. Porque quien podría coordinar con cierta autoridad sería el Estado, y no veo capacidad de eso desde el Estado. Ahí tenés que ser una institución, que obviamente no es un centro comunal que tiene objetivos muy concretos, puede ser sí la Intendencia, pero con una capacidad y una autoridad moral. No pueden ser particulares porque no tiene que ver con el beneficio particular, y porque no debe existir discriminación. (como una lógica de los bienes públicos)” (entrevista).